Los libros de la biblioteca






descargar 43.33 Kb.
títuloLos libros de la biblioteca
fecha de publicación11.06.2016
tamaño43.33 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Literatura > Documentos
Gabriele Koller
LOS LIBROS DE LA BIBLIOTECA

DE ADOLF LOOS

La cura de limones
La biblioteca de Adolf Loos nos ha llegado conservada en dos fragmentos conocidos; el mayor es el que se encuentra en la “Habitación Loos” del Museo Histórico de la ciudad de Viena, y el segundo es uno recopilado por un coleccionista vienés1. En total, se trata de unos 370 libros, así como de una serie de revistas de arte, literatura y música. El denominador común es una absoluta ausencia de obras de aquellos escritores o arquitectos que influyeron o corroboraron el trabajo y la línea de pensamiento de Loos, como por ejemplo, la Theorie der feinen Leute “(Teoría de la gente fina) de Thorstein B. Veblen; Kampf mit dem Fachmann (La lucha con el especialista) de Mechthilde Lichnowsky, o los escritos de Gottfried Semper. También faltan, casi por completo, libros de arte y arquitectura2, así como monografías culturales, obras técnicas y etnológicas, libros sobre artesanía y artesanía artística3, o de literatura y guías de viajes.
Esta omisión se revela como casualidad, contradicción o como exigencia bibliográfica de Adolf Loos. De acuerdo con sus muchos viajes, Loos habría establecido el diálogo con esos lejanos lugares sobre la ausencia del libro. Si hubiera investigado los puntos de partida de la cultura occidental sin establecer un debate, hubiera vuelto sin el libro de las bases del espíritu clásico4, cuyas condiciones pertenecen al libro. Por consiguiente, sus condiciones estaban determinadas por su vista y por las reglas y legitimidades culturales que el propio ojo se crea para poder fundirse con lo imaginario, lo imaginario que se esconde en aquello que se muestra. Es decir, por ejemplo, ver no solamente el canon estético del orden proporcional de las columnas que existen entre la parte y el todo, como se ilustra en los templos griegos, sino y ante todo, observar el juego cambiante de la luz mediterránea, que imprime carácter al espacio gracias a la profusa repetición de las columnas5. De ahí que pueda cumplirse su contradicción, su "sin embargo", en un tiempo dedicado a la productividad y al optimismo burgués. Una parte de su vida se completó entre estos dos polos opuestos: el del libro de instrucción y el de la monografía cultural o de los orígenes recogidos de la arqueología, por un lado, y por otro el de sus viajes por las metrópolis del mundo accidental. Una exigencia biográfica que requiere experiencias vividas y cuyos mundanos lugares de la vida urbana pudo reflejar de una forma concreta en sus lujosos proyectos para hoteles6. Para ello tuvo que darle mucha más importancia a la herramienta móvil que representa una maleta a la del libro con su carácter de retirada a la biblioteca, y su correspondiente mundo representado y representativo. “Así entramos en contacto con el fragmento que está en relación con una totalidad imaginada; dicha totalidad está representada cada vez por una parte convencional, explicada y, al mismo tiempo, se convierte por su parte, gracias es esa duda repetitiva del original en cuyo lugar está colocado, en el origen de todo origen posible y presentado” 7.

Short stories y el tango
Sus libros reúnen hoy, lomo con lomo, el orden preferido del tiempo: el de la casualidad. Volver a ellos significa admitir que la biografía es, sobre todo, una reserva contra el anonimato de la vida, que tan solo se convierte en una vida individual a través de las demás personas.

Son sus huellas las que menudo se pierden víctimas de explicaciones y de sensatas conjeturas. En sus reformas, tanto en casas de propietarios como de alquiler, símbolos de la vida moderna, Adolf Loos adjudicó al libro y a la escritura el espacio inmediato del tresillo, el lugar de la conversación que sustituye al libro. El paso de la forma de transmisión oral a la escrita permanece circunscrito a un contexto espacial, en un lugar de obligaciones mutuas. De esta forma concentrada, como un lugar para el atesoramiento y como un espacio de trabajo alejado que ha sido construido en torno al silencio, sólo recurrió Adolf Loos a la sala de la biblioteca independiente de Villa Karma. En los demás casos, el libro encuentra su lugar habitual en nichos y en lugares abiertos colocados delante de la pared, directamente cerca de asientos o tumbonas siguiendo su obra arquitectónica, quedando cada uno de ellos a solamente la distancia del alcance de la mano. Esto muestra de forma muy concreta su reconocimiento respecto a las formas de la vida cotidiana, para la cual el libro es un residuo de lo privado. Loos, del que se cuenta que era un apasionado lector de periódicos, también era capaz de entretenerse con lo trivial, con la sustitución vital emocional que representan las short stories, las mismas que podemos encontrar en su biblioteca de literatura inglesa.
La biblioteca de Loos ha sido, en determinados momentos, también la de sus mujeres. Respecto a sus aportaciones, salvo escasas excepciones8, sólo podemos hacer suposiciones. En cuanto a las posibles conclusiones a sacar, podemos utilizar las de sus propias vidas; son mujeres con profesiones poco convencionales, como bailarinas y actrices, trabajos considerados desde siempre como frívolos y ligados a lo erótico, que fueron asimismo admiradas por los amigos escritores del arquitecto, los cuales les dedicaron textos y libros.9
Al mismo tiempo, el decidido interés de Loos por el baile, el teatro y al música quedó completamente cubierto en este contexto.
A comienzos del siglo XX, lo que conocemos como concepto de danza moderna, se desarrolló como un tema fascinante para los intelectuales y artistas del momento. Las legendarias apariciones de Isadora Duncan, Gertrude Barrinton, las hermanas Wiesenthal, Mata-Hari, Josephine Backer, etc., fueron seguidas, descritas y elaboradas10 en textos con extraordinario entusiasmo por parte del Loos y de su círculo de amistades. Él mismo era un entusiasta bailarín, del que se conocen muchas anécdotas. La relación con la danza, por un lado con su significación como sinónimo de movimiento, ritmo y conciencia del cuerpo físico y de su libertad, y por el otro en su faceta de debate intelectual como forma de educación y arte ha dejado numerosas huellas en Viena11. El término descriptivo de “danza moderna” se acuñó del libro del mismo título de Hans Bradenburg que podemos hallar en la biblioteca de Loos, al igual que el Tanzabende (Tarde de baile), también en posesión del arquitecto, que comprende las bases pedagógicas y técnicas de la danza moderna, y su valor expresivo de corte artístico-formal. Además de otros dos manuales generales sobre el tema, Loos poseía dos obras especiales dedicadas al tango12, del que se cuenta que él mismo tan bien dominaba que podía incluso enseñarlo13.
Un posible punto de partida y origen indicativo (que fuera de las relaciones habituales también se coloca en el lugar de una dependencia tan aclaratoria como probatoria de una amplia modernidad) es la relación común del espacio del movimiento que existe entre la danza moderna y la moderna arquitectura de Loos. Esta competencia se puede separar una de otra doblemente y de forma discreta. La necesidad de un punto determinado cualquiera de orientación en el lugar y su elementaria relación de vuelta al espacio original que lo rodea, es lo que define el bailarín como el camino a través del espacio general del movimiento, la cinesfera. Su división del espacio del habitáculo es el medio para la creación espacial del movimiento. Sean estas formas de pisar un movimiento lineal o curvo, están unidas a la sucesión temporal del cuerpo en ese espacio y experimentan su más absoluta expansión primeramente a través de la homogeneidad de la adaptación al movimiento, de la acción. La dinámica de una sincronización de la dirección se formula a través de la calidad energética de las diversas partes del cuerpo, aumentada en connivencia con la elevación, la verticalidad, que define el desarrollo espacial en parejas o grupo. La determinación del lugar está unida a la direcciones habituales adelante - atrás a través de los sentidos opuestos del abajo - arriba. Como fragmento dinámico, esta sincronía de la dirección supone siempre en la danza moderna la observación de todo posible movimiento, que traza la comprensión de la regularidad fisiológica de la persona como un principio de orden imaginario, que justo es lo que los artistas contemporáneos tanto admiraron en las actuaciones de Isadora Duncan. Asimismo, su rechazo a las formas de danza dramática típica del ballet clásico y la introducción de la pura expresión corporal y de las formas de movimiento, sin una acción narrativa, constituyeron en ese tiempo, un inquietante descubrimiento, puesto que dio lugar a la expresión de una nueva forma de la división espacial en cuanto a lo visual. La reorganización del espacio en cada una de las dos direcciones de la acción que se forman por sí mismas y son iguales contiene también paralelos intelectuales respecto la igualdad de las direcciones espaciales en la organización vertical de la planificación del espacio de Loos. Esta se diferencia de la horizontal por ser, principalmente, una dirección preferentemente axial, huyendo de la maldición espacial alcanzada en los años de la revolución industrial alemana (Gründerzeit) y de la a menudo asunción de este tipo en el desarrollo espacial secesionista. Por primera vez, la economía de los medios se muestra y formula de forma visual en la danza moderna, sin perder su origen elementario. Asimismo, en Adolf Loos conforma el origen indicativo de una nueva relación con el espacio, en la que el desarrollo del movimiento de la persona, análogo a la danza, se ha vuelto un principio de orden esencial en la planificación del espacio.
Las formas artísticas preferidas hasta la fecha por los vieneses, el teatro y especialmente la música, son también las dos pasiones de Loos14. En su obra Richtlinien für ein Kunstamt15 (Normas para una institución artística) para el repertorio anual del teatro considera imprescindible que haya: una pieza de Goethe, Schiller y Shakespeare, otra “de un francés o español”, una obra de F. Grillparzer o de Hebbel, Kleist o Lessing, otra de Ibsen y Strindberg, así como una pieza popular y dos comedias. En su biblioteca se han conservado pocos textos teatrales, entre ellos: el Primer Fausto de Goethe, el Wallenstein de Schiller, en una versión inglesa traducido por Coleridge, The Works of William Shakespeare, cuatro tomos de la obra de Lessing, uno de Molière y una serie de comedias. Alfred Grünewald16 le brindó su Spiel. 3 Einakter (Pieza 3 en un acto) con su “creciente admiración”. Llama la atención la falta de dramaturgos modernos - no se encuentra anda de Schnitzler ni de Hofmannsthal y a penas algo de Ibsen y Strindberg, sólo las Gesammelte Werke (Antología de obras) de Wedekind y Die Wupper (El río Wupper) de Else Lasker-Schüler.
La ópera favorita de Loos era Tristán e Isolda. Poseía los libretos (de la editorial Reclam) de casi todas las óperas de Richard Wagner. El tema de los amores de Tristán e Isolda está solo disponible como Dramatishe Rhapsodie (Rapsodia dramática) de Emil Ludwig.17
Loos y Arnold Schönberg estaban unidos por lazos de íntima amistad, nacida gracias a compartir la de Eugenie Schwarzwald. Las indicaciones concretas sobre la forma de entender la música de Schönberg por parte de Loos se pueden hallar, por un lado, en los recuerdos de Claire Loos cuando relata la habilidad de su marido para recitar de memoria las Gurrelieder18 (Canciones de arrullo), y por otro, en el diario de Schönberg: “… casi parece como si yo sólo fuera para Loos una cuestión moderna”19. En cualquier caso, la biblioteca de Loos contiene actualmente las guías del estreno de las Gurrelieder editadas por Alban Berg, así como un análisis de Berg sobre el poema sinfónico Peleas y Melisandra de Schönberg.
La pasión de la indiferencia
En muchos aspectos, Adolf Loos no es un hombre moderno que tome su tiempo tal y como es. Con aguda visión se adelanta viendo lo que dicho tiempo va a dar como resultado, el socialismo, por ejemplo, y no condena las transformaciones que ha traído la industria gracias a la técnica. Pero al mismo tiempo, es un hombre a la antigua usanza, anclado en la tradición, completamente inmerso en su cultura y dispuesto a ensalzar un imperio que paradójicamente ya está al borde del precipicio. Toda voluntad de crítica presupone una simplificación - una provincia pedagógica, pero también la actitud de un vacío sin atributos para poder ser solidario de una forma arriesgada. Esta voluntad de crítica se dirige sobre todo contra el optimismo burgués y la cuestión de porqué la sociedad esteta se está quedando rezagada con respecto a los conocimientos y adelantos de la época. ¿Cómo se debe vivir? De estas relaciones condicionadas y necesarias entre sí y de la confusión de las posibles relaciones entre medias que se dirigen a nosotros, pero que no nos afectan, resulta su lucha cultural en un terreno de juego apenas diferenciable entre las reglas culturales de una razón juiciosa y de la violencia paradójica de las leyes absolutas. En esta legalidad moderna de contrastes, y del contradictorio medio de la polémica, la palabra examinada y formada suele ser lo único seguro. ¿Pero no son las palabras propiamente nuestras sólo cuando están en atributo de volverse extrañas, como escribe R. Musil en El hombre sin atributos? Sin embargo, este excitante distanciamiento del lenguaje, esta pasividad de la inconstancia espiritual, se opone a su búsqueda elocuente de una inmutabilidad de las formas culturales que depende más de un estado de acabamiento frecuentemente casual que de un dominio masculino de los hechos y de las objeciones con las él intenta definirlas. Frente a él está no solo la pasión por una calidad de uso anónima sino ante todo, la rigurosidad anímica de su forma de proceder, que le une a Karl Kraus, con quién halla su memoria literaria y su conciencia oral. Si dentro del mundo de la pedagogía educacional somos considerados, ante todo, los beneficiarios de una fácil comprensión, los escritos de Adolf Loos nos abrirán, sobre todo, el acceso a algo que no debería obviarse decir, pero que limita la indiferencia de una pasión a favor de una simplificación del “entendimiento”. Otra cosa es su obra arquitectónica, que puede mantener las posibilidades de los orígenes indicativos en la heterogeneidad de las transformaciones histórico - culturales y que no está conectada a ningún suceso único visual, o especialmente dominante, de forma que las cosas pueden mantener un diálogo entre sí sin necesidad de ser de la misma opinión. Gracias su atributo visual de ser ajenas pueden llegar a ser sus propias cosas, cosas que continúan en nosotros llamando la atención.
La amistad íntima con Karl Kraus y las relaciones con los amigos de éste, dejaron huellas visibles también en los libros que Loos poseía. Su biblioteca se compone, por un lado y en su mayor parte, de publicaciones de y sobre Kraus20, y de libros de escritores que Kraus consideraba representativos e importantes, o que él mismo había publicado en Fackel 21 (Antorcha), y por otro lado, de autores del círculo del Sturm22, parte de los cuales había conocido gracias a Kraus. En la revista fundada por Herwarth Walden Der Sturm, también publicó Loos algunos de sus artículos. La amistad que mantuvo con Oskar Kokoschka23 así como la solicitud poco común con que lo trató desde que éste hiciera su primera aparición pública en la exposición de arte de 1908, constituyó uno de los motivos de su interés por las artes plásticas contemporáneas. Podemos hallar documentos que lo corroboran en la propia biblioteca del arquitecto, en obras como Die neue Malerei (La nueva pintura) de Walter, y Einblick in die Kunst, Expressionismos, Futurismus, Kubismus (Una mirada en el arte: expresionismo, futurismo y cubismo) y Der Geist der Kubismus in der Kunst (El espíritu del cubismo en el arte) de Rudolf Blümer, un tema del que incluso Loos se ocupó en una de sus disertaciones.
El único testigo literario publicado de la amistad entre Loos y Peter Altenberg que se ha conservado está la obra Märchen des Lebens (Cuentos de la vida), mientras que una serie de textos, todos con dedicatoria, de Richard Schaukal, el “incondicional compañero de armas”24 y amigo de Loos, han sobrevivido en su contexto original.
La cura de limones (Citronenkur) no es aquí una metáfora que represente de forma asociativa una imagen de lo que es una transferencia de la idea que se tiene de la zona del Mediterráneo y su cultura occidental; representa mucho más: es un título concreto de un libro de medicina que podemos ver en la biblioteca de Loos y que como tal, muestra cómo éste lo utilizó para sus necesidades personales como herramienta del uso cultural anónimo cotidiano. Cumple - como también lo hace un manual en francés sobre técnica del frío, un catalogo sobre iluminación eléctrica, un libro técnico sobre la construcción de establos o libros sobre deporte y perros – el requisito de una sabiduría colectiva nacida a través del libro, del cual se puede entresacar todo lo que se desee reflexionar para poder realizar para sí mismos algo autónomo. Los libros de su biblioteca, los que se nos presentan bajo forma de fragmentos, son fragmentos que como tales dudan de los inventos individuales dentro de una cultura y que en su lugar hacen posible aquellos orígenes probables que abordan un conocimiento cultural experimentable. Su referencia a una totalidad inconmensurable crea, ante todo, una atención que prosigue y se continúa y que puede colocarse en el lugar de las explicaciones usuales, en el de aquellas que parecn sólo permitir un origen único común.


1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

13

14


15Notas
1. Es posible que la parte conservada en el Museo Histórico contenga también aquellos libros que pertenecieron a su padre, que Loos se hizo enviar a su casa recién terminada de la Giselastraße. No se puede determinar exactamente de qué obras pudiera tratarse; su hermana nombra en una carta sólo las obras de Cooper en 24 tomos, las cuales no aparecen en la parte de la biblioteca conservada. Compárese: Buckhardt, Ruckstein, Roland Schachel: Adolf Loos, Salzburgo 1982, p. 82. La parte, con mucho menor, de la colección privada contiene sobre todo ejemplares dedicados.
2. Se ha conservado, entre otros, una monografía de El Greco y de Matisse, el diario de E. Delacroix, un catálogo de la Secesión de Berlín de 1914, una guía del actual Museo de Historia del Arte, un catálogo de la Sonderbund 1919 (alianza de los 7 cantones católicos suizos), así como un catálogo del “Salón de otoño”, París, 1923, 10 Cahiers d’Aujourdhui (Cuadernos de hoy) y 20 cuadernos de Bytová Kultura, el catálogo de la Werkbund (Federación del trabajo) Colonia 1914, y de Sachverell Sitwell: Souther Baroque Art, con una dedicatoria del autor a Loos en la que se lee: “in memory of your meeting at Salzburg, 1924” (en recuerdo de nuestro encuentro en Salzburgo, 1924).
3. En el Museo Histórico se hallan muchos tomos de la Gewerbehalle, Organ für den Fortschritt in allen Zweigen der Kunstindustrie (Nave industrial, órgano para el progreso en todas las ramas de la industria del arte), en los que se encuentran representados, sobre todo, los productos de la historia de la industria del bronce.
4. Loos poseía dos guías de la Münchener Glyptothek (La gliptoteca de Múnich).
5. Compárese Haus am Michaelerplatz, Chicago Tribune-Säule, Palais Bronner, Portal Spitz, proyecto Gartenbaugründe, etc. (La casa en Michaelerplatz, Las columnas del Chicago-Tribune, El Palacio Bronner, El portal Spitz, proyecto Creación de jardines en edificios).
6. Grand Hotel Babylon, Niza; Laurenziberg, Praga; Campos Elíseos, París; Hotel Esplanade, Zagreb, y otros.
7. Edmond Jabès, Es nimmt seinen Lauf, (Sigue su curso), Frankfurt 1981, p. 54.
8. Solamente algunos de los libros llevan anotaciones de los propietarios, así un tomo de poesías de E. Wohlbrück y J. Bierbaum Irrgarten der Liebe,(El laberinto del amor) que perteneció a Lina Obertimpfler. Como escritores favoritos, Lina nombra a Kleist, Shaw, Dickens, Strindberg y Stifter. La biblioteca contiene actualmente la obra de Stifter Das Heidedorf, obras inglesas de Dickens, dos tomos con textos de Shaw y el Drama de Strindberg, así como el no leído Antibarbarus. Bessie Bruce marca con su nombre La muerte del rey Arturo de Malory en 4 tomos y The Tentant of Wildfell Hall (El inquilino de Wildfell Hall) de Anne Brontës, y el libro The mill on the Floss (El molino en el Floss) de George Eliot, con una dedicatoria: “to Misses Loos 1917”. O. Misar dedicó a Hélice Altmann su libro Neuen Liebesidealen entgegen (Ideales amorosos encontrados); las Memorias de la casa de los muertos de Dostoievsky y una novela francesa de A. Lichtenberger que llevan la nota “Elsie Altmann”.

Con la rúbrica “Loos” o “pertenece a Loos” hay cuatro tomos de las obras de G. E. Lessing, una de poesías de G. Trakl y tres obras principales de J. P. Jacobsen.
9. Lina Oberstimpfler era una actriz, Bessie Bruce y Elsie Altmann eran bailarinas, Claire Beck fotógrafa; ésta última cuenta en sus memorias cómo Loos ayudaba a sus mujeres intentando hacerlas famosas y conocidas. Véase: Claire Loos: Adolf Loos privat (Adolf Loos en privado), Viena 1985, p. 16. Meter Altenberg solía adorar el mismo tipo de mujeres que Loos, Egon Friedell especialmente a Lina, a quien dedicó su Judastragödie (La tragedia de Judas) pudiéndose encontrar un ejemplar en el Museo Histórico.
10. Compárese Rukschcio/Schachel, op. cit.,p . 20, 77.
11. Véase: Rudolf v. Laban: Der moderne Ausdruckstanz (La expresión del baile moderno), Wilhelemshaven 1981; Patrick Werkner: Kokoschkas frühe Gebärdernsprache und ihre Verwurzelung im Tanz (El lenguaje mímico primitivo en Kokoschka y su arraigo en la danza) en: Oskar Kokoschka Symposion, Salzburgo 1986, p. 82 y siguientes.
12. Gladys B. Crozier, The Tango and how to dance it, (El tango y cómo bailarlo) Londres 1913 y la revista Musik für alle, (Música para todos) año 10, edición 110.
13. Compárese Rukschcio/Schachel, op. cit., n 1, pp. 180, 181.
14. Compárese Rukschcio/Schachel, op. cit., nota 1, p. 20, contenidas en un Österreichischer Konzert-und Musikalmanach (Almanaque musical y de conciertos austriacos)1927, un ejemplar de la revista Ton und Wort, einige Noten (Tono y palabra, algunas notas) y de la opereta Madame l'Archiduc.
15. Viena 1919. En el Museo Histórico se encuentran aún más ejemplares.
16. Grünerwald era escritor y arquitecto (alumno de Loos). Loos poseía también Ergebnisse, Anthesis des Künstlers, (Resultados, la antesis del artista) Viena 1921 con la dedicatoria: “A. L: in treuer Gefolgschaft A. G.” (A. L. su leal seguidor, A. G.)
17. Emil Ludwig era un eminente biógrafo (entre sus obras personajes como Cleopatra, Napoleón, Masarik Dehmel) que conoció Loos personalmente. Compárese el episodio en Claire Loos op. cit. p. 70.
18. Claire Loos, op. cit. nota 9, p. 21 y siguientes.
19. Cita de Ruckschcio/Schachel, op. cit, nota 1 p. 102.
20. Cinco tomos de Fackel, ocho obras de Kraus y seis estudios sobre él.
21. Entre otros, Strindberg, Wedekind, Jacobson, Heinrich Mann, Richard Dehmel o el colaborador de Fackel, Kart Hauer, cuyo libro Von den fröhlichen und unfröhlichen Menschen (Sobre las personas alegres y no alegres) fue definido por Loos como una de las cinco mejores obras literarias de los últimos cinco años.
22. Albert Ehrenstein, Else Lasker-Schüler, Oskar Kokoschka
23. En la biblioteca de Loos se conservan tres obras de Kokoschka: Der Weißen Tiertöter (El cazador blanco), dedicado a Loos en su 50 aniversario. Del hermano de Kokoschka Bohuslav es Adelina, que dedicó al: “explorador, con sincera admiración” en su 50 cumpleaños.
24. Rukschcio/Schachel, op. cit. nota 1, p. 38.


16

17

18


19


20


21


22


23


24


Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Los libros de la biblioteca icon«Sono un uomo solo, un solo inferno.» Salvatore quasimodo la biblioteca infierno canto Primero
«En estos libros duerme tu destino desde la eternidad, y una eviterna búsqueda en adelante es el camino que habrás de deshacer hacia...

Los libros de la biblioteca iconFondo de libros de la biblioteca

Los libros de la biblioteca iconListado de libros – Biblioteca Fundación Cineteca Vida

Los libros de la biblioteca iconListado de libros – Biblioteca Fundación Cineteca Vida

Los libros de la biblioteca iconPoesía española algúns libros de poesía que podes atopar na biblioteca

Los libros de la biblioteca iconLibros del rincon. Biblioteca del aula

Los libros de la biblioteca icon1. Según informe detallado acerca de los impactos del golpe de Estado...
«Repensando Latinoamérica desde Honduras», se llevó a cabo debate de ideas protagonizado en la sala Borges de la Biblioteca Nacional...

Los libros de la biblioteca icon1550. Con tiros de polilla curados que no afectan lectura. Enc fatigada...

Los libros de la biblioteca iconBiblioteca clásica en pdf (90 libros de autores griegos y latinos para descarga gratuita)
...

Los libros de la biblioteca iconA biblioteca Desaparecida Histórias da Biblioteca de Alexandria






© 2015
contactos
l.exam-10.com