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Librodot Poesía completa Cesar Vallejo

Cesar Vallejo

Poesía Completa
LOS HERALDOS NEGROS
Hay golpes en la vida, tan fuertes Yo no sé!

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma Yo no sé!

Son pocos; pero son Abren zanjas oscuras

en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

Serán talvez los potros de bárbaros atilas;

o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,

de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones

de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre Pobre pobre! Vuelve los ojos, como

cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;

vuelve los ojos locos, y todo lo vivido

se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes Yo no sé!

PLAFONES AGILES
DESHOJACION SAGRADA
Luna! Corona de una testa inmensa,

que te vas deshojando en sombras gualdas!

Roja corona de un Jesús que piensa

trágicamente dulce de esmeraldas!

Luna! Alocado corazón celeste

¿por qué bogas así, dentro de copa

llena de vino azul, hacia el oeste,

cual derrotada y dolorida popa?

Luna! Y a fuerza de volar en vano,

te holocaustas en ópalos dispersos:

tú eres talvez mi corazón gitano

que vaga en el azul llorando versos!...

COMUNION
Linda Regia! Tus venas son fermentos

de mi no ser antiguo y del champaña

negro de mi vivir!

Tu cabello es la ignota raicilla

del árbol de mi vid.

Tu cabello es la hilacha de una mitra

de ensueño que perdí!

Tu cuerpo es la espumante escaramuza

de un rosado jordán;

y ondea, como un látigo beatifico

que humillara a la víbora del mal!

Tus brazos dan la sed de lo infinito,

con sus castas hespérides de luz,


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cual dos blancos caminos redentores,

dos arranques murientes de una cruz.

Y están plasmados en la sangre invicta

de mi imposible azul! Tus pies son dos heráldicas alondras

que eternamente llegan de mi ayer!

Linda Regial Tus pies son las dos lágrimas

que al bajar del Espíritu ahogué,

un Domingo de Ramos que entré al Mundo,

ya lejos para siempre de Belén!

NERVAZON DE ANGUSTIA
Dulce hebrea, desclava mi tránsito de arcilla;

desclava mi tensión nerviosa y mi dolor...

Desclava, amada eterna, mi largo afán y los

dos clavos de mis alas y el clavo de mi amor!

Regreso del desierto donde he caído mucho;

retira la cicuta y obséquiame tus vinos!:

espanta con un llanto de amor a mis sicarios,

cuyos gestos son férreas fieras de Longinos!

Desclávame mis clavos, oh nueva madre ,mía,

Sinfonía de olivos, escancia tu llorar!

Y has de esperar, sentada junto a mi carne muerta,

cuál cede la amenaza, y la alondra se va!

Pasas..., vuelves... Tus lutos trenzan mi gran cilicio

con gotas de curare, filos de humanidad,

la dignidad roquera que hay en tu castidad,

y el judithesco azogue de tu miel interior.

Son las ocho de la mañana de un crema brujo...

Hay frío... Un perro pasa royendo el hueso de otro

perro que fue... Y empieza a llorar en mis nervios

un fósforo que en cápsulas de silencio apaguél

Y en mi alma hereje canta su dulce fiesta asiática

un dionisiaco hastío de café...!
BORDAS DE HIELO
Vengo a verte pasar todos los días,

vaporcito encantado siempre lejos...

¡Tus ojos son dos rubios capitanes;

tu labio es un brevísimo pañuelo

rojo que ondea en un adiós de sangre!

Vengo a verte pasar; hasta que un día,

embriagada de tiempo y de crueldad,

vaporcito encantado siempre lejos,

¡la estrella de la tarde partirá!

Las jarcias; vientos que traicionan; vientos

¡de mujer que pasó!

Tus fríos capitanes darán orden;

¡y quien habrá partido seré yo...!

NOCHEBUENA
Al callar la orquesta, pasean veladas

sombras femeninas bajo los ramajes,

por cuya hojarasca se filtran heladas

quimeras de luna, pálidos celajes.

Hay labios que lloran arias olvidadas,

grandes lirios fingen los ebúrneos trajes.

Charlas y sonrisas en locas bandadas

perfuman de seda los rudos boscajes.

Espero que ría la luz de tu vuelta;

y en la epifanía de tu forma esbelta,

cantará la fiesta en oro mayor.

Balarán mis versos en tu predio entonces,

canturreando en todos sus místicos bronces

que ha nacido el niño-jesús de tu amor.

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ASCUAS
Para Domingo Parra Del Riego

Luciré para Tilia, en la tragedia

mis estrofas en ópimos racimos;

sangrará cada fruta melodiosa,

como un sol funeral, lúgubres vinos,

Tilia tendrá la cruz

que en la hora final será de luz!

Prenderé para Tilia, en la tragedia,

la gota de fragor que hay en mis labios;

y el labio al encresparse para el beso,

se partirá en cien pétalos sagrados.

Tilia tendrá el puñal,

el puñal floricida y auroral!

Ya en la sombra, heroína, intacta y mártir,

tendrás bajo tus plantas a la Vida;

mientras veles, rezando mis estrofas,

mi testa, como una hostia en sangre tinta!

Y en un lirio, voraz,

mi sangre, como un virus, beberás!
MEDIALUZ
He soñado una fuga. Y he soñado

tus encajes en la alcoba.

A lo largo de un muelle, alguna madre;

y sus quince años dando el seno a una hora.

He soñado una fuga. Un "para siempre"

suspirado en la escala de una proa;

he soñado una madre;

unas frescas matitas de verdura,

y el ajuar constelado de una aurora.

A lo largo de un muelle...

Y a lo largo de un cuello que se ahoga!

SAUCE
Lirismo de invierno, rumor de crespones,

cuando ya se acerca la pronta partida;

agoreras voces de tristes canciones

que en la tarde rezan una despedida.

Visión del entierro de mis ilusiones

en la propia tumba de mortal herida.

Caridad verónica de ignotas regiones,

donde a precio de éter se pierde la vida.

Cerca de la aurora partiré llorando;

y mientras mis años se vayan curvando,

curvará guadañas mi ruta veloz.

Y ante fríos óleos de luna muriente,

con timbres de aceros en tierra indolente,

cavarán los perros, aullando, un adiós!
AUSENTE
Ausente! La mañana en que me vaya

más lejos de lo lejos al Misterio,

como siguiendo inevitable raya,

tus pies resbalarán al cementerio.

Ausente! La mañana en que a la playa

del mar de sombra y del callado imperio,

como un pájaro lúgubre me vaya,

será el blanco panteón tu cautiverio.

Se, habrá hecho de noche en tus miradas;

y sufrirás, y tomarás entonces

penitentes blancuras laceradas.

Ausente! Y en tus propios sufrimientos

ha de cruzar entre un llorar de bronces

una jauría de remordimientos!


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AVESTRUZ
Melancolía, saca tu dulce pico ya;

no cebes tus ayunos en mis trigos de luz.

Melancolía, basta! Cuál beben tus puñales

la sangre que extrajera mi sanguijuela azul!

No acabes el maná de mujer que ha bajado;

yo quiero que de él nazca mañana alguna cruz,

mañana que no tenga yo a quien volver los ojos,

cuando abra su gran O de burla el ataúd.

Mi corazón es tiesto regado de amargura;

hay otros viejos pájaros que pastan dentro de él. . .

Melancolía, deja de secarme la vida,

y desnuda tu labio de mujer...!

BAJO LOS ÁLAMOS
Para José Eulogio Garrido

Cual hieráticos bardos prisioneros,

los álamos de sangre se han dormido.

Rumian arias de yerba al sol caído,

las greyes de Belén en los oteros.

El anciano pastor, a los postreros

martirios de la luz, estremecido,

en sus pascuales ojos ha cogido

una casta manada de luceros.

Labrado en orfandad baja al instante

con rumores de entierro, al campo orante;

y se otoñan de sombra las esquilas.

Supervive el azul urdido en hierro,

y en él, amortajadas las pupilas,

traza su aullido pastoral un perro.
BUZOS
LA ARAÑA
Es una araña enorme que ya no anda;

una araña incolora, cuyo cuerpo,

una cabeza y un abdomen, sangra.

Hoy la he visto de cerca. Y con qué esfuerzo

hacia todos los flancos

sus pies innumerables alargaba.

Y he pensado en sus ojos invisibles,

los pilotos fatales de la araña.

Es una araña que temblaba fija

en un filo de piedra; .

el abdomen a un lado,

y al otro la cabeza.

Con tantos pies la pobre, y aún no puede

resolverse. Y, al verla

atónita en tal trance,

hoy me ha dado qué pena esa viajera.

Es una araña enorme, a quien impide

el abdomen seguir a la cabeza.

Y he pensado en sus ojos

y en sus pies numerosos ...

¡Y me ha dado qué pena esa viajera!

BABEL
Dulce hogar sin estilo, fabricado

de un solo golpe y de una sola pieza

de cera tornasol. Y en el hogar

ella daña y arregla; a veces dice:

"El hospicio es bonito; aquí no más!"

¡Y otras veces se pone a llorar!

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ROMERÍA
Pasamos juntos. El sueño

lame nuestros pies qué dulce;

y todo se desplaza en pálidas

renunciaciones sin dulce.

Pasamos juntos. Las muertas

almas, las que, cual nosotros,

cruzaron por el amor,

con enfermos pasos ópalos,

salen en sus lutos rígidos

y se ondulan en nosotros.

Amada, vamos al borde

frágil de un montón de tierra.

Va en aceite ungida el ala,

y en pureza. Pero un golpe,

al caer yo no sé dónde,

afila de cada lágrima

un diente hostil.

Y un soldado, un gran soldado,

heridas por charreteras,

se anima en la tarde heroica,

y a sus pies muestra entre risas,

como una gualdrapa horrenda,

el cerebro de la Vida.

Pasamos juntos, muy juntos,

invicta Luz, paso enfermo;

pasamos juntos las lilas

mostazas de un cementerio.

EL PALCO ESTRECHO
Más acá, más acá. Yo estoy muy bien.

Llueve; y hace una cruel limitación.

Avanza, avanza el pie.

Hasta qué hora no suben las cortinas

esas manos que fingen un zarzal?

Ves? Los otros, qué cómodos, qué efigies.

Más acá, más acá(

Llueve. Y hoy pasará otra nave

cargada de crespón;

será como un pezón negro y deforme

arrancado a la esfíngica Ilusión.

Más acá, más acá. Tú estás al borde

y la nave arrastrarte puede al mar.

Ah, cortinas inmóviles, simbólicas.. .

Mi aplauso es un festín de rosas negras:

cederte mi lugar!

Y en el fragor de mi renuncia,

un hilo de infinito sangrará.

Yo no debo estar tan bien;

avanza, avanza el piel

¿ …………….
-Si TE amara... qué sería?

-Una orgía!

-Y si él te amara?

Sería

todo rituario, pero menos dulce.

Y si tú quisieras?

La sombra sufriría

justos fracasos en tus niñas monjas.

Culebrean latigazos,

cuando el can ama a su dueño?

-No; pero la luz es nuestra.

Estás enfermo... Vete... Tengo sueño!

(Bajo la alameda vesperal


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se quiebra un fragor de rosa.)

-Idos, pupilas, pronto...

Ya retoña la selva en mi cristal!

EL POETA A SU AMADA
Amada, en esta noche tú te has sacrificado

sobre los dos maderos curvados de mi beso;

y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,

y que hay un viernesanto más dulce que ese beso.

En esta noche rara que tanto me has mirado,

la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso

En esta noche de setiembre se ha oficiado

mi segunda caída y el más humano beso.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;

se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;

y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

Y ya no habrán reproches en tus ojos benditos;

ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura

los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.
VERANO
Verano, ya me voy. Y me dan pena

las manitas sumisas de tus tardes.

Llegas devotamente; llegas viejo;

y ya no encontrarás en mi alma a nadie.

Verano! y pasarás por mis balcones

con gran rosario de amatistas y oros,

como un obispo triste que llegara

de lejos a buscar y bendecir

los rotos aros de unos muertos novios.

Verano, ya me voy. Allá, en setiembre

tengo una rosa que te encargo mucho;

la regarás de agua bendita todos

los días de pecado y de sepulcro.

Si a fuerza de llorar el mausoleo,

con luz de fe su mármol aletea,

levanta en alto tu responso, y pide

a Dios que siga para siempre muerta.

Todo ha de ser ya tarde;

y tú no encontrarás en mi alma a nadie.

Ya no llores, Verano! En aquel surco

muere una rosa que renace mucho...
SETIEMBRE
Aquella noche de setiembre, fuiste

tan buena para mí... hasta dolerme!

Yo no sé lo demás; y para eso,

no debiste ser buena, no debiste.

Aquella noche sollozaste al verme

hermético y tirano, enfermo y triste.

Yo no sé lo demás.. . y para eso

yo no sé por qué fui triste. . . , tan triste...!

Sólo esa noche de setiembre dulce,

tuve a tus ojos de Magdala, toda

la distancia. de Dios... y te fui dulce!

Y también una tarde de setiembre

cuando sembré en tus brasas, desde un auto,

los charcos de esta noche de diciembre.

HECES
ESTA tarde llueve como nunca; y no

tengo ganas de vivir, corazón.

Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser?

Viste gracia y pena; viste de mujer.

Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo


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