Taller de Estudios Norteamericanos






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WILLIAM DEAN HOWELLS

La crítica y la ficción




Introducción, traducción y notas de Constante González Groba

Taller de Estudios Norteamericanos




Universidad de León




Introducción




No se puede hablar del realismo en la ficción norteamericana sin mencionar a William Dean Howells (1837-1920), el más ardiente promotor y defensor de una corriente que llegó a la nueva nación después de la pérdida de la inocencia y la entrada definitiva en la historia que supuso la Guerra de Secesión (1861-1865).

Al igual que en otras literaturas de naciones occidentales, el realismo constituyó en Norteamérica el período de transición entre el romanticismo y el modernismo. El impulso realista que predominó en la narrativa estadounidense posterior a la Guerra de Secesión fue un movimiento internacional, y el origen y la fuente de sus técnicas y principios se suele situar en París a partir de 1845. La llegada a las costas norteamericanas fue relativamente tardía (a menudo se sitúa en 1872, año en el que Howells publicó Their Wedding Journey), ya que la nueva corriente significaba algo radicalmente distinto de las tendencias hasta entonces predominantes en la narrativa estadounidense, que había primado lo mítico, lo intemporal y lo abstracto, así como la relación entre el ser humano y la naturaleza, en detrimento de la preocupación por lo histórico y lo social.

El mundo intemporal de una modalidad narrativa cuyos autores habían denominado romance, para distinguirla de la novela realista que se hacía en la Europa del siglo XIX, sufrió la invasión de la poderosa maquinaria del período de industrialización rápida y masiva que siguió a la Guerra de Secesión. Y William Dean Howells fue uno de los autores con mayor convencimiento de que la América posterior a dicha tragedia era un mecanismo social fluido y cambiante que exigía una nueva narrativa que observase y reflejase los detalles de dicho proceso. El espíritu de cambio que se apoderó de la sociedad estadounidense requería una novela que prestase atención a las preocupaciones materiales que estaban cambiando tanto a la nación como a sus habitantes, y que confrontase los dilemas éticos provocados por las nuevas circunstancias. El realismo vino a significar, entre otras cosas, un medio para asimilar, tanto las nuevas fuerzas que estaban conformando la historia y la sociedad, como las duras lecciones proporcionadas por una guerra civil devastadora.

Para Howells y sus seguidores, el objetivo del realismo consistía en ver lo heroico en las vidas ordinarias, en tomar en serio tanto los temas de la vida cotidiana como la experiencia individual, y someterlos a un tratamiento riguroso y fidedigno. Ello implicaba dejar de considerar la ficción como un medio de explorar verdades abstractas y simbólicas.

Howells nació en 1837 en Martin's Ferry, un pueblo de Ohio, en el seno de una familia de un estatus económico medio. Trabajó desde muy pequeño en las imprentas de su padre, que publicó periódicos en Ashtabula y Columbus y, al no poder beneficiarse de una educación universitaria, adquirió por su cuenta una buena instrucción cultural. De su padre heredó las sólidas convicciones morales que plasmaría después en sus obras de ficción. El autor nunca perdería su identificación con la sociedad de su infancia y juventud, una sociedad preindustrial e igualitaria en la que predominaba la gente honrada y nadie era ni muy rico ni muy pobre. En The Rise of Silas Lapham (1885), la novela que le convirtiría en un autor consagrado, Howells plasmó su visión nostálgica de la Norteamérica rural anterior a la Guerra de Secesión como una sociedad moralmente superior.

La "peregrinación" de Howells a los centros literarios del Este en 1860 constituyó uno de los eventos más importantes en la historia cultural norteamericana, y se consideró el comienzo oficial de la literatura estadounidense, pues, como dijo el mismo Howells, hasta entonces había habido únicamente una literatura de Nueva Inglaterra. Con Howells, el futuro de la literatura norteamericana, que iba a tener mucho que ver con el Oeste del que aquél procedía, llegó a Nueva Inglaterra, cuyo dominio literario del presente pasaría muy pronto a convertirse en pasado. Las cosas no pudieron ir mejor para Howells en Boston, entonces el centro literario indiscutible de la nación, tanto con el escritor y editor James T. Fields, como con J. R. Lowell, entonces editor de la revista Atlantic Monthly. Este último llevó a Howells a una cena con Oliver Wendell Holmes, cofundador del Atlantic junto con Lowell en 1857. Holmes habló medio en broma de una sucesión apostólica encarnada en Howells.

Parece que Howells no tuvo tanto éxito en Concord, entonces la Atenas estadounidense, en donde se agrupaban autores de la talla de Emerson, Thoreau y Hawthorne. Howells tuvo algún contacto con Hawthorne, al que siempre miró con admiración, aunque lo consideró una influencia que se debía superar, pero los grandes transcendentalistas no disimularon una frialdad que ponía de manifiesto el abismo generacional existente entre la prometedora estrella y los principales escritores de la generación y la mentalidad de su padre.

La enorme preocupación de Howells por la justicia social y el igualitarismo tuvo mucho que ver con su confección de una biografía para la campaña presidencial de Abraham Lincoln. La suculenta recompensa fue el consulado estadounidense en Venecia (1861-1865), ciudad que, según J. R. Lowell, constituyó la universidad en la que Howells consiguió el título de Master. Allí escribió ensayos sobre literatura italiana que publicó en la North American Review, lo que hizo que su nombre sonase cada vez más fuerte en Cambridge, Massachusetts. Durante su estancia en Italia, Howells aumentó ostensiblemente su conocimiento de lenguas y literaturas clásicas y modernas. Allí descubrió también las comedias realistas de Cario Goldoni, un dramaturgo del siglo XVIII, cuya obra generó en Howells un ardiente interés por una ficción que reflejase a los individuos tal como son y se comportan en la vida real.

Después de establecerse en Boston en 1866, Howells presidió el mundo literario de Nueva Inglaterra durante veinte años. Durante su década como director del Atlantic Monthly (1871-1881), entonces el arbitro cultural del país, Howells convirtió dicha revista en el principal promotor del realismo, el movimiento literario que estaba conformando la narrativa de los escritores europeos que él admiraba, y que consideraba el más adecuado para reflejar la nueva realidad de su país. Desde las páginas del Atlantic se promovió durante la década de 1870 una gran diversidad geográfica de literatura estadounidense, en detrimento de la inglesa. Las contribuciones de los autores de Nueva Inglaterra, que habían dominado la revista en sus primeros años, disminuyeron considerablemente, para dar paso a autores del Oeste y del Sur, a la vez que aumentaban las subscripciones a la revista más alia de los Apalaches. Howells hizo de sí mismo y del Atlantic el punto de enlace entre la cultura de Nueva Inglaterra y el Oeste, entre una generación de autores que tocaba a su fin y otra que surgía con fuerza.

Siempre habrá que reconocer los esfuerzos ingentes de Howells por democratizar la literatura estadounidense, hasta entonces excesivamente elitista, y por ampliar el público lector, tanto en la dimensión geográfica como en la social y cultural. Su intención era hacer accesible la nueva literatura estadounidense a capas sociales cada vez más amplias, a nuevos territorios y a nuevos grupos, como las mujeres jóvenes y las clases medias que habían accedido a la educación pero carecían de la sofisticación que había caracterizado a las de Nueva Inglaterra. El editor del Atlantic estaba convencido de que el realismo cerraría la brecha que había separado la alta cultura norteamericana de las principales corrientes de la vida social y cultural del país1.

Howells disfrutó de un poderío que le permitía encumbrar o hundir a otros escritores, y hay que decir que mostró siempre una encomiable disposición para descubrir y promocionar autores noveles de talento, incluso aquellos que disentían de la preocupación de su mentor por la moralidad en la literatura. Fue Howells el que dio un impulso decisivo a las carreras de Harold Frederic, Henry Fuller, Robert Herrick, Frank Norris y Hamlin Garland, entre muchísimos otros. Alabó con fervor los poemas de Emily Dickinson inmediatamente después de la primera edición de una selección en 1890, aunque la lírica de la reclusa de Amherst no iba a ser realmente admirada hasta la década de 19202. En 1915 fue Howells el que dio los nombres de los poetas que liderarían el renacimiento de la lírica norteamericana: Edgar Lee Masters, Edwin Arlington Robinson, Vachel Lindsay, John Gould Fletcher y Conrad Aiken. Y en 1919, cuando prácticamente nadie se acordaba de Hermán Melville, Howells hablaba de él como el mejor creador de romances.

Howells conoció y ejerció su influencia sobre prácticamente todos los escritores importantes de su época, y desde 1870 a 1890 fue el crítico literario más influyente de su país, tanto que sus ensayos dictaron y determinaron los estándares del gusto literario en los Estados Unidos. Un público lector cada vez más numeroso recibía de Howells las instrucciones, no sólo sobre qué libros leer, sino también sobre cómo y por qué leerlos. Fue también Howells el que reconoció la importancia que suponía para la literatura estadounidense el éxito consolidado de autores de tendencias tan dispares como Mark Twain y Henry James, aunque Howells nunca alcanzó el calibre ni el poderío artístico de ninguno de los dos maestros incompatibles que representan tendencias opuestas: humor / sofisticación, espíritu fronterizo / gusto europeo, democracia / tradición. Y no sabemos el grado de integración y reconciliación que alcanzaron ambas tendencias en la mente de Howells, al que Mark Twain recordaba sus propios orígenes en el Oeste fronterizo, mientras que Henry James representaba para él el ideal literario del Este. Y mucho antes de que se consolidasen en la historia literaria norteamericana los conceptos antitéticos de "highbrow" / "lowbrow", piel roja / rostro pálido o popular / elitista, Howells subrayó la existencia de las dos corrientes aparentemente opuestas, pero probablemente paralelas e interrelacionadas:
One a tendency toward an elegance refined and polished, both in thought and phrase, almost to tenuity; the other a tendency to grotesqueness, wild and extravagant, to the point of anarchy3.

Howells hizo lo indecible para que el público lector aceptase a Henry James, que resultaba difícil de asimilar por negarse a colmar las expectativas de unos lectores acostumbrados a los finales con matrimonio feliz de las novelas románticas. Otro empeño de Howells fue el conseguir que Mark Twain fuese considerado no sólo un buen humorista, sino también un buen realista que combina el humor con las más profundas cuestiones morales.

En 1888 el sultán de las letras norteamericanas abandonó un Boston que le resultaba un tanto anémico y estéril para trasladarse a Nueva York, que había suplantado a la capital de Massachusetts como centro de la actividad literaria, y mostraba todo el vigor y la crudeza de la inusitada competitividad de la cultura norteamericana. Es como si Howells quisiese encontrar un equilibrio entre las tendencias idealistas de Nueva Inglaterra y las más realistas de Nueva York4. En Nueva York, Howells encontró unas tendencias intelectuales más radicales y se hizo más consciente todavía de la necesidad imperiosa del realismo, ahora con tintes humanistas debido a la influencia de Tolstói, tanto en la narrativa como en la crítica. Fue justamente el período en el que Howells alcanzó la cumbre en ambos campos con la publicación de A Hazard of New Fortunes (1890) y Criticism and Fiction (1891).

Durante más de medio siglo Howells fue el crítico que más influyó sobre el gusto literario estadounidense. El ayudó al lector de su país, tanto al urbano como al de provincias, a liberarse de una pleitesía mal entendida a los "clásicos", sobre todo los de tendencias románticas, y a adquirir interés por los autores realistas de Italia, Francia, Rusia, España y los países escandivavos.

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