La Mujer Negra






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La Mujer Negra




Fempress – Número especial

http://www.fempress.cl
Androcentrismo

Discriminación

Negritud

Racismo

Sexismo

Indice:
1) La tirania del color

2) Lo erótico como poder


3) Mujer Negra: Una Búsqueda Ecuménica

4) Las Mujeres y Los Inventos, Estados Unidos

5) Sesenta años de Amistad: La señorita Jamaica

6) Un Diario de Sueños y privaciones, Brasil

7) Hacia una Percepción de Género y Raza, Brasil

8) Negras Esclavas. Las Otras Mujeres de la Colonia, Chile

9) ¿Que Significa la Tierra para Nosotras? Colombia

10) Asumir la Negritud

11) Una Ley Fundamental, Colombia

12) La Mujer Negra y su Papel en la Historia

13) Sobre Parteras y Comadronas, Cuba

14) Mujeres Negras de Ecuador, Ecuador

15) Declaración de Itapecerica da Serra das Mujeres, Brasil

16) La Lesbiana Negra en Latinoameerica y el Caribe, América Latina

17) Analisis Sobre la Situación de la Mujer Negra, Panamá

18) Primer Seminario “Mujer negra y Derechos, Peru


19) El Otro Closet, Puerto Rico

20) La Mujer Negra en la Literatura Puertorriqueña, Puerto Rico

21) Mujeres Puertorriqueñas Negras, Formas, Puerto Rico

22) Crece Conciencia de Idntidad Negra, Puerto Rico

23) Presentación Especial/ Fempress 1995, América Latina

24) Cimarronaje Domestico: Santa Marta y Yemalla, República Dominicana

25) Primer Encuentro de Mujeres Latinoamericanas, América Latina

26) El Mundo Etnico-Racial Dentro del Feminismo, República Dominicana

27) El Racismo Contra la Mujer Domínico Haitiana, República Dominicana

28) Negra Muijer Poeta, República Dominicana.

29) Evaluación del Último Decenio: La Experiencia, Uruguay

30) Etnía o Mujer: ¿Que esta Primero? Uruguay

31) La esclava en la Colonia, Venezuela

La Tirania del Color

1995
EVELYN C. WHITE
REVISTA ESPECIAL/FEMPRESS - PAGS. 24-25

TEMATICA PRINCIPAL: CULTURA

DESCRIPTORES: MUJERES NEGRAS, IDENTIDAD CULTURAL, SISTEMAS DE

VALORES
La “blanca Navidad” y los empleos “de cuello blanco” son considerados elementos

positivos; la “lista negra”, el chantaje y el ser llamado “oveja negra” de la familia, han

tenido siempre connotaciones negativas.
(FEMPRESS) Es un hecho que la población negra ha sido perjudicada por el impacto

del color en esta cultura. La “blanca Navidad” y los empleos “de cuello blanco” (whitecollar jobs) son considerados elementos positivos; la “lista negra”, el chantaje

(blackmail) y el ser llamado “oveja negra” de la familia, han tenido siempre

connotaciones negativas. Aunque hoy en día todo esto nos puede parecer sin

importancia -porque, supuestamente, hemos logrado tener un orgullo negro-, las

imágenes se reafirman y refuerzan constantemente en la sociedad. Tan es así que

algunos hombres negros, e incluso algunas mujeres negras, afirman que las personas blancas, y por lo tanto, las mujeres blancas, son más atrayentes que ellos mismos.

Alice Walker ha escrito: "Mi madre, una verdadera gran mujer, que crió a ocho hijos y a una decena de vecinos sin reclamar siquiera, estaba convencida de que no existía nada comparable a “ellos”. Subordinó su alma a la de ellos y se transformó en una crédula y tímida admiradora de “las bellas personas blancas”. Una vez me preguntó, en un momento de orgullo y desesperación prestados, si no me parecía que “ellos” eran graciosos, naturalmente pulidos, bellos, mejores".1

Los estereotipos sobre las mujeres negras contribuyen a aumentar la confusión,

inferioridad e inseguridad que ya sentimos por causa del abuso en nuestras vidas.
Esas imágenes negativas y frecuentemente conflictivas tal vez la lleven a preocuparse sobre lo que es y lo que realmente la sociedad espera de usted.

Hablar sobre estas presiones con otras mujeres negras podría ayudarla a definir su

identidad y a eliminar muchos mitos y estereotipos sobre las mujeres negras. Haga

una lista de todas las mujeres negras con las cuales usted se identifica y evalúe sus

atributos. De la misma manera, haga una lista de todas las mujeres negras que a

usted no le gustan y evalúe los atributos que le parecen menos atractivos o más

amenazantes de ellas. Si pudiera ser la única mujer negra sobre la faz de la tierra,

¿quién le gustaría ser? Su elección, ¿se basa en una verdadera contribución de la

mujer escogida para elevar y realzar la imagen y realizaciones de las mujeres negras y la población negra o es que a usted le gustaría ser ella porque es aceptada por la sociedad y rechazada por el promedio de los hombres negros?

Existen varios aspectos apasionantes y solemnes en nuestras vidas. Las mujeres

negras son tan diversas en su manera de ser como el resto de la sociedad. Pero esto se olvida fácilmente, como muchas de nuestras heroínas, frente a los persistentes mensajes que nos dicen que nuestro cabello es muy excéntrico o exquisito, que nuestros traseros son muy grandes o que nuestro temperamento es muy irracional.

Expresar sentimientos sobre la complejidad de su identidad y el dolor en sus

relaciones es un saludable primer paso para lograr que usted se sienta mejor sobre lo que realmente es. Después de hablar sobre todo aquello que ha sido dejado por bajo y fuera, black and blue, a usted le parecerá mucho más fácil alimentarse a sí misma y entrar en contacto con aquellas cosas que a usted realmente le gustan sobre la mujer negra. Como lo ha expresado la autora negra Michelle Cliff, "esta demanda de identidad" que a usted le han enseñado a despreciar le ayudará precisamente a entender y ser, a desafiar los abusos en su relación y en su experiencia diaria. Con el tiempo, es probable que usted se identifique a sí misma como lo hace Maya Angelou en su poema Weekend Glory (Gloria de fin de semana): "Mi vida no es un paraíso,/ pero tampoco es un infierno./ Yo no estoy en la cima,/ pero me parece excelente/ sisoy capaz de trabajar/ y recibir un pago justo/ y tener la suerte de ser negra /cuando llega la noche del sábado".2
*Este texto fue extractado del libro Chain, chain, chain. For black women dealing with physical abuse (Cadenas, cadenas cadenas. Para mujeres negras enfrentadas al abuso físico), de Evelyn C. White, The Seal Press, Seattle, 1985. Evelyn White es excolaboradora del Proyecto de Violencia Familiar de la Procuraduría de la Ciudad de Seattle. Creció en Gary, Indiana, y actualmente vive en Nueva York, donde escribe sobre los temas feministas y la cultura negra.
Notas:
1 Alice Walker, The civil rights movement: what good was it? (El movimiento por los

derechos civiles: ¿de qué sirvió?), en Search for our mother”s gardens (En busca de

los jardines de nuestra madre), New York, Harcourt Brace Jovanovich, 1970.

2 Maya Angelou, Shaker, why don”t you sing? (Shaker, ¿por qué no cantas?), Random House, Inc., 1983.

LO EROTICO COMO PODER
AUDRE LORDE *

1995
REVISTA ESPECIAL/FEMPRESS - PAGS. 21-22-23

TEMATICA PRINCIPAL: SEXUALIDAD

DESCRIPTORES: EROTISMO, CREATIVIDAD, IDENTIDAD DE LA MUJER
Lo erótico ofrece un pozo de fuerza para la mujer que no teme su revelación.

(FEMPRESS)
Lo erótico es un recurso dentro de cada una de nosotras que descansa

en un nivel profundamente femenino y espiritual, firmemente enraizado en el poder de sentimientos no expresados o no reconocidos. Para perpetuarse, toda opresión debe corromper o distorsionar las fuentes de poder, en el interior de la cultura del oprimido, que puedan proporcionar energía para el cambio. Para nosotras, esto ha significado una supresión de lo erótico como fuente de poder y conocimiento en el interior de nuestras vidas.

Se nos ha enseñado a desconfiar de este recurso, que ha sido envilecido y devaluado en la sociedad occidental. Por un lado, lo superficialmente erótico ha sido difundido como signo de inferioridad femenina; por otro, a las mujeres se les ha hecho sufrir y sentirse despreciables y sospechosas en virtud de la experiencia de lo erótico. De ahí hay sólo un paso a la falsa creencia de que solamente por la supresión de lo erótico dentro de nuestras vidas y de nuestras conciencias las mujeres podemos ser realmente fuertes. Como mujeres, hemos llegado a desconfiar de ese poder que surge de nuestro más profundo e irracional conocimiento. Pero lo erótico ofrece un pozo de fuerza para la mujer que no teme su revelación.

LA PORNOGRAFIA ES LA NEGACION DE LO EROTICO
A menudo se le ha dado un nombre equivocado a lo erótico y se lo ha usado contra la mujer. Por esta razón, muchas veces nos hemos alejado de la exploración y

consideración de lo erótico como fuente de poder y conocimiento, confundiéndolo con su opuesto, la pornografía. Pero la pornografía es la negación directa de lo erótico, porque representa la supresión de los verdaderos sentimientos. La pornografía enfatiza la sensación sin sentimientos.

Al equiparar pornografía con erotismo, dos usos diametralmente opuestos de lo

sexual, se ha intentado también separar lo espiritual de lo erótico, reduciendo lo

espiritual a un mundo de afectos desabridos, un mundo ascético en el que se aspira a no sentir nada. Esta reducción de lo espiritual a lo ascético dista mucho de

corresponder a la realidad.

Lo erótico es un lugar ubicado entre los comienzos de nuestro sentido de “yo” y el caos de nuestros sentimientos más fuertes. Es un sentido interno de satisfacción al que, una vez que lo hemos experimentado, sabemos que podemos aspirar. Porque

habiendo experimentado la totalidad de esta profundidad de sentimientos y reconocido su poder, por un sentido de auto-respeto, no podemos exigir menos de nosotras mismas.
EL VALOR EROTICO DE NUESTRO TRABAJO
La meta de cada cosa que hacemos es hacer la vida de nuestros niños y niñas lo más rica posible. Si celebro lo erótico en todos mis esfuerzos, mi trabajo se convierte en una decisión consciente -en una deseada cama a la que voy con gratitud y de la que me levanto con más poder. Por supuesto, las mujeres con tal poder son peligrosas. De ahí que se nos enseñe a separar lo erótico de todas las áreas más vitales de nuestras vidas que no sean el sexo. Y falta de preocupación por la raíz erótica de nuestro quehacer se manifiesta en la falta de ánimo en mucho de lo que hacemos. Por ejemplo, ¿cuán a menudo realmente amamos nuestro trabajo?

El principal horror de cualquier sistema que define lo bueno en términos de ganancias, en lugar de hacerlo en términos de las necesidades, excluyendo sus components emocionales y psíquicos-, el horror principal de tal sistema es que priva a nuestro trabajo de su valor erótico, de su poder erótico, de su íntima relación con la vida y la

plenitud. Como mujeres, necesitamos examinar las formas en que nuestro mundo

puede ser verdaderamente diferente. Me refiero a la necesidad de reevaluar la calidad de todos los aspectos de nuestras vidas y de nuestros trabajos.
LA CONEXION EROTICA
La palabra erótico viene de la expresión griega eros, que alude a la personificación del amor en todos sus aspectos. Eros, nacido del dios Caos, representa el poder creativo y la armonía. Cuando hablo de lo erótico, entonces, hablo de una afirmación de la fuerza de vida de las mujeres, de aquella poderosa energía creativa cuyo conocimiento y uso estamos reclamando en nuestro lenguaje, en nuestra historia, en nuestros bailes, en nuestros amores, en nuestros trabajos, en nuestras vidas.

Para mí, lo erótico actúa de varias maneras y la primera es proporcionando el poder que proviene de la experiencia de compartir profundamente cualquier actividad con otra persona. El compartir el goce, ya sea físico, emocional, espiritual o intelectual, crea un puente entre las personas que puede ser la base para entender mejor aquello que no se comparte y disminuir el sentimiento de amenaza que provocan las diferencias.

Otra forma importante en que actúa la conexión erótica es reforzando, de manera

abierta y audaz, mi capacidad de goce. De la misma manera en que mi cuerpo se abre a la música, respondiendo a ella, y escucha con atención sus más profundos ritmos,así también todo lo que siento puede abrirse a una experiencia eróticamente plena, sea ésta bailar, construir un estante, escribir un poema, examinar una idea. Esta autoconexión es una medida del goce de saberme capaz de sentir, un recordatorio de mi capacidad de sentir. Y ese profundo e irremplazable conocimiento de mi capacidad de goce exige que viva toda mi vida en el conocimiento de que tal satisfacción es possible y no necesita llamarse matrimonio ni dios ni vida eterna.

Esta es una de las razones por las cuales lo erótico es tan temido y tan a menudo

relegado solamente a la cama, cuando se llega a reconocer. Porque una vez que

empezamos a sentir profundamente todos los aspectos de nuestras vidas,

empezamos a exigir de nosotras mismas, y de todas las actividades de nuestras vidas, que estén de acuerdo con ese goce del que estamos conscientes de ser capaces.
Nuestro conocimiento erótico nos da poder, se convierte en un lente a través del cual miramos todos los aspectos de nuestra existencia, obligándonos a evaluarla

honestamente en términos de su relativo sentido en nuestras vidas. Esta es una gran responsabilidad que, proyectada desde nuestro interior, nos compromete a no

establecernos en lo conveniente, en lo falso, lo esperado convencionalmente, lo

meramente seguro.
VIVIR DESDE ADENTRO HACIA AFUERA
Hemos sido formadas para temer el sí dentro de nosotras a nuestros más profundos anhelos. Pero una vez reconocidos aquellos que no potencian nuestro futuro, pierden su poder y pueden cambiarse por otros que sí lo hagan. El temor a nuestros deseos los mantiene bajo sospecha e indiscriminadamente poderosos, porque reprimir una verdad es darle más fuerza de la que podemos resistir. El temor de no poder crecer más allá de cualquier confusión que podamos encontrar en nosotras mismas nos mantiene dóciles y obedientes, definidas externamente, y nos lleva a aceptar muchas facetas de nuestra opresión como mujeres.

Cuando vivimos fuera de nosotras, y con esto quiero decir basadas solamente en

directivas externas, en lugar de vivir basadas en nuestros conocimientos y en nuestras necesidades internas, cuando vivimos alejadas de las directivas eróticas que vienen desde adentro de nosotras mismas, entonces nuestras vidas permanecen limitadas por formas externas y alienantes y terminamos ajustándonos a una estructura que no está basada en las necesidades humanas. Pero cuando empezamos a vivir desde adentro hacia afuera, en contacto con el poder de lo erótico adentro, permitiendo que ese poder informe e ilumine nuestras acciones en el mundo que nos rodea, entonces empezamos a ser responsables de nosotras mismas en el más profundo sentido.

Al empezar a reconocer nuestros sentimientos más profundos, empezamos a dejar,

necesariamente, de sentirnos satisfechas con el sufrimiento y la auto-negación y con la paralización que tan frecuentemente parece ser la única alternativa en nuestra sociedad. Nuestras acciones contra la opresión se hacen uno con nuestro ser, motivadas y reforzadas desde adentro. En contacto con lo erótico, me siento menos dispuesta a aceptar la impotencia u otros estados del ser que no son parte de mi naturaleza, tales como la resignación, la desesperación, la auto-destrucción, la depresión, la auto-negación.
Sí, hay una jerarquía. Hay una diferencia entre pintar una reja interior y escribir un

poema, pero solamente una diferencia de cantidad. Y no hay, para mí, diferencias

entre escribir un buen poema y ponerme a la luz del sol junto al cuerpo de una mujer

que amo.
EL PODER DE LO EROTICO EN NUESTRAS VIDAS
Esto me lleva a una última consideración sobre lo erótico. Compartir el poder de los

sentimientos mutuos es diferente de usar los sentimientos de otra persona como si

usáramos un pañuelo desechable. La necesidad de compartir sentimientos profundos es una necesidad humana. Pero en la tradición europea-americana se busca satisfacer esta necesidad en situaciones que casi siempre se caracterizan por un simultáneo mirar hacia otro lado, un usar los sentimientos de quienes participan en la experiencia con nosotras en lugar de compartirlos.

Cuando desviamos la vista de la importancia de lo erótico en el desarrollo y

sostenimiento de nuestro poder, o cuando desviamos la vista de nosotras mismas al satisfacer nuestras necesidades eróticas en concierto con otro/as, nos usamos

mutuamente como objetos de satisfacción más que compartir nuestro gozo en la

satisfacción, más que hacer conexiones con nuestras similitudes y nuestras

diferencias. Negarse a estar conscientes de lo que sentimos en cualquier momento,

aunque eso parezca incómodo, es negar una gran parte de la experiencia, y ahí es

cuando podemos permitir ser reducidas a lo pornográfico, al abuso y al absurdo.

Lo erótico no puede sentirse de segunda mano. Como feminista lesbiana negra tengo un sentimiento, un conocimiento y una comprensión particular de aquellas hermanas con las que he bailado, jugado e incluso peleado. Esta profunda participación ha sido, con frecuencia, el presagio de acciones conjuntas y concertadas que antes no fueron posibles. Pero esta carga erótica no es fácilmente compartida por las mujeres que continúan operando exclusivamente bajo una tradición europea-americana masculina.

Yo se que no estuvo disponible para mí cuando estaba tratando de adaptar mi

conciencia a este modo de vida y sensación. Solamente ahora encuentro más y más mujeres identificadas con mujeres lo suficientemente valientes para correr el riesgo de compartir la carga eléctrica de lo erótico, sin tener que mirar hacia otra parte y sin distorsionar la naturaleza poderosa y creativa de ese intercambio.

Ese reconocer el poder de lo erótico en nuestras vidas nos puede dar la energía par procurar obtener cambios genuinos en nuestro mundo, en lugar de solamente esperar un cambio de personajes en el mismo cansador drama. Y esto es así no solamente porque tocamos nuestra más profunda fuente creativa sino porque hacemos lo que es femenino y autoafirmativo frente a una sociedad racista, patriarcal y anti-erótica.
*Audre Lorde, negra, lesbiana, poeta, madre de dos niños, autora de varios libros de poesía. Su escritura en prosa incluye The Cancer Journals, Zami: a New Spelling of My Name, Sister Outsider y A Burst of Light.

Nota:
Este texto fue publicado en Con-spirando, Revista Latinoamericana de Ecofeminismo,

Espiritualidad y Teología, Nº5, septiembre de 1993.


MUJER NEGRA: UNA BUSQUEDA ECUMENICA

1995
SILVIA REGINA DE LIMA E SILVA Y HEITOR FRISOTTI
REVISTA ESPECIAL/FEMPRESS - PAGS. 30-31

TEMATICA PRINCIPAL: CULTURA

DESCRIPTORES: MUJERES NEGRAS, DISCRIMINACION RACIAL, MOVIMIENTO

FEMINISTA, IDENTIDAD CULTURAL
(FEMPRESS) Ecumenismo es luchar por una tierra mejor. Una “tierra habitada” (en

griego, oikoumene) y, por eso, digna. Podríamos decir que ecumenismo es “hacer del mundo la casa de todos, sin excluir a nadie, donde las diferencias sean respetadas y valoradas, donde todos tengan dignidad y participación, donde cada persona y cada grupo social (étnico, religioso, racial, sexual, ideológico, etc.) pueda contribuir para el bien de todos. Sin perjuicio de su identidad”.

Históricamente, la palabra ecumenismo fue rescatada en el siglo pasado por las

iglesias protestantes para vencer la división entre cristianos, que era considerada un escándalo. Primero, en el área misionera, al Sur del mundo, donde más sorprendía predicar el amor y vivir a la deriva: después, en el mundo entero, las iglesias se fueron encontrando y se aproximaron. Este proceso también involucró a la Iglesia Católica, a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965).

Al poco tiempo, la actividad de diálogo, de respeto, de búsqueda de unidad fue

adquiriendo fuerza y cayeron barreras; se comenzó a dialogar con “los enemigos de la fe”, ateos y miembros de otras religiones no cristianas. Oficialmente, las iglesias hacen distinción entre “ecumenismo” -que es el diálogo para la unión de los cristianos- y el diálogo “inter-religioso” -que es el esfuerzo de aproximación a las religiones no ristianas-. Pero hay, hoy, quienes prefieren hablar de “macroecumenismo”, queriendo decir todo esfuerzo hecho por los que creen en un Dios de la Vida para construir juntos, con nuestras identidades y diferencias intactas, una sociedad mejor.
La palabra fue usada por los participantes de la Asamblea del Pueblo de Dios,

reunidos en Quito, Ecuador, en septiembre de 1992. "Todas aquellas personas,

comunidades y pueblos -afirma el documento final -, todos los que asumimos ese

sueño-proyecto de Dios, somos el Pueblo de Dios. Ninguna religión, ninguna Iglesia, se puede arrogar la exclusividad de ser ese Pueblo". Y continúa: "Podemos

experimentar que, junto con potencializar, cada día más, el ecumenismo dentro de las Iglesias Cristianas, debemos abrirnos al macroecumenismo. Una palabra nueva para expresar una realidad y una conciencia nueva. Hilo conductor de todo el encuentro, tema central de debates, confluencias, tensiones, búsquedas y esperanzas. Es un ecumenismo que tiene las mismas dimensiones universales del Pueblo de Dios".
MUJER NEGRA Y ECUMENISMO
Las mujeres negras vemos al ecumenismo no como una idea abstracta sino como una realidad en nuestro cuerpo. Vivimos una experiencia común de discriminación, de violación de nuestros derechos, de negación de nuestra identidad por parte de la

sociedad, de rechazo y manipulación de nuestra cultura, de “demonización” de la

religión de nuestros antepasados por parte de las Iglesias.

Esta historia común nos une, nos hermana, como mujeres de diferentes tradiciones

religiosas. Queremos repensar el concepto de Dios que nos ha sido impuesto y

descubrir juntas una divinidad que tenga como lugar de revelación la vida de nuestro pueblo, de nuestra cultura, la historia de nuestros antepasados, la historia de las mujeres, un Dios que no represente el peso de una culpa y que, por el contrario, sea presencia que festeje con nosotras el placer, que nos fortalezca en la búsqueda de tierra, casa y pan, en la construcción de la sociedad de “mesa llena” para todos/as.

Es más fácil entender el ecumenismo como “un gesto de caminar” que como un “sector de nuestra actividad”. El peligro reside justamente en reducir el ecumenismo a la práctica de algunas (o algunos) que están interesadas/os en las cuestiones religiosas y así despojarlo de toda su carga política y liberadora. En realidad, no hay verdadera práctica ecuménica si ella no involucra comunidades concretas en el esfuerzo por superar las discriminaciones y en la lucha por el reconocimiento y respeto a las diferencias. Se trata de estudiar posibles caminos y condiciones para alcanzar una sociedad pluralista (religiosamente) en la que la vida sea preservada. Por otro lado, esta dimensión contra el racismo y el sexismo no es sólo una cuestión puramente cultural o ideológica que se suma a otras divisiones sociales y económicas. El

ecumenismo no es una lucha más. La misma fe en Dios que se manifiesta de maneras

diferentes nos ayuda a reconocer la necesidad de construir una sociedad plural y

participativa. Este mismo Dios, que lucha en favor de los/as oprimidos/as y se hace

víctima, nos ayuda a constatar que un proyecto de sociedad no será auténtico si no

contempla el dolor y la desesperación de las exclusiones raciales y sexuales.
DESAFIOS
El camino recorrido plantea desafíos para las mujeres negras de las Iglesias. Uno de ellos es lograr una mayor articulación con el Movimiento Feminista y otros grupos de mujeres negras. Como mujeres relacionadas con las iglesias tenemos una serie de prejuicios en relación al feminismo: "Llegó a ser condenado por la Iglesia Católica, por ejemplo, en el conjunto de los llamados “errores modernos” definidos por algunos escritores o como “lo más peligroso después del socialismo”". Durante mucho tiempo, además, ser feminista era privilegio de una cierta clase de mujeres y no es preciso agregar que nosotras, las mujeres pobres, negras, estábamos excluidas. Nos dirigimos al movimiento feminista llevando nuestra “diferencia” como derecho de mujeres, negras, con distintas prácticas religiosas. Nuestra presencia es portadora de contribuciones importantes. Esa articulación implica una apropiación de conceptos, una formulación de estrategias que, de alguna forma, ya están presentes en nuestras prácticas, pero que requieren ser explicitadas y reconocidas.
Nota: Este texto forma parte del artículo “Mujer Negra, Ecumenismo y Proyecto

Político: Memorias y Desafíos”, de los autores ya citados. Quien se interese por

obtener el documento íntegro, escriba a: Silvia Regina Silva, Projeto Sofia, ISER,

Ladeira da Gloria 98, CEP 22211-120, Rio de Janeiro, RJ, Brasil.

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