1. concepto de «objeto de referencia»






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título1. concepto de «objeto de referencia»
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3. CLASE DE OBJETOS DE PRUEBA: OBJETOS DE REFERENCIA PRESENTES Y VICARIOS
La comunicación es la forma privilegiada que nuestra especie emplea para situarse en el mundo, sustituyendo la experiencia sobre los entes por la información que recibimos de otros a propósito de los entes. La prueba de la verdad de la comunicación puede adquirirse, como en el caso del animal, mediante la manipulación del objeto de referencia (aprendizaje o comprobación por ensayo o error); pero nuestra especie tiene en este método un procedimiento incompleto (los objetos de referencia que no son cosas físicas ni comportamientos no pueden manipularse); y en cualquier caso la prueba puede sustituirse por verificaciones basadas en la ajena experiencia, recurso que los animales superiores sólo utilizan en pequeña medida y siempre en el marco de la imitación19.

Sistematizando los anteriores análisis, cabe indicar que en la práctica de la comunicación humana se utilizan como prueba:

a) El propio objeto de referencia a propósito del cual se comunica.

Por ejemplo, cuando en la comunicación a propósito de los ejemplares de este libro afirmo que tiene 225 páginas, el propio objeto confirma un dato que yo he verificado y el lector puede comprobar porque dispone de otro objeto similar al mío.

b) Un ente análogo al referente sobre el que se comunica (otra cosa, otra persona, otro ente de razón, otro acontecer que posee las mismas cualidades del referente).

Si cuando en presencia del hijo (en una conversación referida al padre), digo que tiene el mismo color de pelo que su padre.

c) Un ente de razón cuya representación ideal incluye o designa las cualidades del objeto de referencia. Como se ha afirmado anteriormente (Cfr. Tema 1), todo objeto material o inmaterial, todo acto, puede ser sustituido a nivel comunicativo por una expresión que le designa.

De forma equivalente, todo objeto de referencia (existente o inexistente, real o irreal), puede ser sustituido en la relación referencial por otro que lo representa. Así en ausencia de la magnetita real, puedo dar una clase sobre este mineral, en la medida que mi audiencia tenga «in mente» un ente abstracto que incluya las características atómicas, moleculares, etc. que distinguen en la física a este compuesto de otros. En ausencia de la persona amada cabe representarse y comunicar a propósito del color de sus ojos, en la medida que los Actores compartan una imagen cromática en su memoria. Será posible incluso comunicar a propósito de una cualidad de la mirada (por ejemplo, dulzura) si existe en los Actores una representación aproximada de lo que quiere decirse en nuestra cultura con una cualidad química aplicada a una función biológica.

En todos estos casos, la posición del ente que sirve de objeto de referencia está ocupada por otro ente ideal, a propósito del cual cabe hacer todas las observaciones que se indicaron en el correspondiente epígrafe de este mismo tema.

En la comunicación, los objetos de referencia pueden estar presentes para probar la verdad de la comunicación, o ausentes (circunstancial o necesariamente).

Los entes análogos al objeto de referencia y los entes que son una representación ideaI o de razón (de un objeto de referencia material o ideal), cumplen la función de referentes vicarios, queriendo con ello decirse que en la comunicación el ente de referencia a propósito del cual se comunica no puede ser utilizado con fines veritativos.

Conviene destacar la importancia que tiene la capacidad humana de comunicar a propósito de objetos de referencia ausentes mediante referentes vicarios. Los animales superiores sólo son capaces de hacer otro tanto en relación a ciertos comportamientos que pueden indicar por vías de expresión analógica. Esta ventaja que posee nuestra especie, proporciona a los hombres la posibilidad de asimilar el aprendizaje ajeno como si lo hubiéramos adquirido por nuestra propia experiencia; de aquí procede, como se ha indicado, el carácter acumulativo, generación tras generación de nuestro conocimiento. En este sentido, la comunicación sirve al hombre como un sistema sustitutivo de la experiencia personal, que le permite saber a propósito de lo que no ha conocido por sí mismo, y fiarse de lo que no ha comprobado por sí mismo, recurriendo a la ajena experiencia; experiencia transmitida oralmente y más tarde acumulada en los productos comunicativos que archivan las adquisiciones prácticas, científicas y culturales de nuestra especie, tales como el libro, el disco, la cinta magnetofónica y de vídeo.

El próximo tema ofrece un análisis de las diferencias que existen entre una comunicación en la cual sea posible realizar una verificación recurriendo al objeto de referencia y otra en la que esta forma de verificación no es posible.


1Cuando un interlocutor dice a otro: «los unicornios tienen un cuerno enrolladon y el otro sostiene que «el cuerno del unicornio es liso», puede tratarse de una charla muy juiciosa entre dos personas en perfecto uso de su razón. En este caso ambas son conscientes de que su discusión se refiere a la descripción, cultural e históricamente establecida, de las características que diferencian a este ser mitológico. En realidad, la afirmación del primer interlocutor presupone el siguiente análisis referencial: «existe la descripción de un ser que no existe, entre cuyas características figura la de poseer un cuerno enrollado». La del segundo interlocutor presupone un análisis referencial equiqalente: «la descripción de ese ser que no existe, llamado unicornio, incluye en vez de un cuerno enrollado un cuerno liso». Ese mismo diálogo sería una comunicación delirante si ambos interlocutores creyesen que podrían encontrar un especimen existente de un unicornio como referencia de su afirmación.

Podría ocurrir que no existiese acuerdo previo entre los interlocutores a propósito de la naturaleza mítica o real del unicornio. En estas circunstancias la comunicación sería imposible en tanto que la metacomunicación (comunicación a propósito de la comunicación) no restableciese el acuerdo entre los interlocutores a propósito de la existencia o inexistencia de unicornios y ambos (con verdad o con error) se asegurasen de que están refiriéndose a un objeto de referencia real o mítico. En consecuencia, los objetos de referencia inexistentes pueden ser referencia de una comunicación lógica y objetiva cuando los Actores tienen conciencia de la naturaleza ideal del objeto; la situación comunicativa es la misma que existe cuando se comunica a propósito de categorías cognitivas, por ejemplo, «abstracción», «cualidad», «virtud», etc.

Los objetos de referencia inexistentes pueden ser referencia de una comunicación delirante (formalmente lógica o alógica) cuando los Actores no tienen conciencia de que se están refiriendo a una entidad mítica. La comunicación delirante es, en cualquier caso, comunicación. Esta clase de comunicación se da en muchas partes, además de en los manicomios: por ejemplo, la pretendida demostración de tales o cuales cualidades de los ángeles ha constituido el tema de cierta Teología y cierta Metafisica; los teólogos y angelólogos que se enzarzaban en interminables discusiones sobre el sexo de los ángeles, creían estar tratando a propósito de seres tan reales como las gallinas.

La única circunstancia en la cual no es posible comunicar a propósito de un objeto de referencia inexistente se presenta cuando uno de los Actores cree referirse a una entidad real y el otro a una entidad ideal; sólo la metacomunicación puede crear las condiciones previas para que la comunicación (objetiva o delirante) pueda llevarse a cabo. Por lo tanto, el carácter inexistente de un objeto de referencia, el desconocimiento o el error de los Actores a propósito de su inexistencia, no son limitaciones a la posibilidad de la comunicación, Ia única restricción procede de la discrepancia metacomunicativa entre los Actores a propósito de la naturaleza real o ideal del objeto de referencia (salvo en situaciones de acuerdo en el desacuerdo; por ejemplo, cuando el niño toma como ente real a Supermán y el padre, conocedor de la característica «ideal» de ese referente, adopta el punto de vista del hijo).

2Supongamos que los mismos interlocutores discuten a propósito del círculo cuadrado. El primero afirma: «El área del círculo cuadrado vale ba (es decir, base multiplicada por altura). El segundo afirma: «El área del círculo cuadrado vale pr2». Un tercer interlocutor dice: «Ambos tenéis razón y decís lo mismo: en un círculo cuadrado, ba sería igual a pr2; si fuese compatible que un círculo fuese al mismo tiempo un cuadrado, sería indiferente obtener el área por la fórmula del uno o del otro». De esta observación, un cuarto interlocutor esquizofrénico deduciría: «Luego es posible que al mismo tiempo los cuadrados sean círculos y los círculos sean cuadrados». Un último interlocutor en su sano juicio obtendría una conclusión no disociativa: «De las características de un círculo cuadrado se deduciría lógicamente que [(ba) = pr2], luego no es lógico suponer que en nuestro universo existan o puedan dibujarse círculos cuadrados». El ejemplo muestra que el carácter contradictorio de un objeto de referencia no impide comunicar a propósito del mismo, en tanto que no se confunda la lógica que puede poseer el raciocinio a propósito de ese objeto, con la atribución al objeto de una naturaleza lógica. Lo que importa para que la comunicación sea posible es que los Actores conserven la conciencia de la naturaleza contradictoria que caracteriza al objeto de referencia.

3Cuando se designe el objeto de la comunicación, el objeto de referencia aparecerá en versales.

4Referirse a, no es lo mismo que «expresar» ni que «representar». Por ejemplo, cuando en una conversación telefónica digo «Aló, Aló», para comprobar que he establecido contacto con otro, ese contacto es el objeto de referencia de la comunicación en ese momento. «Aló», alguna vez sirvió para referirse a «Alá», pero evidentemente esa expresión yo no la utilizo para indicar a mi interlocutor nada «a propósito del Dios de los Mahometanos»; la representación que puedo estar intentando comunicar con la expresión «Aló», puede ser «estoy al otro lado de la línea» o bien «deseo saber si me oyes», etc. («Aló es una expresión procedente del español «Hola», y esta a su vez procedente del árabe «Alah»).

5Los propios componentes de la comunicación pueden servir de objetos de referencia a la comunicación, cuando se comunica a propósito de los actores o de las expresiones, o de los instrumentos, o de las representaciones; pero es obvio que en ese caso asumen una nueva función de objetos en el marco de una metacomunicación (es decir, una comunicación a propósito de la propia comunicación), aunque conserven la función de componentes a nivel de la comunicación.

6• Todo material es experimentable (puede ser manipulado, usado, transformado) sea directamente —por los órganos biológicos tales como manos, dientes— o indirectamente (mediante herramientas). Los materiales además de experimentables son observables y mencionables. Ejemplos de materiales: fluidos (líquidos, gaseosos); sólidos: (piedras, plantas, cuerpo de animales, cuerpo del hombre).

• Todo percepto es observable (percibido directamente por los órganos de los sentidos o por algún instrumento tecnológico que amplía sus capacidades). Los perceptos, además de observables, son mencionables. Ejemplos de perceptos: energías, fluidos y sólidos, capaces de estimular los sentidos, pero que no pueden ser manipulados directa ni indirectamente. Entre las energías: ondas procedentes del espacio exterior; entre los sólidos: el sol.

• Todo ente de razón es mencionable.

Ejemplos de entes de razón: la Belleza, la Gloria, la Abstracción, la Función, la Ciencia, la Libido, el Unicornio, el movimiento continuo. Así se muestra que la relación referencial es una forma universal de relación cognoscitiva con las entidades que contiene nuestro universo material, social y cultural. La observación es una forma de relación cognoscitiva particular y aún más particular la experimentación, desde el punto de vista del número de entidades que pueden ser conocidas perceptiva y experimentalmente. Desde otro punto de vista, el uso de un ente material implica la posibilidad de su observación; uso y observación implican la referencia (pero no al revés).

• Todo ente de razón o material es pensable aun cuando no se le mencione en un proceso comunicativo. Esta clase de relación cognoscitiva es la forma más universal de todas; pero su estudio no interesa a la Teoría de la Comunicación, sino a la Teoría del Conocimiento.

7P. e. ¿cómo (no) se relaciona la magnetita con los demás compuestos de hierro entre los minerales?

¿Cómo (no) se relaciona la magnetita con otras fuentes de energía magnética, eléctrica, química?

¿Cómo (no) se relaciona la magnetita con el desarrollo de la navegación?

8Aunque como cualquier otra sustancia (si el objeto de referencia es una sustancia) puede servir de soporte expresivo para otra comunicación a propósito de otro objeto de referencia, tal como se vio en el epígrafe (1) de este mismo párrafo.

9Aunque como consecuencia de la comunicación a propósito de ese objeto de referencia los Actores puedan efectuar actos que le afecten. Por ejemplo: «¿Te gustan estos pasteles?». «Sí». «Pues cómete uno». El acto que disminuye el número de pasteles en la bandeja es el acto ejecuivo de comer el pastel y no el acto expresivo de referirse al pastel.

10Los usos prácticos de los objetos deben de distinguirse de los comunicativos. La magnetita puede establecer las siguientes relaciones prácticas con los usuarios del producto:

a) Como una materia prima para la obtención de hierro, sometiéndola a un fuego intenso. Este tipo de uso interesa a las ciencias tecnológicas.

b) Como un instrumento: modelando el mineral en forma de aguja para aprovechar su orientación magnética en la brújula. Este uso interesa a la tecnología.

c) Como una mercancía trocando una determinada cantidad del producto por otra cantidad equivalente de otro, por ejemplo, el dinero, como patrón de cambio. Este uso interesa a las ciencias económicas.

Todas estas formas de empleo de la magnetita no son ni comunicativas, ni referenciales; en ellas, la relación de los hombres con este mineral deriva en apropiación de la cosa, o transformación de la cosa; la cosa resulta afectada por la relación con el hombre a nivel de su materia o de su energía. Los usos (a, c) afectan a la materia de la magnetita; los usos (b, a) afectan a la energía que se liga con la magnetita, los cuales se sirven de la energía que posee la cosa (b) o transfieren a la cosa la energía que proporciona otra fuente (a).

11Podría indicar un ejemplo de acto «virtuoso» o «valerosos», pero se comprende que sustituyo el objeto de referencia al que se refiere la pregunta por otro. También podría hacer algo virtuoso o valeroso. En tal caso pasaría de la comunicación a la acción ejecutiva.

12Conviene distinguir claramente las interacciones sociales de las comunicativas. En las interacciones sociales el ser humano puede aparecer: a) como un antagonista (o competidor en una relación práctica, afectiva o social); b) un
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