Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer






descargar 55.47 Kb.
títuloTema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer
fecha de publicación07.01.2016
tamaño55.47 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Literatura > Documentos
TEMA 2. LA LÍRICA ROMÁNTICA: GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

  1. Rasgos generales del Romanticismo


El Romanticismo se da en la primera mitad del siglo XIX y surge como una reacción contra el pensamiento de la Ilustración. El establecimiento del capitalismo y el Estado liberal llevaron a la burguesía a su auge. Sin embargo, este cambio fue lento y moderado debido a la pervivencia de relaciones del Antiguo Régimen (sociedad estamental). Se asistió al empobrecimiento de las clases bajas.

El Romanticismo representa el inicio de la modernidad. Una de las características que lo definen es la defensa de la LIBERTAD, tanto moral (respeto por los marginados que son los que huyen de las reglas impuestas por al sociedad), como política (sistema liberal, derechos humanos) y artística. Esta última interesa especialmente, ya que huye de las estrictas normas neoclásicas y sienta el valor de la obra en la imaginación del autor.

Por otro lado, se da trascendencia a la SUBJETIVIDAD –la expresión del “yo”--, en el sentido de que se valora enormemente al individuo y su particular visión del mundo y de la realidad. La literatura es, por tanto, la expresión del interior del artista. Los temas más frecuentes son la libertad, el poder, la justicia, el sentido de la vida, el silencio de Dios (que se olvida del hombre), el destino de los humanos y sus misterios; pero sobre todo el AMOR, como pasión, y la MUERTE (a través del suicidio) como respuesta a la sociedad imperfecta. Buscan el ideal de felicidad y plenitud que no se cumple por la realidad circundante, lo que les conduce a su fracaso existencial. Esto hace que los románticos adopten una idea de PESIMISMO y ANGUSTIA VITAL que les lleva a desear evadirse. Esta evasión puede llevarse a cabo mediante diversos procedimientos: en el espacio (exotismo), en el tiempo (para los románticos conservadores hacia la Edad Media y en los liberales, hacia el futuro) o como respuesta radical el ya mencionado suicidio.

Otro rasgo del Romanticismo es su profundo NACIONALISMO. Precisamente por ello, se da relevancia a las tradiciones y al arte popular, a las lenguas vernáculas, la literatura medieval. Introdujeron supersticiones, leyendas y motivos fantásticos y de misterio.

2. Los temas Románticos.
- El sentimiento desgraciado: rasgo central del romántico: conciencia desgraciada, angustia ante lo incompleto de la vida y la angustia humana, la vida es un problema: es fugaz e inconsistente, tema frecuente es el de las “ruinas”: símbolo de caducidad. La obsesión por la muerte es lo que les quitará la angustia vital.

- El desacuerdo con el mundo: eterno descontento de los ideales de libertad y felicidad. El hombre romántico no encuentra los ideales que busca, lo que le produce el desengaño que se manifiesta en forma de rebeldía: el autor lucha contra la política y sociedad de su tiempo. Busca la evasión en el tiempo (evocaciones a la Edad Media y retornos al pasado) o en el espacio (gusto por lejanas y exóticas tierras). Una forma extrema de evasión es el suicidio (Larra) pero también habrá gusto por lo ascético como forma de evasión del autor creyente.

- La exaltación del yo: el artista se siente un “genio”: superior al mundo que le rodea, prefiere aislarse, buscar la soledad antes que perder su “yo” en la sociedad del momento. Individualismo y subjetivismo excesivos.

- La libertad: exaltación de la libertad como prolongación del “yo”. Se rechazan las barreras sociales, políticas y artísticas. El artista está por encima de las normas de comportamiento; se rechazan las reglas impuestas por los neoclásicos para la creación literaria. Esta ansia de libertad vital le lleva también a angustiarse por el destino.

- La naturaleza: adquiere un papel especial, se adapta a los estados de ánimo del escritor. La naturaleza será melancólica, tétrica, turbulenta. Gusto por la noche, la soledad y los paisajes sepulcrales y recónditos.
3. La Lírica romántica.
La poesía es el género más adecuado para expresar la actitud romántica: la rebeldía ante el mundo y la expresión de los sentimientos más íntimos. El paisaje y la naturaleza se convierten en fiel reflejo de la interioridad del poeta. Es una naturaleza salvaje, turbulenta y pesimista. Sus escenarios son el mar bravío, las ruinas, las tormentas, la noche, los cementerios, lugares abandonados,….etc.

En los aspectos formales, cabe destacar la polimetría y nuevos ritmos acentuales que confieren gran sentido musical a los poemas (elementos que le dan ritmo, rimas agudas, onomatopeyas, aliteraciones, paralelismos, asíndeton, polisíndeton).

El lenguaje es culto y retórico. Los poetas románticos muestran una clara preferencia por los sustantivos procedentes de los campos semánticos del sentimiento, el dolor, la insatis­facción, la muerte, etc. (frenesí, arrebato, quimera, ilusión, deli­rio, sombra, tumba, etc.), así como por los adjetivos de parecido sig­nificado (misterioso, lánguido, tétrico, mágico, horrendo, som­brío,...). También recurren con mucha frecuencia al uso de arcaísmos.
Se distinguen dos tipos de poesía:

- Poesía narrativa: de tono heroico. Esta poesía recoge sus temas de la tradición, la historia o la leyenda y rehabilita el romance. Da más importancia al poema como relato; suele buscar la ambientación medieval y gusta de lo lúgubre. Se suele tratar de poemas que sientan sus bases en la épica medieval, el romancero y las leyendas de transmisión oral. La segunda se manifestó en dos momentos a lo largo del siglo XIX. En la primera mitad, José de Espronceda desarrolla una producción marcada por los temas patrióticos y sociales.

- Poesía lírica: es la expresión emblemática del Romanticismo porque en ella confluyen los conflictos interiores del poeta. Sobresalen Espronceda, Bécquer y Rosalía de Castro. En ella prevalecerá el pesimismo y la concepción del amor como fuente de dolor y desengaño.


Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)
Biografía.-

Gustavo Adolfo Bécquer (en realidad, Gustavo Adolfo Domínguez Bastida; Bécquer es un muy secundario apellido familiar) nació en Sevilla y quedó huérfano de padre y madre, junto con su hermano Valeriano, cuando aún era un niño. Va a vivir con su madrina (doña Manuela Monahay), en cuya casa leerá a los grandes escritores del momento (Chateaubriend, Musset, Lamartine, madame de Staël, Víctor Hugo, Byron, Hoffmann, Espronceda…); también estudió pintura, junto con su hermano, con su tío Joaquín, pintor. En 1852 escribe su primer poema (“Oda a la muerte de Alberto Lista). Así, lecturas y ensoñaciones conformarán su adolescencia.

En 1854, tras romper con su madrina, se traslada en busca de la gloria literaria a Madrid, donde malvivirá, pobre y enfermo (de tuberculosis), ejerciendo de periodista (y como tal fue conocido por sus coetáneos). En el otoño de 1858 se enamora de Julia Espín, hija de un profesor del Conservatorio de Madrid y director de la Orquesta Real y sobrina de Rossini; ella, a lo que parece no le correspondió del todo y lo acabó traicionando. Llega, entonces, el poeta a su plenitud literaria (1859 y 1861), en que muestra su sufrimiento de entonces. En mayo de 1861 se casa con casta Esteban, con la que tendría dos (o tres) hijos y de la que se acabaría separando. Mejora su situación económica en 1865 (el ministro conservador González Bravo le hace censor de novelas con un buen sueldo [20 000 reales, mucho entonces]), hasta la revolución de 1868 (año en que también se separa de su mujer, liada con un notario de provincias). Se instala Bécquer, con su hermano y sus hijos, en Toledo. Vuelve a Madrid para dirigir una revista, La Ilustración de Madrid (enero de 1870). Tras la muerte de su hermano en septiembre, se siente sin fuerzas (vuelve a vivir su esposa con él), muriendo en diciembre de ese año de 1870 (el día 22) con solo treinta y cuatro años.
Obra.-

Fue Bécquer ensayista, periodista, cuentista (Leyendas), crítico literario, censor de novelas (entre 1464-1468, por la protección del político conservador Luis González Bravo, presidente del Gobierno justo antes de la revolución de “La Gloriosa”), adaptador y traductor de otras de teatro extranjeras, dramaturgo que estrenó bajo el pseudónimo de Adolfo García… tratando con todo ello de salir adelante.

Se inició publicando, en prosa, la inacabada Historia de los templos de España (1856) ―inspirada en El genio del Cristianismo, de Chateaubriend―, a la que siguieron las Cartas literarias a una mujer (1860), Desde mi celda (redactado durante una estancia en el monasterio de Veruela para mejorar su salud: contiene “impresiones diversas sobre el arte, la vida, el paisaje o las costumbres”) y, sobre todo, las Leyendas, breves relatos de carácter legendario, misterioso y exótico que, principalmente, se refieren a la Edad Media (El monte de las ánimas, Maese Pérez el organista, El miserere, Los ojos verdes, El rayo de luna…) y en las que se tratan temas relacionados con el amor y la muerte, la realidad y lo sobrenatural, el horror y la poesía…
Obra poética.- Fue, sin embargo, su producción en verso (dentro del Posromanticismo, esto es, como un romántico tardío y conservador) la que le ha conseguido su papel de primer poeta moderno en lengua española y gran renovador de su lírica, su poesía.

Conforman su obra poética la serie de setenta y nueve poemas titulados Rimas. Fueron compuestas estas entre 1859 y 1868 y resultan, generalmente, poemas breves y asonantados (aunque no falten los largos y/o en consonante). Lejos del efectismo, la grandilocuencia, la palabrería y la sonoridad de la poesía romántica anterior, su poesía presenta un tono intimista y sus versos son (relativa y aparentemente) sencillos y leves. Toda su labor de poda y todo su trabajo lo dedicó a propiciar esa aparente sencillez y expresividad de sentimientos reales, que resulta una de las grandes virtudes de su obra poética. Sin embargo, se trata de versos y poemas corregidos y pulidos, finalmente complejos, llenos de simetrías, correspondencias, paralelismos, contrastes, palabras poéticas personales llenas de expresividad que acaban presentando un mundo lleno de ensoñaciones, subjetivismo, huida de la realidad, sufrimiento, incomprensión de la realidad… Destacan entre ellos el sí, pero no (la palabra en el tiempo de la que hablara Machado), la oposición poesía / amor o poesía / tú, las asociaciones de ideas con luces, sombras, voces, músicas… para expresar sus sentimientos.

Para Bécquer la poesía nos rodea, el poeta la capta y reproduce en el poema. La poesía es sentimiento que en ocasiones se personaliza en la mujer, lo que se busca y no se encuentra. Sobre esto versa gran parte de las rimas, el amor (relacionado con la poesía, la naturaleza y Dios) inalcanzable, así como la amada. La mayoría de las veces la experiencia amorosa acaba en fracaso y desconsuelo. Por otro lado, la soledad se fundamenta en el hecho del individuo ante el enorme mundo, que recurre al refugio de la naturaleza y finaliza en el más absoluto abandono, la muerte. Percibe la realidad como un estado a medio camino entre el mundo y el sueño y la naturaleza como expresión del hombre que está en movimiento.

Solo 15 de esos poemas fueron publicados en vida del autor. Los demás se recogieron en un manuscrito autógrafo, conocido como el Libro de los gorriones, que hubo de componer de memoria el autor después de que un primer manuscrito de su obra, que le entregó al primer ministro González Bravo (su protector) para que le compusiera un prólogo, se perdiera en la revuelta y asalto a la casa de este durante la Gloriosa.

Es muy importante advertir que el orden en que se conocen y editan estos poemas es el que originariamente estableció Bécquer en su manuscrito autógrafo, mantenido hasta hoy: se trata de cuatro grupos o series de rimas agrupados de acuerdo con una clasificación temática en la que se aprecia un canzionere (a la manera de Petrarca) o historia amorosa básica:
Rimas Temas
I a XI El misterio de la poesía, la inspiración, el genio lírico. La búsqueda de la perfección artística
XII a XXIX El amor esperanzado y gozoso. La alegría del amor
XXX a LI El fracaso amoroso, la ruptura y el amor desengañado. El desengaño amoroso
LII a LXXIX La experiencia del fracaso. El sentimiento de soledad y de vacío en un

tiempo sin amor. La preocupación por ello. La tragedia humana interna

Bécquer cuida la elaboración y búsqueda de las formas necesarias para expresarse. En ocasiones se produce un diálogo entre el receptor (mujer) que se identifica con la poesía y el emisor (hombre) que lo hace con el poeta. Es muy importante su sentido del ritmo y la métrica (predominio de la asonancia y los versos endecasílabos y heptasílabos).
Pertenece Bécquer al Posromanticismo, cuando empieza a escribir el Romanticismo es ya un movimiento anquilosado que solo vive de la repetición de tópicos y formas [desde el estreno del Don Juan Tenorio, de Zorrilla (1844)], por lo que su obra es más intimista y menos pomposa, recargada y retórica (menos grandilocuente y altisonante) que la romántica inicial (del Duque de Rivas, Espronceda o Zorrilla). Intentaba, así, conmover al lector con una voz melancólica, dolorida, intimista, insegura… (como hará en gallego Rosalía de Castro) con la que, aparentemente de forma desnuda, directa, sobria, coloquial y sincera, sin artificio, exponía ante el lector su dolor y sus sufrimientos personales (la gran innovación de la literatura romántica, no se olvide), la historia de sus sueños, su gozo, sus amarguras, sus penas y desengaños (de ahí la diversidad de temas que se advierten en sus rimas). Crea, así, poemas breves las más de las veces, por lo general con asonancias en los versos pares (como en el romance) y sin formas métricas definidas, establecidas antes, que parecen faltos de artificio. Con todo, hay una gran maestría en sus poemas, que maneja el poeta sobria y ceñidamente, y que trata de esconder con la aparente sencillez y facilidad de sus versos: la mayor parte de su trabajo y de sus retoques están dirigidos a que sus poemas parezcan sinceros, íntimos, sencillos y fáciles, espontáneos. Así, introduce en la poesía española el gusto por la poesía desnuda de artificio, que será su gran aportación a la historia de la poesía española, y que tanto le loarán, y deberán, poetas de la talla de R. Darío, M. de Unamuno, A. Machado, el primer J. R. Jiménez, L. Cernuda, R. Alberti, L. Rosales…

Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas

Comentario de texto: Rima II .

1. Localización

La rima II pertenece a la primera, en que el poeta la dedica a la reflexión sobre la poesía. Esta serie abarca desde la rima I a la XI.

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posromántica, la cual se caracteriza por su sencillez y melancolía.
2. Tema: falta de conocimiento del destino por parte del poeta. Este desconocimiento le provoca a si mismo una falta de comprensión de su personalidad.

Podríamos resumir el contenido del poema en una interrogación retórica muy utilizada en la historia de la humanidad: ¿De dónde venimos, a dónde vamos?
3. Estructura

El poema se compone de veinte versos, agrupados en cinco estrofas de cuatro versos octosílabos con rima asonante llana en los pares. En cada estrofa el poeta ha utilizado la composición estrófica llamada cuarteta, caracterizada por los elementos citados anteriormente.
La rima se podría dividir en dos partes diferenciadas:

-Las cuatro primeras estrofas formarían la primera parte, cuya función sería la de introducción y desarrollo. En esta parte, el yo poético enumera diferentes elementos naturales para compararse a si mismo.

-La última estrofa sería la segunda parte, cuya función sería la de conclusión. En esta última parte, el poeta se identifica con los elementos citados para aludir al gran desconocimiento del destino.
4. Estilo

Lo primero que hay que destacar es la elaborada utilización de los verbos por parte del poeta. En el segundo verso de cada estrofa se observa el uso del infinitivo (expirar, v.14; pensar, v.18), elemento utilizado en busca de la rima fácil, aunque sobre todo para dar un carácter durativo a las acciones.
En el último verso de cada estrofa se puede observar la masiva utilización de verbos en futuro de indicativo (clavará, v.4; volverá, v.8; ...), para dar un carácter inacabado a las acciones.
Antes de analizar el poema con más profundidad, cabría destacar el gran paralelismo semántico y sintáctico de las estrofas, esto es un elemento característico en la poesía de Bécquer. Además, el poeta se compara con los elementos naturales, tales como la saeta, hoja, ola, ..., a los que nadie se preocupa de ellos ni les interesa; la misma actitud que la gente hace sobre el poeta. La pasividad de la gente se observa en los verbos( no se sabe dónde, v. 3; se ignora, v.11).
No hay que olvidar que los elementos de la cuatro primeras estrofas están muy relacionados con el ideal del paisaje romántico (mar embravecido, tercera estrofa; paisajes abandonados, segunda estrofa)

Refiriéndonos con más detalle a los elementos que el poeta utiliza en el poema, habría que destacar la abundancia de hipérbaton; observables en el primer verso de cada estrofa (Saeta que voladora en vez de Saeta voladora que ...). El poeta ha utilizado esta figura retórica para dar una mayor importancia a el elemento en sí y para dar más movimiento a estos elementos. También el autor utiliza otro método para dar mayor movimiento: la utilización de verbos de movimiento en presente (cruza, v.2; arrebata, 6); que van unidos a fenómenos naturales, tales como: el vendaval, v.6; el mar, v.10.

También hay que destacar la última estrofa, la más significativa, en la que el poeta se identifica con los elementos mencionados (Eso soy yo, v.17); además pone de manifiesto su total desconocimiento del destino por medio de una antítesis de los dos últimos verbos (vengo, v.18; llevarán, v.20)
5. Conclusión

Esta rima II está dominada por el pensamiento de anhelo de conocimiento del destino y futuro. Además se observa un gran paralelismo entre todas las estrofas; en el que al final el poeta se identifica con los diferentes elementos naturales citados, y se pregunta por su existencia y por lo que le deparará el futuro.

Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas

Comentario de texto: Rima VII

  1. Localización


El texto propuesto para el comentario es la rima VII del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Dentro de las series que se suele agruparse los poemas de Bécquer, la rima VII pertenece a la primera, en que el poeta la dedica a la reflexión sobre la poesía. Esta serie abarca desde la rima I a la XI.

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posromántica, la cual se caracteriza por su sencillez y melancolía.


  1. Tema


El tema de esta rima es la reflexión sobre el arte en sí mismo, Para despertar ese arte que cada cual tiene en su interior se necesita la ayuda de alguien, por este motivo, el autor pone como ejemplo un instrumento musical (alguien necesita que lo toque); y el pasaje evangélico en que Cristo le ordena resucitar a Lázaro.


  1. Estructura


El poema se compone de doce versos agrupados en tres estrofas de cuatro versos decasílabos con rima asonante, excepto el último verso que es hexasílabo. Este último verso es como una especie de resumen de los tres anteriores, se intensifica el sentido del poema.

La rima se podría dividir en dos partes:

-Las dos primeras estrofas, cuya función es la de introducción y desarrollo. En esta primera parte, el poeta realiza una descripción minuciosa del arpa como símbolo del arte.

-La última estrofa, cuya función es la de conclusión. Aquí el autor pasa del objetivo al subjetivo, argumentando que los artistas necesitan a alguien para sacar todo su arte, el genio del alma.
4. Estilo
El poeta utiliza un claro hipérbaton para situar la primera escena: Del salón en el ángulo oscuro…

En esta primera estrofa es clave la personificación del arpa como símbolo del arte (olvidada, silenciosa, cubierta de polvo); y la gran descripción del escenario en que se sitúa el arpa. Esto provoca que después de varios complementos y del verbo, el sujeto se sitúe en el último verso, más corto, con claro carácter definitorio. Esta primera estrofa es una evocación al arpa.
La segunda estrofa, que es una exclamación en sí, compara el arpa con el pájaro que duerme en las ramas; esperando que llegue la mano de nieve (= artista) para que surja el arte.
En la tercera estrofa hay que señalar el comienzo exclamativo (¡Ay!, v.9) en que el poeta se lamenta de que la gente no se ayude entre si para despertar el arte que guardan en su interior. Compara esa imagen con un famoso pasaje del Evangelio, en el cual Cristo mediante una orden hace resucitar a Lázaro. Esta última estrofa es una reflexión explícita, -pensé, sobre el genio olvidado esperando a una voz que le impulse a conformar la creación artística, ¡Levántate y anda!
Hay que destacar la diferenciada utilización de los tiempos verbales en la rima; predominan al principio los verbos en imperfecto, con carácter durativo (veíase, v.4, dormía, v.5); pero a partir de la segunda y tercera estrofa hay una mayor predisposición a utilizar verbos en presente, para identificar las acciones que todavía se están realizando (duerme, v.6; sabe, v. 8)


  1. Conclusión


Como concusión podemos decir que esta rima VII, no demasiado extensa resume a la perfección el tema que Bécquer trata en esta primera serie de rimas: la búsqueda de lo artístico en el alma de las personas (objetivo claramente romántico).

Además posee una gran originalidad por la personificación del arpa y por la comparición de este instrumento musical con el pasaje evangélico en que Cristo resucita a Lázaro.

Comentario de texto: Rima XI.

1. Localización

El texto propuesto para el comentario es la rima XI del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Dentro de las series que se suele agruparse los poemas de Bécquer, la rima XI pertenece a la primera, en que el poeta la dedica a la reflexión sobre la poesía. Esta serie abarca desde la rima I a la XI. La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, que refleja esta rima en el contenido y la forma, vehículo de expresión del sentimiento amoroso del poeta lírico.

2. Tema

El poeta enumera en esta rima los diferentes modelos de belleza femenina. Cada visión de belleza se corresponde con una estrofa, tres en total. Primero aparece la mujer morena: ardiente, símbolo de la pasión, a la que rechaza. Segundo aparece la mujer pálida y rubia: de gran ternura y la rechaza. Al final aparece la mujer imposible: intangible, inmaterial y la desea.

3. Estructura

El poema se compone de quince versos de rima consonante (recurso utilizado para conseguir una rima fácil y marcada); y se agrupan en tres estrofas de cinco versos cada una. Los tres primeros versos de cada estrofa son decasílabos mientras que los dos últimos son pentasílabos, y se deben contar como uno sólo para así formar la composición estrófica llamada serventesio; en ellos se mantiene un diálogo entre el poeta y la mujer,

La rima se podría dividir en tres partes que se corresponden con cada una de las estrofas:

-La primera estrofa es la descripción de la mujer morena. Símbolo de la pasión. Rechazo del poeta

-La segunda estrofa es la descripción de la mujer pálida, rubia. Imagen de la ternura. Rechazo

-La tercera estrofa es la descripción de la mujer imposible. Símbolo de lo inalcanzable. Aceptación

Cada estrofa está estructurada de de la siguiente manera: los tres primeros versos corresponden a la descripción de cada tipo de mujer; el penúltimo verso es la pregunta que hace cada mujer en las dos primeras estrofas y la negación en la tercera; y en el último verso de cada estrofa el poeta da respuesta a la pregunta anterior, negativa en las dos primeras estrofas e imperativa, más bien ruego, en la última. La estructura paralelística, sintáctica y léxica intensifica los elementos del diálogo (yo-mujer- y tú- poeta) y la contradicción del poeta llevado por la sinrazón romántica.

4. Estilo

En la rima predomina el tiempo verbal presente de indicativo (soy, v.1-2; es, v. 5), el autor pretende reproducir en el presente un diálogo entre el mismo y tres modelos de belleza femenina diferente.

El primero (primera estrofa), presenta a la mujer campesina, morena por el trabajo en el campo. Se describe como ardiente, símbolo de la pasión. El segundo (segunda estrofa), se refiere a la mujer noble, pálida. Se describe como símbolo de la ternura, fidelidad. El tercero (tercera estrofa) a la mujer imposible, incorpórea, intangible. Todas las palabras utilizadas por el poeta son claves en la poesía becqueriana. Ella, inaccesible como todo ideal absoluto, es no obstante, deseada (este es un elemento claramente romántico).

  1. Conclusión

Como conclusión podemos comentar que este poema es de gran importancia en la obra de Bécquer, puesto que se produce un diálogo entre el yo poético frente al de poeta. A través de este diálogo de estructura paralelística, el poeta va describiendo a tres estereotipos de belleza femenina: la mujer morena, la mujer rubia y la mujer inalcanzable. Él elegirá a esta última mujer, rasgo característico de la poesía romántica y becqueriana.

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer iconTema la lirica romántica: gustavo adolfo becquer

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer iconTema la lirica romántica: gustavo adolfo becquer

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer iconTema la lirica romántica: gustavo adolfo becquer

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer icon¿Dónde y en qué año nació Gustavo Adolfo Bécquer? ¿De dónde provenía...

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer iconTema I romanticismo español gustavo adolfo becquer

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer iconGustavo Adolfo Bécquer

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer iconDe gustavo adolfo bécquer

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer iconDe Gustavo Adolfo Bécquer

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer iconGustavo adolfo bécquer

Tema la lírica romántica: gustavo adolfo bécquer iconGustavo Adolfo Bécquer






© 2015
contactos
l.exam-10.com