El Romanticismo. Orígenes y características generales






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TEMA 2. LA LITERATURA DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX



  1. El Romanticismo. Orígenes y características generales.

El Romanticismo es un movimiento cultural y artístico que surge, a principios del siglo XIX, como reacción a la Ilustración y como consecuencia a la crisis ideológica que se origina por los profundos cambios (sociales, económicos, tecnológicos) del nuevo siglo. Su origen se encuentra en el movimiento alemán llamado Sturm und Drang, a finales del XVIII, y se extiende pronto por Inglaterra y otros países europeos.
Sus principales rasgos característicos son:


  • Irracionalismo. Se rechaza que la razón sea el único instrumento para comprender la realidad. Para los románticos el mundo es, en esencia, un misterio. En consecuencia, manifiestan su predilección por lo sobrenatural y lo mágico.

  • Subjetivismo. Para sustituir a la razón como forma de conocimiento los románticos acuden a la intuición, a la pasión y el sentimiento. En consonancia con lo anterior, prevalece el individualismo, que conduce a la exaltación del yo. Por este motivo, uno de los grandes temas del arte romántico es el del propio yo o genio creador, que se manifiesta como un ser diferente al resto de los semejantes, tocado por la genialidad y, por lo común, incomprendido, solitario, marginal.

  • Idealismo. Los románticos aspiran a alcanzar los valores absolutos e ideales: la Belleza, la Verdad, la Libertad… Esta ambición refleja su actitud inconformista. Sin embargo, tales aspiraciones son inalcanzables, pues la realidad impone sus limitaciones. Por tal motivo, cuando fracasa el idealismo, aparecen los efectos del desengaño (hastío vital, nostalgia, pesimismo). Otras veces se acude a la evasión de la realidad, refugiándose en épocas lejanas (como la Edad Media) o lugares remotos (Oriente sobre todo), o bien buscando el aislamiento y la soledad (lo que explica el gusto por la ruinas, los cementerios, los claustros…).

  • Naturaleza dinámica. La naturaleza refleja la subjetividad convulsa de los románticos, lo que explica su carácter turbulento, desapacible, dinámico. De ahí el gusto por las tormentas y tempestades, lo nocturno, los lugares lúgubres.

  • Nacionalismo. Los románticos acuñan el moderno concepto de pueblo o nación: un colectivo de individuos que no solo han nacido en un espacio geográfico determinado, sino que también comparten una identidad común, una historia, una cultura y una lengua. La exaltación nacionalista (que choca contra el universalismo ilustrado) explica algunos aspectos del Romanticismo como su labor de recuperación de la cultura tradicional (el folclore, la lírica y las leyendas populares), la investigación histórica, el gusto por lo medieval, etc.



  1. El Romanticismo español. Orígenes y desarrollo.

El Romanticismo en España tuvo una implantación tardía y mucho menos notable que en el resto de Europa. El motivo se encuentra en las peculiares circunstancias de nuestro país:

    1. La Guerra de la Independencia primero, y después el reinado absolutista de Fernando VII impidieron que el Romanticismo literario no comenzara hasta la muerte del monarca, ya en la década de los años 30. Es entonces cuando regresan los exiliados liberales que habían podido entrar en contacto con el movimiento romántico en el extranjero. Gracias a ellos (Espronceda, Martínez de la Rosa, el Duque de Rivas) la literatura romántica comienza a tener éxito en nuestro país.

    2. Las condiciones de atraso económico, político y social de España, que impiden que el Romanticismo tenga la misma calidad e influencia que en otros países. El escaso desarrollo industrial, el conservadurismo político o la debilidad de las clases medias no favorecen el desarrollo del movimiento romántico, que está estrechamente vinculado a las inquietudes de la burguesía en el marco de un momento de progreso técnico extraordinario.




  1. La poesía romántica.

3.1 Desarrollo y características de la poesía romántica

En el primer tercio del XIX aún pervive la poesía neoclásica, con algunos ejemplos de composiciones prerrománticas. No es hasta la década de 1830 cuando aparecen las primeras muestras de poesía romántica, que se difunden a través de recitales, manuscritos, libros y, también ahora, por medio de revistas y periódicos.

Las principales características de poesía romántica española son:

  • Temas característicos del Romanticismo: la pasión amorosa, la melancolía, el tedio, la libertad, etc. También son típicos los ambientes: cementerios, escenas nocturnas, tormentas, ruinas, etc.

  • Se trata, en la mayoría de casos, de una poesía de escasa originalidad que tiende a la reiteración de tópicos y la expresión retórica.

  • Mezcla de géneros (lírica y épica) y de combinaciones variadas de versos (polimetría).

  • Desarrollo, junto a la poesía lírica, de una importante poesía narrativa sobre temas generalmente históricos o legendarios. Gran parte de ellos (sobre todo los breves) utiliza el romance, una forma métrica muy valorada por los románticos dado su origen medieval y popular.


3.2 Autores

  • José Zorrilla (1817-1893). Es el autor romántico más conocido de su época. Su producción poética se divide en:

- Poesía narrativa, que desarrolla temas legendarios, históricos o inventados.

- Poesía lírica, de gran variedad temática, métrica y estilística.

Su creación poética tuvo una gran influencia en la poesía posterior.

  • José de Espronceda (1808-1842).

Espronceda representa la personalidad característica del poeta romántico: liberal (vivió exiliado hasta la muerte de Fernando VII), apasionado, con una vida breve e intensa.

Tras una etapa inicial, su poesía adopta los rasgos característicos del Romanticismo:

  • Sus temas preferidos son románticos: la libertad individualidad, la rebeldía contra los establecido, la pasión amorosa, la muerte, lo demoniaco, etc.

  • Su estilo también se ajusta al programa romántico. Es muy notable el manejo de un gran número de recursos destinados a transmitir una gran conmoción emocional: exclamaciones, interrogaciones retóricas, grandes contrastes métricos, intensa sonoridad de los versos…


En la producción poética de Espronceda se pueden distinguir dos grandes vertientes:

  • Poemas líricos, en su mayoría canciones dedicadas a personajes marginales y rebeldes en los que se encarnan los ideales del Romanticismo: Canción del pirata, El mendigo, El reo de muerte, El canto del cosaco…

  • Dos largos poemas narrativos, aunque provistos también de componentes líricos y dramáticos. Se trata de:

      • El estudiante de Salamanca. Narra la historia de un seductor cínico, don Félix de Montemar, en el contexto de la Salamanca del XVII. La obra reúne con maestría ingredientes típicos del Romanticismo: la rebeldía, lo macabro (el relato finaliza con la boda entre el joven y el esqueleto de su antigua amante), el satanismo, etc.

      • El diablo mundo es una obra inacabada y de gran ambición en la que se asiste al descubrimiento del mundo por parte de un anciano escéptico que adopta el cuerpo de un joven. Incluye una de las composiciones más importantes del autor, el Canto a Teresa, una elegía inspirada por la muerte de su amante, Teresa Mancha.




  1. La prosa

En las primeras décadas del XIX la prosa narrativa española no cuenta con autores ni obras de gran relevancia. Sin embargo, es un momento crucial para el desarrollo de una industria editorial que permitirá más tarde el auge de la novela. En este sentido hay que resaltar dos fenómenos que revelan el interés creciente del público por la narrativa: la novela por entregas y el folletín (variante de la primera, pero incluido en una publicación periódica).

También vinculado a la prensa encontramos el género del artículo de costumbres, en el que se describe algún personaje o tipo característico (por su oficio, su personalidad, etc.) o alguna escena que revela alguna costumbre peculiar del lugar. Los autores de estos textos suelen reforzar los elementos pintorescos de lo que describen, y adoptan una actitud conservadora. Es el caso de Ramón Mesonero Romanos y sus Escenas matritenses. Caso muy diferente será el de Larra.

En cuanto a la novela, en estas primeras décadas se produce el apogeo de la novela histórica, subgénero típicamente romántico que se inspira directamente en el modelo creado por el autor escocés Walter Scott. Estas novelas suelen están ambientadas en la Edad Media, y utilizan el marco histórico de forma bastante libre. Algunos títulos son El doncel de don Enrique el Doliente, de Larra, o El señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco.


  • Mariano José de Larra (1809-1837)

Periodista famoso e influyente en su época, Larra representa la vertiente progresista y liberal del Romanticismo que chocó con la realidad de una España atrasada. Fue quizá este desengaño, unido al amoroso, lo que puede explicar otro rasgo típicamente romántico: su suicidio.

Practicó géneros como la novela histórica (El doncel de don Enrique el Doliente) y el drama (Macías).

Pero su importancia literaria radica en sus artículos periodísticos. Estos pueden clasificarse en tres grupos:

    • Artículos de crítica literaria y teatral, donde se revelan unos gustos estéticos que mezclan el Neoclasicismo y el Romanticismo.

    • Artículos políticos, en los que muestra sus ideas liberales avanzadas.

    • Artículos de costumbres, quizá los más conocidos. A través de la sátira Larra critica algunas de las costumbres y comportamientos de sus contemporáneos: la holgazanería, el mal gusto, la chabacanería, la ignorancia, la hipocresía, etc.


En sus artículos Larra muestra un pensamiento en el que confluyen la Ilustración y el Romanticismo. Lo primero explica su afán reformista, su deseo de modernización, su crítica al Antiguo Régimen y la importancia que concede a la educación. Del Romanticismo, por otra parte, procede su ferviente deseo de libertad y su individualismo. También explica su actitud apasionada y algo escéptica.

El estilo de sus artículos está marcado por la exigencia de claridad de la prosa periodística, pero enriquecida por numerosos recursos destinados a dotar de variedad y expresividad al lenguaje. Destaca sobre todos ellos el empleo de la ironía.


  1. El teatro

Desde la década de los treinta (con el estreno de La conjuración de Venecia de Martínez de la Rosa en 1834) hasta pasada la mitad del XIX triunfa en España el drama romántico.

Las principales características del drama romántico son las siguientes:

  • Los temas son los propios del Romanticismo, especialmente la pasión amorosa. Los protagonistas de estos dramas luchan por un amor absoluto en contra de las restricciones de la realidad. Este enfrentamiento los convierte en verdaderos héroes y heroínas que se combaten en vano contra un destino trágico. Este tema principal convive con otros como el de la libertad y la rebeldía contra lo establecido (la familia, la moral dominante, el poder tiránico…).

  • A consecuencia de lo anterior, los argumentos incorporan numerosos elementos melodramáticos: origen misterioso del protagonista, separaciones y reencuentros inesperados, desafíos y muertes… Con todo ello se busca la conmoción del público, lo que contrasta con la finalidad didáctica del teatro ilustrado.

  • Empleo de la ambientación histórica para sus historias.

  • Recuperación de ciertos rasgos propios del teatro barroco:

    • Mezcla de elementos trágicos y cómicos.

    • Ruptura de la regla de las tres unidades dramáticas.

    • Gran variedad métrica y estrófica (polimetría). Se llega a mezclar incluso prosa y verso.

    • Libre elección en el número de actos, que van de tres a cinco.

    • Importancia de los elementos escenográficos.


Entre los dramaturgos románticos se pueden destacar los siguientes nombres:

  • Francisco Martínez de la Rosa, que con La conjuración de Venecia inaugura el drama romántico. Se trata de una obra que censura tanto el poder tiránico como los excesos revolucionarios.

  • Ángel Saavedra, Duque de Rivas. Con Don Álvaro o la fuerza del sino presenta la tragedia de un personaje perseguido por el destino.

  • Juan Eugenio Hartzenbusch, autor de Los amantes de Teruel. Se trata de la trágica historia de un amor imposible, enmarcada en la Edad Media española.

  • José Zorrilla. Fue el dramaturgo romántico más importante y con mayor éxito. Sus obras suelen tener una ambientación histórica y desarrollan conflictos amorosos. Dentro de su amplia producción destacan Traidor, inconfeso y mártir y su famoso Don Juan Tenorio. Esta última es una versión del mito de don Juan. A diferencia de lo que ocurre en las obras de Tirso de Molina y de Espronceda, en la de Zorrilla se produce la conversión del protagonista y su salvación final, redimido por el amor angelical de una mujer. Se trata, pues, de una interpretación moralista del mito, propia del Romanticismo conservador al que representa Zorrilla.



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