Es enormemente grato volver a esta casa donde tanto tiempo estuve, y decirles a los ciudadanos, ciudadanas, vecinos de Buenos Aires y a todos ustedes en un






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Es enormemente grato volver a esta casa donde tanto tiempo estuve, y decirles a los ciudadanos, ciudadanas, vecinos de Buenos Aires y a todos ustedes en un escenario, estoy convencido, de recuperaciones que renuevan las ganas de trabajar por nuestra amada Buenos Aires. Recuperaciones que fueron ganadas, sin duda con el esfuerzo de todos. Recuperación sostenida de la actividad económica, el mejoramiento de las condiciones de vida de la población, recuperación y despegue de una ciudad de Buenos Aires revitalizada, más pujante, más justa, más bella, mejor ciudadada. Recuperación también en la calidad de diálogo entre los poderes del Estado a nivel local. A esa búsqueda de un mejor diálogo, como recordaran me comprometi, espero haber estado a la altura, en mi discurso de asunción. Muy especialmente en lo que tiene que ver con la relación entre el poder ejecutivo y la legislatura cuando dije que estábamos absolutamente dispuestos a escuchar, comprender, a pedir ayuda, colaboración de todos, defendiendo posiciones pero escuchándonos. Esta regeneración de Vínculos fue y es particularmente importante, considerando la dolorosa crisis de la que venimos y a partir de la cual nos hicimos cargo del gobierno. Hablo, lo saben, de la crisis desencadenada a por la tragedia de Cromañón, de la que ayer se cumplieron 26 tremendos meses, que comprometió seriamente la capacidad de funcionamiento del estado, y al asumir como Jefe de Gobierno asumí también la necesidad de salir adelante, recordando pero avanzando. Pero creo que estuvimos y estamos haciéndolo entre todos.

El mismo día de la asunción, mencione nuestra identificación con un proyecto de transformación con ejes tan básicos, y sin duda compartidos como el de la plena inclusión social, el de la redistribución del ingreso, el de un mayor, mejor, sostenido desarrollo económico. Hablo de un proyecto que no fuera retóricamente progresista sino de un progresismo eficiente, hacedor, popular. Un progresismo no de frases hechas, ni de unión ofendida y temerosa ante otros sino de un progresismo de realizaciones concretas, capaz de transformar a la política y al estado y a la sociedad. Capaz también de innovar con audacia y articular no solamente con buenas intenciones sino con inteligencia y capacidad emprendedora de cada uno de los actores sociales, económicos, políticos de nuestra querida ciudad.

No me interesa establecer comparaciones hacia atrás, que siempre son mezquinas, y seguramente poco pertinentes pero si importa que podamos y sepamos entre todos construir y realizar el sueño de una ciudad cada vez mas equitativa, moderna, inclusiva, a la vez que más armónica, más equilibrada. Y una ciudad siendo todo eso es también una ciudad más bella, pero bella para todos. Una ciudad en la que sea hermoso, digno vivir.

Este proyecto de ciudad hace a la necesidad de trabajar un modelo estratégico que trasciende largamente, uno, dos, tres, cuatro períodos de sesión. Trasciende un ejecutivo, en particular, sin duda, que involucra al Estado y a la sociedad y cuenta con herramientas institucionales que hemos sabido dar. El plan estratégico es una de ellas sin duda, y hemos trabajado mucho en ese sentido porque aún asumiendo la iniciativa de planeamiento y construcción de una ciudad mejor, como corresponde como poder ejecutivo incentivamos también la discusión con los otros, con la ciudadanía.

Hemos promovido y asistido a numerosas reuniones, más de 60 reuniones de grupos de trabajo de las que participaron decenas de organizaciones sociales, mientras que el 18 de octubre pasado se realizó la primera asamblea general del Consejo de Planeamiento Estratégico. Y si el Plan Estratégico nos señala una visión de ciudad, el Plan Urbano Ambiental es otra referencia de primer orden y como están al tanto ha sido remitido a la Legislatura conteniendo lineamientos cruciales para la redefinición del modelo de ciudad.
Hoy -tras tanto tiempo de desinversión pública- le toca al gobierno que encabezo la tarea ruidosa de romper, cavar, construir y molestar a los transeúntes para continuar las obras que la ciudad necesita. También en ese hervidero late una noción recuperada de futuro. Es por esta razón que destinamos alrededor de un 70 por ciento de la inversión pública a la recuperación nuestro Sur, del Sur de nuestra ciudad, es por eso que destinamos niveles record de inversión a obra pública cuyos beneficios impactarán positivamente, estoy convencido, en el mediano y en el largo plazo.

Cifras altas, record de inversión en infraestructura pública se traducen en números concretos. No quiero fabularlos pero en el año 2006 se ejecutaron obras por 1.300 millones de pesos. Se ejecutó cerca del 85 por ciento del plan de inversiones, un porcentaje inédito a nivel de gobiernos provinciales. Se realizaron obras por 500 millones de pesos más que en el 2005, lo que corresponde a un 60 por ciento más en relación con el 2005.
Hacia fines de año se sancionó el presupuesto para el año 2007, lo recuerdan, con idas y vueltas, conversaciones, con cosas que ustedes señalaron y nosotros escuchamos. y cambiamos. La convicción que sin duda nos reúne a todos, de trabajar todo el tiempo no nos tiene que hacer sentir mal a ninguno cuando reconocemos que el consenso aun diferente a esa idea precisa que teniamos es siempre mejor para arribar al bien común que buscamos que luchar por conservar una supuesta convicción personal. Durante el año 2006 se recaudaron 7.500 millones de pesos, lo cual representó un crecimiento del orden del 25% en relación con el año anterior.
Estos datos mas el presupuesto equilibrado a nivel financiero sin emisión de deudas y con un fuerte compromiso para la prosecución del plan de inversiones indican que ya hoy, en el presente, tenemos ante nuestros ojos innumerables ejemplos de transformación positiva y quiero comenzar con lo que me parece primordial: la batalla por la inclusión social plena, contra la pobreza y la indigencia. En una ciudad en la que el empleo formal creció un 6,3 entre noviembre de 2005 y noviembre de 2006, el impacto del programa de Ciudadanía Porteña, Con Todo Derecho, ha sido enormemente positivo, al punto que podemos decir que estamos virtualmente al borde de la derrota de la indigencia en la ciudad de Buenos Aires. Sabiendo la relación que a veces se establece entre exclusión y delito, toda política social, de integración, de crecimiento, es también una herramienta de lucha contra la inseguridad.
El hecho de que los ingresos fabriles totales de la ciudad experimentaran un crecimiento del diez por ciento en los primeros tres trimestres del 2006 se constituye en un hecho creador de más cohesión social. El crecimiento económico, estimulado también por nuestras políticas locales de desarrollo económico, puede ir en esa misma dirección, según cómo se lo oriente. La tasa de desocupación, que en el primer trimestre del 2003 era del 17,4 por ciento, bajó al 11,6 en el primer trimestre del 2005 y al 9,2 por ciento en el tercer trimestre del 2006. Y aunque la lucha contra la pobreza llevará muchos años y mucho esfuerzo, hoy podemos decir que toda persona indigente que sea ciudadana de la Ciudad de Buenos Aires tiene derecho efectivo a recibir del Estado los recursos económicos necesarios y suficientes para salir de la situación de indigencia por ingresos.
En el momento de su lanzamiento dijimos que Ciudadanía Porteña apuntaba ser un programa innovador y potente. Así fue si se considera hasta qué punto nos acercamos a un ideal en términos de escala, transparencia, universalidad, integralidad, cero clientelismo y eficacia. Concebimos el programa desde la perspectiva del cumplimiento de los derechos sociales de los ciudadanos. Y supimos articular una política de transferencia de ingresos con el control de la salud materno-infanto-juvenil, la escolarización y la permanencia en la escuela de los niños y adolescentes. Esa es una de las fortalezas de Ciudadanía Porteña: los beneficiarios, en lugar de recibir dádivas, deben hacerse cargo de obligaciones, deberes, responsabilidades, compromisos.
Las estadísticas más recientes nos indican que el Programa impacta sobre la calidad de vida de más de 70.000 hogares beneficiarios en los que viven 252.061 personas. El monto promedio del beneficio en el mes de noviembre fue de $241,7. El 89,8% de los titulares de los hogares beneficiarios son mujeres. Entre las personas que integran los hogares beneficiarios hay 120.353 de hasta 18 años, es decir casi la mitad de las personas beneficiarias. Los resultados y el ritmo en que estamos consiguiendo mejorar los indicadores sociales marcan un progreso mayor que los promedios de la escala nacional. Puedo decir entonces, con enorme satisfacción, que considero estos resultados como un logro muy destacado de nuestra gestión, producto también de haber pensado y actuado no por los datos de la coyuntura, sino por los del largo plazo.
No hay posibilidad de un mejor futuro para todos en una ciudad con pobreza e indigencia. Y al futuro hemos apelado también cuando nos anclamos en el imaginario de la ciudad del Bicentenario. Al futuro y a lo mejor de aquella vieja visión que hizo posible a la Buenos Aires de 1910, ciudad respetada en todo el mundo y también ciudad-promesa, emblema de la idea del progreso.

Como Jefe de Gobierno estoy absolutamente convencido de que el proyecto de la Buenos Aires del Bicentenario y de un futuro sustentable a largo plazo debe ser el producto de una clara visión de lo que significa lo público y también el espacio público. No creo en las concepciones puramente administrativistas del gobierno, porque suelen ser insulsas, débiles o inercialmente autoritarias. Una gestión fuerte, en el buen sentido del término, es necesariamente una gestión que revela ideología. Hay ideología cada vez que se sostiene cualquier decisión de peso. Por supuesto que la recuperación del espacio público, vital en términos democráticos, es también un asunto de excelencia en la gestión. Pero no tengo el menor reparo en afirmar que la noción de lo público y del espacio público es para mí una cuestión de absoluta centralidad política e ideológica.
Recuperar el espacio público significa recuperar el escenario en el que el pueblo vive y despliega su historia. Si hay un lugar efectivamente humanista, si hay un lugar que nos pertenece y que todos atravesamos sin importar la posición social, es nuestro espacio público. Se trata del lugar que nos convierte en vecinos y ciudadanos, el lugar de nuestra convivencia con los otros, el de nuestras biografías y afectos, el lugar de nuestros proyectos colectivos y sueños en común.
Finalmente, cada vez que encaramos una obra que tiene que ver con el espacio público y su embellecimiento, entendemos la tarea como una estrategia de integración social y territorial, porque el acceso a un espacio público más bello y más seguro debe ser acceso para todos y no para pocos. Mejorar las plazas, peatonalizar, ganar nuevos espacios verdes, revalorizar el patrimonio arquitectónico, no son tareas de cosmética urbana, son tareas que hacen a la construcción de una ciudad más humana.
Hago mía una frase del geógrafo y urbanista británico David Harvey, quien dice que “Si las ciudades no coinciden con nuestros deseos, entonces deben ser cambiadas”. Soy de los que creen que las transformaciones colectivas se viven en la dimensión de los afectos y de los deseos. Si se dice con frecuencia que a la política le faltan ideas, entiendo que peor es que le falten sentimientos, afectos y valores.
Son los valores de solidaridad e integración, tanto como las razones objetivas, urbanísticas, técnicas, de los nuevos equilibrios a los que debe llegar la ciudad, los que nos comprometieron hace años a la recuperación de la zona Sur de Buenos Aires, la más castigada tanto por la desinversión pública como por el ciclo de la modernización excluyente. Ya he dicho que buena parte de nuestros esfuerzos en materia de inversión y gestión tienen al sur de la Ciudad como meta estratégica.
El desarrollo del Sur, en una ciudad que padece serios problemas de concentración demográfica y edilicia, es para nosotros política de Estado. Trabajamos en una estrategia para abrir a la inversión privada nuevas oportunidades y para hacer de la zona Sur un extenso polo de desarrollo productivo. ¿Cuáles son las realizaciones concretas, materiales, a las que llegamos ya sea desde el Estado o mediante la articulación sinérgica del Estado y el sector privado? Enumero algunas de manera absolutamente resumida.
*El Polo Farmacéutico con sus 13 empresas en funcionamiento.

*El edificio de la ex-fábrica Suchard, con sus diez pisos de altura, en el que se desarrolla un parque industrial donde las empresas comparten áreas y servicios comunes.

*En el Centro Metropolitano de Diseño, donde se invirtieron ya más de 30.000.000 de pesos, inauguramos un complejo de seis laboratorios/ talleres dedicados al desarrollo de nuevos productos y a la innovación en la industria local.

*La construcción del polo educativo en la Villa 21 de Barracas.

*La construcción avanzada de la línea H de subterráneos, cuyo primer tramo está próximo a ser inaugurado.

*La finalización de la autopista 27 de febrero que se proyecta hacia el completamiento del Anillo Vial.

*La aplicación de una política de subsidios y créditos que, sostenida desde el 2004, destinó más de 30.000.000 de pesos a una tasa que está muy por debajo de las de mercado: el 2 por ciento.

*Hemos cumplido con la primera etapa de construcción y remodelación del hospital Elizalde, una de las obras más ambiciosas de su tipo, y en este año iniciaremos la segunda etapa y la final.

El actual y necesario debate que estamos atravesando acerca del déficit habitacional, tan mal conjugado con el boom de la construcción, revela no sólo la necesidad imperiosa de reestablecer equilibrios sino de hacerlo tomando en cuenta el potencial de desarrollo del Sur también en términos de soluciones habitacionales.
Todos, empezando por el Jefe de Gobierno, estamos obligados a asumir la responsabilidad de afrontar el tema mirando el largo plazo. Todos, incluyendo a los actores económicos, debemos ser concientes de que este proceso de transformación por el que está atravesando la ciudad debe ser equilibrado, racional y armónico. De ningún modo el crecimiento de la ciudad puede atentar contra su sustentabilidad. Si el tiempo actual es positivo para la realización de nuevas apuestas de inversión, también debe serlo para pensar mejor qué ciudad queremos, para hacer nuevas y mejores planificaciones consensuadas, para ejecutar mejores políticas que sean el resultado de la articulación entre los esfuerzos del Estado, los de la iniciativa privada y los de la inteligencia social.
Hay cuestiones en este sentido en los que el Estado tiene que decir presente. El Estado, en diálogo con los vecinos de los barrios, debe estar en condiciones de prever y hacer respetar criterios mínimos cuando se trata de evaluar el riesgo de colapso de las infraestructuras, el eventual impacto ambiental de las nuevas obras, y tiene que hacer valer el derecho de los vecinos a la preservación no sólo de su calidad de vida sino también de la identidad del barrio en el que viven.
Sea por la construcción de torres o por la aparición de nuevos asentamientos en los que vive la población más vulnerable, lo que es seguro es que estos desafíos no se afrontan vociferando fórmulas crispadas: “Hay que parar”, “Hay que detener”, “Hay que prohibir”, siempre tentando la solución mágica, policial o autoritaria. Nosotros no queremos formar parte de un Estado que se defienda de los ciudadanos sino que defienda a sus ciudadanos. El Estado jamás debe litigar contra un ciudadano que reclama un derecho que le está siendo negado. De modo que estamos trabajando, desde la órbita del Ministerio de Desarrollo Social y en articulación con otras áreas, junto a las organizaciones de la sociedad civil, no para taparnos los oídos sino para incrementar las facultades de reclamo democrático de quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad en relación con su derecho a la vivienda.
Cuando se trata de las consecuencias dramáticas de los procesos de exclusión en términos habitacionales no hay soluciones mágicas. Lo que surge es una necesidad de aplicar políticas integrales y de hacerlo en el marco de un diseño estratégico superior: el del Área Metropolitana de Buenos Aires. Conocemos de sobra la larga historia de las migraciones atraídas por el potencial económico de la ciudad, que datan por lo menos de la crisis del ’30, en el siglo pasado. Pero no por la persistencia redoblada del fenómeno seremos nosotros los que erijamos un muro de Berlín o un muro contra espaldas mojadas, como el que se está construyendo en la frontera sur de los Estados Unidos.
Esta necesidad de que las políticas de vivienda y tantas otras se articulen no sólo a nivel de Área Metropolitana sino en un diálogo constructivo con el Gobierno Nacional, no impide que dejemos de hacer lo que tenemos que hacer. Por eso, en el primer semestre de este año habremos entregado 1.036 viviendas, y estamos avanzando en la entrega inminente de otras 2000 viviendas. A esto habría que sumar el emprendimiento que conjuntamente desarrollará la Fundación Madres de Plaza de Mayo y la Corporación del Sur: emprendimiento que sumará 5.000 viviendas más. El desafío es llegar a escalas de construcción y refacción aún mayores.
Mencioné el tema de la seguridad. Lo primero que hay que decir es que las instituciones deben otorgarle a todos los ciudadanos la convicción de que hay un Estado que defiende sus derechos, incluido el derecho esencial a la seguridad, que es un derecho básico de las personas y un factor aglutinante de toda comunidad. El valor de la seguridad hace a la calidad de vida de todos nosotros. Aún cuando a veces la inseguridad sea una percepción antes que una realidad, esa sensación se objetiva, afecta nuestra posibilidad de sentirnos libres, hace a la vida más hostil y opresiva.
La sensación de inseguridad conspira contra la plenitud de las personas, y el Estado local debe dar esa batalla; y podrá hacerlo mejor mediante la conquista de una autonomía más plena. Por ello, Buenos Aires necesita el manejo a pleno de resortes de poder tan importantes como la policía y la Justicia. No obstante, mientras no se cuente con esas herramientas, hay cosas que el Estado local sí puede hacer por la seguridad. Por eso nuestro trabajo en la transformación del espacio público apunta también a generar condiciones que hagan más difícil delinquir: iluminamos mejor las calles, eliminamos las malezas de los baldíos, pusimos más cámaras de vigilancia, mejoramos las condiciones de los terrenos del ferrocarril.
La conquista de la seguridad en su sentido más amplio comienza también reduciendo los riesgos. Toda megalópolis tiene sus riesgos y antes que paralizarse por el miedo lo que debe hacerse es minimizar tales riesgos. Nos hemos puesto de acuerdo de un modo absolutamente dramático en torno de la necesidad de perfeccionar todos los mecanismos de control del Estado. Allí estamos como Estado otorgando cerca de dos mil subsidios mensuales a los sobrevivientes y familiares de las víctimas de la tragedia de Cromañon y asistiéndolas mediante un Programa de Atención específico.
Pero en relación con los controles, salvo en las peores pesadillas estalinistas no parece prudente apelar a un imposible Estado omnipotente en el que los ciudadanos lo deleguen y sacrifiquen todo. Aún cuando las normativas de seguridad deban mejorar y actualizarse, también es necesario un cambio de actitud hacia las normas. No me canso de reiterar que como ciudadanos y como cultura tenemos un serio problema con el cumplimiento de las normas: hay bajísimos niveles de conciencia, altísimos niveles de negación, altísimos niveles de exculpación en el otro.

Desde el área de Salud hemos decidido intensificar al máximo todos los esfuerzos que sean necesarios para garantizar y mejorar el acceso al sistema de salud a la población sin cobertura que reside en la ciudad y para atenderla mejor. Para esto se incorporaron unas 4000 nuevas designaciones al sistema de salud público de la ciudad, así como en pocos meses designamos 7857 docentes a nuestro sistema educativo.
Dije que iba a hacerme cargo del problema de las colas para pedir turno en los hospitales. Lo que hicimos, desde la Dirección General de Atención Integral de la Salud, fue seleccionar los primeros cuatro hospitales de la ciudad en los que se amplían los horarios de atención de los consultorios externos. Son los hospitales de agudos Penna, Piñero, Ramos Mejia y Tornú.
Algo muy similar estamos haciendo desde el Plan de Reducción de la Lista de Espera Quirúrgica. De las 150.000 intervenciones quirúrgicas anuales que efectúa nuestro sistema, por lo menos el 50 % se realiza a pacientes provenientes de otras jurisdicciones. No existen demoras en las intervenciones con riesgo inminente de vida. Pero aún así la lista de espera para intervenciones programadas habla de tiempos que exceden lo aceptable. Lo que pusimos en marcha entonces es un plan de acción que, entre otras cosas, prevé la puesta en marcha de un Registro Unificado de Pacientes en Lista de Espera Quirúrgica, la creación del Centro Coordinador de Gestión de Lista de Espera Quirúrgica, que funcionará en el Hospital J M Penna, y la necesaria informatización de los centros hospitalarios para garantizar la operatividad de esta iniciativa. De acuerdo también con el plan inicial de acción, comenzaremos a implementar el plan en tres centros hospitalarios: el Penna, el Udaondo y el Ramos Mejía, con la incorporación progresiva de los demás hospitales.
La salud pública entendida como un servicio y un medio de integración social tiene una de sus batallas más duras en el campo de la salud mental. Esta gestión ha dado un impulso distinto a las políticas de Salud Mental incentivando nuevos modos de externación pero atendiendo también al gravísimo deterioro de establecimientos históricos. Se remodelaron por completo enormes pabellones del Borda, el Moyano y el Tobar García, además de otras áreas de esos establecimientos. Además, estamos avanzando en dirección a un mayor predominio de los tratamientos ambulatorios. Así es que hemos inaugurado dos Casas de Externación para pacientes con problemas psiquiátricos; una de ellas para hombres y otra para mujeres.
Estoy repasando políticas de integración y la integración implica dimensiones físicas, territoriales e infraestructurales. A menudo se trata de obras destinadas a reparar desigualdades territoriales crónicas, tanto como de emprendimientos concebidos para que la ciudad tenga un mejor soporte productivo. En este segundo sentido cabe hacer un señalamiento de primerísima importancia: Buenos Aires ya no sufre como sufría hasta hace muy poco los embates de las lluvias, particularmente los de las grandes cantidades de lluvia caída en tiempos cortos. Esto es así por una larga serie de obras concluidas o en ejecución. Entre otras recientes: las de la Cuenca "H" en la zona de La Boca y Barracas, la ampliación y mejora de la red pluvial en muy diversos barrios de nuestra ciudad, la construcción de un nuevo sistema de desagües pluviales en el Barrio River, en la cuenca del arroyo White.
Hay otras obras hidráulicas en las que estamos trabajando. Es el caso de la Estación de Bombeo Arroyo White, con una capacidad de 18 metros cúbicos por segundo. Las nuevas obras de drenaje en la zona Sur, que llevarán soluciones al anegamiento que se produce en zonas localizadas de Villa Soldati y Nueva Pompeya. O el Aliviador del Arroyo San Pedrito, que beneficiará un radio comprendido entre las vías del ex Ferrocarril Belgrano Sur hasta la Avenida Cruz.
Ya hice mención acerca del avance en la construcción de la estratégica Línea “H” que unirá Sur y Norte de la ciudad, comunicará con diversas líneas ferroviarias y atravesará transversalmente al conjunto de la red de subterráneos. Del mismo modo seguimos trabajando en la prolongación de la Línea “A” a lo largo de 3.200 metros de túnel, en las cuatro nuevas estaciones, en la subusina transformadora y en la instalación de vías, el sistema de ventilación forzada y los obradores. En cuanto a la prolongación de la Línea “B”, el criterio aplicado es la continuación de su desarrollo por la Avenida Triunvirato con dos estaciones más, Echeverría y Villa Urquiza.

En materia de infraestructura escolar veníamos de problemas de subejecución en las obras y nos propusimos optimizar el uso de las partidas presupuestarias. El cambió se notó claramente durante el año 2006: el nivel de ejecución superó el 90 por ciento. Teniendo en cuenta un problema largamente conocido, la obsolescencia de buena parte de los edificios escolares, hemos acelerado al máximo los análisis técnicos de aquellos inmuebles dispuestos a adquirir y/o alquilar, que fueran aptos para uso educativo. Durante el año pasado, además, se finalizaron 146 obras por contrato de obra pública con financiamiento propio. La inversión total fue de más de 17 millones de pesos. Hoy se encuentran en ejecución otras 102 obras, cuya inversión total alcanzará los 38.184.884 de pesos.
Quedan cuestiones estratégicas por definir acerca de qué significa hoy ser un ciudadano educado, qué tipo de educación queremos, qué especificidad tendrá la educación en una ciudad como Buenos Aires en comparación con las necesidades particulares de otras regiones del país. Estas cuestiones no se limitan ni al mejoramiento de la infraestructura escolar ni a la recuperación del salario docente, por necesarias que sean ambas cosas. Pero esto no impide trabajar. En pocos meses nuestra gestión designó a 7.857 docentes, lo cual implica un incremento del 23% respecto del año anterior. Consolidamos además un buen clima de trabajo en los establecimientos educativos de la Ciudad, conscientes de que ninguna acción de gobierno puede desarrollarse en un contexto de tensión al interior de los servicios educativos. Hemos otorgado un aumento promedio del 14% durante 2006. Este acuerdo salarial con los gremios docentes nos permitió el año anterior desarrollar un ciclo lectivo con normalidad, con 185 días efectivos de clase. Esto nos permite iniciar el próximo período lectivo con renovadas y fundadas esperanzas.
También hemos atendido muy fuertemente la infraestructura de nuestro sistema de salud. Se han realizado obras de todo tipo en los hospitales Argerich, Durand, Penna, Piñero, Tornú, Muñiz, el Instituto Pasteur, el Gutiérrez, Sardá y el Rivadavia, en donde se procedió a la modernización total de doce ascensores. En el Pirovano se inició la obra de la nueva guardia y la remodelación del laboratorio central. Mientras que en el Vélez Sarsfield se trabaja en el nuevo pabellón de Consultorios Externos

Buenos Aires contará este año con un nuevo y moderno edificio para el SAME y seguirá multiplicándose el número de Centros de Atención primaria, ya sea construyendo nuevos locales o remodelando y ampliando otros.
Muchas de estas obras, que permiten mantener, aceitar y afinar la inmensa maquinaria de los servicios prestados por el Estado, escapan seguramente a la mirada del vecino o visitante que todos los días atraviesa la ciudad de Buenos Aires. Algo seguramente distinto ocurre con aquello que se puede apreciar y disfrutar en ese espacio público que estamos mejorando y embelleciendo.
Dije antes que Buenos Aires se está transformando para mejor delante de nuestros ojos y eso lo saben todos los que hoy pasean, caminan y conviven en una diversidad de espacios que hemos revalorizado. Hoy dan ganas de disfrutar de espacios radiantes como los de Parque Centenario, Plaza San Martín, la plaza Güemes -en el entorno de la iglesia Guadalupe-, en las nuevas plazoletas centrales de la 9 de Julio, en el Paseo Garibaldi, en el Parque Lineal Bullrich, en la Lavalle peatonalizada con la escalera y rampa que llevan a la avenida Alem.
Estamos haciendo un esfuerzo importantísimo en la puesta en valor de nuestros espacios verdes: plantamos 50.000 nuevos árboles, hicimos la poda de 220.000 ejemplares de alineación, pusimos en funcionamiento 69 fuentes en toda la Ciudad, limpiamos y reparamos monumentos y obras escultóricas y sumamos nuevos espacios del acervo público convirtiéndolos en lo que llamamos Patios Porteños, como un lugar más de encuentro, descanso y recreación. Pusimos también en marcha el Plan de Rehabilitación y Mantenimiento de Aceras. Hemos integrado la iluminación pública al espacio urbano dándoles a los vecinos la calidad ambiental que merecen. Dimos mayor potencia a 8000 luminarias de la red de alumbrado público, con la premisa de proporcionar mayor brillo a nuestros barrios pero también mayor seguridad. En respuesta a las demandas de los vecinos sobre seguridad e higiene, trabajamos en el cuidado de una decena de pasos peatonales del Ferrocarril Sarmiento. A lo largo del año pasado se hicieron trabajos de pavimentación en 1.107 calles y se atendieron 135.000 metros cuadrados de baches. Procedimos a la limpieza del Lago Soldati, ubicado en la zona sur de la ciudad, y comenzamos la obra arquitectónica y paisajística del Parque de la Memoria.
Seguimos trabajando en el embellecimiento de la ciudad en una multiplicidad de lugares. Estamos poniendo en marcha un sistema de alumbrado para la traza que recorrerá el tranvía del Este de Puerto Madero a La Boca. Trabajamos también en el Parque Mujeres Argentinas/ Parque del Bicentenario, ocho hectáreas que integrarán ese inmenso espacio con eje en Plaza de Mayo, hasta el Puente de la Mujer. Integrando y acrecentando ese mismo espacio; la Plaza Colón quedará enmarcada en un contorno de verjas de carácter arquitectónico y ornamental. Seguiremos con las nuevas plazoletas laterales en la avenida 9 de Julio, incorporando nueva iluminación y forestación, en el tramo que va de Córdoba a la calle Arroyo.
Impulsamos otro tipo de obras y monumentos que para nosotros tienen un carácter emblemático puesto que tienen que ver con el sostenimiento de la memoria colectiva y la materialización del repudio a lo sucedido durante la última dictadura militar. Es el caso de la Plaza de la Memoria “El Atlético”, bajo la Autopista AU 25 de Mayo, un espacio que será forestado y dotado con el necesario equipamiento urbano e iluminación. En una dirección similar se proyectó el monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, al lado mismo de nuestro Río de la Plata.
Menciono otras dos obras relevantes por razones distintas. La primera es la de la futura recuperación para la ciudad, tras su demolición, del espacio aún ocupado por la Ex Cárcel de Caseros. La otra tiene que ver con una estrategia largamente querida y reivindicada por este Jefe de Gobierno: la peatonalización de Plaza de Mayo. Saben ustedes que ya se realizó el llamado a Concurso Nacional de Anteproyectos y que necesitamos de la discusión en la Legislatura para poder seguir avanzando.
El proyecto de convertir a la ciudad de Buenos Aires en un centro de atracción turística y cultural de nivel internacional hace tiempo que viene dando sus frutos. Siendo que ese proyecto no se puede abordar exclusivamente desde una subsecretaría específica, son todas las áreas de gobierno las que trabajan en un mismo sentido. Las políticas culturales que desplegamos, con su multiplicidad de festivales y encuentros, atraen una enorme cantidad de visitantes a una ciudad en la que al mismo tiempo se renuevan las plazas y parques, se multiplican las inversiones destinadas al mantenimiento, se suman nuevos proyectos de peatonalización, se preserva y potencia el patrimonio arquitectónico, se transforma el Área Central.
Es ocioso remarcar la importancia de la industria del turismo en términos de generación de ingresos y puestos de trabajo. Es en cambio oportuno actualizar algunas pistas mínimas acerca de lo que la actividad está significando hoy mismo para la ciudad y sus habitantes. Según nuestros estudios estadísticos en las vacaciones de invierno del 2006 cada turista extranjero, con una estadía media de ocho noches, gastó un promedio diario de 146 dólares. Casi el 70 por ciento de esos visitantes se alojó en hoteles y poco más de la mitad de ellos lo hicieron en establecimientos de cuatro estrellas
En una ciudad cuya tasa de ocupación en hoteles y aparts fue en octubre pasado, según la categoría, del 60 al 80,3 por ciento, es evidente que hay que aplicar la mejor inteligencia posible para sacar provecho de nuestras ventajas. Este año vamos a sumar seis nuevos Centros de Información en la búsqueda de un turista mejor informado y más autónomo. Vamos también a informatizar todos los centros a fin de prestar un servicio de calidad. Se instalarán carteles en los 12 circuitos turísticos más importantes en un plan que contempla la instalación de más de 120 señales turísticas que ofrecerán la posibilidad de recorrer la ciudad y conocer sus principales atractivos. Instalaremos un nuevo tipo de señalización turística en la ciudad y uno específico para la Feria de Mataderos. Vamos a poner en marcha un Bus Turístico, es decir un servicio que permitirá a los turistas recorrer la ciudad y bajarse y volverse a subir donde lo deseen durante el período de valor de su pasaje, que podrá usarse hasta durante 48 horas. Este servicio existe en las principales ciudades del mundo -Nueva York, Londres, Paris, Barcelona- y estimamos que estará en funcionamiento en junio próximo.

Permítanme ahora referirme a algo que creo que debe hacernos sentir orgullosos a todos: el balance de estos últimos años de políticas culturales. Estoy absolutamente convencido de lo acertada que fue la decisión de sostener y acrecentar en el tiempo esas políticas, incluso en lo peor de la crisis del 2001 y 2002. El éxito de tales políticas habla bien de la voluntad de llevar adelante estrategias innovadoras y de su impacto en términos de mejor desarrollo productivo y turístico, de integración social y recreación de vínculos colectivos, de autoafirmación en una identidad diversa y vital.
Hay cifras acerca de la febril actividad cultural en la ciudad generada desde el Estado que son sencillamente espectaculares. En el 2006 tuvimos 234 mil asistentes al Festival de Cine Independiente, 322 mil espectadores en el Complejo Teatral de Buenos Aires, 175 mil personas disfrutando del VIII Festival de Tango. Al teatro Colón concurrieron 456.550 personas, de las cuales 248.550 lo hicieron para presenciar las 179 funciones de ópera, ballet y conciertos. Por el Centro Cultural Recoleta pasaron 1.350.000 visitantes que disfrutaron de 470 actividades.
Desde siempre bregamos por el acceso democrático de todos al disfrute y la producción de la cultura y también en ese sentido las cifras son elocuentes. La fiesta cultural de Buenos Aires es para absolutamente todo el mundo. Así lo revelan las 500 mil personas que disfrutaron en forma gratuita de las actividades que se desarrollaron en el marco de la temporada Verano 06. O el millón de personas que asistieron al colorido, el baile, las murgas y la música de los Carnavales 2006 en todos los barrios porteños. El Programa Cultural en Barrios movilizó a más de 240 mil vecinos. Mientras que la Orquesta Juvenil del Sur ofreció nueve conciertos que deleitaron a más de 2.700 personas, siguiendo con la idea de apuntalar un programa que contribuye a estimular la capacidad creativa y facilitar la integración social y cultural de jóvenes pertenecientes a los sectores sociales más desfavorecidos.
Como nunca la ciudad despliega políticas cada vez más extendidas y maduras a la preservación y revitalización de nuestro patrimonio histórico, arquitectónico y cultural. Más de 12 mil personas disfrutaron de la programación que ofrecieron los 53 Bares Notables. Unas 920 mil personas visitaron siete de los diez Museos de la Ciudad. Si hace tiempo que venimos recuperando la belleza, el capital y el potencial generador de identidad de nuestro Casco Histórico, ese programa sigue extendiendo su radio de impacto: están casi finalizadas las obras de la Avenida Caseros entre Defensa y Montes de Oca, ahora devenida en Boulevard Caseros, donde se mejoró la iluminación y la forestación, se instalaron faroles y canteros en el medio de la calzada.
Persistiremos en la larga tarea de mejorar, fortalecer y extender nuestra infraestructura y nuestro equipamiento cultural. Ya se inició la etapa final del Plan Maestro de Obras para el Teatro Colón, con vistas a su reapertura en el centenario de su inauguración, el 25 de mayo de 2008.
Desde siempre reivindicamos una Buenos Aires vibrante, diversa, compleja y vital. Las políticas culturales necesariamente reflejan esa visión. Somos y defendemos la ciudad en la que La Tempestad se musicaliza con Phillip Glass y coreografía de Mauricio Wainrot. Somos la ciudad que recibe a Paloma Herrera, que goza con La Bohème y que festeja con Così fan tutte el 250º aniversario del nacimiento de Mozart. Somos la ciudad del Festival Kagel, la de la música electrónica y del videoarte. Pero somos también la ciudad del 7º Encuentro Músicas de Provincia, la ciudad de los carnavales y las murgas, la del Día de la Música, la de los catálogos digitalizados de nuestro patrimonio cultural, la de las Jornadas Buenos Aires Idish, la ciudad que por sus políticas culturales mereció el halago de recibir una infinidad de premios internacionales.
Lanzamos no hace mucho el newsletter La Cultura en la semana, un nuevo producto que en muy poco tiempo sumó casi 25 mil suscriptores interesados. Llevamos adelante ese proyecto del mismo modo en que en diciembre pasado fue relanzado Acceder, el primer catálogo colectivo digitalizado del conjunto de bienes culturales de una ciudad, que tiene 3.000 consultas diarias. En relación con las industrias culturales es oportuno mencionar programas dependientes del Ministerio de la Producción, como Opción Libros, en apoyo de la industria editorial. O lo que se hace desde el programa Discográficas de Buenos Aires y la Feria Internacional de la Música por nuestros artistas, nuestros productores y los sellos independientes.
Es también desde el ministerio de la Producción que seguiremos sosteniendo en el 2007 políticas continuadas de apoyo a las empresas recuperadas, la Red Institucional de MIPYMES, la asistencia financiera a micro, pequeñas y medianas empresas, los programas de innovación, creación y desarrollo de empresas de base tecnológica.
Mediante la nueva ley de Compras y Contrataciones hemos llevado al rango de política sistemática del Estado la priorización de la contratación con Micro y Pequeñas empresas y la preferencia a cooperativas y talleres protegidos. La ley permitirá a la vez garantizar más celeridad, más transparencia, mayor practicidad y economía en los procesos de compras y contrataciones. Esta mayor eficacia y agilidad hacen a la construcción de un Estado capaz de mejorar sustancialmente la oferta de sus servicios y la realización de la obra pública.

Trabajamos para transformar el perfil productivo de Buenos Aires a favor de industrias que puedan estar radicadas en los barrios, sin perjuicio del medio ambiente y generando alto valor agregado. A propósito de esta afirmación, cierro el círculo de las estrategias que nos damos para el desarrollo de la zona Sur con la mención a una apuesta sumamente ambiciosa que a la vez representa una excelente demostración de articulación entre lo público y lo privado. Se trata del Polo Tecnológico Informático ubicado en el barrio de Barracas, que ocupará una superficie de 25.000 metros cuadrados. El proyecto nuclea y hace jugar la capacidad asociada de 80 empresas Pymes de la Ciudad de Buenos Aires que desarrollan software. Hay que subrayar que más del 70 % de las empresas generadoras de software del país están radicadas en nuestra ciudad. Era hora de aprovechar ese potencial y de vincularlo con el sistema científico tecnológico.
Creo convencidamente que de todo este repaso se desprende una idea esencial: hoy Buenos Aires ha recuperado una vitalidad enorme que parecía haber perdido. Hoy el paisaje urbano y cultural porteño muestra ese cosmopolitismo, ese dinamismo, esa pujanza y esa capacidad creadora que siempre caracterizó a la ciudad.
En el año 2007 destinaremos $1.480 millones para el plan de obras públicas, lo que representa un incremento del 4% en relación con el plan sancionado en el año 2006. Para el período 2007-2009 se proyectan inversiones por un monto superior a los $5.500 millones. Aproximadamente un 48% del Plan Plurianual está constituido por obras de mantenimiento y renovación de los principales activos urbanos: higiene urbana, pavimentos, mantenimiento edilicio, alumbrado público, veredas, la red hidráulica, más arbolado, más semáforos, más plazas, polideportivos, escuelas o teatros.
Un Estado mejor, de eso se trata. Un Estado tal requiere trabajadores mejor capacitados y a quienes hay que brindarles oportunidades de progreso y mejor calidad de trabajo y de vida para ellos y sus familias. Por eso mismo, hemos ratificado nuestra voluntad de diálogo con los representantes gremiales. En el seno de la Comisión Paritaria Central se avanzó en la formulación de un nuevo Convenio Colectivo de Trabajo, que atienda a las necesidades de desarrollo y progreso del personal. Este convenio apunta a consolidar las estrategias de relaciones laborales, perfeccionando a los recursos humanos mediante programas de capacitación, organizados y coordinados por el Instituto Superior de la Carrera Administrativa, el cual comenzará a funcionar durante este mes de marzo, propiciando el progreso de los agentes a través de su promoción en la carrera, mejorando las condiciones salariales y laborales, otorgando igualdad de oportunidades para el ingreso a la Planta Permanente y para la ocupación de cargos de conducción mediante concurso y, además, eliminando definitivamente la precariedad laboral y reafirmando el principio de que todo incremento salarial que se asigne deberá estar sujeto a las retenciones de Ley, para terminar de una vez por todas con los salarios en negro.
Podemos simplemente recitar o reconfortarnos en estos datos de la realidad o podemos exigirnos mucho más para la construcción de la ciudad soñada. Suficientes ventajas comparativas tenemos como para no apostar a construir más y mejor autonomía, una autonomía plena y de pantalones largos, un nuevo Estado para esa autonomía. No se trata de exigir algún tipo de privilegio. Buenos Aires tiene que integrarse a un proyecto federal junto a otras metrópolis y provincias, particularmente con la más cercana, la que lleva su mismo nombre. La ciudad de Buenos Aires debe jugar un rol de primera importancia en la construcción de la Nación, sumando su potencia cultural y económica.

Todos conocen que algunas de las marcas de identidad que llevo conmigo tienen que ver con la historia del peronismo. Lo remarco: son “algunas marcas”; tengo unas cuantas más y de lo más variadas. En estos tiempos en los que las identidades partidarias prácticamente han perdido su pertinencia yo sólo digo que el peronismo existe para transformar. Y como me considero un progresista histórico -aún cuando también la noción de progresismo sufre de adelgazamientos notorios- digo que no puede concebirse un progresismo que no sepa hacerse cargo firmemente, duramente, de las cosas.
Progresismo es también saber articular voces y encauzar las energías de todos para hacer lo que hay que hacer. Eso es lo que se hizo desde esta Legislatura cuando se aprobaron proyectos tan importantes como la declaración de Emergencia Ambiental de la Cuenca Matanza-Riachuelo, la Incorporación de Jefas y Jefes de Hogar, el plan Buenos Aires Ciudad Productiva, el Código de Tránsito y Transporte, la ley de Educación Sexual.
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