Taller de bioetica 5º año (A, b y C)






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fecha de publicación05.07.2015
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TALLER DE BIOETICA 5º año (A, B y C)

Instituto Virgen del Pilar

Profesora: Laura Martinez


BLOQUE 3: Cuestiones bioéticas en torno al inicio de la vida.

Matrimonio. Acto conyugal.

Procreación responsable.

Etapas de gestación.

Métodos de concepción.

Métodos anticonceptivos y métodos abortivos.


Matrimonio:
Conceptos como matrimonio y familia han sido sistemáticamente oscurecidos en estas últimas décadas. Hay muchas razones para ese oscurecimiento. Unas de tipo tecnológico (especialmente, las derivadas de la reproducción artificial), otras de tipo sociológico-cultural (la revolución sexual, la contracepción, feminismo radical y de genero) y otras de tipo político-jurídico (lo «políticamente correcto»).

La cultura occidental entiende por matrimonio la forma primaria de la vida social que origina la familia, con la doble finalidad de proteger y encauzar la reproducción y continuidad de la especie, al tiempo que organizaba la primera comunidad de vida entre las personas, cosa que a la sociedad ha interesaba de salvaguardar porque contribuye al bien común y la configuración social. Así es que la comunidad formada y sustentada en la comunión entre los esposos- varón y mujer- se ha visto como el fundamento de la sociedad humana.
La Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU de 1O-XII-1948 al referirse a la familia se expresa implícitamente sobre el matrimonio.

"Artículo 16. 1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tiene derecho, sin restricción alguna, por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio”. Este derecho está recogido en muchas Constituciones de los Estados de todo el mundo.
Acto conyugal:
Ser persona es también orientarse al otro, sin perder la propia originalidad. La relación con el otro no es una relación ajena a uno, sino propia de lo que significa ser persona. Ya dijimos en algún momento que el alma informa al cuerpo, por lo tanto en la unión que se realiza en un acto sexual no se puede dejar el alma de lado, la entrega es en cuerpo y alma. Por lo tanto el cuerpo no es una cosa que yo manipulo, juego o descuido, pertenece a la modalidad de ser personal, revela quién soy, como me comunico con los demás, realizar proyectos de mi existencia, la relación que yo tengo con mi cuerpo refleja la dignidad, la integridad y trascendencia de mi ser persona. Mi cuerpo no es un vestido que me pongo y saco o un artefacto que yo conecto o desconecto según mis actos, es la parte visible de mi alma que no puede reducirse a mis actos biológicos, es el portador de sentido en cuanto a que la actividad física está inteligentemente estructurada para lograr una finalidad razonada. Con este enfoque de ser “integral” nos adentramos en la experiencia de la vida matrimonial.
Los elementos constitutivos del matrimonio:
1. Unidad vital y natural: El matrimonio no es sólo una institución perteneciente al orden natural, que humaniza la sexualidad y la transmisión de la vida, sino que es también un estado al que el ser humano se ve atraído por un impulso innato, una situación a la que se ve empujado por su propio desarrollo psicofísico e incluso se puede decir que la naturaleza se encarga de madurar y hacer aptos para el matrimonio tanto al varón como a la mujer.
2. Intersubjetividad: El matrimonio no es una simple unión de vidas, sino un conjunto de relaciones humanas, una integración de las personas en un "nosotros" que no resulta de la absorción o eliminación del "yo" y del "tú", sino de la conjunción del "yo" con el "tú" y del "tú" con el "yo", integración que se realiza dinámicamente dentro de la convivencia conyugal con actividades o comportamientos de todo tipo (económicos, afectivos, morales, espirituales, sexuales, etc.) que el uno al otro se deben como cónyuges y que están presididos por el amor', El amor conyugal, como todo amor, tiene sus reglas: exige entrega, renuncia de sí mismo, igualdad, correspondencia, respeto, intimidad, generosidad, gratuidad, sacrificio, altruismo, y sobre todo quiere ser duradero. El matrimonio es una forma de llevar el amor de las personas que lo integran a su plenitud, porque está al servicio de la felicidad y de la vida, así como, si se trata del matrimonio cristiano, también de la santidad. El amor es, por tanto, el ser mismo

del matrimonio, hasta el punto de que éste se puede considerar como la institución del amor conyugal o como el amor conyugal institucionalizado. La Iglesia prefiere para referirse al matrimonio el término más bíblico de alianza.
3. Institución: La familia, teniendo como núcleo al matrimonio, es una institución intermedia entre el individuo y la sociedad, y nada la puede sustituir totalmente. Dada su importancia social, la alianza conyugal debe celebrarse en público, ante la comunidad, aparte de que a nadie le agrada casarse a escondidas, a no ser que tenga para ello razones especiales, que rara vez serán gratas. El derecho a casarse y a fundar una familia es uno de los derechos humanos fundamentales, que posee toda persona que ha llegado a la edad núbil, salvo que sea incapaz por presentar formas serias y profundas de anormalidad o perturbación El vínculo matrimonial y la propia familia necesitan ser reconocidos y protegidos por la sociedad, puesto que la familia es la base de la vida social, incluso su componente esencial, pues, sin duda, ella es el mejor lugar para nacer, crecer y formarse, siendo por ello, pese a todos los ataques que recibe, la institución más valorada.
4. Dimensión existencial: El matrimonio es una realidad natural con impacto social que ha existido y existe en todas las sociedades y culturas, cuyo fin es legitimar la procreación y las relaciones sexuales, revistiendo actualmente las siguientes características: a) es una entrega personal fiel, exclusiva y definitiva entre los dos cónyuges; b) realizada por medio del consentimiento mutuo; e) entre un varón y una mujer; d) hecha a impulsos del amor; e) en orden a crear una comunidad estable y permanente de vida; f) para la propia integración y perfección; g) de la que surge como consecuencia de la integración una procreación responsable", que supone también la educación de los hijos.
Peligros que amenaza el matrimonio como realidad natural en la actualidad:
La peligrosidad a la cual nos referimos debe interpretarse de acuerdo al criterio recién expuesto de la identidad y fundamento antropológico y axiológico del matrimonio con su ineludible referencia a la naturaleza inteligible y normativa integrada a al consciencia libre de la persona. Partimos de la premisa que el matrimonio cuenta con una realidad esencial designada como natural o núcleo de significado permanente ,aun si cultural e históricamente especificado con su variaciones, con lo cual lo que peligra es precisamente esa esencia o naturaleza El rechazo postmoderno de esta categoría para designar al matrimonio y la sugerencia de ver al matrimonio como institución cultural enraizada en un derecho subjetivo sustentado en la autonomía personal y amparado en un acuerdo social representa el tema central de esta jornada . A su vez en la jornada se intenta justificar el carácter normativo de la naturaleza del matrimonio. Al intentar ver al matrimonio de ambas formas-realidad natural y construcción social se suscita la pregunta: ¿cómo ha de ser la relación entre naturaleza y cultura de modo que no peligre aspecto alguno del matrimonio digno de conservarse.

La posmodernidad es proclive a desestimar el significado filosófico de la naturaleza, a poner en duda la objetividad de la verdad y el bien inherente al orden natural, marginar los principios fundamentales y así desacreditar el criterio natural . A su vez reduce la persona a una subjetividad sin fundamento en el ser y con libertad individual privilegiando la espontaneidad sin su debida vinculación a una verdad o bien que asegure su responsabilidad. Por conservar ideales de la modernidad y de la época de la ilustración, de la cual surge. La posmodernidad continua otorgando prioridad a la visión mecánica de la naturaleza según criterio de la ciencia empírica en estrecha conexión con el quehacer manipulador de la técnica, ambas reguladas según sea el consenso social establecido.
La posmodernidad procede a cuestionar la posibilidad de derivar de la naturaleza una interpretación normativa para las categorías con las cuales pensamos el ser persona, el amor la convivencia sexual, la maternidad /paternidad, la libertad, la entrega incondicional entre las personas, y los aspectos esenciales del matrimonio la familia. Nos desafía al proponer que la sexualidad no necesita justificación axiológica ni integración al contexto personal, es decir, al matrimonio, al amor, a la procreación, a la intimidad y la plena pertenencia interpersonal.
El obscurecimiento del concepto naturaleza como criterio dinámico y normativo para entender el matrimonio y la correspondiente separación de naturaleza y persona pueden observarse en etapas reduccionistas que fragmentan la realidad humana y hacen peligrar la integridad de la persona como ser corpóreo y sexuado en relación nupcial de reciprocidad, varón-mujer, y abierta a la vida. Cada reducción va gradualmente transformando en sentido del cuerpo, la sexualidad, como del matrimonio y la maternidad hasta un punto que prácticamente niega su realidad. Simultáneamente cada reducción del sentido de la naturaleza corresponde a un vaciamiento del contenido objetivo que configura la estructura y dinámica del ser persona identificándolo con la acción arbitraria.
Observaremos la serie de fragmentaciones y reducciones que explican el gran desafío a la concepción del matrimonio en su realidad natural.

Puntos de vista desde los pensadores post-modernos:
Esta reducción caracteriza la denominada “primera revolución sexual”, la cual tenía por objetivo la liberación sexual; es decir, la inhibición de todas las represiones que, según los partidarios de la revolución sexual, la sociedad había impuesto a través de normas morales y de prohibiciones a la práctica de la sexualidad, para llegar a conseguir la generalización del amor libre. La sexualidad paso a ser básicamente una relación biológica, psíquica y somática, pero aun una relación natural. El pansexualismo de Freud concibe la totalidad de la realidad gobernada por la dimensión sexual, y explica el ser humano como un ser puramente biológico dominado por la libido, expresión del instinto sexual, cuya pulsión o deseo se encuentra constreñido en el subconsciente, pugnando por salir para liberarse y expresarse plácida y libremente. Pero para Freud la vida social, la civilización, sólo es posible mediante la represión o sublimación del instinto sexual, porque si se le diera rienda suelta se liberaría también la otra pulsión instintiva encerrada en el subconsciente: el tanatos o la pulsión de muerte, que finalmente vencería sobre el “eros” sexual.
Pero, Reich y Marcuse conectan a Freud con Marx y pensaban que no sucedería así y establecen la ecuación en ~ virtud de la cual la liberación sexual será igual a la liberación política; la liberación política sería el fruto de la revolución sexual. Para Reich las pulsiones sexuales pueden manifestarse y satisfacerse sin ningún tipo de opresión, la mente humana carecerá de angustias y el individuo desarrollará el carácter genital, es decir, la aptitud para la conquista de la máxima satisfacción sexual y la alegría de vivir.
Reich pensaba optimistamente que las pulsiones biológicas son buenas y la 'psique humana no encierra ningún conflicto en su interior; son las represiones impuestas por la sociedad la causa de las neurosis. En particular, las represiones surgen del «Estado capitalista autoritario, de la moral de la Iglesia, de los modelos educativos basados en la disciplina, del trabajo alienante y de la familia patriarcal». Esta última es la más importante, porque la familia rige la formación del carácter del ser humano; de forma tal, que si se destruye la familia patriarcal monogámica a través de la revolución -que ha de ser simultáneamente política, cultural y sexual- se instaurará la espontaneidad en vez de la represión, y la felicidad volverá a la tierra.
Reich lo dice así: «Destrúyase la represión sexual y reencontremos al hombre natural, que es inmediata y espontáneamente sociables", en esta concepción antropológica, desechada la razón, quedan el sentimiento y el instinto como las últimas instancias de la conducta. Siento luego existo se presenta como una verdad que posee una validez general y se refiere a todo lo vivo». El hombre como criatura divina y espiritual, como ser racional e intencional, estaba muerto. Éste pensamiento ha dejado una herencia en la sociedad actual cuya manifestación más radical es el principio en virtud del cual «no hay verdades, hay apetencias-, y las apetencias deben ser satisfechas sin pensar. No hay razón ni intención, vivimos en un mundo sin sentido, sin norte, ni origen posible de comprender, o captar por la conciencia humana; lo único que sabemos con certeza es lo que nos apetece.
El deseo se postula como la razón de toda racionalidad. Se identifica, por tanto, el aspecto pulsional del ser humano con su realidad más auténtica. En última instancia, el yo deberá desaparecer y fragmentarse en la realidad del deseo, producto del instinto individual y colectivo. El hedonismo, es de nuevo la búsqueda ansiosa y sin espera de toda clase de placeres del cuerpo, que es la única realidad que el hombre puede conocer.
De esta visión participaron de manera especial las feministas radicales que promueven la segunda revolución sexual o la ideología de genero según expondremos mas adelante. Para Firestone la abolición de la familia tendría efectos profundos para evitar la represión precoz, y en consecuencia sería el instrumento revolucionario más útil para acabar con la servidumbre política, ideológica y económica de las mujeres.
El proceso biológico determinista, aplicado a la sexualidad humana, lo interpreta el feminismo radical como fuente de conflicto entre la violencia masculina y la pasividad femenina , con lo cual intenta reducirlo por medio de una reconstrucción a una categoría social: genero
La persona se auto percibe como libre para determinar la modalidad de su conducta sexual independiente de su cuerpo. Se trata de una segunda revolución sexual que parte de la idea matriz, expuesta por Kate Millet, en virtud de la cual, la sexualidad, la relación sexual, expresa una relación de poder, una relación política.
Se correlacionan el capitalismo y el patriarcado como sistemas de explotación. Del feminismo radical se toman la relación entre los sexos, desde la perspectiva de la explotación en que se encuentran las mujeres, Del primero resulta el aprovechamiento de la mujer en virtud de la división primaria del trabajo por sexos, y del segundo la consideración de la maternidad y de la esfera familiar como una servidumbre para la mujer que la conviene en explotada al tiempo que en máquina reproductora de hijos: la mujer como madre, como objeto sexual, y como cuidadora y educadora de los niños a los cuales se le ven como mercancía o bienes de propiedad . El patriarcado consiste en un pacto interclasista entre los

varones que tiene por objeto explotar a las mujeres.

Para ella, la opresión sexual es un continuum que comienza con la obligación de la heterosexualidad y sigue con las relaciones sexuales forzadas: violación, abusos, incesto, acoso sexual, etc. Esta visión de las cosas basadas en el principio de la relación entre los sexos como lucha permanente es lo que no puede dar lugar a otra cosa que a la violencia de sexo".
La agenda de esta revolución incluye, primero, la absoluta «revolución sexual de clases»: que pretende la eliminación misma de la distinción de sexos. Segundo, el absoluto control de la reproducción por parte de la mujer, incluyendo el aborto a petición. Tercero, la total liberación sexual, incluyendo el derecho absoluto a tener relaciones sexuales con otros individuos sin importar la edad, el número, el estado civil, las relaciones familiares (incesto) o el género.

En definitiva la sexualidad se convierte en un juego, en un pasatiempo, y una finalidad en sí misma.
Según palabras de Shulamith Firestone: «A diferencia del primer movimiento feminista, el nuevo movimiento feminista no tiene por objetivo simplemente acabar con el privilegio masculino, sino con la distinción de sexos misma: las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importarán culturalmente»!"

La segunda deconstrucción necesaria será la naturaleza. De acuerdo a Firestone «lo natural no es necesariamente un valor humano, la humanidad ha comenzado a sobrepasar a la naturaleza... por eso debemos deshacernos de ella». Lo femenino y lo masculino a partir de ahora hay que considerarlo como producto de la sociedad, es decir consecuencia de la socialización de los roles en que se manifiestan ambos géneros. A estos efectos es útil recordar el origen de la palabra rol. Su utilización se llevó a cabo originariamente en el teatro, donde una persona disfrazada adecuadamente y maquillada al efecto desempeña el papel previamente descrito en un libreto. La aplicación de esta idea al género desconecta a este de cualquier consideración de causalidad natural. El género se convierte por tanto en un concepto objetivo.
Según la feminista ]udith Astelarra lo explica bien: «El género, por lo tanto, no se asigna sólo a las personas, sino a las actividades mismas. De este modo, en cada sociedad hay roles femeninos y roles masculinos. Puede haber grandes diferencias entre sociedades y en una misma sociedad, a través del tiempo, de modo que los roles masculinos pasan a ser femeninos y viceversa». En conclusión: el género es la actividad femenina o masculina, no la persona mujer u hombre sexuado que lo desempeña; de manera que los hombres y las mujeres no sienten atracción por personas del sexo opuesto por naturaleza, sino más bien por un condicionamiento de la sociedad. Así, la orientación sexual, el deseo sexual, depende de la socialización del género; dicho de otra manera, del desarrollo en sociedad del género que se ha asignado previamente a cada uno.

Los ideales feministas deben hallar modos de apoyo para que la mujer identifique sus intereses con la mujer, antes que con sus deberes personales hacia el hombre en el contexto de la familia. ”Para lograr lo anterior, la agenda de género aspira a que no haya diferencias de conducta ni responsabilidades entre el hombre y la mujer en la familia, lo cual sería loable si de lo que se tratara fuera de corresponsabilizar al hombre en la vida familiar, a diferencia de lo que pasaba en el pasado. Pero no: de lo que se trata es de conseguir que los hombres sean madres y las madres sean hombres. En definitiva, que no haya papeles de padres

o madres fijos, sino intercambiables. Por esta razón, el primer cambio debe hacerse en la regulación del matrimonio, configurándolo como una unión entre personas del mismo sexo, de forma que se confundan los papeles de madre y de padre y se sustituya la paternidad o la maternidad por parentalidad, concepto que comprende a ambos «sin tomar partido».
Para ello, el sexo debe estar radicalmente separado de la procreación, lo que exigirá una radical transformación del derecho; a saber: la transformación institucional del matrimonio, erradicando del mismo el fin de la procreación; la elevación a criterio legitimador de los derechos fundamentales del deseo individual, pretendiendo establecer en razón de este criterio los siguientes derechos: el derecho a un hijo, los derechos derivados de la propiedad y plena disposición del cuerpo, que se engloban bajo el nuevo significante de la llamada salud reproductiva, tales como el aborto libre, la esterilización de disminuidos mentales, etc. y finalmente los derechos derivados del deseo sexual, también eufemísticamente englobados en el nuevo significante de sexo seguro, como la provisión de métodos anticonceptivos de todo tipo a los menores de edad sin el consentimiento de los padres, etc.
Como consecuencia de lo anterior, habrá que “deconstruir” todas las ocupaciones y profesiones que la sociedad asigna a uno u otro sexo, pues, de acuerdo con esta visión de las cosas, todas las funciones, todos lo roles atribuidos socialmente a la mujer proceden de la condición subordinada de madre, tales como el cuidado y las tareas domésticas. Por ello, será importante que las mujeres realicen los roles atribuidos por la cultura a los hombres, El feminismo radical sustentado en la dicotomía entre sexo-biología determinista y generocultura sujeta al criterio individual conduce a la reducción de la sexualidad natural a la libre opción individual o a una arbitraria concepción de lo natural.
La persona interpreta su libertad como capacidad para negar y distorsionar arbitrariamente modelos de conducta socialmente establecidos. La búsqueda de nuevos estímulos sexuales dio lugar a la aparición de la llamada sexualidad de la transgresión; es decir, a la valorización de las prácticas calificadas de perversas.

¿Realidad y Ficción?
Como reducción final, a la naturaleza biológica ya marginada por la ideología de género y a la persona identificada con su libertad sin normase le intenta substituir por medio de la antropotécnica: el cyborg. La llamada «nueva sociedad contrasexual» asi se le designa, por un lado, porque se dedica a la destrucción sistemática de la naturalización de las prácticas sexuales y del sistema de género. De otro lado, es una teoría del cuerpo que se sitúa fuera de las oposiciones hombre/mujer, masculino/femenino, heterosexualidad/homosexualidad. Define la sexualidad, como «tecnología», y considera que los diferentes elementos del llamado sistema sexo-género, denominados hombre y mujer, homosexual y heterosexual, transexual, así como sus prácticas e identidades sexuales, no son sino «máquinas, productos, instrumentos, aparatos y prótesis». Su nombre también se debe indirectamente a Foucault, para quien la forma más eficaz de resistencia a la producción disciplinaria de la sexualidad en nuestras sociedades actuales no es lucha contra la prohibición, como proponían los movimientos antirrepresivos de los años setenta, sino la «contraproductividad», es decir, la promoción de formas de placer-saber alternativas a la sexualidad moderna.
La contrasexualidad afirma que el deseo, la excitación sexual y el orgasmo no son sino «los productos retrospectivos de cierta tecnología sexual que identifican los órganos reproductivos como órganos sexuales, en detrimento de un sexo de la totalidad del cuerpo y una concepción tecnológica del placer y del sexo». Por ello, su influencia más determinante, además de Butler y Foucault, es la política del cyborg de Donna Haraway que rompe la estructura dualista hombre-mujer, masculino-femenino; es «una criatura en un mundo post genérico»; en fin, el cyborg es la deconstrucción del cuerpo sexuado, al tiempo que da también salida a la falta de un sujeto revolucionario para el movimiento feminista, que al suprimir a «la mujer» se había quedado sin bandera de lucha. El cyborg es la solución a un mundo «sin géneros, sin génesis, y quizás sin fin».
Se trata de un nuevo meta-relato, la última «gran narrativa» en contra de los criterios posmodernos; la tecnociencia de la era global es una «radical secularización de la narrativa cristiana», dice Celia Amorós. «La encarnación del cyborg, situada fuera de la historia de la salvación, es la solución a un futuro post-apocalíptico»; con ello quiere decir que la biotecnología acabará con la muerte. Pasamos de las proclamaciones de tremendos desastres a las de fantásticos remedios, la salvación por la ciencia, la biomedicina, la biotecnología y la ingeniería genética. Se trata de una nueva ideología que promete un mesianismo histórico; el Mesías es el cyborg que -escribe Celia Amorós-, «puede ser asumido como alpha y omega de la vida misma».
Como tal ideología totalitaria, establece una nueva ontología, una ontología artificial y tecnológica, un constructivismo (construido por la voluntad al margen de la naturaleza) totalmente materialista y artificial. Para ello se hacen necesarias tres rupturas limítrofes cruciales, tres disoluciones de frontera. En este esfuerzo antihumanista existe el llamado Proyecto Gran Simio que tiene por objeto «derribar las barreras de la especie» y otorgarles derechos básicos de los que actualmente sólo gozan los seres humanos. Ya que no se puede rebajar, por ahora, al hombre a la condición de simio, hagamos que el simio obtenga las condiciones jurídicas del hombre. El cyborg aparece mitificado precisamente donde la frontera entre lo animal y lo humano es transgredida, que lejos de señalar una separación de los seres vivos próximos, señalan apretados acoplamientos inquietantes y placenteros tales como el bestialismo».
La segunda frontera que se rompe es la que existe entre los «organismos animales humanos» y las máquinas.
Y la tercera, la separación entre lo físico y lo «no físico», entendiendo por esto ultimo, el espacio cibernético virtual, como por ejemplo hace William Gibson en su novela Neuromante", que dio lugar al enigmático e inquietante mundo de ciencia ficción recreado en la magnifica película Matrix. Haraway también crea una nueva antropología en la que el modelo por imitar es el del hombre-hembra, una metáfora de género híbrido sacada de una novela de ciencia ficción de Joanna RUSS, que será el resultado final de la sociedad sin géneros y sin sexos, un ser cuya reproducción no necesita acoplamiento, al estilo de las criptógamas y de la salamandra, que cuando le falta un miembro lo ve crecer de nuevo. Estamos ante el mayor esfuerzo antihumanista de los últimos tiempos.
CONCLUSIÓN:
El matrimonio como realidad natural ha quedado fragmentado y sus rasgos constitutivos del según el orden natural objetivo han quedado reinterpretados, reducidos a una de sus componentes y finalmente substituidos por nuevas categorías según un criterio de claro matiz postmoderno..
En primer lugar, observamos la reducción del concepto filosófico de la naturaleza humana, como dinámica teleológica y normativa, a procesos biológicos en si carentes de significación a no ser la de la pulsión instintiva, luego se rechazan los procesos biológicos como determinantes de la conducta humana en el contexto de una “interpretación ideológica” de dichos procesos como estrategia de opresión de parte del varón sobre la mujer. A su vez una contra estrategia instala el poder subjetivo del deseo como criterio en la convivencia humana-perspectiva e ideología de genero - con sus estrategias transformadoras sutiles o provocativas pero manipuladoras de la intersubjetividad. Esta nos lleva a proponer una sociedad neutral ante el sexo y mas allá del genero receptiva de la propuesta transhumana o antropotecnica para disenar genéticamente otra especie.
Ya no hay denuncias, ni inquietudes culturales, ni grandes aspiraciones sociales. Juega o vive sin objetivos nobles o humanistas, sin aspiraciones, vacío y en rebelión contra todos los estilos de vida que no sean el suyo. De su mediocridad nace un nuevo analfabetismo, puesto que es capaz de acumular muchas redes complejas de información pero carece de formación; acumula muchas vivencias, pero carece de experiencia; reconoce valores sólo en la medida que definan su propia forma de ser y de sentir; es incapaz de un genuino encuentro y apertura con lo verdaderamente ajeno. De ahí que siempre sea un espectador; un hombre pasivo que participa voluntariamente de un plan que él no ha trazado. Esta realidad se enmascarado detrás de una incesante actividad, de una pasión por la nada. Permitiéndose todo, no garantiza nada. Vive experiencias apáticas, manipulado por estímulos que no lo llenan ni hacen feliz. Su interior es impasible, pleno de tedio, aburrimiento y desolación, con curiosidad y tolerancia ilimitadas.
El empobrecimiento del amor, es una pérdida del valor personal de la sexualidad que queda oculta, incluso falseada, por una aparición de una libertad reducida a la autoafirmación desoladora. Sexualidad de prueba y libertad de elección no responde a la realidad. En verdad la sexualidad no se prueba primero, para elegir posteriormente lo que mejor corresponda al propio deseo. La sexualidad interpretada fuera de la verdad propia al deseo, es decir, desvinculada del afecto en el amor dependiente de la trascendencia, pero también de la alteridad, y fecundidad se expone a la manipulación de la ideología del género.
Material extraído de la XIII Jornada de Bioética a cargo de la Hna. Elena Lugo




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