Programa “Escuela y Medios”






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fecha de publicación08.06.2015
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Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología

Programa “Escuela y Medios”

Autores:

Dra. Roxana Morduchowicz

Lic. Atilio Marcon

Lic. Viviana Minzi

Lic. Paula Camarda
Sugerencias para los padres

¿Cómo orientar a los más chicos cuando ven televisión?

Los chicos de hoy, no son como los de antes”. Más allá del tono nostálgico de la frase, es cierto que “los chicos de hoy” han crecido desde su infancia en un universo mediático muy diversificado: radio, cine, video, televisión color, Internet, juegos en red... Frente a este panorama, muchos adultos intentan comprender los gustos de los niños y jóvenes. Uno de los vínculos más debatidos en todo el mundo es el que establecen los chicos y chicas con la televisión, posiblemente porque éste es el medio más popular y de más alto consumo entre los más jóvenes.
Los padres se preocupan especialmente por las horas que sus hijos pasan frente a la pantalla chica, por los programas que ven, por el contenido, por los valores, por los posibles efectos de una escena violenta... Con frecuencia, sin embargo, olvidan que la televisión no puede tomarse aislada del contexto de recepción y que en un mundo violento, de guerras, hambre, miserias, atentados, catástrofes, terrorismo y conflictos, la televisión no puede ser la única responsable de lo que sienten y viven los más chicos.
Una idea es absolutamente cierta: los chicos y chicas pasan varias horas frente a la pantalla. Según un estudio del COMFER (2001) la mayoría de los niños y niñas en edad escolar primaria en Argentina pasa cuatro horas diarias frente al televisor. Aun así, las cifras no explican, sólo indican. Para comprender por qué ven televisión es necesario conocer lo que ven, cómo viven, quiénes son, dónde viven, qué hacen, de qué otras ofertas culturales disponen, qué aprenden, etc. En suma, para explorar la relación de los chicos y chicas con la televisión es necesario conocer el marco en el que este vínculo se construye. El contexto personal, familiar, social.
Las páginas que siguen, proponen algunas reflexiones respecto del vínculo de los más jóvenes con la televisión. Estas ideas son orientaciones para que padres y adultos puedan comprender mejor la relación de los más pequeños con la pantalla. Porque discutir estos temas en familia, también nos ayuda a pensar una televisión mejor.
Este cuadernillo no incluye un análisis sobre los programas televisivos. No se trata con ello, de des responsabilizar a la TV por los contenidos que ofrece. Simplemente el eje de estas páginas es explorar aquello que pueden hacer los adultos para acompañar a los chicos cuando miran televisión. Para ello se incorporaron las preguntas que muchos adultos se formulan respecto de este tema.
Las respuestas que se ofrecen tienen en todos los casos un punto de partida común: compartir los consumos televisivos de los chicos, saber qué ven, conocer los programas preferidos, verlos con ellos de tanto en tanto y, sobre todo, preguntar, escuchar y dialogar.


Para compartir en familia ....

¿Cómo hago para que me cuente sobre lo que ve?

Crear un clima de confianza



Es casi imposible pensar que los padres puedan tener bajo control todo lo que los chicos y chicas ven en la televisión. Es inútil pensar en controlar todo. Es impensable acompañar cada momento que están frente a la pantalla. Por eso, la única respuesta es generar un clima de confianza que le permita al niño y a la niña, contar a la familia lo que ve, cuando sus padres no están con él o ella. Un ambiente de confianza los ayuda a recordar y compartir las imágenes y los programas de televisión que vieron ese día y contar lo que más les llamó la atención de la pantalla. Los chicos y chicas ven a diario imágenes que los movilizan. Lo negativo y perjudicial para el niño o la niña, no es sólo haber visto una imagen violenta, sino el hecho de no poder compartirlo con sus familias, porque sientan vergüenza, incomodidad o culpa de haber visto esas imágenes. La consecuencia de este sentimiento es que silencien su voz y guarden como secreto las imágenes que vieron. Lo importante entonces, no es pretender controlar todo lo que ven, sino generar un clima de confianza que permita a los más jóvenes contar lo que vieron, entendieron y sintieron mientras estuvieron solos frente a la pantalla.
Generar un clima de confianza es imprescindible para que los niños y niñas puedan contar y compartir con los adultos lo que vieron en televisión”.
Para compartir con los más chicos:
¿Qué miraste hoy en la tele? ¿Te gustó?

¿Qué te llamó más la atención? ¿Por qué?

¿Hay alguna imagen de lo que viste hoy por televisión, que te haya impresionado? ¿Por qué?

¿Te hizo acordar de algo que nos haya pasado?

¿Ves los mismos programas que tu hermana/ hermano? ¿Por qué?

¿Qué actitud tomamos si los chicos miran la televisión muchas horas por día?

Acordar la cantidad de horas y preguntar por qué
Muchos padres suelen preguntar (y preocuparse) por la cantidad de horas de TV que miran sus hijos diariamente. Una preocupación sin duda, legítima e importante. Numerosas investigaciones muestran que el número de horas frente a la pantalla es inversamente proporcional a la actitud crítica de los televidentes. Es decir, a más horas frente a la pantalla, menos criterios para elegir, decidir y evaluar lo que se ve. En este sentido, siempre es bueno acordar un tiempo de televisión fijo para los chicos. Es importante pactar con ellos cuánto tiempo miran por día o por semana. Y que entiendan el motivo de este acuerdo.
De cualquier manera, el número de horas dice poco de los motivos que tienen los chicos para establecer este vínculo tan intenso con la pantalla. Parece interesante preguntar además, por qué ven esa cantidad de horas de televisión. El número de horas es sólo una consecuencia. La causa va más allá de las cifras. Así, los padres podrán descubrir que los más chicos ven televisión porque no tienen otra actividad que hacer, porque quieren estar solos, porque sienten que aprenden, o porque la televisión es la única posibilidad de entretenimiento.
Fijar un tiempo de los chicos frente a la televisión y preguntarles por qué pasan tantas horas frente a la pantalla”

Para compartir con los más chicos:
¿Qué es lo que más te gusta de la televisión?

¿Por qué te atrae tanto la tele? ¿Cuántos programas miraste hoy?

¿En qué momento del día ves más televisión? ¿Estás con alguien más?

¿Está la televisión encendida todo el tiempo que estás en casa?

¿Cuántas horas mirás televisión por semana?

¿Los fines de semana mirás más televisión? ¿Por qué?

¿Qué te parece que podríamos hacer para llegar a un acuerdo sobre el número de horas que ves televisión?

¿Qué hago si me pide tener televisión en su pieza?

No dejarlos solos
Desde la década del 90, cada vez más chicos en todo el mundo, tiene televisión en su habitación. El resultado, cuentan estudios internacionales, es que la relación de los niños con la pantalla es más solitaria. Los chicos de hoy no ven más televisión que los de antes, pero lo hacen más en soledad. Y esto se debe a que la TV pasó del comedor al cuarto.
Cuando los chicos tienen la televisión en su pieza, dos dimensiones se pierden para los adultos de la casa: cuántas horas ven y qué programas eligen. Ver en soledad, además, no permite que los chicos puedan dialogar, poner en palabras y conversar sobre lo que ven. En suma, el uso privado o como suele decirse, “privatizado” de la televisión, aísla más a los chicos y aleja a los adultos del vínculo de los más jóvenes con la pantalla.
La TV ubicada en un espacio compartido permite dialogar sobre lo que los chicos ven”.

Para compartir con los más chicos
¿Por qué querés tener televisión en tu habitación?

¿Por qué no podés ver televisión en el comedor?

¿Por qué querés ver los programas solo?

¿No es mejor que puedas charlar sobre lo que ves, mientras lo ves?

¿Podemos elegir un programa de televisión por semana que veamos juntos?

¿Qué hacemos si el contenido que ven los chicos nos parece violento?

Estar atentos a lo que ven
Muchos padres se preocupan especialmente por los posibles efectos que puede causar en sus hijos una escena violenta. Se trata de un tema muy debatido en todo el mundo, que no siempre encuentra una única respuesta. Es difícil definir qué es una imagen violenta y mucho más aun, anticipar si pueden generar algún efecto en los niños. La relación de los chicos (y los adultos) con la televisión nunca es lineal y los comportamientos de las audiencias no son sólo consecuencia del programa que vieron. Los niños no son pasivos frente a los mensajes y nunca los reciben tal cual fueron emitidos. La respuesta que dan está siempre en relación a su contexto personal y social.
Con ello, no se trata de des responsabilizar a la televisión por los contenidos que ofrece. Efectivamente existen imágenes que no son apropiadas para los chicos y que los chicos igual ven. A veces, en horarios anteriores al de “protección al menor”, nos encontramos con “promos” de programas que se emiten después de las 22 horas. En otras ocasiones, vemos emisiones que resultan demasiado violentas para el horario en que se transmiten.
En estos casos es importante que los adultos estén atentos a qué tipo de imágenes no son apropiadas para los chicos. Con frecuencia lo mejor es que no las miren. Si las miran, es bueno que sea en compañía de un adulto para poder conversar acerca de ellas, para ponerlas en contexto y para enseñar que existen otras maneras de resolver situaciones.
En suma, es necesario que no sean estas imágenes las que los chicos vean y que los contenidos televisivos que consuman giren en torno a otros valores, como la solidaridad, la tolerancia y la convivencia.

Las imágenes violentas deben ser contextualizadas por los adultos quienes, además, deben asegurar que los chicos vean contenidos televisivos portadores de otros valores.”

Para compartir con los más chicos
¿Cómo te sentiste cuando el noticiero mostró las escenas de guerra?

¿Te sentiste igual cuando viste la pelea y los tiros en la serie que te gusta?

¿Cuál es la diferencia?

¿Por qué te parece que una te da miedo y la otra, no?

¿Tus amigos sienten lo mismo que vos frente a estas escenas? ¿Por qué?

¿Qué programas de televisión muestran que los conflictos pueden resolverse de otra manera?


¿Por qué mirar la televisión junto con los chicos?

Un espacio compartido
Tal como sucede cuando los padres leen un cuento a sus hijos, también con la televisión es posible y deseable, estar y compartir los programas con ellos. Cuando los adultos leen un cuento a los más pequeños, están presentes. Esta presencia es esencial, especialmente como contención frente a una situación de angustia o misterio que narra el cuento. Si el relato describe una situación de horror – como la escena del lobo feroz en “Caperucita Roja”- o de temor -como la aparición repentina de personajes desconocidos en situaciones de suspenso- el tono de voz o los gestos del adulto que narra el cuento, contiene al niño o niña que escucha y la presencia adulta genera en ellos cierta tranquilidad que les permite superar el miedo.
Lo mismo sucede con los programas televisivos. Un dibujo animado, una película o un noticiero pueden provocar, según el contexto personal y social de los chicos, sensaciones de temor, angustia, enojo ... Si están acompañados de un adulto mientras miran televisión, esta presencia contiene, ayuda. Así, en compañía, no hay motivo para pensar que un programa de TV pueda generar más inquietud que un cuento. Si bien las imágenes suelen dar una sensación de mayor verosimilitud que la palabra, la presencia de un adulto genera en los chicos una reflexión compartida.
Por otro lado, leer juntos un cuento o mirar una emisión televisiva puede convertirse también en un espacio para el placer y el descubrimiento compartido entre los adultos y los chicos.

Acompañar a los más chicos mientras miran televisión permite contenerlos ante imágenes difíciles y compartir aquellas que dan placer.”

Para compartir con los más chicos:
¿Te pareció interesante el programa que vimos? ¿Por qué?

¿Le dirías a tus amigos que lo vean?

¿Hay alguna escena que te impactó más? ¿Por qué?

¿Te asustó alguna parte del programa?

¿Te gustó que lo viéramos juntos?

¿Es necesario ver televisión con los chicos todos los días?

Estar atentos y cerca
Las ocupaciones diarias y los ritmos cotidianos no siempre dan la posibilidad a los padres de ver televisión junto con sus hijos en todo momento. Casi todos los chicos pasan tiempo solos frente a la pantalla. Lo deseable en este caso, es que haya un adulto “a mano”, cerca, en otra habitación, sobre todo por si apareciera alguna imagen sobre la que los más chicos quieran preguntar o comentar. No es indispensable que los padres vean TV con sus hijos todo el tiempo (algo ciertamente imposible). Sí es conveniente que compartan esta práctica de tanto en tanto. Aunque el adulto sólo mire un rato de televisión con su hijo y dialogue sobre el programa unos minutos, aunque lo haga sólo una o dos veces por semana, puede ser suficiente. Así, cuando los chicos estén solos en otras ocasiones, siempre tendrán como referencia las conversaciones, diálogos y reflexiones que se llevaron a cabo en ese momento con sus padres. Las palabras de los adultos lo estarán acompañando.
Es importante, de tanto en tanto, que los adultos vean con los más chicos un programa de televisión. Sus palabras persisten en el tiempo.”

Para pensar
¿Cómo puedo organizar mi tiempo para ver un programa con los chicos?

¿Qué le puede aportar a mi hijo/ hija que compartamos una emisión televisiva?

¿Qué programa puedo elegir para ver con mis hijos?

¿Qué puedo hacer para ayudarlos a elegir los programas de televisión que ven?

¿Cada cuánto podría hacerlo?

¿Qué podemos hacer después de ver el programa juntos?

¿Qué hacemos después de mirar la televisión?

Dibujar, jugar o hablar sobre lo que los chicos ven
Cuando los chicos tienen la posibilidad de contar, de dibujar o jugar acerca de lo que vieron y sintieron a partir del programa de TV (ficción o no ficción), necesitan volver a pensar en las imágenes y explicar lo que vieron y entendieron con sus propias palabras y acciones. Los niños y niñas, que no son receptores pasivos y por lo tanto no reciben el mensaje tal cual fue emitido, cuentan lo que vieron con un nuevo significado, el suyo, el propio. Hablar de lo que ven, les permite apropiarse creativamente de las imágenes y, sobre todo, tomar distancia de la emoción para convertirla en reflexión. De esta manera el placer de mirar se profundiza en el placer de pensar, de poner en palabras y contextualizar las imágenes. Proponer hablar sobre lo que los chicos ven, genera en ellos la necesidad de buscar las palabras exactas para definir lo que sienten y lograr comunicarlo.
Hablar de lo que ven, jugar a construir finales diferentes para una serie, o proponer una solución distinta en el conflicto que plantee un dibujo animado, no sólo promueve la creatividad de los más chicos, sino que los ayuda a pensar en alternativas diferentes a las propuestas por la pantalla.
Sentirse escuchados por los adultos, además, les permite fortalecer la confianza en ellos mismos, y establecer un vínculo más intenso con su familia, que impacta fuertemente en la construcción de su identidad.
Invitar a los más chicos a jugar, dialogar y recrear lo que vieron en la televisión, es una forma de tomar distancia y poner en palabras el mensaje”

Para compartir con los más chicos:
Contáme qué te pareció más interesante de este programa

¿Estás de acuerdo con el final que le pusieron?

¿Qué otro final podrías ponerle vos?

¿Podemos dibujar algo que se nos ocurra a partir del programa?

¿Qué otras historias podríamos inventar con los mismos personajes?

¿A qué podemos jugar después de ver este programa?

¿Cómo sabemos qué les gusta ver a los chicos?

Dialogar sobre lo que miran
Dialogar con los chicos sobre su relación con la televisión, será posible si los padres conocen lo que sus hijos ven en la pantalla. Para eso, es necesario partir de lo que ellos consumen. Estar al tanto de sus programas preferidos o de lo que ven diariamente, da a los adultos la posibilidad de vincularse mejor con los más chicos, conocer sus gustos, y también, de ampliar la oferta cultural con otras emisiones televisivas, o bien con otras actividades recreativas.
Identificar un programa que a los chicos les gusta y verlo junto con ellos es generar un espacio de placer compartido entre padres e hijos. Por eso, conocer las emisiones que los más pequeños eligen, permite a los adultos sumarse a ellas y descubrir el placer de compartirlas. Del mismo modo, si los padres encuentran un programa interesante o entretenido, pueden invitar ellos a sus hijos a verlo juntos. Es otra manera de compartir un espacio de placer y generar un ámbito de comunicación y diálogo a partir de la emisión.
Conocer y compartir los programas de los más chicos abre un espacio de diálogo e intercambio”
Para compartir con los más chicos:
¿Si tuvieras que elegir un programa entre todos los que ves, cuál elegirías?

¿Por qué?

¿Hay algún programa que no te gusta para nada? ¿Por qué?

(Si se comparte el programa) A mí me gustó tal escena ¿y a vos?

A mí me asustó un poco el final ¿y a vos?

Me enteré que el sábado dan un programa especial que te puede gustar ¿lo vemos juntos?

¿Aprobamos todo o también decimos “no”?

Actuar en dos frentes
En la relación de los chicos con la televisión, los adultos actúan en dos frentes.
Por un lado, los padres son quienes deben fijar las normas y establecer los límites en cuanto a los horarios de televisión que pueden ver los chicos en la casa y el tipo de programas acorde a las edades. Efectivamente, en ocasiones, es necesario decir “no”. No todos los programas que ofrece la televisión –aun en horarios anteriores a las 22 – son apropiados para los más chicos y son los adultos quienes toman la decisión de lo que se puede y no se puede ver.
De cualquier manera, los padres deben ser conscientes de que, aun cuando intenten tomar todas las precauciones, no podrán evitar que los chicos vean imágenes polémicas o de violencia. Frente a esto, una vez más, la mejor opción es el diálogo y la reflexión que liberen al niño de la culpa, la vergüenza, el temor, o la confusión que puedan haber generado las imágenes conflictivas. Una vez más, es necesario que el adulto abra el diálogo y preste mucha atención a las palabras que use el niño para contar lo que vio y sintió.
Por eso, se habla de dos frentes: fijar normas, establecer reglas para ciertos programas y, simultáneamente, abrir el diálogo, preguntar y escuchar.
Establecer pautas y normas es importante. Dialogar y preguntar, también.”

Para compartir con los más chicos:
¿En qué horario mirás más TV? ¿Por qué?

Mientras ves televisión ¿no te perdés de hacer otras cosas?

¿Cambiás seguido de canal? ¿Por qué?

¿Cómo elegís el programa que te gusta?

¿Te parece que este programa es para chicos de tu edad?

¿Tu primo más chico, puede ver los mismos programas que ves vos? ¿Por qué?

¿Empiezo a hablar yo o espero a que me cuente?

Tomar la iniciativa
Muchas veces los padres piensan que deben ser los chicos quienes comiencen a contar lo que vieron en televisión. Y suponen que, si no hablan, es porque no hay nada en particular que deseen compartir o que nada de lo que han visto por televisión los inquieta. Por su parte, con frecuencia, los más chicos sienten que no son ellos los que deban hablar, si sus padres no toman la iniciativa de preguntar. Y así, el resultado es que nadie pregunta y nadie cuenta.
La idea es que sea el adulto quien tome la iniciativa. Es importante que quienes actúen sean los padres. Los adultos inician la comunicación y el diálogo. Los padres pueden comenzar por preguntar qué han visto, qué les gustó, qué opinan de lo que vieron. Así, los adultos podrán descubrir cómo impactan los programas de televisión en los más chicos. Y los niños, sentirán que pueden compartir con sus padres una parte tan importante de sus consumos culturales como es la pantalla chica.
Cuando los padres inician el diálogo sobre lo que los chicos ven en televisión, pueden descubrir aspectos de este vínculo que ignoraban”

¿Y si los valores del programa no son los de mi familia?

Comparar mensajes
Con frecuencia, los padres se preocupan por los valores que sus hijos reciben de los programas televisivos que ven. Ciertamente, existen emisiones cuyos mensajes distan de los que pueda sostener la familia. A veces no sólo distan; en ocasiones, se oponen. ¿Qué pueden hacer los adultos cuando los chicos ven estos programas y reciben estos valores?
Hablar con los niños y jóvenes de lo que ven en la pantalla, permite dialogar acerca de los valores de la emisión en relación a los que sostiene la familia. Conversar acerca de un dibujo animado, una serie, una película o una novela que los chicos ven, permite dialogar sobre los valores que sustentan los programas y compararlos con los que transmite la familia. ¿Se oponen? ¿Se complementan?
Dialogar acerca de las situaciones que sugieren los programas de TV y las respuestas que brindan a esas situaciones, es un buen inicio para explorar si son las mismas respuestas que frente a situaciones similares daría la familia. Este diálogo ayuda a los chicos a reflexionar sobre los valores que propone el programa televisivo.
Todos los mensajes televisivos son portadores de valores. El diálogo ayuda a reflexionar sobre ellos y a analizarlos.”

Para compartir con los más chicos:
¿Cómo resolvió el problema entre los personajes, el programa que miramos?

¿Estás de acuerdo con la manera que eligieron? ¿Es la que hubiésemos elegido nosotros?

Los hechos y personajes que aparecen en este programa ¿se parecen o podrían pasar en la realidad? ¿Por qué?

¿El protagonista de la serie, es un héroe? ¿Por qué? ¿Cómo lo presenta el programa?

¿Te gustaría parecerte a él?

¿A qué personaje no te gustaría parecerte? ¿Por qué?

¿Qué temas que te interesan, te gustaría que aparecieran en los programas que ves?

¿En las series de la tele, los “malos” son siempre “malos”? ¿Los “buenos”, son siempre “buenos”? ¿Estás de acuerdo?

No hay nada que pueda hacer frente al poder de la pantalla

La responsabilidad de los adultos
Muchos padres se lamentan de “no poder competir con la fuerza de la televisión”. Suelen afirmar que “nada pueden hacer, frente al poder de la pantalla”. Estas afirmaciones generan en los adultos desilusión y, con frecuencia, una ausencia respecto de la relación que establecen los más jóvenes con la televisión. La responsabilidad de los padres en la relación de los chicos con la pantalla se abandona y se traslada a la propia televisión, que queda como única “interlocutora” en este vínculo.
Sin embargo, la presencia de los padres es fundamental. La fuerza de la televisión es indiscutible, pero la voz, la contención, la palabra y el diálogo de los adultos es esencial y, sin duda, más fuerte que la pantalla. La referencia y opinión adulta es fundamental para los niños en la construcción de sus propias opiniones y valoraciones. Cuando los padres abandonan su presencia en la relación de los chicos con la TV, se alejan más de la formación y aprendizajes de sus hijos.
La presencia de los adultos en la relación de los más chicos con la televisión no puede ser reemplazada o delegada a la pantalla”


¿Y los adultos, qué hacemos con la televisión?

Reconocerse como audiencias
Los adultos, igual que los más chicos, son televidentes. Es interesante que, para entender mejor el vínculo que los chicos establecen con la pantalla, los propios padres puedan explorar cómo se relacionan ellos mismos con la televisión. Pensar por un momento en las horas que le dedican, los programas que eligen ver, lo que sienten al verlos, lo que representa la pantalla chica en sus vidas, puede ser también una buena ayuda para comprender la relación que los más pequeños construyen con la TV.
Es interesante que los adultos puedan reflexionar en la relación que establecen ellos mismos, como audiencias, con la televisión”
Para pensar
¿Cuántas horas veo televisión por día?

¿Qué programas elijo? ¿Por qué?

¿Qué lugar ocupa la TV en mi vida cotidiana?

¿Le cuento a mis hijos cuáles son los programas que me gustan?

¿Les explico por qué los elijo, para que aprendan a construir sus propios criterios?

¿De qué manera podría hacerlo?

¿Qué hacemos si el programa que ven no es apropiado?

Tomar decisiones y preguntar el por qué
Como dijimos previamente, existen programas que no son apropiados para los chicos. A veces, por el contenido. Otras, por la manera de presentarlos o por el lenguaje que utilizan. En ambos casos, lo importante – insistimos- es que el adulto sea quien fije las pautas de los programas que se pueden ver y aquellos que no.

De cualquier manera, si los chicos piden ver un programa que no parece adecuado para su edad, puede ser igualmente interesante que los adultos pregunten la razón por la cual quieren ver esa emisión. ¿Es por interés propio sobre algún tema? ¿Tiene relación con algo que sucedió en el aula o un pedido del docente? ¿Surgió por alguna conversación con amigos? Por ello, antes de negarle el programa televisivo (si es lo que los adultos deciden), es importante conocer el motivo del niño para desear ver la emisión, porque será sin duda, un indicador de lo que siente.
Del mismo modo, si un chico no quiere ver televisión (en alguien que la ve con regularidad), es importante indagar sobre el por qué de ese rechazo. No querer mirar un programa puede tener relación con alguna imagen que haya sido angustiante para ellos o por alguna experiencia que les traiga recuerdos. En este caso, nuevamente, se impone la necesidad de abrir el diálogo.
Las decisiones de los adultos son siempre necesarias. De lo que se trata –además- es de comprender qué siente los chicos y a qué se deben sus gustos y elecciones.
Comprender lo que sienten los chicos es necesario además de tomar decisiones sobre su consumo televisivo”

Para compartir con los más chicos:
¿Por qué querés ver este programa? ¿Es por el tema? ¿Es porque lo ven tus amigos?

¿Podés entenderlo bien?

¿Sabés lo que significa el “horario de protección al menor”?

¿Lo hablaron en la escuela?

¿Por qué ahora no querés ver este programa que antes te gustaba tanto?

¿Qué cambió?


¿Es bueno que la escuela hable de estos temas?

Ampliar el diálogo
Es importante que los chicos hablen con sus padres sobre lo que ven en televisión. Pero es igual de importante que los chicos puedan hablar de lo que ven, entre ellos y con sus maestros. Es esencial que la escuela participe de este debate y conozca los consumos culturales de los alumnos.
Por un lado, porque el diálogo con compañeros y maestros les permitirá a los chicos conocer otros puntos de vista y descubrir diversas opiniones sobre un mismo programa o imagen.
Por otro lado, hablar en la clase con los alumnos, sobre los programas que ven, permite que los docentes descubran cuáles son sus gustos, preferencias, consumos culturales. Así como los docentes suelen preguntar el nombre de cada chico al inicio de un año escolar, sería interesante que preguntaran sobre los programas de televisión que les gusta mirar y por qué los prefieren.
Cuando padres y docentes dialogan sobre la televisión con los más chicos, les ayudan a pensar su vínculo con la pantalla”

Para compartir con los más chicos:
¿Hablan con la maestra sobre la TV?

¿Qué dicen en el aula sobre los programas que ustedes ven?

¿La maestra les cuenta sobre los programas que ella mira?

¿Incluyen en las actividades de la escuela a personajes de cuentos? ¿Y de la tele?

¿En los recreos, charlan o discuten temas relacionados con lo que ven en la televisión?

¿Cómo les explicamos lo que ven?

Comparar los contenidos con la realidad
Los padres suelen preocuparse de que sus hijos crean que la televisión es un espejo de la realidad. Por ello es necesario que en sus diálogos con los más chicos, los padres (y docentes) puedan explicar que las imágenes que muestra la pantalla son una visión de la realidad y no la realidad tal cual es. Un noticiero, una serie, un documental, una película o un dibujo animado es una representación de la realidad. Es la manera en que el canal, el periodista, el cineasta o el autor de la serie ve el mundo. Cada noticiero refleja un punto de vista. Cada programa de ficción crea personajes con determinadas características. Explicar lo que se ve es una manera de enseñar a los más chicos a ver televisión de otro modo: comparando lo que muestra la pantalla con la propia realidad.
Enseñarle a los más chicos a ver televisión los ayuda a comparar lo que muestra la pantalla con la realidad”

Para compartir con los más chicos:
¿Los noticieros de los distintos canales muestran las mismas noticias?

¿Todos les dan el mismo tiempo a las mismas informaciones?

¿El orden de las noticias que presentan es el mismo en todos los canales? ¿Por qué?

¿Cómo aparecen definidos los hombres y las mujeres en las series que ves?

¿En qué se diferencia lo que les pasa a los chicos en la telenovela de lo que te pasa a vos en la escuela?

¿Tenemos que tener respuesta para todo?

Resolver las dudas con los chicos
Cuando los chicos formulan preguntas en relación a un programa televisivo o una imagen en particular, es importante que el adulto no se sienta obligado a responder, a veces inventando las respuestas que ignora.
El desconocimiento de los padres sobre un tema de un noticiero, una película o un documental, puede ser, además, estimulante para ambos -chicos y adultos- en la búsqueda de nuevas respuestas.
Los adultos no necesitan conocer las respuestas a todas las preguntas que sobre la televisión tengan los más chicos”


¿Cómo aprovechar el tiempo libre de los más chicos?

Ampliar las propuestas
Muchos chicos pasan horas frente a la televisión, porque no tienen otra actividad para hacer. La mejor manera de ampliar los consumos culturales de los más jóvenes es, por un lado, que el Estado, el sector privado y las familias propongan una variedad de actividades culturales y, por el otro, que se incorporen estas propuestas para el entretenimiento, recreación, información y formación de los más chicos. Es importante que los nuevos espacios culturales que pueda generar la sociedad, sean reconocidos y aprovechados por las familias. La variedad de oferta recreativa (un libro, un museo, una plaza, una película, un juego, un teatro) fortalece el capital cultural de los niños y jóvenes.
Ofrecer a los más chicos una oferta cultural variada permite que no destinen todo su tiempo libre a la televisión”

Para pensar
¿Cuánto tiempo les queda a nuestros chicos para estudiar, jugar y descansar?

¿Qué actividades realizan los chicos cuando no están en la escuela?

¿Qué alternativas proponemos para su tiempo libre?

¿Qué actividades puedo compartir yo con mi hijo, además de ver televisión con él?

¿Es posible realizar con los chicos una actividad que no sea mirar televisión, antes de ir a dormir?

¿Es posible organizar alguna actividad entre varias familias o con la escuela, para generar actividades alternativas después de la escuela?

¿Hablamos con nuestros hijos sobre qué otras actividades podrían hacer además de ver televisión?


Libros consultados


  • Ferrés, Joan. Televisión y educación. Paidós, Barcelona, 1996

  • Tisseron, Serge. Manuel à l`usage des parents dont les enfants regardent trop la télévision. Bayard, Paris, 2004.



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