Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos






descargar 44.18 Kb.
títuloPregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos
fecha de publicación18.04.2016
tamaño44.18 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Literatura > Documentos
PREGUNTA 12ª. LA POESÍA ESPAÑOLA A PARTIR DE 1936: DE LA POSGUERRA A LA GENERACIÓN DEL 50; TENDENCIAS, RASGOS PRINCIPALES Y AUTORES SIGNIFICATIVOS.



  • La poesía española de los años cuarenta



El 1 de Abril de 1939 el triunfo del ejército franquista no sólo significa la derrota de la República y sus ideales; los escritores más brillantes han muerto (Antonio Machado, Federico García Lorca y Miguel de Unamuno), o están en la cárcel (Miguel Hernández), o se han exiliado (Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre), o son condenados al silencio. Así, la poesía de posguerra la inician los jóvenes poetas que habían surgido antes de la contienda, a los que se les ha denominado como Generación del 36 o grupo del Escorial, que fue una revista de la Falange, nacida en 1940, que acogió a poetas como Luis Felipe Vivanco (1907 - 1975), Leopoldo Panero (1909 - 1962), Dionisio Ridruejo (1912 - 1975) y Luis Rosales (1919 - 1992). Todos ellos forman la poesía oficial o arraigada, cuyos autores encuentran sentido y solución a la existencia humana, ya sea apoyándose en Dios, en su patriotismo, en las relaciones familiares o en el clima idealizado de la tierra natal.
Dicha poesía utiliza dos revistas:
· Escorial, que surge en 1940 y en ella abunda la poesía de exaltación del glorioso pasado imperial español y de los vencedores de la guerra civil junto a poemas de corte amoroso y religioso. En ella se imitan las estrofas y versos clásicos a la manera renacentista y barroca, con un claro predominio del soneto, la décima y la lira como formas estróficas.
· Garcilaso, que surge en mayo de 1943 y entre sus antecedentes se encuentra la revista ‘Juventud’ (Seminario de combate del S.E.U.); desde su primer número aparece con una estructura muy cuidada, dividida en poesía y prosa y distribuida en secciones poéticas que permanecerán fijas. Sus principales características son: se reivindica la hegemonía de la figura de Garcilaso de la Vega, tanto en su aspecto militar como poético, se lleva a cabo una búsqueda de una poesía musical y alejada del momento histórico, se produce un abuso en el empleo de distintos tipos de estrofas como sonetos o décimas, se da la inexistencia de un contenido poético común y se produce un objetivismo malogrado, ya que los poetas son claramente intimistas, puesto que expresan continuamente sus sentimientos.

Esta corriente poética presenta las siguientes características:
1) Es una poesía formalista que posee una visión optimista del mundo y en la que predominan las notas de evasión de la realidad inmediata, refugiándose en un mundo poético en el que predominan las notas de musicalidad o colorido.
2) Los poetas que la cultivan utilizan técnicas propias del simbolismo, como el uso de una lengua clara y coloquial y la palabra como expresión del estado de ánimo del autor. Por ello, el léxico responderá al tono intimista y al carácter metafísico de los contenidos que se expresan.
3) Se trata de una poesía dotada de musicalidad en la que se utilizan estrofas y metros clásicos, especialmente el soneto y la décima. Es también habitual el uso de tercetos. La temática será heroica e imperialista, junto a temas amorosos, religiosos y familiares.
4) Ha de proporcionar una visión optimista y armónica de la realidad y mantiene una posición conservadora con respecto a los cambios sociales.
Se trata de una poesía desconectada del momento histórico en que se escribe, fría, de corte neoclásico, realizada con pulcritud y belleza, pero alejada de los problemas sociales y humanos del momento. Los poetas garcilasistas forman parte de la política cultural del naciente imperio y sus cultivadores están políticamente comprometidos con el nuevo régimen. Estos escritores evolucionan pronto hacia una poesía de tono cotidiano y temática religiosa, que tiene su máxima expresión en libros como Escrito a cada instante (1949) de Leopoldo Panero y La casa encendida (1949) de Luis Rosales. Los poetas que forman este grupo son los siguientes:
Luis Felipe Vivanco (1907 - 1975), poeta que comenzó a escribir bajo la influencia de Antonio Machado, hacia 1927 pasó al vanguardismo, aunque sólo publicó esos poemas en 1958 bajo el título de: Memoria de la plata, para terminar en poeta amoroso y trascendente antes de la guerra y más religioso e intimista tras ella. Sus principales poemarios son: Continuación de la vida (1949) y El descampado (1957).
Leopoldo Panero (1909 - 1962) es un poeta de gran hondura e intensidad emocional, autor de poemarios en los que predomina un lenguaje claro y humano. Sus principales poemarios son: La estancia vacía (1944) y Escrito a cada instante (1949).

Luis Rosales (1910 - 1992), poeta granadino, sus poemas son de un marcado carácter narrativo autobiográfico. Sus principales poemarios son: La casa encendida (1949), Rimas (1951) y La carta entera (1980 - 1984, trilogía).
Dionisio Ridruejo (1912 - 1975), poeta influido por Antonio Machado, que fue profesor suyo en Segovia, es autor de poemarios de carácter religioso en los que se cuestiona el sentido de la vida humana. Sus principales poemarios son: Sonetos a la piedra (1943), Poesía en armas (1944) y Hasta la fecha (1961, colección de poesías completas).

Junto a esta poesía oficial, se desarrolla otra de tono muy distinto: una poesía desarraigada, recorrida por la angustia, la duda y la desesperanza respecto al presente. Una revista publicada en León (1944 - 1951) llamada Espadaña, entre cuyos fundadores citamos a Victoriano Crémer (1914 - 1990) y Eugenio de Nora (1923), editó un total de cuarenta y ocho números, y nace con un triple deseo: dar a conocer nuevos valores poéticos, descentralizar la cultura y proponer una alternativa al garcilasismo dominante, escribiendo una poesía más humana y libre.
Victoriano Crémer (1914 - 1990), poeta de origen familiar humilde, su formación fue autodidacta; estuvo encarcelado durante la guerra civil por actividades de carácter político y sindical. Sus principales poemarios son: La espada y la pared (1949), Tiempo de soledad (1962), El amor y la sangre (1966), Los cercos (1976) y El fulgor de la memoria (1996).

Eugenio de Nora (1923), poeta leonés de carácter existencial y social que aboga por un verso apasionado y sin tino; según él, la poesía tiene que ser inevitablemente social porque se trata del mensaje de un hombre para los demás, por lo que se caracteriza por su sencillez y su falta de figuras estilísticas. Hay que señalar que, al margen de sus libros, publicó también en otras muchas revistas de posguerra como Cisneros, Corcel... Sus principales poemarios son: Cantos al destino (1945), Contemplación del tiempo (1948) y España, pasión de mi vida (1954).


Ambos poetas centran su atención en la rehumanización de la poesía y en la reflexión angustiada sobre los conflictos que plantea la existencia humana. Los poetas de esta tendencia utilizan un estilo apasionado en el que predominan las imágenes violentas y tremendistas. La problemática personal de gran parte de esta poesía se abrirá hacia consideraciones de tipo social, enlazando con la década de los cincuenta.
Al lado de estas dos corrientes, debemos citar la llamada poesía existencial, corriente aparecida en torno a 1944 con la publicación de dos poemarios muy importantes titulados:
Sombra del paraíso (1944) de Vicente Aleixandre, obra en cuyos poemas el mundo aparece como un posible paraíso que el hombre se ha empeñado en ocultar y destruir, por lo que ha sido desterrado a la tierra, que se convierte en un purgatorio.
Hijos de la ira (1944) de Dámaso Alonso, obra cuyos poemas son sentidos como fruto de la angustia, el dolor y el horror de la vida y encierra una protesta cósmica que aspira a abrir caminos e indagación acerca del sentido de la vida del hombre.
En ambas obras el hombre se encuentra solo y arrojado en un mundo que no comprende y serán ‘los otros’ el único camino posible, y la justicia social y la libertad los ideales por los que seguir luchando.
Los poetas españoles utilizan la corriente existencialista como medio para expresar una doble angustia: la angustia personal al sentir dolorosamente el paso del tiempo y la muerte, y la angustia social motivada por unas circunstancias históricas en las que domina el miedo, la represión y el hambre. Los temas predominantes en estos poemas serán el vacío personal, la soledad humana, el desarraigo y una religiosidad conflictiva. Su lengua literaria tiene un tono áspero y bronco, y su léxico es sencillo y emotivo.
En otras ocasiones toma un cariz más social y crítico con la dictadura, aunque nunca declaradamente, porque la censura lo impediría.
Al lado de estas tendencias, y semiocultas entre ellas, algunos poetas se esforzaron en componer un tipo de poesía distinta y minoritaria:
1) El postismo: fundado por Carlos Edmundo de Ory (1923), se aglutina en torno a la revista que lleva su nombre, cuyo único número ve la luz en enero de 1945 y cuya actividad se prolonga hasta 1950. Los poetas que lo integran proclaman como principios básicos la libertad y la imaginación creadora que no deben ser cohibidas. Su ideario parte de los siguientes supuestos: “ruptura con el lenguaje poético al uso, actitud irreverente ante la oficialidad y subversión de los valores estéticos tradicionales anquilosados”. Por todo ello, enlazan con las vanguardias por su actitud rebelde y lúdica y su defensa de la imaginación.
2) El grupo Cántico: así llamado por publicar en la revista cordobesa del mismo nombre, cuyos principales representantes son Ricardo Molina (1917 - 1968) y Pablo García Baena (1923), autores de una poesía caracterizada por su intimismo, su culturalismo abundante, su exquisitez formal y léxica y sus temas tratados con gran sensualidad. Pretenden enlazar con los poetas de la Generación del 27 a través de Luis Cernuda, ya que consideran que la poesía española de posguerra se halla empobrecida, tanto en su forma y lenguaje como en su contenido.


  • La poesía española de los años cincuenta: la poesía social.



Hacia 1950 cobra auge en España la llamada poesía social que contaba con una serie de antecedentes anteriores a la guerra civil, ya que una serie de poetas como Rafael Alberti o Luis Cernuda habían manifestado su interés por humanizar la poesía, distanciándola de todos los temas y recursos vanguardistas utilizados con anterioridad. De esta forma, en el primer número de la revista Caballo verde para la poesía (1935 - 1936), dirigida por Pablo Neruda y editada por Manuel Altolaguirre, ambos manifiestan su rechazo por la poesía vanguardista y su nueva concepción poética, al escribir composiciones cuyo tema central aborde los problemas del hombre y de la sociedad del momento.
La poesía social fue una de las semillas en que germinó el existencialismo, unido a la disensión política, aunque el resultado no siempre fue óptimo. Se trata de una poesía escrita con urgencia para conseguir que el pueblo tomara conciencia de los problemas sociales y se levantara en armas contra el régimen franquista y el resto de las dictaduras que existiesen en el mundo. Intenta transformar el mundo a través de la denuncia de la situación concreta del hombre, para lo que utiliza un lenguaje sencillo y claro, adquiere un compromiso político e intenta conseguir que las gentes sencillas sean conscientes de la opresión a la que se ven sometidas.
La Antología consultada de la joven poesía española (1952), recopilada por Francisco Brines, supuso el lanzamiento de la ‘poesía social’ de los años cincuenta, cuyo origen, como ya hemos dicho, ha de buscarse en la poesía existencial de la década anterior y que intenta sobrepasar los planteamientos individualistas de aquélla. Los poetas de esta corriente se proponen dar testimonio de la realidad presente de España y dirigirse a la inmensa mayoría, desde puntos de vista que manifiestan un profundo desacuerdo e inconformismo. Exigen una transformación de la sociedad y tienen fe en la poesía como motor de ese cambio. Estos autores denuncian la marginación, el paro, la falta de libertad, y exigen la justicia y la paz para España, una patria amada y rota que se convierte en protagonista de sus versos.
Sus principales representantes son: Ángela Figuera (1902 - 1984), Gabriel Celaya (1911 - 1991), Victoriano Crémer (1914 - 1990), Blas de Otero (1916 - 1979), José Luis Hidalgo (1919 - 1947) y Eugenio de Nora (1923), aunque también pueden incluirse en cierto grado, por su actitud testimonial, José Hierro (1922 - 2002), Ángel González (1925 - 2007), José Agustín Goytisolo (1928) y Carlos Sahagún (1938).
Los poemarios más representativos de estos años son los siguientes: Pido la paz y la palabra (1955) y Que trata de España (1964) de Blas de Otero, Quinta del 42 (1953) y Cuanto sé de mí (1957) de José Hierro, Cantos iberos (1955) de Gabriel Celaya y Belleza cruel (1958) de Ángela Figuera.
Las principales características de las composiciones incluidas en la ‘poesía social’ son las siguientes:
1) La poesía se concibe como un instrumento para cambiar el mundo y denunciar cuantas injusticias sociales se produzcan, por lo que no ha de permanecer neutral ni al margen de los acontecimientos políticos y sociales del momento histórico en que escriba. Da gran importancia a la figura del hombre y del vivir humano.
2) La poesía debe tener una considerable elaboración técnica, por lo que el escritor debe reflexionar continuamente en el uso de la palabra en cuanto que es portadora de una vivencia humana y de la complejidad del mundo real. Además, sirve como vehículo comunicativo entre el poeta y el resto de los hombres.
3) Se dirige a la inmensa mayoría de los ciudadanos, sean aficionados a la lectura de poesía o no. Por ello, se utiliza como un instrumento de comunicación social y al servicio del bien común, por lo que intenta llegar al mayor número posible de lectores.

4) Su lenguaje ha de ser sencillo y accesible para que cualquier lector pueda entenderla con facilidad. Por tanto, se utiliza un lenguaje directo, coloquial o conversacional y muchas veces prosaico. Además presenta una considerable escasez de figuras estilísticas.
5) Sus principales temas son: la angustia de España la injusticia social, las dificultades económicas, la falta de libertad, la paz, el desarraigo, la alienación del trabajo, la falta de respuesta por parte de un Dios ausente a las preguntas de un hombre angustiado ante el sentido de su vida y lo que hay más allá de ésta, la solidaridad y la lucha entre clases, etc. Sin embargo, dejó de lado temas tan importantes como Dios (como salvador del hombre), la muerte o el amor.
6) El poema, por lo general escrito en versos libres o versículos, suele tener una estructura abierta.

La poesía social decayó a finales de los años cincuenta, por el cansancio de muchos de los poetas que la practicaban y por las duras observaciones de algunos críticos sobre su escaso valor literario.

Los principales poetas sociales son los siguientes:

Blas de Otero (1916 - 1979), poeta social, comunista a nivel político, es considerado el gran poeta de la posguerra y su obra resume la evolución de la poesía española desde 1939 hasta su muerte. Su producción se caracteriza por la exigencia y el rigor; su pasión por las palabras y por el sentido “útil” hacen de cada poema una joya de virtuosismo semántico. Su poesía presenta estas características: se da importancia al hombre y a la realidad del vivir humano; los temas que aparecen son: España, la injusticia social, los problemas del hombre y la alienación del individuo, la exaltación de la libertad, las invocaciones a un Dios ausente, la libertad y la paz; el poema presenta una estructura abierta; utiliza un estilo claro y un lenguaje sencillo, cercano al prosaísmo, pero violento y desgarrado, mediante el uso de reiteraciones, paralelismos y contrastes, abundantes encabalgamientos y sintaxis abrupta. Por ello, su verso es áspero, ya que responde a lo dramático del contenido que trata.


· Primera (1945 - 1951): existencial y estremecedora, se centra en la búsqueda angustiosa de Dios, del amor y del sentido de la existencia humana. Los principales títulos son: Ángel fieramente humano (1950) y Redoble de conciencia (1951), ambas reunidas bajo el título de Ancia. Ambas obras presentan una serie de temas recurrentes: el amor, la condición mortal del hombre, la angustia y la soledad.
· Segunda (1952 - 1964): social o histórica, significa su entrada en la poesía social, en el compromiso y la solidaridad testimonial con los problemas colectivos de España, desplazando a la angustia metafísica que caracterizaba a su etapa anterior. El espacio se concreta y reduce a la España de los años cincuenta y en las obras escritas durante este periodo predomina el verso libre de metro corto y musical. Los principales títulos son los siguientes: Pido la paz y la palabra (1955), obra con la que da un giro a toda su obra, abandonando la expresión de su angustia existencial para encontrar otros valores como la solidaridad y la temática social. En castellano (1959), obra en la que se aprecia una pérdida de intensidad poética. Que trata de España (1964), obra en la que canta a las tierras de España en una especie de geografía sentimental y a las figuras de escritores como Cervantes, Machado, Velázquez, etc.

· Tercera (1965 - 1979): de meditación integradora, es una etapa mal conocida debido a la dispersión de sus trabajos en revistas y antologías; es conocida como ‘búsqueda de nuevas formas’ y se sitúa cercana al experimentalismo. Los principales títulos son: Mientras (1970), Historias fingidas y verdaderas (1970), obra en prosa de voluntad experimental y Hojas de Madrid (1968 - 1979). En estas obras se produce un cambio en la orientación de su poesía, para pasar a interesarse por el experimentalismo propugnado por poetas más jóvenes, utiliza formas métricas libres, imágenes insólitas y sorprendentes efectos que le llevan al hermetismo; también hay una mayor riqueza lingüística y una continua presencia de la intimidad.

Gabriel Celaya (1911 - 1991), poeta vasco que se incorpora a la ‘poesía social’ con la publicación de Cantos íberos (1955), en la que reivindica que la poesía debe tener una función didáctica, ya que su misión es intentar cambiar el mundo mediante la denuncia de todas las injusticias sociales existentes; así, concibe la poesía como un arma de combate en un intento de transformar la injusta sociedad del momento. Para ello, utiliza un estilo muy sencillo ya que usa un lenguaje corriente y sus versos, de medida irregular y sin rima, apenas contienen figuras estilísticas. Otros poemarios suyos son: Tranquilamente hablando (1947) y España en marcha (1961).

José Luis Hidalgo (1919 - 1947), poeta santanderino muerto póstumamente, autor de un valioso poemario titulado Los muertos (1947) publicado póstumamente por sus amigos; se trata de una obra amarga y honda, de gran preocupación religiosa.
  • La poesía española de los años sesenta.




A principios de la década de los sesenta, las fórmulas de la poesía social presentan síntomas de agotamiento. La repetición de tópicos y el abuso del lenguaje coloquial y prosaico generan una renovación poética por parte de una serie de autores que no participaron directamente en la guerra, aunque habían sufrido directamente sus consecuencias. Así, sin renunciar a actitudes de solidaridad y mostrando un claro inconformismo ideológico con la situación del país, los nuevos poetas reivindican una poesía no dogmática y, sobre todo, la autonomía del proceso creativo. Estos autores son autocríticos y escriben una poesía de tono menor y cotidiano.
Sus primeros libros se hallan marcados por las influencias de Antonio Machado y de los poetas sociales, pero su trayectoria se va inclinando de forma progresiva hacia el intimismo y la expresión de la experiencia individual, por lo que empiezan a aparecer en sus obras temas como la amistad, el amor, el trabajo, la infancia, etc.
Los principales representantes de este grupo poético son: Ángel González (1925 - 2008), José Manuel Caballero Bonald (1926), Alfonso Costafreda (1926 - 1974), José María Valverde (1926 - 1996), Carlos Barral (1928 - 1989), José Agustín Goytisolo (1928 - 1999), Jaime Gil de Biedma (1929 - 1990), José Ángel Valente (1929 - 2000), Francisco Brines (1932), Claudio Rodríguez (1934 - 2000) y Félix Grande (1937).
Sus obras más representativas y, por tanto, su labor poética más brillante, la realizan entre 1956 y 1962, aunque existan algunos títulos posteriores.
Algunos poemarios significativos son los siguientes: Blanco Spirituals (1967) de Félix Grande, Tratado de urbanismo (1967) de Ángel González, Moralidades (1966) de Jaime Gil de Biedma, La memoria y los signos (1966) de José Ángel Valente Diecinueve figuras de mi historia civil (1961) de Carlos Barral, Las brasas (1960) de Francisco Brines, Salmos al viento (1958) de José Agustín Goytisolo y Don de la ebriedad (1953) de Claudio Rodríguez.
Estos poetas presentan las siguientes características:
1) Sus componentes sufren la guerra civil en su infancia, lo que le produce un fuerte impacto emocional, proceden todos de la burguesía media universitaria, por lo que estudian fuera de España y se dedican a la docencia, viven en un ambiente cultural muy pobre, por lo que son autodidactas y poseen una actitud escéptica ante los comportamientos humanos. Todos ellos empiezan dentro del ámbito de la poesía social para distanciarse de ella en la búsqueda de un nuevo lenguaje poético que rescatará los valores estéticos del verso

2) Todos ellos poseen una actitud humanista y escéptica y una profunda preocupación por los problemas del hombre, tanto en su vertiente moral como existencial, pero sin hacer de ello bandera o proclama política abierta, ya que lo preservan en su recinto personal. En ellos hay una actitud inconformista, una queja, una tristeza contenida ante la soledad y el sufrimiento que aquejan al hombre.

3) Frente al arte mayoritario anterior, ahora se valora más la palabra y se consiguen efectos de ambigüedad de lectura que pueden llegar al simbolismo e irracionalismo.

4) Sus componentes entienden la poesía como un medio de conocimiento de la realidad y un ejercicio de exploración e iluminación interior que alumbra zonas no visibles del ser humano y del mundo. Pretenden crear un poema construido como un todo que mantenga una tensión de principio a fin, para lo que la rima desaparece y el ritmo del verso se hace más libre.

5) Utilizan un mayor rigor estilístico que sus antecesores, así como un mayor esmero en el cuidado del lenguaje, mediante el uso de un léxico rico y preciso, y de las formas poéticas. Su estilo es antirretórico, depurado y denso.

6) Su temática gira en torno a la ‘poesía de la experiencia’, que supone una vuelta a los eternos temas de la poesía (el amor, el dolor, la soledad y la muerte) un retorno a la intimidad (la infancia, la familia, la amistad, la vida cotidiana, los recuerdos de la infancia, etc.), por lo que admiran la figura de Antonio Machado, pero siempre con un tratamiento distanciado, escéptico e irónico y, al mismo tiempo, utilizan la anécdota y lo cotidiano para exponer su subjetividad y su visión del mundo. También aparecen con frecuencia el tema de España, vista desde una perspectiva crítica y distanciada.

7) Se trata de una poesía ética, no política, por lo que gusta de la sátira y de la autoironía.

Algunos de los poetas más representativos de esta década son Ángel González (1925 - 2007), poeta ovetense, profesor universitario en Estados Unidos y académico de la R.A.E. desde 1996. Su poesía posee un tono de denuncia y de compromiso y, junto a un contenido ético, hay una carga de ironía y sarcasmo. Su poemario más importante es Tratado de urbanismo (1967), lamento ante la frustración que el poeta experimenta en un mundo en el que el orden establecido desvirtúa lo auténticamente humano.
Jaime Gil de Biedma (1929 - 1990), poeta barcelonés, licenciado en Derecho por la universidad de Salamanca. Su poesía, irónica y de enunciación muy cercana a lo cotidiano, se orienta hacia el desenmascaramiento de las contradicciones de la burguesía y de su propia experiencia, lo cual le conduce al escepticismo y a una visión negativa de la realidad. Sus principales temas poéticos son el amor y el tiempo, sobre todo el mundo de la infancia y la adolescencia tratados con un lenguaje antirretórico y de gran sencillez. Su estilo presenta una serie de características muy significativas: rigor poético, claridad, fina ironía, búsqueda de la identidad, el paso del tiempo y una cierta obsesión vital por el hedonismo (búsqueda de placer). A pesar de su aparente sencillez, sus poemas están llenos de sutiles juegos verbales, proezas métricas no siempre fáciles de descubrir y alusiones y claves que sólo captará un lector culto.Sus principales poemarios son: Según sentencia del tiempo (1953), Compañeros de viaje (1959), En favor de Venus (1965), Moralidades (1966, luego reeditado en 1969) y Poemas póstumos (1968, luego reeditado en 1970).


Claudio Rodríguez (1934 - 1999), poeta zamorano que comenzó a escribir en su adolescencia, licenciado en Filología Románica en 1957, es uno de los máximos representantes de la conocida como Generación del 50. Con la aparición de su primer poemario Don de la ebriedad (1953) obtiene el Premio Adonais por su libro, cuando estudiante de Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid. Otros poemarios posteriores son: Conjuros (1958) y El vuelo de la celebración (1976). Su concepción poética es la de que la poesía es contemplación viva, gracias a la cual se captan detalles de la constitución íntima de las cosas; sus temas son limitados: el mundo rural preindustrial, el ámbito familiar, etc. Su concepción del mundo es negativa y sólo el amor hacia los demás hombres puede hacer habitable la tierra. Se trata de un poeta de lo cotidiano cuya poesía, de gran perfección formal y riqueza léxica, aúna condensación expresiva, claridad y naturalidad para transformar el compromiso político en compromiso moral y solidario.




Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconLa poesía española a partir de 1936: tendencias, rasgos principales,...

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconLa poesía española posterior a 1936: tendencias, rasgos principales,...

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconLa poesía española posterior a 1936: tendencias, rasgos principales,...

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconLa poesía española posterior a 1936: tendencias, rasgos principales,...

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconEl teatro del siglo XX (I). El teatro español anterior a 1936: tendencias,...

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconPregunta 8ª. La generación del 27: características, autores y obras principales

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconPregunta 8ª. La generación del 27: características, autores y obras principales

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconTendencias, rasgos principales, autores y obras más significativas. Valle incláN

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconTema 23. El teatro posterior al 36: tendencias, rasgos principales,...

Pregunta 12ª. La poesía española a partir de 1936: de la posguerra a la generación del 50; tendencias, rasgos principales y autores significativos iconLa poesía de 1939 a finales del siglo XX. Tendencias, autores y obras principales






© 2015
contactos
l.exam-10.com