Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873)






descargar 26.92 Kb.
títuloGertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873)
fecha de publicación29.05.2015
tamaño26.92 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Literatura > Documentos
Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873)

Marco histórico

El Romanticismo nace en Europa en el último cuarto del siglo XVIII, inicialmente en Inglaterra y Alemania para pasar en la primera década del XIX a Francia donde tiene su mayor florecimiento y desde donde se extenderá a España, Italia y Rusia entre otros.

A finales del siglo XVIII se produce en Europa una serie de acontecimientos revolucionarios que marcan el inicio del nuevo orden social. La Revolución Industrial asentaba los ideales liberales y significaba el auge burgués, la Americana creaba los derechos individuales y la Francesa proclamaba la libertad (en todos los niveles y es la máxima expresión de este movimiento literario), igualdad y fraternidad de los pueblos.

Es una época donde los pensadores comienzan a minar las reglas y el concepto de la razón, tan utilizado durante años atrás. Kant es quien se encargó de demostrar, a través de “Crítica a la razón pura”, que el motor ilustrado ya no servía.

El Romanticismo supuso el fin del orden clásico, sobre todo en la cuestión perspectivista. Acabó con la Monarquía absoluta, con la razón y la regla. Creó una nueva escala de valores donde predominaba el `yo' en detrimento de la realidad exterior. Se produjo una supremacía de lo popular, lo que implicaba un rechazo del Neoclasicismo (que abogaba por un estilo elitista). Se encuentra un fuerte componente nacionalista en contra de las actitudes universalizantes de los ilustrados. Por otro lado, la mayoría de los autores románticos reivindicaron el Cristianismo frente al paganismo grecolatino.

En España llega Napoleón en 1808 y Fernando VII abdica, causando una fisura política que abre las oportunidades de independencia en las colonias.

Marco literario

El romanticismo es un movimiento cultural y político originado en Europa a finales del siglo XVIII y se extiende hasta mediados del siglo XIX como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el neoclasicismo.

La corriente filosófica del romanticismo es el individualismo/liberalismo el cual propone el derecho a la diferencia, promoviendo la imaginación y al hombre como ser creador. Va en contra de las ideas neoclásicas (greco-romanas) antiguas que tendían a hegemonizar al ser humano como un ente universal (la ciencia, la razón, el orden y la claridad debían llegar a todo el mundo por igual) sin identidad propia. Predomina la imaginación y los sentimientos sobre la razón y se promueve el derecho a la diferencia. Esta individualidad crea un fervor a la intelectualidad.

En romanticismo hispanoamericano se desarrolla a mediados del siglo XIX (1830- 1880) y se divide en dos etapas:

  1. Etapa nacionalista (1830- 1860) - se desarrolla durante la época de las independencias (1810-24-27). Las obras en esta primera época se destacan por su perspectiva libertadora en contra de las dictaduras (Rosas en Argentina; O’Higgins en Chile, García Moreno en Ecuador) por lo que se consideran de denuncia social. Se destaca el ensayo- literatura con función política y afirmación cultural para denunciar. También se resalta la geografía americana, como en “Oda a la zona tórrida” de Andrés Bello (figura de transición entre el neoclasicismo y el romanticismo), se enfoca en la herencia cultural nativa, exalta a la agricultura como medio de progreso a través de la ciencia e insta al hispano a conocer su historia para poder conceptualizar su propia identidad. El empeño de esta literatura es exaltar el progreso de los pueblos hispanoamericanos. La visión de mundo de esta etapa es reformista por la exaltación a la libertad.

  2. Etapa intimista (1860-1880) – se aleja de la preocupación política y exalta los sentimientos pesimistas y trágicos de la existencia. Surge la novela como expresión literaria. María de Jorge Isaacs, se promueve el uso de vocablos populares para exaltar la identidad criolla. En la literatura se destaca una relación entre el “yo interior” y la naturaleza. No existe miedo a expresar los sentimientos. Ejemplos: Civilización o barbarie, Sarmiento; El matadero, Echeverría, Martín Fierro, Hernández; Heredia protesta a los caciques indígenas. La visión de mundo en esta etapa es intimista, pesimista y fatalista.

Temas – La libertad, el amor a la patria, el nacionalismo, la naturaleza desbordada, la libertad individual, la exaltación de los sentimientos, el “yo interior” (sentimientos personales), la melancolía, la nostalgia, el amor fracasado y la idealización de la mujer.

Estilo – Lenguaje popular, sencillo, uso de metáforas libertad creativa, verso libre.

Características –También hay que destacar la inversión del orden de la aproximación humana a la realidad. Si los neoclásicos condicionaban la emoción a la realidad, los románticos condicionarán la realidad a la emoción.

El irracionalismo hace frente al culto a la razón, principalmente sobre eso, la idea muy general de libertad y el sentimentalismo se centran los temas del romanticismo. En síntesis:

1-Exaltación de los sentimientos – justifica hasta el suicidio y la muerte

2-Subjetivismo e individualismo absoluto

3-Libertad de pensamiento – busca la libertad en las imágenes e ideas

4-Naturaleza desbordada – propia de los países (en contra de la industrialización); el exotismo (el recuerdo de un pasado glorioso y misterioso, desde Grecia hasta la edad media, especialmente el gótico).

5. La fantasía y, sobre todo el drama, con: la obsesión de la muerte, la noche y las ruinas; la descripción de monstruos y criaturas anormales. Lugares y ambientes oscuros, cementerios,...

Sobre la autora

Gertrudis Gómez de Avellaneda fue una novelista, poeta, cuentista, ensayista y dramaturga cubana de distinguida familia, fue educada por tutores con quienes aprendió el francés. Es una de las más destacadas figuras del romanticismo hispanoamericano, ya que se rebela contra los prejuicios y las convenciones sociales de su época, además de defender la justicia y la libertad. Fue discípula del poeta José Manuel Heredia, a quien le dedicó su poema “A la muerte del célebre poeta cubano don José María de Heredia” al morir.

Es considerada como una de las voces más auténticas del romanticismo hispano, así como la precursora del feminismo moderno tanto por su actitud vital como por la fuerza que imprime a sus personajes femeninos literarios.

Sufrió en su vida múltiples desgracias desde muy joven, lo cual, contribuyó a que se forjara su temperamento apasionado y trágico, tan emblemático del romanticismo. Sólo tenía ocho años cuando murió su padre y apenas un año después su madre se volvía a casar. Ella misma enviudó dos veces y vio a su única hija morir antes de cumplir un año. No fue correspondida por los hombres a los que amó más apasionadamente, lo que le inspiró sus versos más ardientes, como se puede apreciar en el poema "A él". Vivió gran parte de su vida literaria en España, en donde admiró a muchos neoclásicos españoles como a Meléndez Valdés, Manuel José Quintana y Gallegos. Fue influenciada por grandes escritores románticos como Chateabriand, Sand, Scott, Byron Lamartine, Espronceda y Zorrilla.

Entre sus obras más destacadas se encuentran el drama histórico, Munio Alfonso (1844); obras de temas bíblicos, Saúl (1849) y Baltasar (1858), y una comedia de intriga, La hija de las flores (1852). Entre sus obras de ficción se destaca su primera novela Saab (1841), en donde describe con singular maestría el paisaje y las costumbres de su país, así como expone las trágicas consecuencias de la esclavitud. Su novela incluso apareció diez años antes que la famosa novela Uncle Tom’s Cabin de Harriet Beecher Stowe, por lo que se le considera la primera en publicar una novela antiesclavista. Guatimozín, último emperador de México (1846) es un extenso relato histórico con el cual idealiza románticamente al héroe indígena y se le considera la primera novela indianista.

Entre los temas tratados en sus obras se encuentran: Cuba, Al partir; el amor, A él; La naturaleza como lo hacían los escritores neoclásicos en paisajes pastoriles en idílicos como se ve en “La primavera”; temas típicos del romanticismos, en poemas como “Al mar” y “Al destino”; y temas filosóficos y religiosos, como “Al al Virgen, Plegaria”, “La cruz”, “Dios y hombre”.

En “A él” se trastocan los roles tradicionales de poeta y musa: el yo lírico persigue una musa masculina que identifica con el extraño, que, además de despertar el numen poético de la hablante, da lugar al deseo femenino. En la composición, Avellaneda fabrica la imagen de un sujeto activo, cuya energía libidinal se encauza hacia una figura masculina compuesta (es a la vez musa, amante y precursor), y cancela la analogía, -típica de las poesías cívicas de Heredia-, entre la palma como símbolo de la patria y la mujer. En los siguientes versos se utiliza un símil que denota un paralelismo entre la esbeltez del amante y la palma: “Ni hercúlea talla tenía, / Mas esbelto -cual la palma-” (253).

Por otro lado, la segunda técnica de que se vale la escritora para superar la pasividad de su yo lírico, va dirigida a resolver un dilema: el no poder aislar a la musa de su precursor poético. Para independizarse de Heredia y sobreponerse a su prioridad imaginativa, Avellaneda internaliza al extraño, cuya triple identidad detiene el desarrollo de su quehacer poético: ahora el visitante no sólo representa la alteridad masculina, sino que se convierte en producto de la fantasía de la hablante que lo describe como “una hermosa visión” (253). La internalización de esta figura compuesta, es, propiamente, un mecanismo de defensa por medio del cual se captura y absorbe, de forma absoluta, la imagen obstruyente del precursor.

La tercera parte del poema (que abarca de la estrofa 14 a la 17) trata de la jornada que emprende el yo lírico en busca del objeto del deseo (“mi hermosa visión”); viaje que equivale a la plena aceptación de la aventura erótica. La experiencia interior del erotismo (según la define Bataille)1[10] lleva a la hablante a infringir el interdicto en un movimiento continuo que rebasa cualquier obstáculo que impida la fusión con el objeto erótico. El yo lírico confiesa a su interlocutor:

 

Por ti fue mi dulce suspiro primero;

Por ti mi constante, secreto anhelar . . .

Y en balde el destino—mostrándose fiero—

Tendió entre nosotros las olas del mar. (254)

 

Al recordar las líneas con que Heredia clausura “Himno,” nos percatamos que Avellaneda se aparta de su precursor usando su texto no descartándolo: “Que no en vano entre Cuba y España / Tiende inmenso sus olas el mar” (314). La escritora criolla somete al poema anterior a una revisión en que suplanta el “no en vano” herediano por “en balde,” hasta tal punto, que logra tergiversar el significado de la composición anterior.

La historia de amor que se narra en “A él” es un texto que se superpone a otro, el cual, a pesar de estar oculto, se deja entrever por su propia transparencia; es el palimpsesto que encubre otro nivel semántico que le es vedado a la escritora (Gilbert and Gubart 71-73). Ese otro nivel de significación menos asequible y aceptado socialmente, gira en torno al comentario de Avellaneda a “Himno” como un manifiesto de independencia, produciendo un desfase en el texto que crea una posibilidad abierta para hablar, lo cual, a su vez, propicia la elaboración de otros discursos nacionales.

El comentario de la poeta posterior se esconde detrás de una alegoría erótica que favorece preservar el status colonial en Cuba. Por lo tanto, en “A él,” “la lectura errónea” que hace Avellaneda de “Himno” desplaza la acción bélica a favor de la independencia con un manifiesto erótico de conciliación entre colonia y metrópoli. La composición de la escritora se ubica en el lado contrario del espectro ideológico de la poesía patriótica que surge a lo largo del siglo XIX en la isla, simultáneamente a las tentativas separatistas: en “A él” se cuestiona el canto bélico y pasional de la poesía patriótica que se inaugura con Heredia, cuya finalidad es movilizar la voluntad de resistencia en contra del régimen español. Si bien las actitudes y estilo varían en esta poesía revolucionaria, en numerosas ocasiones (como en el poema “A Emilia” de Heredia) se enlaza el motivo patriótico y el recuerdo nostálgico del amor de una mujer.

A un nivel biográfico, a través del acto poético, la escritora refleja la tensión dialéctica que rige los dos polos de su vida y obra: el Nuevo Mundo—asociado con la madre criolla—y el Viejo Mundo -representado por el padre. Por un lado, la madre, Francisca de Arteaga y Betancourt, pertenecía a una familia criolla de clase acomodada de Puerto Príncipe; mientras que el padre, Manuel Gómez de Avellaneda, era un marino español que había sido trasladado a Cuba con el cargo de Comandante de Marina; tras su muerte, en 1823 la madre de Avellaneda contrae matrimonio con otro militar español, Gaspar Escalada y López de la Peña. En su Autobiografía, Avellaneda anota que meses antes de morir, Manuel le rogaba a su esposa que se fuera a radicar a España con sus hijos. La escritora confiesa: “Estos fueron sus últimos votos, y cuando más tarde los supe deseé realizarlos. Acaso éste ha sido el motivo de mi afición a estos países y del anhelo con que a veces he deseado abandonar mi patria para venir a este antiguo mundo” (41–2).


1


Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) iconCuba, el 23-3-1814, Gertrudis Gómez de Avellaneda

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) icon“pido la palabra para amar”: Gertrudis Gómez de Avellaneda

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) iconFrancisco nacianceno gomez escobar ‘efe gomez”

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) iconFrancisco Gómez de Quevedo y Villegas, hijo de Pedro Gómez de Quevedo...

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) iconColegio Nº 4 D. E. 9º “Nicolás Avellaneda”

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) iconEscuela de educación secundaria nº5- dr. Nicolás avellaneda

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) iconDirección: Avellaneda 923, ° “A”, (1405) Buenos Aires

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) iconDirección: Avellaneda 923, ° “A”, (1405) Buenos Aires

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) iconEscuela de educación secundaria nº5- dr. Nicolás avellaneda

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 – 1873) iconAgapito avellaneda alonso, manuel a. / El jíbaro (1949)






© 2015
contactos
l.exam-10.com