Cristologia la Doctrina de Cristo Pastor Aarón Álvarez Ríos






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CRISTOLOGIA - La Doctrina de Cristo Pastor Aarón Álvarez Ríos

I.-Nombres y títulos de Cristo
A.- Jesús.              B.- Cristo. C.- Mesías D.- Señor.        E.- Jesucristo. F.- Cristo Jesús.

G.- El Señor  Jesucristo. H.- Yo soy. I. - El Hijo de Dios.

J.- El Hijo del Hombre. K.- El Hijo de Abraham. L.- El Hijo de David.

M.- El Hijo del Altísimo. N.- El Segundo hombre. O.- El postrer Adán.

P.- El Verbo. Q.- Emanuel. R.- Salvador.

S.- Rabbi. T.- Rabboni. U.- Maestro.
II.- La Encarnación de Cristo.

A.- El hecho de la Encarnación.

B.- La manera de la Encarnación.

C.- Las objeciones a la Encarnación.

D.- Los objetivos de la Encarnación.

E.- La perpetuidad de la Encarnación.

F.- Las pruebas de la Encarnación.

III. Las 2 naturalezas de Cristo.
A. La humanidad de Cristo.
B. La Deidad de Cristo.
C. La unidad de las 2 naturalezas en Una Persona.
D. Los errores concernientes a las 2 naturalezas.

IV. La muerte de Cristo.
A. El hecho de la muerte de Cristo.
B. La forma de la muerte de Cristo.
C. Las teorías no escriturales concernientes a la muerte de Cristo.
D. Los nombres escriturales de la muerte de Cristo.
E. Los objetivos de la muerte de Cristo.
F. La extensión de la muerte de Cristo.
G. Los resultados de la muerte de Cristo.

V. La Resurrección de Cristo.
A. La importancia de la resurrección de Cristo.
B. El significado de la resurrección de Cristo.
C. Las teorías no escriturales concernientes a la resurrección de Cristo.
D. Las pruebas de la resurrección de Cristo.
E. El resultado de la resurrección de Cristo.

VI. La ascensión y el entronamiento de Jesucristo.
A. El significado de la ascensión y el entronamiento de Jesucristo.
B. El mensaje de la ascensión y el entronamiento de Jesucristo.
C. La naturaleza de la ascensión y el entronamiento de Jesucristo.
D. La necesidad de la ascensión y el entronamiento de Jesucristo.
E. El propósito de la ascensión y el entronamiento de Jesucristo.
F. Los resultados de la ascensión y el entronamiento de Jesucristo.

Capitulo II

CRISTOLOGIA

Cristología, fundamentalmente, es la doctrina de Cristo. Bendito es aquel que le conoce como Señor y Salvador.

A veces se nos advierte que podemos predicar demasiado de Cristo, y de esa manera no enfatizar lo suficiente las doctrinas de Dios Padre y del Espíritu Santo. Entonces digamos que nunca predicaremos demasiado de Jesucristo. Y es mas, no hay tal cosa como celos en la Deidad. Por las Escrituras podemos ver que Dios nos hace enfatizar a Cristo mas de lo que nosotros lo hacemos: “y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;” (Col. 1:18).

I. Nombres y títulos de Cristo

Nosotros creemos en la inspiración verbal de las Escrituras. Eso es, creemos que cada simple palabra en los manuscritos es la directa palabra escogida por Dios con la cual nos comunica su voluntad. Creyendo confiadamente, le adjudicamos mucha importancia a los títulos y nombres del Señor Jesucristo. Veamos entonces algunos de sus Nombres:

A. Jesús.

El nombre Jesús se encuentra en los 4 Evangelios 612 veces, y en el resto del Nuevo Testamento 71 veces. El Nombre Cristo se encuentra en los 4 Evangelios solamente 56 veces, mientras que en el resto del Nuevo Testamento el Nombre Cristo se encuentra 256 veces. El nombre Jesús predomina antes de su muerte, sepultura y resurrección, mientras que Cristo predomina después.

Jesús es el nombre personal del Señor. Es su nombre terrenal, el nombre que le pusieron al nacer, el nombre con que vivió y murió. Es el nombre de su humillación; de su sufrimiento; de su tristeza. Es el nombre de aquel que se humilló a si mismo. El nombre Jesús, en aquellos días del Señor, era bastante común, varios deben haberse llamado de esa manera. Jesús es la forma griega del nombre hebreo Josué, y ambos significan “Jehová nuestro Salvador.” Este nombre, Jesús, era el que fue clavado sobre el en la cruz.

Otra vez enfatizamos el hecho de que el nombre Jesús es prominente en los Evangelios, mientras que el nombre Cristo es mencionado más en las Epístolas. El nombre Jesús fue más prominente antes de que la salvación fuese hecha y completada, mientras que el nombre Cristo es prominente después de que la obra de salvación fue terminada. Un cristiano no es una persona que cree en Jesús, el mundo entero cree que hay un Jesús, sino que un cristiano es alguien que cree en el Señor Jesucristo. ¡El es Señor! Con este conocimiento, que una persona es salva si confiesa que Jesús es el Senor (Rom. 10:9), y cree que Dios le levantó de los muertos (y sabemos por I Corintios 15:1-3 que el Evangelio es la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesucristo como sustituto por los pecadores), Entendemos que hay muy poco “Evangelio” en los 4 Evangelios. Los 4 Evangelios dan muy poca doctrina de salvación para pecadores; solamente en los últimos capítulos de cada Evangelio nos encontramos con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Entonces, en los 4 Evangelios el nombre Jesús es predominante.

Las Epístolas son los escritos que nos brindan claramente la doctrina de salvación por gracia por medio de la fe en el sacrificio sustitutorio de Cristo. Las Epístolas están llenas de la doctrina de salvación; y el énfasis es sobre el nombre Cristo y Señor! Antes del Calvario se enfatiza el nombre Jesús; después del Calvario se enfatiza a Cristo: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.” (Hechos 2:36); “y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Fil. 2:8-11).
Es interesante observar que cuando el estuvo en la tierra (antes de ser crucificado), nunca le llamaron Jesús cara a cara. Siempre fue llamado Maestro, Señor, o Rabí por sus seguidores: “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.” (Juan 13:13); “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46).

La razón por la cual el nombre Jesús es mencionado mas en los Evangelios (612 veces) es que los Evangelios enfatizan su humillación; la razón por la cual el nombre Cristo es mencionado mas en los Hechos y Epístolas es que estos textos anuncian su exaltación! Hay una razón por la que el nombre Jesús es mencionado en la Epístola a los Hebreos 8 veces: El Espíritu Santo nos hace saber que esa Persona era un hombre. La institución de la Cena del Señor es una perfecta ilustración del énfasis sobre el nombre Jesús en los Evangelios, y el titulo Cristo en las Epístolas: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.” (Mat. 26:26); “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;” (I Cor. 11:23).

Los hombres del mundo, los demonios de Satanás, todos le mencionan como Jesús, pero nunca como Señor. Ciencia Cristiana, Universalismo y Unitarianismo creen en un Jesús, pero ellos afirman que no puede salvar, porque ellos dicen que no hay pecados de los cuales ser salvos. Cada falso sistema de religión tiene al Señor Jesucristo como objeto de su ataque. Cada falso sistema religioso argumenta contra el pecado; y haciendo de ese modo, quitan la necesidad de un Salvador. Dicen que Jesús murió una muerte innecesaria; y haciendo eso, El no sabia lo que estaba haciendo; haciendo eso, El no debe haber sido el Hijo de Dios, porque Dios conoce todas las cosas. Puede usted ver que cada ataque sobre el Hijo de Dios, Jesús nuestro Señor, ya sea en contra del valor de su sangre, su resurrección, su sacrificio sustitutorio o su segunda venida, no es sino un asalto contra la Deidad de Cristo.

Nosotros no tomamos nuestro nombre de Jesús, sino de Cristo: somos Cristianos. E incluso sabemos que ese nombre cristianos fue primeramente dado a los creyentes por aquellos que odiaban a Dios y a Cristo; sin embargo, estamos orgullosos de tomar su querido nombre y cargar su vituperio.

Nunca, recuerde, nunca los inconversos le llamaron Señor, ellos le llamaron Jesús; y nunca los creyentes le llamaron Jesús, con una sola excepción (y la excepción confirma la regla): “Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.” (Lucas 24:19-21). Estas fueron palabras de discípulos decepcionados, todas sus esperanzas habían sido arrasadas cuando Jesús fue crucificado. Ellos todavía no entendían las Escrituras, ni recordaban las palabras del Señor que había dicho que se levantaría de entre los muertos, y ellos le hablaron a El como de una causa perdida; y ellos, allí, le llamaron Jesús. Si Cristo no ha resucitado de los muertos, sus esperanzas, y no solo la de ellos, sino también las nuestras, habrían sido destruidas. “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.” (I Cor. 15:20). ¡El es Cristo y Señor! No meramente hombre, sino el Dios-hombre.
Para los creyentes El es el Señor. No deberíamos usar adjetivos con El. El no es el bendito Jesús, ni el dulce Jesús, pese a serlo; El es el Señor Jesucristo! Cuando oramos, deberíamos hacerlo en el nombre de Cristo, y no en el nombre de Jesús.

B. Cristo.
Ya hemos tratado algo acerca del nombre Cristo, pero vamos a agregar algunos detalles:

El nombre Cristo significa el Ungido. Este es el titulo oficial del Hijo de Dios. Cuando escuchamos la palabra “ungido,” recuerden como, y bajo qué circunstancias, los hombres fueron ungidos. Sabemos que hombres fueron ungidos como reyes, y profetas, y sacerdotes: “Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová.” (I Sam. 15:1); “A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.” (I Reyes 19:16)

“Habló Jehová a Moisés, diciendo: Toma a Aarón y a sus hijos con él, y las vestiduras, el aceite de la unción, el becerro de la expiación, los dos carneros, y el canastillo de los panes sin levadura. . . . Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo.” (Lev. 8:1, 2, 12).

1. Cristo fue ungido como Profeta. “Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.” (Hechos 3:22, 23).

2. Cristo fue ungido como Sacerdote. “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Heb. 4:14, 15).

3. Cristo fue ungido como Rey. “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:31-33).

En los Evangelios Cristo es presentado como Rey de Israel; en las Epístolas Cristo es presentado como Cabeza de la iglesia.

C. Mesias.

“Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).” (Juan 1:41); “Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.” (Juan 4:25).

Mesías es la palabra hebrea con el mismo significado que en griego Cristo, es decir “El Ungido." El Antiguo Testamento esta lleno de predicciones sobre el Mesías, mientras que el Nuevo Testamento esta lleno de cumplimientos en Cristo; el Antiguo Testamento fue escrito en lenguaje hebreo, mientras que el Nuevo Testamento fue escrito en lengua griega.

D. Señor.

Este es el titulo de Cristo correspondiente a su Deidad, a su autoridad. Los 3 nombres de Dios, como encontramos en el Antiguo Testamento, están compuestos en un único nombre, Señor. En el estudio de los nombres de Dios, vimos que la palabra “Dios” viene de la palabra hebrea Elohim, mientras que palabra Señor viene de la palabra hebrea Jehová, y el otro nombre que se traduce Señor viene del hebreo Adonai, y significa Maestro.

En el Nuevo Testamento la palabra “Señor” viene de la palabra griega kurios, que significa Señor, Dios, Maestro, Amo. Esta es equivalente al Adonai del Antiguo Testamento. Y Cristo, el Señor, es nuestro Maestro y Amo: “Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.” (Col. 4:1).

Además, el titulo “Señor” también incluye otro nombre de Dios, y ese es Jehová, y nosotros sabemos eso por el uso que se le da en el Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento traduce “Señor,” cuando en el Antiguo Testamento la palabra es “Jehovah”: “Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.” (Mat. 4:7). En este versículo también vemos que Elohim (Dios) se adjudica al Señor, que es el Señor Jesucristo.

En la doctrina de salvación debemos reconocer que Jesucristo es Jehová, Dios, y Maestro: “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” (Rom. 10:9).

Y si le identificamos como Señor (Jehová, Dios, Maestro), entonces le reconoceremos como nuestro dueño, el que puede determinar nuestro andar en la vida, el único que tiene derechos sobre nosotros y todo lo que poseemos. Tenemos una gran responsabilidad para con el; Su Voluntad debe llegar a ser la Voluntad para nuestras vidas: “Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.” (Ef. 5:17). Aun en el matrimonio uno debería permanecer por voluntad del Señor: “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.” (I Cor. 7:39). Estas palabras toman un significado aun más profundo al comprender que un cristiano no solo debe casarse con una cristiana, sino que lo debe hacer en acuerdo a la voluntad del Señor. Y después de casados la voluntad del Señor debería ser obedecida: “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.” (Col. 3:18).

Ningún hombre puede llamar a Jesús Señor, si no es por el Espíritu Santo, porque la carne (la naturaleza carnal y pecaminosa) no reconoce a Cristo como Señor: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” (I Cor. 12:3).

E. Jesucristo. (Nombre compuesto)

Este es otro titulo del Señor, y es una combinación de su nombre personal (Jesús) con su titulo oficial (Cristo). El énfasis de la palabra es que, Jesús, quien se humilló a si mismo, ahora es exaltado.

F. Cristo Jesús.

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