Esteban Echeverría, Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre






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MATERIAL ADICIONAL PARA DESARROLLAR LA GUÍA DEL ROMANTICISMO

  1. EL ROMANTICISMO EN AMÉRICA




El romanticismo hispanoamericano como movimiento literario, está vinculado directamente a un largo período que va desde 1830 hasta 1860, aproximadamente, y que se conoce con el nombre de anarquía. En este período turbulento de la vida política de las naciones y del continente el signo más evidente será la inestabilidad social, las guerras civiles, el despotismo. Es la etapa de los caudillos que luchan por imponer su supremacía regional frente al vacío político en el orden nacional. Aparecen en ese momento hombres fuertes que ejercen el gobierno imponiéndose sobre sus adversarios. Juan Manuel de Rosas toma el poder pú8blico y domina Argentina entre 1829 y 1852.
Las ideas liberales, los sentimientos patrióticos y nacionalistas, así como el apasionamiento desbordado encontraron un campo propicio en los territorios hispanoamericanos, donde los escritores trataban de conjugar el concepto de libertad artística con el de libertad política.
El romanticismo hispanoamericano surgió cuando las colonias de América iniciaron sus movimientos de independencia.
Se distinguió por un espíritu marcadamente patriótico, nacionalista y popular. Adoptó las características generales del movimiento europeo y se enriqueció con elementos novedosos, extraídos de la realidad americana. Se emplearon las formas particulares de la lengua española hablada en América en la creación de sus obras literarias. Se introdujo la descripción de la naturaleza americana y la exaltación de los indígenas en la producción literaria.
La nueva literatura romántica tuvo dos corrientes o modalidades principales:


  1. El romanticismo social, que tenía como base las ideas del liberalismo engendrado en la Revolución Francesa y propugnaba la democracia. Los escritores de esta tendencia muestran en sus obras la preocupación por una América libre de tiranos, progresista; por un continente cuyos pueblos fuesen cultos, prósperos, poseedores de bienes, sin tanta desigualdad e injusticia social. Entre los máximos representantes de esta modalidad están: Esteban Echeverría, Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre.




  1. El romanticismo sentimental, que deja de lado las preocupaciones políticas y las luchas entre grupos sociales y busca conmover al lector por medio del sentimiento intenso, de las historias amorosas, de la poesía lírica subjetiva. Entre los representantes de esta corriente están: Jorge Isaacs, Eugenio María de Hostos, Guillermo Blest Gana, etc.


Características del romanticismo hispanoamericano.


  • Exaltación y culto literario al yo

  • Búsqueda de la libertad tanto política como personal.

  • Nacionalismo exacerbado.

  • Idealismo intenso.

  • Valoración de la naturaleza.

  • Exaltación de los valores populares y nacionales.

  • Surgimiento de un romanticismo social, político liberal.

  • Rechazo por lo español y admiración por todo lo realizado en otros países de Europa.



EL ROMANTICISMO EN HISPANOAMÉRICA.

Vida y obra de Domingo Faustino Sarmiento y Jorge Isaacs.

Rolando José Ochoa Torres.
Resumen

El romanticismo se contrapone a la tradición establecida en los siglos XVIII y XIX, exaltando la naturaleza, la belleza y el espíritu de rebeldía del hombre. En Hispanoamérica encuentra un terreno fértil en las repúblicas entonces recién surgidas, enriqueciéndose con el patriotismo y el análisis histórico de la sociedad. Entre sus figuras cimeras se destacan Domingo Faustino Sarmiento, figura polémica pero que nos legó, entre otras novelas, “Civilización y barbarie: Vida de Juan Facundo Quiroga”, en la que se describe las gentes, cultura, historia y política en el entorno de una Argentina aún dando sus primeros pasos como nación. Jorge Isaacs nos legó su única novela “María”, una de las más destacadas del romanticismo hispanoamericano, que recrea, como contraste, la vida americana en un entorno romántico y triste, pero que también descansa en nuestras raíces. El romanticismo se constituye en el principal movimiento literario durante el siglo XIX hispanoamericano.
Introducción

Frente al racionalismo ilustrado y positivista que imperaba en la Europa del siglo XVIII, el romanticismo surgió, arrollador y vital, como un movimiento de exaltación del hombre, la naturaleza y la belleza, y como expresión del espíritu de rebeldía, libertad e independencia que dominó todas las áreas del pensamiento y la creación artística a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII y primera del siglo XIX.

El uso de la palabra romántico se remonta al siglo XVII, época en que en Francia e Inglaterra, se aplicaba determinado tipo de creación poética, heredera de los romances medievales y de los cuentos y baladas que florecieron en la Europa meridional durante los siglos XVI y XVII. La fascinación por lo misterioso y sobrenatural y la atmósfera de fantasía y heroísmo que dominaban estas composiciones enriquecieron el ámbito semántico del término que, símbolo de la nueva estética, encontró sus primeras manifestaciones, eminentemente literarias, en los movimientos prerrománticos británicos y alemanes de fines del siglo XVIII, para alcanzar su máxima plenitud en toda Europa iniciado ya el siglo siguiente (Romanticismo Literario, 2007, Enrique Anderson, 2003).

El romanticismo fue una reacción frente a la tradición establecida; propugnaba la emancipación del individuo, cuyos rasgos particulares parecían correr el peligro de disolverse en la colectivización social creciente. Lo subjetivo, lo irracional y lo imaginativo empezaron a abrirse paso en un movimiento que planteó un giro total hacia lo humano, la naturaleza y la belleza inalcanzable, ideal y sublime. Los artistas románticos buscaron una huida de la realidad circundante, en busca de los territorios menos explorados, dando rienda suelta a la fantasía, la emoción y el encuentro con la naturaleza y la historia.

La literatura hispanoamericana se hace romántica por influjo de Europa. El 9 de diciembre de 1824 se libra la batalla de Ayacucho, que señala el fin de las guerras de independencia y, por ende, de la dominación española, y del establecimiento de las repúblicas. Los territorios que España poseía en América, excepto Puerto Rico y Cuba, nacen a la vida libre y se definen desde el punto de vista histórico, social y natural (Romanticismo Literario, 2007, Enrique Anderson, 2003).

El romanticismo, primer movimiento literario en la vida libre del Nuevo Mundo, llega a América a través de dos vías:

- La del Atlántico, con el escritor argentino Esteban Echeverría (1805-1851) al regresar de París en 1830.

- La del Pacífico, con los españoles Fernando Velarde (1821-1880) y José Joaquín de Mora (1782-1864).

Los poemas La Cautiva, Elvira o La Novia del Plata y el relato El Matadero, de Echeverría, son considerados las primeras expresiones románticas importantes en el continente. Las notas esenciales del movimiento originario; la libertad, el gusto por el pasado, lo legendario y lo exótico, la exaltación del yo y el sentimiento, se registran también en su versión hispanoamericana, pero ésta acentúa las notas del patriotismo, la tendencia historicista y las actitudes humanitarias del romanticismo social. La poesía, el teatro, la novela, el ensayo, el artículo de costumbres y la leyenda son las formas literarias más abundantes del romanticismo y bien puede decirse que el movimiento es responsable del auge que goza la novela y de su afianzamiento como género (Encarta, 2005, Enrique Anderson, 2003).

En verdad, la cronología del romanticismo prueba que su presencia fue larga y que alcanzó para cubrir dos o más generaciones; incluso, cuando aparecen tendencias de signo opuesto en el campo de la prosa, el espíritu romántico se resiste a desaparecer y se metamorfosea bajo distintas apariencias que le insuflan nueva vida e incluso le permiten alcanzar su verdadera grandeza. Ejemplos de eso son las tradiciones de Ricardo Palma y la poesía gauchesca, que no son formas ortodoxas del romanticismo pero sí reflejos o síntesis americanas de su espíritu. El romanticismo estimuló además la identidad o conciencia colectiva de cada comunidad hispanoamericana y dio origen al concepto de literatura nacional que, unida a teorías de raíz positivista, orientaron los estudios literarios hasta entrado el siglo XX. En una palabra, el romanticismo es el fenómeno capital de la literatura continental en el siglo XIX. Para justificar esa afirmación, bastaría mencionar a María de Jorge Isaacs, la novela más representativa de este período y otras obras de máxima importancia como el Facundo de Domingo Faustino Sarmiento, la poesía de Gertrudis Gómez de Avellaneda y Víctor Andrade, la novela antiesclavista Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde y los ensayos políticos de Juan Montalvo, entre otros (Romanticismo Literario, 2007, Encarta, 2005, Enrique Anderson, 2003).

Desarrollo


Domingo Faustino Sarmiento

(1811-1888), político, pedagogo y escritor argentino, presidente de la República (1868-1874), fue una de las personalidades sudamericanas más ilustres del siglo XIX. Nacido el 15 de febrero de 1811 era hijo de un soldado que combatiría a las órdenes del general José de San Martín. Tuvo una formación fundamentalmente autodidacta, pues académicamente no pasó de la enseñanza primaria. En la guerra civil que asoló a las Provincias Unidas del Río de la Plata combatió en el bando liberal. En 1831, durante el primer gobierno bonaerense ejercido por Juan Manuel de Rosas, marchó exiliado a Chile, donde trabajó como capataz en una mina y como profesor.

Regresó enfermo en 1836 a su ciudad natal y continuó ejerciendo la enseñanza hasta que en 1840, tras ser hecho preso a causa de su oposición a la dictadura de Rosas, se exilió de nuevo en Chile, para fijar su residencia un año más tarde en Santiago. En esa ciudad inició su labor periodística. En 1842 fundó El Progreso y fue nombrado primer director de la Escuela Nacional de Preceptores. En 1843 apareció su obra titulada Mi defensa, presentó su Memoria sobre ortografía americana (publicada años más tarde) y un año después se publicó La conciencia de un niño. Desde el 2 de mayo de 1845 comenzó a aparecer en El Progreso su Civilización y barbarie: Vida de Juan Facundo Quiroga, un apasionado ataque contra el régimen de Rosas, a la vez que ensayo sociológico novelado, que se ha convertido en un clásico de la literatura argentina e hispanoamericana en general y de la creación literaria del romanticismo. Publicó Vida de Aldao en 1845 y en el mismo año Método gradual de enseñar a leer el castellano.

El gobierno chileno le envió en octubre de ese año a Europa, al norte de África y a Norteamérica para estudiar sus sistemas educativos y la aplicación del colonialismo occidental, experiencia de la que se valió para la publicación de su obra Viajes por Europa, África y América, 1845-1847. Tras permanecer en Uruguay y Brasil llegó en mayo de 1846 a Francia, desde donde viajó a Argelia, Italia y otros países europeos, Estados Unidos y Canadá antes de regresar a Chile en febrero de 1848.

Tres años después se unió a Justo José de Urquiza en su lucha contra Rosas y en febrero de 1852 participó en la batalla de Caseros que supuso la definitiva caída del dictador bonaerense. En 1855 regresó a su país y se instaló en la ciudad de Buenos Aires, donde ejerció como redactor jefe del diario El Nacional y como profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Nacional. Concejal y senador de Buenos Aires. Durante estos años publica Argirópolis, 1850, Recuerdos de provincia, 1850; Campaña del Ejército Grande, 1852, Las ciento y una, 1853; Comentario a la Constitución de la Confederación Argentina, 1853 y Memoria sobre educación común, 1856. En 1859 participó en la convención constituyente que en 1860 reformó la constitución de 1853 para declarar a la provincia de Buenos Aires parte integrante de la Confederación Argentina. Desde 1862 hasta 1864 fue gobernador de la provincia de San Juan.
Jorge Isaacs

(Santiago de Cali, Valle del Cauca, 1 de abril de 1837 - Ibagué, Tolima, 17 de abril de 1895) fue un novelista y poeta colombiano, conocido sobre todo por su novela María, una de las obras más destacadas del romanticismo hispanoamericano.

Su padre era George Henry Isaacs, un judío inglés procedente de Jamaica, que se instaló primero en el Chocó, donde se enriqueció con la explotación minera aurífera y el comercio con Jamaica, y después en Cali. Allí, tras convertirse al cristianismo y obtener la ciudadanía colombiana, casó con Manuela Ferrer Scarpetta, hija de un oficial de la marina española. De la unión de ambos nació, en 1837, Jorge Isaacs. El padre fue propietario de dos haciendas cerca de Cali, llamadas "La Manuelita" y "El Paraíso". Esta última, propiedad de la familia entre 1855 y 1858, será el escenario de la obra más importante del escritor, su novela María. "El Paraiso" está conservado hoy día como museo, con numerosas referencias a esta novela.

Se sabe poco de su infancia. Se educó primero en Cali, luego en Popayán, y por último en Bogotá, entre 1848 y 1852, durante los años de gobierno de José Hilario López. En su poesía, Isaacs evoca el Valle del Cauca como el espacio idílico en que transcurrió su infancia, y la marcha a Bogotá debió suponer para él un paso difícil. Regresó a Cali en 1852, parece ser que sin haber terminado sus estudios de bachillerato. En 1854 luchó en las campañas del Cauca contra la dictadura del general José María Melo, por espacio de siete meses. Su familia atravesó por entonces una difícil situación económica a causa de la guerra civil. En 1856 se casó con Felisa González Umaña, que contaba por entonces catorce años, y que le daría abundante descendencia.

Intentó dedicarse al comercio, sin demasiado éxito, y probó suerte con la literatura. Sus primeros poemas datan de los años 1859-1860; en la misma época, emprende la escritura de varios dramas históricos. En 1860 tomó de nuevo las armas para combatir al general Tomás Cipriano de Mosquera, que se había levantado contra el gobierno central, y combatió en la batalla de Manizales. En 1861 murió su padre. Terminada la guerra, Isaacs regresó a Cali para encargarse de los negocios paternos, llenos de deudas. Tuvo que desprenderse de las haciendas "La Rita" y "La Manuelita".

Sus desventuras económicas le llevaron en busca de abogados a Bogotá, donde encontró eco su actividad literaria. Leyó sus poemas a los miembros de la tertulia El Mosaico, quienes decidieron costear su publicación (Poesías, 1864). En 1864 supervisó los trabajos del camino entre Buenaventura y Cali. Durante el año en que desempeñó este trabajo, comenzó a escribir su novela María. En esta época también, debido a lo insalubre del clima, contrajo el paludismo, enfermedad de la que terminaría por morir a los 58 años de edad.

María se publicó finalmente en 1867, y tuvo un éxito inmediato, tanto en Colombia como en otros países de Latinoamérica. A pesar de la indudable influencia de Chateaubriand con su obra Atala, Isaacs se caracteriza por describir la América concreta en que amaba, trabajaba y luchaba. Si para Chateaubriand el escenario americano era exótico, para Isaacs era su propia tierra. En María se recrea la imagen coloreada de nuestra vida americana.

Isaacs se convirtió en una figura muy conocida en su país, y dio comienzo a una dilatada carrera periodística y política. Como periodista, dirigió en 1867 el diario La República, de orientación conservadora moderada, donde publicó artículos de tema político. Militó al principio en el partido conservador, pero después se unió al partido radical y, en 1870, fue nombrado cónsul general en Chile. A su regreso, intervino activamente en la política del Valle del Cauca, tanto como editor de periódicos como representando a su departamento en la Cámara de Representantes. Intervino de nuevo en las luchas políticas de 1876, en las que tomó de nuevo las armas. Fue expulsado de la Cámara de Representantes en 1879, a raíz de un incidente en que Isaacs, ante una sublevación conservadora, se proclamó jefe político y militar de Antioquía.

Tras este incidente, se retiró de la política, y publicó, en 1881, el primer canto de un extenso poema que no llegó a concluir, titulado Saulo. Nombrado secretario de la Comisión Científica, exploró el departamento de Magdalena, en el norte de Colombia, hallando importantes yacimientos de carbón, petróleo y hulla. Los últimos años de su vida los pasó retirado en la ciudad de Ibagüé, en el estado de Tolima, proyectando una novela histórica que habría de ser su obra maestra y que jamás llegó a escribir. Murió el 17 de abril de 1895.

Si bien la obra literaria de Isaacs se reduce al libro de poemas que publicó en 1864 y a su única novela, María, este autor ha pasado a la inmortalidad por esta obra, considerada una de las más destacadas de la literatura hispanoamericana del siglo XIX. La novela, basada en experiencias autobiográficas, tiene un tono elegíaco, y narra la historia de los amores trágicos de María y su primo Efraín en el valle del Cauca (María, 2007, Enrique Anderson, 2003, Luís A Sánchez, 1963).

María, como decíamos es una romántica, triste y clásica novela en cuya trama se unen el amor y el dolor de los amantes: Efraín y María (María, 2007, Luís Alberto Sánchez, 1963).

Tiene como protagonista a Efraín, que viaja del Cauca a Bogotá para emprender sus estudios, dejando allí a su familia y a María, quien comienza a despertar un amor intenso en él. Luego se van desarrollando acontecimientos y circunstancias de la vida que llevan a la pérdida irreparable de su amada y al dolor sin consuelo.


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