14. 1: Panorama general del reinado de alfonso XIII. Intentos de modernizacióN. El regeneracionismo. Crisis y quiebra del sistema de la restauracióN. La guerra de marruecos






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fecha de publicación04.06.2015
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HISTORIA DE ESPAÑA TEMA 14: La crisis del Estado Liberal, la Segunda República y la Guerra Civil

14.1: PANORAMA GENERAL DEL REINADO DE ALFONSO XIII. INTENTOS DE MODERNIZACIÓN. EL REGENERACIONISMO. CRISIS Y QUIEBRA DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN. LA GUERRA DE MARRUECOS
En 1902, al cumplir 16 años, Alfonso XIII fue proclamado mayor de edad y asumió todas las funciones como rey al jurar la Constitución de 1876. En su reinado (1902-1931) podemos distinguir dos etapas:


  1. 1902-1923: periodo en el que se mantiene el sistema de la Restauración y que se corresponde con este apartado del tema (14.1a)

  2. 1923-1931: periodo en el que tras la proclamación de Primo de Rivera se alteró el sistema constitucional (apartado 14.1b).


En los primeros años del reinado de Alfonso XIII asistimos a un proceso lento, pero inexorable, de descomposición política y social. Un proceso que culmina en 1923 con el golpe de estado del General Primo de Rivera, cuya dictadura puso fin al sistema político de la Restauración, y cuyo mismo fracaso arrastró, en 1931, tanto al Rey como a la propia Monarquía. Paralelamente a la crisis política se produce una evolución lenta pero profunda en la economía y en la estructura social, que transforma el modo de vida de las gentes y que hace de la España de 1930 un país distinto del que vio iniciarse el siglo.

REGENERACIONISMO Y REVISIONISMO POLÍTICO
Cuando Alfonso XIII inicia su reinado, lo hace bajo la influencia de lo que supuso el “desastre del 98” y el deseo de regeneracionismo y de cambio de la sociedad española. Regenerar la sociedad, la economía, la educación y el propio sistema político. Uno de los principales representantes del regeneracionismo fue Joaquín Costa, al que se atribuye la famosa frase de: “Escuela, despensa y siete llaves al sepulcro del Cid”.1

Llamamos revisionismo político a las actuaciones que desde el poder se llevaron a cabo para revisar el sistema de la Restauración (el sistema canovista del turno de partidos) a fin de garantizar su continuidad. Para mantener el sistema se hacía necesario abordar cuestiones como:


  • Dar autenticidad al sistema político y acabar con el caciquismo y la farsa electoral,

  • Atender a las reivindicaciones obreras y,

  • Buscar la integración de los sectores críticos del sistema: republicanos, nacionalistas, socialistas y anarquistas


Como se verá, las soluciones no fueron suficientes y el sistema de la Restauración entra en crisis. Entre los factores que contribuirán a esa crisis debemos señalar:


  • Crisis del bipartidismo y del turno de poder. A partir de la muerte de Cánovas (asesinado en 1897) y de Sagasta (1903), el partido Conservador y Liberal carecen de líderes con la talla política suficiente para mantener unidas las diferentes facciones internas. En el partido Conservador destacarán personalidades como Francisco Silvela, Fernández Villaverde, Antonio Maura y Eduardo Dato. Mientras que en el partido Liberal hay que citar a Montero Ríos, Segismundo Moret, José de Canalejas y el Conde Romanones.




  • El protagonismo político de Alfonso XII, que de manera imprudente intervino cada vez más en asuntos de gobierno reservados hasta entonces a otras instituciones. Este protagonismo motivó que la oposición al sistema derivase a un rechazo a su persona, que acabaría con su caída y con la de la propia institución monárquica.




  • Oposición política al régimen de: republicanos, nacionalistas y movimiento obrero:




    • Los republicanos representaban la principal fuerza de la oposición política al régimen. Entre ellos:




      • El Partido Radical, dirigido por Alejandro Lerroux, de izquierdas y anticlerical.

      • El Partido Reformista de Melquíades Álvarez y Gumersindo Azcárate, más moderado, dispuesto incluso a admitir la monarquía siempre que fuera verdaderamente democrática y mantuviera una política social.




  • Dentro del Nacionalismo destaca el Nacionalismo catalán: La Lliga Regionalista con Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó, de ideología conservadora y cuyo principal objetivo era conseguir la autonomía para Cataluña. Con menor fuerza política está en el Nacionalismo vasco y el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Dentro del Nacionalismo Gallego surgirá el Partido Nazonalista Galego, de escasa implantación social en un principio.




  • Dentro del movimiento obrero, el PSOE estará cada vez más dispuesto a participar en el juego político parlamentario y en las elecciones de 1910 un socialista logró acceder por primera vez a las Cortes. En 1911 se funda la CNT el sindicato anarquista que propugnaba un sindicalismo apolítico, aceptaba la acción directa y consideraba la huelga general el instrumento más eficaz de lucha.



EL REVISIONISMO POLÍTICO DE MAURA

Los primeros cinco años del reinado de Alfonso XIII (1902-7) estuvieron marcados por una fuerte inestabilidad política (once gobiernos en 5 años) y en ellos se fueron perfilando las dos figuras continuadoras de Cánovas y Sagasta: del primero, indiscutiblemente será Maura, y del segundo, Canalejas.
Antonio Maura logró unificar bajo su liderazgo a todo el partido conservador. Gobernó en dos ocasiones: 1903-4 y 1907-9, con un programa de renovación interna, de “revolución desde arriba”. Como era de esperar esta revolución desde arriba aspiraba como máximo a un saneamiento de la vida política, pero sin alterar las bases de funcionamiento del sistema. Maura se propuso eliminar el caciquismo y el centralismo mediante una nueva Ley Electoral y un proyecto de Ley de Administración Local que reconociera cierta autonomía municipal y que supusiera, según él el “descuaje del caciquismo”. También se inicia una tímida y lenta legislación laboral (Ley protectora de accidentes de trabajo, ley sobre condiciones de trabajo de mujeres y niños, ley de descanso dominical) y en 1908 de crea el Instituto Nacional de Previsión, embrión de un futuro sistema de la Seguridad Social. Los sucesos de la llamada “Semana Trágica” o “Semana Roja” (1909) le obligarían a presentar su dimisión al rey. Aunque años más tarde volverá a la vida pública, presidiendo varios gobiernos, en la práctica su vida política terminó en ese momento.

LA CRISIS DE 1909. LA SEMANA TRÁGICA

Con este nombre se conocen los acontecimientos violentos sucedidos en julio de 1909 en Barcelona y en Cataluña.
Inicialmente se produjeron manifestaciones y luego se declaró la huelga general -promovida por anarquistas, socialistas y radicales lerrouxistas- que degeneró en una violenta insurrección espontánea apoyada por toda la clase obrera barcelonesa. La ciudad quedó paralizada, las masas ocuparon las calles, se levantaron barricadas, se volcaron tranvías, quedaron cortadas todas las comunicaciones con el resto de España y fueron incendiados más de 50 conventos e iglesias ante la indignación de los aterrorizados burgueses2.
El gobierno presidido por el conservador Antonio Maura proclamó el estado de guerra en Barcelona y envío al ejército a sofocar la insurrección. En los enfrentamientos callejeros entre las fuerzas de orden público y obreros murieron más de 75 amotinados y 9 miembros de las fuerzas de seguridad gubernamental.
Entre los motivos que pueden explicar esta revuelta estarían los siguientes:


  • La cuestión colonial contra Marruecos que provocó el descontento popular a causa de los reclutamientos forzosos de reservistas catalanes para intervenir en una guerra que sólo interesaba a dos grupos sociales minoritarios3:




    • Parte del ejército que veía en la guerra la oportunidad de recuperar el prestigio profesional perdido tras el desastre del 98, y un medio de ascenso rápido, además de protagonismo político.

    • Industriales interesados en la explotación de minas de hierro del Rif.


El 9 de julio los rifeños atacaron una línea de ferrocarril próxima a Melilla y mataron a cuatro trabajadores españoles, por lo que Maura decidió reforzar militarmente la zona mediante el envío de los reservistas4.


  • Un anticlericalismo irracional fuertemente arraigado en las clases populares y alimentado por la propaganda de Alejandro Lerroux, el “comecuras” líder del Partido Radical. Para entender esta furia antieclesiástica hay que considerar que los obreros en su vida cotidiana sólo veían a clérigos, policías y guardias civiles como los representantes del sistema explotador; nunca tropezaban con ministros o propietarios de industrias.




  • El continuo malestar económico del proletariado barcelonés.


Por otra parte, las consecuencias más importantes de la “Semana Trágica” fueron:


  1. la caída del gobierno conservador de Maura

  2. la unión de republicanos y socialistas para luchar contra la monarquía

  3. una durísima represión, con más de 1000 detenciones y diecisiete penas de muerte, de las cuales se ejecutaron 5, entre ellas la de Ferrer Guardia, anarquista fundador de la Escuela Moderna, que fue juzgado por el Tribunal Militar y acusado sin pruebas de organizar y liderar la reunión.

  4. desde un punto de vista internacional, el injusto fusilamiento de Ferrer Guardia provocó fuertes protestas y manifestaciones en Portugal, Hungría, Bélgica, Gran Bretaña, Francia e Italia.



EL REVISIONISMO DE CANALEJAS

A partir de 1910 gobiernan los liberales, dirigidos por Canalejas, quien también intentó, como el conservador Maura, su propia revolución desde arriba.
Elaboró un proyecto de ley, la llamad “Ley del Candado” que impedía durante dos años el establecimiento de nuevas órdenes religiosas. El trasfondo del problema era la pugna por el control de las enseñanzas medias.
Promulgó la “ley de reclutamiento y reemplazo”, que introdujo de hecho el servicio militar obligatorio en tiempo de guerra al suprimir la redención en metálico, aunque en tiempo de paz sólo duraría cinco meses (en vez de tres años) si se procedía al pago de una cuota. Se promulgaron leyes de contenido social.
Canalejas morirá el 12 de noviembre de 1912 asesinado por un anarquista –Manuel Pardiñas- mientras miraba el escaparate de una librería en la Puerta del Sol. Este asesinato frustró el regeneracionismo del sistema.

LA CRISIS Y QUIEBRA DEL SISTEMA POLÍTICO DE LA RESTAURACIÓN

En los años siguientes, el sistema de la Restauración entra en una imparable crisis. Asistiremos a la fragmentación de los dos grandes partidos políticos. El Conservador se divide entre los partidarios de Maura y de Dato; en el Liberal, Romanones, García Prieto y Santiago Alba, se disputan la sucesión de Canalejas.
A estas dificultades se sumarán los efectos de la Primera Guerra Mundial: la neutralidad de España en la guerra favoreció a los grandes negocios pero al mismo tiempo perjudicó a las clases más humildes. El proceso fue el siguiente: al producirse un espectacular aumento de la demanda exterior crece la producción pero ello también provoca un fuerte proceso inflacionista y el consiguiente alza de precios como consecuencia del cual se produce el empobrecimiento paulatino de los trabajadores. Por tanto, enriquecimiento empresarial frente al descontento de los trabajadores.
Además, la revolución rusa de 1917 enalteció los ánimos del proletariado español que veía próximo un proceso revolucionario similar en nuestro país.
A todo esto hay que añadir una grave crisis social, militar y política que desembocará en la llamada “crisis del 17” que tendrá como principal consecuencia, la descomposición definitiva del sistema de la Restauración.
Por último, dos hechos terminaron de agravar la situación: el primero de ellos, el asesinato de Dato, jefe de gobierno en 1921, a manos de unos anarquistas y, en segundo lugar, el llamado “desastre de Annual”, en la Guerra de Marruecos. Ambos sucesos conmovieron la opinión pública y prepararon el terreno para el golpe de Estado del General Miguel Primo de Rivera, en Barcelona, el 13 de septiembre de 1923.

LA CRISIS DE 1917

Esta grave crisis se originó al producirse la convergencia y la surperposición de tres problemas diferentes, pero cronológicamente coincidentes:


  • El malestar militar

  • Protesta política

  • El problema obrero




  1. El malestar militar. Las juntas militares de defensa. Los oficiales del ejército se enfrentaron al gobierno, descontentos por sus bajos salarios en años de fuerte inflación y por el favoritismo en los ascensos. Con el propósito de presionar al gobierno, protestar y defender sus reivindicaciones crearon unos organismos denominados “Juntas Militares de Defensa”, que agruparon a los oficiales y que rápidamente se extendieron por toda España.


Las Juntas Militares de Defensa reclamaban un incremento del sueldo para los militares, la determinación de los ascensos únicamente por rigurosa antigüedad y la supresión de ascensos por méritos de guerra, que sólo beneficiaban a los militares que combatían en Marruecos (“africanistas”). Al gobierno presidido por Eduardo Dato no lo quedó más remedio que ceder y admitir las reivindicaciones, consiguiéndose notables aumentos de hasta un 30% en los salarios. Este hecho demostró la debilidad del sistema político y la falta de autoridad del gobierno.


  1. Protesta política: la asamblea de parlamentarios5. En 1917, el sistema político que fuera ideado por Cánovas cuarenta años antes estaba ya desacreditado y resultaba inoperante. A causa del fraude electoral y el caciquismo, los gobernantes no representaban al pueblo y actuaban sólo como representantes de los intereses de la oligarquía económica. Por todo esto, en julio de 1917, unos 70 diputados y senadores pertenecientes a los grupos políticos marginados del sistema bipartidista de turno se reunieron en Barcelona y constituyeron una Asamblea de Parlamentarios. De este modo, catalanistas de la Liga, republicanos e izquierdas efectuaban un acto de fuerza y rebeldía desafiando al gobierno para inducirle a renovar y reformar el sistema. Las peticiones más importantes de esta Asamblea fueron la exigencia de una reforma de la Constitución para democratizar verdaderamente el sistema político español, acabando con el turnismo y con las intromisiones del rey en los asuntos de gobierno y, en segundo lugar, la solicitud de la autonomía política para Cataluña, que debería hacerse extensiva a todas las regiones de España.


Esta Asamblea fue disuelta sin violencia y la Liga catalana, un partido conservador burgués, terminó pactando con el poder por temor a una revolución proletaria.


  1. x: la Huelga General de 19176: La subida de precios derivada de la Primera Guerra Mundial y las pésimas condiciones de trabajo acrecentaron el descontento del proletariado que fue canalizado por la CNT y la UGT con el fin de derrocar al régimen. Ambas centrales sindicales firmaron en 1916 una alianza, uno de cuyos resultados fue la huelga general revolucionaria que se inició el mes de agosto de 1917 y que se extendió por todo el país. Graves incidentes se produjeron en Barcelona, Madrid, Zaragoza, Asturias y Vizcaya y las tropas del ejército se emplearon con dureza en la represión de los huelguistas. Finalmente la protesta fracasó, hubo más de 70 muertos y 2.000 detenidos. El resultado fallido contribuyó a dividir de nuevo al movimiento obrero español, separando aún más a socialistas y anarcosindicalistas.


A partir de ese momento la situación se hace cada vez más insostenible. Se intenta la solución de gobiernos de concentración, en los que si bien el presidente de gobierno era miembro de los partidos dinásticos, el resto de los ministros representaban otras tendencias políticas, salvo republicanos y socialistas. Pero la solución no funcionó y la situación se agravó como consecuencia de:


  • El llamado trienio bolchevique (1918-1920), provocado por la situación de miseria de los jornaleros, la carestía de la vida y la influencia de la revolución rusa. Se suceden huelgas, se invaden campos, se reparten tierras, se toman ayuntamientos. Esta situación termina en 1920 como consecuencia de la declaración de estado de guerra y la consiguiente represión:

  • Violencia creciente del proletariado en Cataluña contrarrestada por el “terrorismo blanco”.

  • División del socialismo, a partir de la Revolución rusa de 1917 y de la Tercera Internacional: surge el Partido Comunista de España.

  • El fracaso militar de Marruecos: Desastre de Annual.



LA GUERRA COLONIAL EN MARRUECOS

Los intereses expansionistas de España en Marruecos tras la crisis del 98 se concretaron en 1904 mediante un convenio secreto con Francia por el que ambas naciones se repartirían el territorio en dos protectorados. Desde entonces, España inició una tímida penetración colonial en Marruecos para recuperar el prestigio perdido tras la derrota de 1898, explotar los recursos mineros del Rif y emprender una labor civilizadora entre la población indígena.
El convenio entre España y Francia de 1912 había convertido las zonas de influencia de ambos países en Marruecos en Protectorado compartido. El protectorado español, en el norte de Marruecos, comprendía una zona mucho más pequeña y pobre que la del Protectorado francés, con más inconvenientes que ventajas:


  • Era un territorio muy montañoso (cadena del Rif)

  • Las vías de comunicación eran escasas y difíciles.

  • La riqueza económica de la zona se limitaba a las minas de hierro localizadas en las montañas del Rif.

  • La población rifeña era muy belicosa y estaba dividida en tribus reacias a renunciar a su independencia para someterse a un mando único.


El territorio estaba dividido en dos comandancias militares –la de Ceuta y la de Melilla-, que se hallaban separadas entre sí por la bahía de Alhucemas, por lo que el principal objetivo era dominar dicha bahía para unir ambas zonas. Pero el escaso interés del territorio explica la política vacilante del gobierno, que alternaba fases de intervención militar con otras de paralización y actuaciones.
A ello se añadía la impopularidad de la guerra y la división, dentro del propio ejército, entre el sector “africanista” –que se podía beneficiar de los ascensos por méritos de guerra- y el sector “juntista” –que coincidía con las Juntas Militares de Defensa en el rechazo a ese sistema de promoción.
Los primeros episodios de la guerra de Marruecos se produjeron en 1909 en las proximidades de Melilla, como consecuencia de los ataques de grupos armados de rifeños contra las instalaciones del ferrocarril que empresas españolas construían para explotación de minas del Rif. El general Marina, gobernador de Melilla, pidió refuerzos y Maura pretendió enviar a los reservistas –sucesos de la Semana Trágica de Barcelona-. En uno de estos incidentes se produjo el desastre del Barranco del Lobo el 27 de julio de 1909, que ocasionó un elevado número de víctimas y que conmocionó a la opinión pública de la Península.
El desastre del Barranco del Lobo puso en evidencia una guerra impopular, de extrema dureza y crueldad, en la que el Ejército se mostraba incapaz de dominar a los resistentes rifeños. En los años siguientes se calmó la situación de Marruecos más por la desunión de las cabilas locales que por las acciones militares.
Tras unos años de enfrentamientos entre las tropas españolas y los rifeños, el general Jordana, máxima autoridad española en Marruecos, consiguió una pacificación parcial del territorio al atraer a algunos jefes locales.
En julio de 1921 el caudillo rifeño Abd-el-krim, tras reunir a las tribus indígenas, desencadenó la insurrección general del territorio. Una imprudente acción del jefe militar de Melilla, general Silvestre, acabó en la estrepitosa derrota de Annual7, con un saldo de 12000 muertos españoles. Abd- el Krim controló casi todo el Rif y amenazó Melilla desde el monte Arruit. Un contrataque del general Dámaso Berenguer consiguió recuperar parte del territorio perdido, especialmente el monte Arruit, y aligeró el cerco a Melilla.
El desastre de Annual provocó una oleada de indignación y un amplio debate público. Se culpó a los militares africanistas -llenos de ambición pero carentes en muchos casos de preparación militar- a la clase política gobernante y a la misma Corona, acusada de incitar la imprudente acción de Silvestre. Se produjeron largas discusiones en el Congreso. Se abrió una investigación –en la que muchos defendieron el abandono de Marruecos, en un expreso reconocimiento del fracaso español- pero el expediente del general Picasso, que no llegó a concretarse puesto que pocos días antes de su presentación el general Primo de Rivera protagonizaba el golpe de Estado que iniciaba la etapa de la dictadura.
Primo de Rivera que antes del golpe había defendido el abandono de Marruecos por el elevado coste que suponía la presencia española, impuso como cuestión prioritaria la liquidación del conflicto. Asumió personalmente el cargo de Alto Comisario y dirigió unas operaciones militares de poca envergadura para poner fin a la guerra. Pero la escasa capacidad militar española y la fortaleza de Abd-el-Krim dificultaron las acciones de pacificación.
El desembarco en la bahía de Alhucemas en 1925 posibilitó la conquista sistemática del territorio. Para esta operación, en la que se combinaron fuerzas marítimas y terrestres, se requirió la colaboración de Francia. El éxito de Alhucemas posibilitó el final de la guerra. Ad-el-krim se entregó a las autoridades francesas y el 10 de julio de 1927 se dieron por concluidas las operaciones militares.



1 Se llama Regeneracionismo al movimiento intelectual que entre los siglos XIX y XX medita objetiva y científicamente sobre las causas de la decadencia de España como nación. Conviene, sin embargo, diferenciarlo de la Generación del 98, con la que se le suele confundir, ya que, si bien ambos movimientos expresan el mismo juicio pesimista sobre España, los regeneracionistas lo hacen de una forma objetiva, documentada y científica, mientras que la Generación de 1898 lo hace en forma más literaria, subjetiva y artística.

2 Ver texto nº 1: “La Semana Trágica”; ABC, 28 de julio de 1909.

3 Ver texto nº 2: “La burguesía catalana y la cuestión de Marruecos”, La Tribuna, 21 de julio de 1909

4 Recordemos que mediante el pago de una cuota se podía librar uno de la incorporación a filas, pero dicha posibilidad estaba fuera del alcance de las clases bajas. Así, las clases obreras sentían un profundo rencor hacia un gobierno y una monarquía que enviaba a los pobres de España a morir a Marruecos en defensa de los intereses de una minoría.

5 Ver texto nº 3: “Crisis de 1917: la Asamblea de Parlamentarios”, julio de 1917

6 Ver texto nº 4: “La huelga general de 1917”, Manifiesto del Comité de Huelga de la UGT y Partido Socialista.

7 Ver texto nº 5: “El desastre de Annual”, intervención en las Cortes de Indalecio Prieto, 21 de noviembre de 1922.


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