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y cinco centavos, más un veinticinco por ciento de aumento en la ración de cereales, beneficio que extiende a los domésticos. Dicho decreto se dicta para los estados de Michoacán, Querétaro, Hidalgo y Guanajuato y se anuncia su extensión a otras entidades federativas "tan pronto estén controladas." Sin embargo, no satisface tampoco esta explicación ya que Obregón. en la etapa legislativa preconstitucional no tenía aún la influencia nacional suficiente como para provocar, más allá de los deseos del primer Jefe del Ejército constitucionalista, determinadas reformas sociales.
Una tercera tesis, la que aceptaría un poco la explicación de que en forma espontánea fueron surgiendo estas disposiciones, como resultado solamente de iniciativas locales, podría admitirse considerando las palabras de Antonio Díaz Soto y Gama' quien dice: "y así fue como, de balbuceo en balbuceo, y de ensayo en ensayo, la Revolución mexicana, que empezó siendo puramente política, se convirtió en un movimiento social cada vez más hondo y definido".
Por último —y esto no cierra el conjunto de las hipótesis— cabe pensar en la influencia del magonismo, cuyo programa mencionamos antes. Concretamente el general Manuel M. Diéguez, quien dicta una ley de trabajo para el Estado de Jalisco es, como ya vimos, uno de los líderes de la huelga de Cananea.
Lo cierto es que ese fenómeno, consistente en que los resultados vayan más allá de las previsiones, se repite, en materia laboral, inclusive, ea el Constituyente de Querétaro, como tendremos después oportunidad de relatar.
6. El movimiento sindical durante la Revolución
La primera etapa de la Revolución, que podríamos llamar "maderista" nos ofrece un tímido renacimiento del sindicalismo en México. Ya desde 1909 se había fundado la "Unión de Linotipistas Mexicanos", pero al caer Porfirio Díaz se constituyen la "Unión de Canteros Mexicanos", el lo. de julio de 1911; la "Confederación Tipográfica Mexicana", fundada por Amadeo Ferrés, el 2 de mayo de 1911 y que, posteriormente cambió su nombre por el de "Confederación Nacional de Artes Gráficas"; el "Sindicato de Conductores de Carruajes" (Cocheros), nacido el 15 de mayo de 1911 y la "Gran Liga de Sastres", creada el 12 de enero de 1909.
De estos organismos sindicales, el de mayor influencia fue la "Confederación Nacional de Artes Gráficas" que logró unir a todos los tipógrafos de la Ciudad de México, y extendió sus actividades a los Estados de Sonora, Guanajuato, Sinaloa, Tamaulipas y Yucatán, a través de su órgano de prensa El Tipógrafo Mexicano. Inclusive, también ayuda a la organización de sindicatos en otros gremios, tales como los zapateros, sastres, ferrocarrileros, carpinteros, panaderos, músicos, etcétera.
Además de los señalados, en ese mismo período se constituyen otros organismos sindicales, como la "Unión Minera Mexicana", en los Estados del Norte; la "Confederación del Trabajo", en Torreón; el Gremio de Alijadores, de Tampico; la "Confederación de Sindicatos Obreros de la República Mexicana" y la "Cámara del Trabajo", esta última creada en 1911 por el anarquista español Pedro Junco. Es igualmente la época en que en los Estados de Veracruz y Tamaulipas arraiga definitivamente el sindicalismo. Precisamente en la ciudad de Veracruz se llevó a cabo uno de los más importantes actos sindícales: el Congreso de la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal, del que resultó la creación de la "Confederación de Trabajadores de la Región Mexicana". En la "Declaración de Principios", aprobada el 14 de marzo de 1916, se dijo que se aceptaba "como principio fundamental de la organización obrera, el de la lucha de clases, y como finalidad suprema para el movimiento proletario, la socialización de los medios de producción", .regándose otra declaración en el sentido de que "como procedimiento de lucha contra la clase capitalista, emplearía exclusivamente la acción directa, quedando excluida del esfuerzo sindical toda clase de acción política, entendiéndose por ésta el hecho de adherirse oficialmente a un gobierno o a un partido o personalidad que aspire al poder gubernativo". La clara orientación socialista de esta declaración y su coincidencia con la tendencia de la CCT, francesa, en su primera época, son sus notas características.
De todos los organismos sindicales o para-sindicales de la época que estamos relatando, probablemente el más conocido, presente siempre en cualquier relato, es "La Casa del Obrero Mundial". En realidad, su historia tiene mucho de idealismo y aun de romanticismo, y corresponde, ciertamente, a un ideal anarquista de orden intelectual más que práctico. Influida por la ideología del mártir catalán Francisco Ferrer, la "Casa" nace, el primer lugar, con la pretensión de ser una escuela racionalista para convertirse, más adelante, en el domicilio social de un núcleo importante de organismos sindicales.
El nacimiento de la "Casa del Obrero" se asocia a la personalidad de un anarquista supuestamente colombiano, Juan Francisco Moncaleano, quien subrepticiamente desembarca en Veracruz, procedente de La Habana, el 12 de junio de 1912. Al llegar a la Ciudad de México, entabla relaciones con los miembros del Partido Socialista, pero al surgir una división dentro del Partido, crea el Grupo Anarquista "Luz", con otras personas.
El Grupo "Luz" toma dos acuerdos: en primer lugar, editar un periódico libertario que aparece el día 15 de julio del mismo año, con el nombre "Luz"; en segundo término, establecer en México una escuela racionalista-Para ello se toma en arrendamiento, gracias a la ayuda económica de la "Unión de Canteros Mexicanos", que aportó trescientos pesos, la casa ubicada en Matamoros número 105 y se hacen los preparativos para la inauguración, que se planea para el 8 de septiembre. Sin embargo, la valiente —i imprudente— conducta de Moncaleano, que en un acto público critica v censura al Procurador de Justicia, provoca la indignación de éste, su detención inmediata y su deportación del país con rumbo a las Canarias, en razón de que señaló que allí había nacido. Después iría a La Coruña y de inmediato, con la ayuda de los Flores Magón, a Los Angeles, California. Esta detención y la que se hace de otros anarquistas del Grupo Luz, impide inaugurar en la fecha anunciada. Sin embargo, el día 22 de septiembre, en un mitin de orientación libertaria, se abren las puertas de "La Casa del Obrero".11 Posteriormente, a partir del lo. de mayo de 1913, adoptó su nombre definitivo: "Casa del Obrero Mundial".
La historia de la "Casa del Obrero Mundial", llena una etapa corta pero importantísima, comprendida entre el 22 de septiembre de 1912 y el 2 de agosto de 1916, en que cierra sus puertas, después del fracaso de la huelga general de 1916. La "Casa" conoce de persecuciones maderistas, de clausuras huertistas —a pesar del apoyo brindado por el usurpador, para la celebración del lo. de mayo de 1913, que Rodolfo Echevarría Ruiz explica como una maniobra para engañar al proletariado y molestar al gobierno norteamericano—de pactos con el carrancismo y de feroces represiones por parte de Venustiano Carranza. En realidad su ideología inicial corresponde a un sindicalismo revolucionario puro. Al vincularse al carrancismo, se transforma en un sindicalismo reformista, politizado, que establece las bases que hacen posible la creación, en 1918, de la CROM (Confederación Revolucionaria Obrera Mexicana).
Se ha dado una especial importancia al pacto celebrado entre la Casa del Obrero Mundial y Venustiano Carranza, del que nacieron los "Batallones Rojos". La decisión de incorporarse al ejército constitucionalista abandonando, en consecuencia, el sindicalismo revolucionario para transformarlo en un sindicalismo mediatizado no pudo lograrse en una asamblea celebrada el 8 de febrero de 1915. Con ese motivo los dirigentes convocaron a una reunión secreta, a la que sólo fueron invitados 67 asistentes. Allí volvieron a chocar las tendencias que impidieron llegar a un acuerdo el día anterior: de una parte los anarquistas que oponían la idea de la revolución social contra la propiedad privada, el Estado, el capitalismo y la Iglesia, a la idea de la revolución política constitucionalista. De la otra quienes sostenían que para triunfar el movimiento obrero debía apoyar a la revolución con las armas en la mano.
En esta reunión se llegó, por fin, al acuerdo de organizar una división obrera, y "suspender los trabajos de organización societaria y clausurar la matriz y dependencias, de La Casa del Obrero Mundial hasta ver el triunfo de la causa revolucionaria que reforzamos, reservando el derecho de eliminarnos cuando sea traicionada la esencia de nuestros principios".
Al día siguiente, en un borrascoso mitin celebrado en el Teatro Ideal, se informó del acuerdo anterior, habiéndose expresado una fuerte oposición -e empleados y obreros, encabezada por Aurelio Manrique. Sin embargo, ya estaba tomada la decisión. Una comisión que integraban, entre otros, Rafael 'Quintero, Rosendo Salazar y Celestino Gasea, se trasladó al Puerto de Veracruz, para informar del acuerdo al Primer Jefe. Al recibirlos, Carranza, de malas maneras, rechazó la oferta, afirmando que la Revolución se bastaba con .a aportación de los campesinos y que no necesitaba de la colaboración de los obreros. Después de su explosión, más calmado —dice Luis Araiza—,indica a la Comisión que se entreviste con el Lic. Rafael Zubarán Capmany, Ministro de Gobernación.
Con Zubarán la Comisión llegó a un entendimiento del que resultó el pacto celebrado entre el gobierno constitucionalista y la Casa del Obrero Mundial, cuyos términos, redactados hábilmente por el gobierno, no le comprometían a nada que no fuera aceptar que los batallones obreros llevaran el nombre de "Batallones rojos", y a permitir a los obreros el establecimiento de centros o comités revolucionarios que velarían "por la organización de las agrupaciones obreras y por su colaboración en favor de la causa constitucionalista" (Cláusula 6a., ín fine).
Los batallones rojos se incorporaron al ejército constitucionalista, \ enfrentaron al ejército de Villa, en Tampico y Celaya. Sin embargo, fueron disueltos, por instrucciones de Carranza, giradas por conducto de Juan José Ríos, Gobernador del Estado de Colima, el día 13 de enero de 1916. Carranza, habiendo triunfado sobre Villa, consideró que ya no necesitaba de un apoyo recibido de tan mala gana. Es importante señalar que el Sindicato Mexicano de Electricistas, con justa razón, se negó a integrar los batallones rojos.
7. La huelga de 31 de julio de 1916
El año de 1916, que presencia la consolidación en el poder de Venustiano Carranza fue, en cambio, un año difícil para los trabajadores. Estos recibían su salario en papel moneda emitido por el gobierno constitución lista, con lo que tenían que adquirir productos que los comerciantes calculaban en oro. Un ligero aumento en los salarios fue conseguido, en el m de mayo, como consecuencia de una huelga de los electricistas, los tranviarios y otros gremios. Esta mejoría se diluyó, pocos días después, como resultado de la permanente devaluación de la moneda. Sólo podía poner remetí: esta situación que se pagara a los obreros en monedas de oro o con su equivalente en "papel infalsificabie" y los obreros así lo solicitaron.
Siendo la situación insostenible, la Federación de Sindicatos Obre del Distrito Federal resolvió declarar una huelga general, por sorpresa, día 31 de julio de 1916. De inmediato se suspendieron los servicios de energía eléctrica, agua potable, tranvías, funerarias, transportes en coches y carretelas, panaderías, tortillerías, molinos de nixtamal, teléfonos, fábricas talleres en general.

Venustiano Carranza, con engaños y valiéndose de Gerardo Murillo. Después famoso pintor y vulcanólogo, "Dr. Atl", trajo a su presencia a miembros del comité de huelga. En Palacio Nacional, al recibirlos, los injurio soezmente, llamándoles "traidores a la Patria" y los acusó de estar en connivencia con los yanquis, en virtud de que —según su dicho— habían paralizado las labores en la fábrica de armas y cartuchos. Dice Luis Araiza "les llamó cínicos y con aire de suficiencia dijo: ustedes no merecen que ser arrojados de mi presencia a patadas". De inmediato los dirige fueron conducidos a la Penitenciaría del Distrito Federal a disposición de las autoridades militares. El último en ser aprehendido fue Ernesto Velasco, Secretario General del Sindicato Mexicano de Electricistas, hombre clave de la huelga, quien fue traicionado por Luis Ochoa y Agustín López, según menciona Araiza, y a quien con amenazas y artimañas, se le arrancó el secreto relativo al control de la Planta de Necaxa, obligándole a ordenar la reanudación del servicio. ¡La huelga había fracasado!
La medida increíble, adoptada por Carranza, que expresa claramente su actitud frente al problema obrero, fue la de tratar de aplicar la Ley Marcial expedida por Benito Juárez el 25 de enero de 1862, destinada a los intervencionistas y trastornadores del orden público, en ocasión de la invasión francesa, y que establecía dos penas: ocho años de prisión o la muerte, para quienes se colocaran en la hipótesis de la norma. Pero como no era fácil aplicar a los trabajadores esa ley, Venustiano Carranza expidió un decreto el día 1o. de agosto de 1916, que es la prueba irrebatible de la manera de pensar del Barón de Cuatro Ciénegas. El texto del articulado del que Silva Herzog ha dicho que era "inaudito, monstruoso", es el siguiente:
Art. lo. Se castigará con la pena de muerte, además de a los trastornadores del orden público que señala la ley de 25 de enero de 1862:
Primero. A los que inciten a la suspensión del trabajo en las fábricas o empresas destinadas a prestar servicios públicos o la propaguen; a los que presidan las reuniones en que se proponga, discuta o apruebe; a los que la defiendan y sostengan; a los que la aprueben o suscriban; a los que asistan a dichas reuniones o no se separen de ellas tan pronto como sepan su objetivo, y a los que procuren hacerla efectiva una vez que se hubiera declarado.
Segundo. A los que con motivo de la suspensión de trabajo en las fábricas o empresas mencionadas o en cualquier otra, y aprovechando los trastornos que ocasiona, o para agravarla o imponerla destruyeren o deterioraren los efectos de la propiedad de las empresas a que pertenezcan los operarios interesados en la suspensión o de otras cuyos operarios se quiera comprender en ella; y a los que con el mismo objeto provoquen alborotos públicos, sea contra funcionarios públicos o contra particulares, o hagan fuerza en las personas o bienes de cualquier ciudadano, o que se apoderen, destruyan o deterioren bienes públicos o de propiedad particular.

Tercero. A los que con amenazas o por la fuerza impidan que otras personas ejecuten los servicios que prestaban los operarios en las empresas contra las que se haya declarado la suspensión del trabajo.
Los dirigentes de la huelga fueron sometidos a un proceso en el que se intentaba aplicar retroactivamente el Decreto de lo. de agosto. El Consejo de Guerra que conoció en primer término del proceso, resolvió poner en libertad absoluta a los doce acusados, apoyándose en las conclusiones favorables del Agente del Ministerio Público, licenciado y coronel Antonio Vi lobos. Pero Venustiano Carranza no podía tolerar esa decisión. Por conducto de la Comandancia Militar de la Plaza, anuló la sentencia y, además, ordenó la detención, encarcelamiento, baja y consignación del licenciado Villalobos. El 26 de agosto de 1916 se inició el Consejo de Guerra Extraordina el que, después de agotada la instrucción, cerca de las seis de la mañana d día siguiente, dejó en absoluta libertad a todos los procesados, salvo a Ernesto Velasco a quien declaró "culpable de haberse unido a varios otros obreros para originar un paro general que alcanzaba a afectar los taller nacionales de armas y a los servicios públicos." Enseguida señaló que "Ernesto Velasco es culpable de complicidad en el delito de rebelión, y por 1 mismo, reo de la pena de muerte, conforme al art. 26 de la Ley de 25 enero de 1862."
Como consecuencia de la presión del proletariado —dice Luis Araiza— le fue conmutada a Velasco la pena, por la de 20 años de prisión, pero gracias al general Álvaro Obregón, después de 18 meses de prisión, fue pues" en libertad el 18 de febrero de 1918.
Unos meses después de la huelga, Venustiano Carranza convocó Congreso Constituyente que, al redactar el art. 123 constitucional, reconoció el derecho de huelga...

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