Tema 1 LÍrica romántica: lord byron, goethe y keats






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BLOQUE IV EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO

TEMA 1 LÍRICA ROMÁNTICA: LORD BYRON, GOETHE Y KEATS

1. INTRODUCCIÓN

Las ideas ilustradas del siglo XVIIII que invitaban a cuestionar lo establecido, hicieron posible dos acontecimientos que trasformaron el mundo: la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa. La Toma de la Bastilla en 1789, símbolo de esta revolución, supuso el fin de una época y el inicio de la Edad Contemporánea. Sin embargo, la simpatía que despertó la Revolución Francesa en muchos intelectuales cambió con la ejecución de Luis XVI y la sangrienta época del Terror. El nuevo siglo se inicia con la ambición imperialista de Napoleón, que pretendía unificar Europa bajo dominio francés difundiendo los principios liberales de la Revolución.

La derrota definitiva de Napoleón en Waterloo (1815) significó la vuelta del absolutismo al poder y el resto del siglo, liberales y absolutistas, progresistas y conservadores, se enfrentarían de forma continua y accederían alternativamente al poder. Las revoluciones que sacudieron la primera mitad del siglo (las llamadas revoluciones liberales de 1820, 1830 y 1848) dieron el protagonismo a la burguesía en detrimento de la nobleza.

Este tiempo de revolución, de grandes sueños y grandes decepciones, produjo un movimiento artístico y una actitud vital de gran arranque: el Romanticismo. En todas sus manifestaciones destacó su postura más allá de la razón: su predilección por el sentimiento, la imaginación o la libertad frente a las normas, caracterizarían al movimiento por la ruptura con la estética vigente durante siglos.

2. ORÍGENES Y CARACTERÍSTICAS

El término “romántico” tiene una compleja historia por sus diversos usos en las distintas lenguas europeas. “Romances” eran tanto las lenguas vernáculas nacidas del latín como las narraciones compuestas en estas lenguas. En el siglo XVIII el término romántico, aplicado a paisajes y estados de ánimo, se utilizó como sinónimo de “pintoresco”, “imaginativo” o “novelesco”.

Fiedrich Schlegel defendió la supremacía de la poesía que adjetivó como romántica, de libre expresión de la imaginación y Madame de Stäel difundió el uso del término que señalaba como neologismo para “designar aquella poesía cuyas fuentes se encuentran en los cantos de los trovadores y que ha nacido de la caballería y del cristianismo”.

Las primeras manifestaciones del movimiento aparecieron en Inglaterra y Alemania a finales del siglo XVIII. Posteriormente, en el primer tercio del siglo XIX, se extendió por Francia, Italia y España. Aunque al principio fue un movimiento exclusivamente literario, pronto su estética llegó a otros ámbitos como la música o la pintura.

El Romanticismo dominó prácticamente todo el siglo XIX, si bien el último tercio tuvo que convivir con el Realismo. Se suelen distinguir varias fases: Prerromanticismo (finales del siglo XVIII), apogeo (primer tercio del siglo XIX) y posromanticismo (último tercio del siglo XIX cuando se fragmentó en diferentes corrientes: parnasianismo, simbolismo, decadentismo o prerrafaelismo).

El Romanticismo se caracterizó desde el principio por la reivindicación del “Yo”, por la voluntad de los poetas de dar a conocer sus experiencias personales y de poner fin a la sensación de “poca sinceridad” de la literatura anterior. En todo momento queda clara la voluntad de explorar todas las posibilidades del arte, con el objetivo de expresar los éxtasis y tormentos del corazón y del alma. Por lo tanto, es una reacción del sentimiento contra la razón, que enaltece el misterio y la fantasía y busca la evasión por medio del ensueño, lo sublime, el exotismo y el pasado.

Esta definición implica una serie de rasgos que ayudan a caracterizar el movimiento:

a) El mal de siglo Esta expresión designa el estado de incertidumbre y de insatisfacción de los escritores románticos, especialmente los de las dos primeras generaciones. La incertidumbre procede de la desconexión entre las esperanzas y la realidad y se manifiesta en una alternancia entre el entusiasmo y la pena, en un estado de melancolía perpetuo. Famosa es la frase de Goethe que dice “El Clasicismo es la salud, el Romanticismo es la enfermedad”. Y efectivamente, la literatura romántica está plagada de personajes enfermizos, con tendencia a la ensoñación, a la apatía, a las pulsiones mórbidas, al menosprecio de la vida o al sentimiento de vacío.

Fiedrich Schlegel afirmó que la esencia de la poesía romántica era la insatisfacción perpetua. El carácter específico del arte romántico consiste en no poder alcanzar nunca la perfección, en renovarse continuamente. Los personajes literarios románticos se sienten atraídos por un anhelo indefinible y buscan angustiosamente la verdad que les ilumine el abismo de la vida.

b) La importancia del “Yo” El escritor romántico se complace en analizar y presentar sus estados de ánimo y tiene cierta tendencia al análisis del paso del tiempo y de los recuerdos. En busca del consuelo, se sitúa a menudo en paisajes salvajes: cerca del mar, bajo una tormenta, en bosques profundos o misteriosos, junto a volcanes en erupción…

El escritor romántico está encerrado en su yo, le falta la capacidad de salir de sí mismo y ponerse en la piel de los demás. Se queja de soledad, pero, en el fondo, no quiere remediarlo y suele caer en la locura o en la enfermedad. El creador y el poeta se consideran seres superiores, genios rebeldes e incomprendidos, que adoptan una posición elitista regida solo por su propia genialidad.

c) Búsqueda de la evasión El romántico quiere huir de un presente que no le gusta, por lo que el viaje se convierte en uno de los grandes temas de este movimiento. Muy a menudo, además, se trata de un viaje sin fin: lo que cuenta es el propio camino y no la llegada. Entre los países europeos, Italia y España fueron las dos grandes fuentes de exotismo romántico, por sus violentos contrastes y las pasiones exaltadas que quería verse en ellos. Fuera de Europa, el mito del exotismo romántico fue Oriente, con su misterio, la fascinación de sus tradiciones, sus colores y perfumes.

Asimismo, fue importante el viaje en el tiempo: muchas obras están ambientadas en la Edad Media o en el Renacimiento, épocas por otro lado, resultan más idealizadas que reales. El viaje también puede tener lugar en el mundo del sueño, que satisface un deseo de espiritualidad maltrecho por un mundo contemporáneo demasiado marcado por el afán de éxito material.

d) Interioridad y espiritualidad Como indicó Baudelaire, el Romanticismo incluye tres tendencias: intimidad, espiritualidad y aspiración al infinito. Este movimiento se siente atraído por todo aquello relacionado por el iluminismo, esoterismo y ocultismo, elementos que, al mismo tiempo, permiten una visión del universo distinta a la cristiana. En este sentido, hay que señalar que los románticos, visceralmente individualistas y egocéntricos, difícilmente aceptan la ortodoxia basada en un cuerpo de dogmas y garantizada por la autoridad de una jerarquía. Su religiosidad es básicamente de naturaleza sentimental e intuitiva; su diálogo con la divinidad comporta no necesariamente la mediación del sacerdote ni el formalismo del rito y se desarrolla en la intimidad de la conciencia. Los románticos descubrieron y adoraron a Dios en los astros, en el viento, en los árboles y en los animales y este panteísmo representa la forma más frecuente de su religiosidad.

e) Interés por los valores patrióticos y nacionales Una característica importante en toda Europa es el interés por el pasado de los pueblos y la recuperación de sus raíces. De hecho, esta característica debe relacionarse con la filosofía de la historia de Herder, según la cual cada nación es un organismo dotado de espíritu propio que se desarrolla a lo largo del tiempo, pero sin modificar su esencia y que constituye la base de sus manifestaciones culturales.

Este interés debe relacionarse con el medievalismo, muy presente también en el Romanticismo. La Edad Media, época de gestación de las futuras naciones europeas, era el periodo histórico en que ese espíritu se había mostrado en su pureza original, sin haber sido manchado todavía por ninguna influencia ajena. Por este motivo, la lengua, la literatura, el arte, el derecho y las instituciones medievales, fueron considerados la expresión genuina y natural de cada nación, con independencia de reglas, modelos y deformaciones racionalistas. El medievalismo romántico influyó ampliamente en la poesía (baladas, romances…), en la novela y en el drama históricos, así como también ejerció una poderosa influencia en los estudios históricos y filológicos.

Desde el punto de vista formal, el romanticismo liberó la creación literaria de la coacción de las reglas, condenó la teoría neoclásica de los géneros literarios y reaccionó violentamente contra la concepción de los escritores griegos y latinos como autores paradigmáticos y fuente y medida de todos los valores artísticos.

Muchas formas literarias características del Neoclasicismo, como la tragedia, las odas pindáricas y sáficas o la égloga, entraron en decadencia, al tiempo que se desarrollaron otras formas como el drama, la novela histórica, la poesía intimista y filosófica, el poema en prosa…

El lenguaje literario abandonó los artificios expresivos de origen mitológico, verdaderos tópicos de la tradición literaria, ya gastados y desprovistos de toda capacidad poética, para acercarse a la realidad y a la vida. Esta misma tendencia hacia la libertad se manifestó en el terreno de la versificación.

El objetivo fundamental es conmover y excitar violentamente la sensibilidad del público buscando nuevos ritmos y sonoridades; a menudo se recurre al contraste: lo bello junto a lo feo, lo sublime al lado de lo repulsivo. Hay que tener en cuenta que el arte del Romanticismo no se dirige a una minoría culta, sino que es un arte de masas, que aspira a interesar a una mayoría reclutada sobre todo entre la clase media y la burguesía.

3. EL PRERROMANTICISMO. STURM UND DRANG

Anteriores al Romanticismo propiamente dicho, existe una serie de autores que actúan como precursores anticipando la estética romántica ya en el siglo XVIII:

● Jean-Jacques Rousseau, como ya vimos en la unidad anterior, exaltó el individualismo, el sentimiento, la originalidad o la comunión con la naturaleza.

● El inglés Edward Young, autor de Pensamientos nocturnos (1742-1745) puso de moda en Europa la denominada literatura de cementerio, centrada en la noche, la meditación fúnebre o el espacio sepulcral. El gaditano José Cadalso la imitaría en sus Noches lúgubres.

● El escocés James MacPherson publicó unos poemas atribuidos a un supuesto bardo gaélico del siglo III llamado Ossian, que los románticos devoraron y mitificaron (fue una de las lecturas favoritas de Walter Scott, por ejemplo), aunque al parecer fue el propio MacPherson quien los compuso.

● El inglés Thomas Chatterton siguió precozmente el ejemplo de MacPherson y dio a conocer unos textos supuestamente medievales que él había compuesto. Su genialidad y su suicidio a la edad de 17 años, lo convirtieron en un mito romántico.

● Johann J. Winckelmann, fundador de la historia del arte (Historia del arte de la Antigüedad, 1764), valoró subjetiva y apasionadamente el arte de la Antigüedad.

● Emmanuel Kant, con su idealismo filosófico, puso las bases para la revolución romántica. El individuo se convirtió en centro subjetivo de conocimiento y frente al determinismo, Kant enfatizó la capacidad de voluntad y libertad del ser humano.

● Johann G. Herder, consideró el lenguaje inseparable del pensamiento, por lo que cada idioma es la expresión de una cultura única. Su interés por la literatura popular y su defensa de la inspiración del genio tendrían una clara influencia en los románticos posteriores.

No es casualidad que estos tres últimos hombres fueran germanos. El Romanticismo nació en Inglaterra y en Alemania a finales del siglo XVIII. Por entonces, no existía una Alemania unida, sino varios estados con una lengua común. No tenían una tradición artística propia y las invasiones napoleónicas añadieron a la subordinación política la subordinación artística; de ahí que un grupo de jóvenes reaccionaran creando un movimiento, Sturm und Drang, que rompía con las ataduras intelectuales que procedían de Francia.

STURM UND DRANG

Aunque en ocasiones se han presentado como movimientos contrarios, la propia Ilustración encerraba el germen del Romanticismo. Rousseau, como ya se apuntado, al enfatizar la importancia de la subjetividad, la originalidad, el sentimiento y la Naturaleza, abría un camino crítico ante las limitaciones de la razón. En el último tercio del siglo XVIII, un grupo de jóvenes alemanes asumieron las ideas de estos autores y crearon la primera oleada romántica en Europa: el Sturm und Drang (“tormenta e ímpetu”).

Esta corriente destacaba la superioridad de los sentimientos y exaltaba las emociones, prefiriendo la pasión a la razón. Ligado al sentimiento de patriotismo, se produce una rebelión contra el afrancesamiento neoclásico y se buscan los temas de sus obras en las antiguas tradiciones germánicas. Rechazan el normativismo neoclásico y creen en la existencia de un genio creador superior, entendiendo genio como la expresión de lo inexplicable.

En líneas generales sus rasgos son los siguientes:

● Culto al genio creador

● Defensa de la subjetividad y la libertad del individuo

● Rechazo de las reglas de las unidades clásicas en teatro

● Presentación de las pasiones humanas como motor del ser humano

● Entusiasmo por la naturaleza

Entre los autores que formaron parte del movimiento destacan Friedrich von Schiller y Goethe.

Johann Wolfgang Goethe (1749-1832)

Nacido en Frankfurt, fue un hombre de curiosidad universal y saber enciclopédico, cultivó la investigación científica, el dibujo y la literatura (poesía, narrativa, teatro, ensayo, autobiografía). Como él mismo destacó, vivió una época “en la que los grandes acontecimientos universales estaban a la orden del día”: Independencia de América, Revolución Francesa, invasiones napoleónicas, Congreso de Viena, revoluciones europeas…

Se trata de un autor de difícil clasificación, no se le puede incluir ni entre los clásicos ni entre los románticos, ya que en realidad representó todas las corrientes y no quiso estar adscrito a ninguna.

La producción literaria de Goethe pasa por dos etapas claramente diferenciadas. La primera de ellas correspondería al prerromanticismo: es el período de formación en el que entra en contacto con el pensador Herder y con los miembros del Sturm und Drang. Sin duda, la obra más importante de esta época es Las penas del joven Werther (1774), uno de los libros más influyentes de la literatura universal y precursor del Romanticismo.


Argumento del Werther

A través de las cartas escritas por el protagonista a un amigo sabemos que el joven Werther, artista apasionado, deja la ciudad para retirarse a la aldea de Wahheim. Allí se entrega a la pintura, la lectura y la vida sencilla de la naturaleza. En un baile conoce a Lotte, prometida de Albert y se enamora de ella. Sus encuentros con la joven aumentan su pasión y su angustia. Werther continúa su peregrinar vital (en una ciudad al servicio del embajador, en su pueblo natal) y vuelve a ver a Lotte. En su último encuentro, la besa y siente que ha de tomar una decisión: le pide dos pistolas a Lotte con la excusa de tener que hacer un viaje y Werther se quita la vida.



El tema central de la novela es el dolor provocado por la imposibilidad amorosa. El sufrimiento del protagonista es tan grande que la vida pierde sentido y decide suicidarse. Esta decisión introduce un segundo tema en la obra: la rebeldía contra las normas morales, pues el personaje se siente dueño de su propia vida y usurpa el papel de Dios al disponer de ella.

El carácter romántico de la novela se manifiesta en los temas indicados, en el lenguaje lleno de hipérboles y exclamaciones, y en la utilización de experiencias biográficas propias. La obra alcanzó un espectacular éxito internacional no solo literario: el atuendo de Werther se puso de moda entre los jóvenes de la época y muchos de ellos imitaron su trágico final.

A partir de 1786 y tras un viaje a Italia, su estética se vuelve hacia el clasicismo, aunque no dejará de abordar temas típicamente románticos como el de la rebeldía o la pasión amorosa. En Italia compone tres obras interesantes: Ifigenia en Tauris, cuyo tema principal es la rebeldía contra la divinidad y la fe en que el hombre es capaz de resolver sus misterios y problemas; Torcuato Tasso, obra teatral centrada en el trágico destino de este artista italiano; y las Elegías romanas, colección de poemas en torno a su agitada vida amorosa. De vuelta ya a Alemania, publica en 1796 Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, relato de su propia evolución personal y artística.

Pero el gran proyecto literario de Goethe fue, sin duda, Fausto, tragedia publicada en dos partes (1808-1832) y que fue construyendo prácticamente a lo largo de toda su vida. En el origen del mito se encuentra un Fausto histórico, mago nacido en el siglo XV; en el siglo XVI el dramaturgo inglés Christopher Marlow escribió La trágica historia del Doctor Fausto y ya en el XVIII, el ilustrado Lessing proyectó una versión de Fausto que solo quedó en un esbozo. Le correspondería a Goethe su formulación más universal.

Desde el punto de vista escénico, la obra es difícilmente representable dada su extensión, sus largos parlamentos alegóricos, sus bruscos cambios de lugar y sus movimientos fantásticos. Como texto teatral, su complejidad y pluralidad de significados ha cosechado una enorme influencia internacional.

ARGUMENTO Fausto es un anciano de inmensos conocimientos que pacta con Mefistófeles (el diablo) para alcanzar la eterna juventud a cambio de entregarle su alma. Seduce a la bella Margarita, que acaba muriendo a causa de la propia actuación de Fausto; recorre la Grecia clásica donde tiene relaciones con Helena de Troya, pero muere al caer en un foso que le ha puesto Mefistófeles. Su alma, no obstante, es conducida al cielo, ya que al final se ha esforzado por hacer el bien.

El tema principal de la obra es la búsqueda del sentido de la vida humana. Fausto intenta alcanzarlo mediante la pasión amorosa por Margarita y Helena, pero en ambos casos fracasa. En la segunda parte de la obra se ofrece la solución: el sentido de la vida de Fausto no está en el placer, sino en el conocimiento y en la aplicación de la sabiduría al bien de la humanidad. Teniendo en cuenta esto, la obra se puede interpretar como un nuevo alejamiento del Goethe anciano de los presupuestos románticos, pues la salvación no se encuentra en el egoísmo individual, sino en el bien colectivo.

En cuanto a su obra poética, la poesía de Goethe es universal: desde la canción alemana de tipo popular (alentada por Herder) hasta el Diván de Oriente y Occidente, inspirado por la lírica persa, pasando por las paganas y eróticas Elegías romanas, nacidas tras su viaje a Italia.

4. LA POESÍA ROMÁNTICA

La poesía será el género predilecto para la expresión de las pasiones y del sufrimiento tan característicos de la época. Su importancia es tal, que pasa a formar parte no solo de las composiciones líricas, sino también de obras teatrales y novelísticas, disolviéndose así las fronteras entre géneros.

La gran novedad de los poetas románticos no reside solo en los temas abordados o en la libertad formal, sino en la reflexión y teorización sobre la labor creativa. Desde el Romanticismo, muchos autores se esforzarían por explicar su peculiar manera de entender la creación artística, convirtiendo la reflexión literaria en un tema más de sus composiciones.

La idea de poesía que se tiene en este momento se puede sintetizar en los siguientes aspectos:

● Algunos autores como Shelley o Bécquer piensan que la poesía debe aspirar a la liberación de la belleza escondida en el mundo. La poesía existe en la realidad, pero solo los genios son capaces de percibirla y luchar con el lenguaje para comunicarla al resto de los seres humanos.

● La poesía es independiente del verso o de la prosa, no es un género literario. Esta idea explica que obras narrativas o teatrales estén llenas de momentos líricos, así como el nacimiento del poema en prosa.

● La poesía es reflejo de la personalidad del autor. Este carácter no significa que a través del poema se pueda llegar a conocer la vida del poeta, sino que sus experiencias, sentimientos y emociones se reflejan en el texto literario mediante la elaboración artística.

● La poesía es libertad creadora, el escritor no debe someterse a ningún tipo de regla formal, genérica y ni tan siquiera de coherencia textual.

A lo largo del movimiento se advierten dos líneas poéticas principales. Una de ellas es intimista y contenida, inspirada en las formas poéticas populares y se manifiesta en breves composiciones que suelen abordar temas como la melancolía, la nostalgia, el fluir del tiempo o la emoción que provoca el paisaje. En esta línea destacan poetas como Heine, Novalis o Keats.

La segunda línea es grandiosa y épica, expresada en largos poemas en los que se alterna la narración y el desbordamiento pasional. Los temas más típicamente románticos tienen cabida aquí: la rebeldía, los amores destructores, la muerte liberadora… Los poetas que mejor expresan esta tendencia son Byron, Shelley, Víctor Hugo o Espronceda.

4.1. La poesía romántica alemana

Con los precedentes del Sturm und Drang, la siguiente generación de poetas alemanes estaba preparada para llevar a cabo el desarrollo del movimiento. Destacan dos poetas: Hölderlin (1770-1843) y Novalis (1772-1801). El primero de ellos refleja en su obra coincidencias y afiliaciones tanto con el Clasicismo como con el Romanticismo. Comparte con el clasicismo su gusto por la belleza de la forma y la exaltación del mundo griego; romántico es su sentido místico de la naturaleza, así como los elementos del panteón y las imágenes cristianas.

En cuanto a Novalis, su obra poética en verso la forman los Himnos a la noche y Cantos espirituales. Los Himnos son una colección de poemas en los que el poeta enaltece la noche, identificada con la muerte, como el paso a la “vida verdadera”, pues la noche es la descubridora del verdadero sentido del mundo.

4.2. La poesía romántica inglesa

La lírica romántica inglesa arranca con el descubrimiento de los poemas de Ossian y la discusión en torno a su significado. Los Cantos de Ossian, poema apócrifo publicado en 1760, fue considerado el equivalente medieval de Homero. Ossian sería un pretendido bardo celta del siglo III y sus textos recogieron todo el interés que de forma creciente se estaba produciendo sobre la mitología, las tradiciones escandinava y celta y por la Edad Media inglesa. La defensa de Ossian se convirtió en un acto de rebeldía literaria contra los modelos grecolatinos del Neoclasicismo. Sin embargo, aunque Macpherson explicó que había sido una invención suya, lo medieval se puso de moda y la tradición ossiánica perdurará creando un nuevo estilo ligado a lo medieval mediante paisajes nocturnos, nieblas, sepulcros y tumbas, que se mantendrá en sucesivos géneros, como la literatura fantástica o la novela de terror.

Otro pionero del romanticismo fue William Blake (1757-1827), poeta y grabador cuya poesía se centra en un tema principal: la exposición de visiones proféticas y religiosas que lo acompañan desde niño y que plasma también en sus grabados. Estas visiones abren la puerta a la exploración del mundo de los sueños y del inconsciente, que desarrollarán más adelante algunos románticos.

Los temas esenciales de la poesía romántica inglesa coinciden con los generales europeos, pues destacan, fundamentalmente, la intimidad del poeta (sus ansias de libertad y de realización personal, sus frustraciones amorosas, sus fantasías, su angustia vital…), la visión sentimental de la naturaleza y el ideal de una sociedad justa e igualitaria. En cuanto a la forma, alternan el poema breve y puramente lírico con el poema narrativo extenso, protagonizado por personajes rebeldes, misteriosos o simbólicos. Respecto a la métrica, rechazan la rigidez de la época anterior y utilizan todo tipo de versos y estrofas.
Tras estos primeros antecedentes, se producen en Reino Unido dos generaciones románticas: la primera, compuesta por los llamados poetas “lakistas” (los que vivían en el Lake District, o región de los lagos, al norte del país), seguidores de las doctrinas del liberalismo político-económico y del idealismo filosófico. La segunda estuvo influenciada por la Revolución Industrial y por la nueva forma de producción, por lo que tienen una visión más pesimista del mundo y son más rompedores con las normas y a menudo comportan actitudes extravagantes.

De la primera generación destaca Samuel Taylor Coleridge (1772-1834), poeta, crítico y filósofo, líder del movimiento romántico en su país. Su colaboración con el también poeta Worsworth daría como resultado el volumen Baladas líricas (1798), hito de la poesía romántica inglesa y punto de partida del Romanticismo y al que la poesía europea debe una aportación fundamental: el empleo del lenguaje conversacional en poesía, un lenguaje coloquial, sencillo y cotidiano que desplazó al lenguaje artificioso de la tradición literaria.

Este libro contenía los primeros grandes poemas de la escuela romántica (como por ejemplo la Balada del viejo marinero). Su poesía es un preludio de lo que luego será el Surrealismo, sobre todo en el poema Kubla Khan, un quejumbroso análisis de los sentimientos al más puro estilo romántico. Escrito entre 1797 y 1798, se trata de un poema simbólico compuesto, según su propia confesión, bajo los efectos del opio y en el que destacan la exótica imaginería y el verso brillante y musical, aunque el carácter visionario del poema ha llevado a algunos críticos a negarle un sentido unitario.

En la segunda generación romántica coincidieron voces espectaculares aunque ninguna tuvo conciencia de pertenecer a grupo alguno. Se vinculan a esta generación: Byron, Shelley, Keats y Quincey. Los poetas de la 2º generación hicieron de su vida y su obra un acto de rebeldía contra la sociedad y la moral de la época. Todos murieron jóvenes y fuera de su patria (Lord Byron, Shelley…) Un grupo en el que coincidieron las peripecias del poeta maldito, marcadas por la precocidad con que empezaron a escribir, la muerte precoz y las desavenencias amorosas. A este grupo se les denominó “poetas satánicos” por su carácter de inadaptados, rebeldes, de breve y tortuosa vida.
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