Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica






descargar 324.69 Kb.
títuloHistoria y conceptos fundamentales de la Metafísica
página1/8
fecha de publicación12.07.2015
tamaño324.69 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Historia > Documentos
  1   2   3   4   5   6   7   8

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica

  1. Prólogo

Lo primero que hay que plantear es si existe la metafísica y lo que es. Si existe historia de esa disciplina, y para qué sirve la misma. Si no estamos seguros de que exista metafísica y en qué consiste, cómo vamos a plantearnos nada sobre conceptos fundamentales.

La metafísica no es un nombre que haya surgido nada más que por la clasificación de Andrónico de Rodas, de los libros de Aristóteles. Más allá de la física, lo que no es física. Podríamos entender lo que está más allá de lo empírico. Además se dice de la filosofía que es diacrónica y sincrónica a la vez, es decir, está influenciada por el tiempo e independiente de este en función del aspecto al que se haga referencia.

El hecho de que la filosofía en su concepción metafísica esté fuera de la realidad empírica puede ser una crítica o un piropo. En realidad, el ser humano es muy poco empírico aunque no lo parezca; lo más empírico del hombre es su propio cuerpo, y este se le presenta al hombre como algo extraño. La distancia con nuestra corporeidad es mayor de lo que parece, incluso se manifiesta en el lenguaje, se habla en tercera persona, decimos “me duele el estómago”, no me “me duelo”. Toda experiencia se expresa de forma lingüística. Un error del positivismo es uno de los principio del siglo XX, es decir, que el lenguaje habla de hechos, cuando normalmente el lenguaje habla de lo que no se ve, de los estados de la conciencia, es un potente creador de la realidad, lo que Popper2 llama el mundo 3. En uss últimos libros habla de tres mundos:

  • El mundo 1, de los hechos



  • El mundo 2, de la conciencia o del yo. Este mundo se exhibe como el establecimiento del lenguaje como instrumento, lo metafísico consistiría en que el pensar en el mundo 2 se convierta en ideas del mundo 3 por su propia solidez.



  • El mundo 3, de las ideas, entes con realidad propia objetiva independiente de los otros dos mundos. El número π pertenecería a este mundo (de la realidad eidética, objetiva). Lo que nos da la idea de que este mundo es la objetivación del mundo 2, pues aquel está compuesto de creaciones sólidas del mundo 2, es como un museo que homenajeara la potencia creadora del 2. Este mundo se compone de ideas científicas, éticas, metafísicas, etc.

La metafísica noes un discurso actual. Hoy en día de la filosofía no se espera que haga metafísica. Estamos obligados a vivir con los muertos (teorías propuestas por filósofos ya fallecidos), sin embargo, los muertos no nos pueden servir de ejemplo, no son algo indiferente sino amenazador. La herencia ha dejado de ser ilustrativa, ni indiferente sino amenazadora. A la mayor parte de la gente no le gusta lo que nos dicen los muertos, otro problema es la realidad. Requiere un trabajo, a veces son difíciles de entender, a veces son irritantes. No es una buena época para la metafísica. La apelación más dominante es el deseo que sea una filosofía de la cultura (Žižek, Sloterlin).
Slavoj Žižek es un provocador, un gamberro como Leo Bassi, un aguafiestas. Se pide a la filosofía que intervenga. Pero, ¿puede intervenir la filosofía sin metafísica? Hegel dirá que un pueblo sin metafísica es como un templo sin sancta sactorum.
Existen intérpretes como Eugenio Trías4 que reivindica la metafísica con Foucault5 como miembro de la “Gouche Divine”6 de Barcelona, dirá “sin una reflexión profunda de nuestra condición existencial no hay filosofía”. Hoy se reivindica en el mundo la figura del filósofo al estilo de Voltaire, que señala cuando el emperador va desnudo. El que está autorizado a reírse del poderoso.
Comenzaremos a analizar la historia de la metafísica desde Parménides, pero antes vamos a analizar unos textos con distintas visiones:


  1. El ser como Ente: Libro IV de la metafísica de Aristóteles.

  2. El ser como devenir: Libro I de la ciencia lógica de Hegel.

  3. El ser como existir: Capítulo 1 del Nacimiento de la tragedia de Nietzsche.

  4. El olvido como ser: La proposición del fundamento de Heidegger.




  1. Aristóteles


El ser se dice de muchas maneras, la multivocidad del ser. Aristóteles cree resolver con la multiplicidad del sentido del ser con las categorías, pero sale otro problema, el que lo Ente se refiere a lo Ente. El ente se escapa, todo lo que es es un ente. Determinar qué es ser en Aristóteles es atribuir un predicado universal a algo concreto. Nada es la propiedad de ser piedra, todas las piedras son piedras pero ninguna es el ser piedra. El Funes de Borges, lo Ente para que sea algo, solo puede ser algo en cuento se determina lo concreto, es subsumido algo dentro de lo universal “lo ente remite a lo ente”. Cuando hablamos del Ser, hablamos de los Entes, es algo presupuesto en Aristóteles como puramente lógico. Todo lo que es es, y se conforma con la solución de aclararnos el sentido en el que nos referimos a lo que es. Como un cirujano del ente. “El ente refiere a lo de Aristóteles “el Ente refiere a lo Ente”.
Es como si el ente, al preguntarse por el ser, lo que obtiene es ente. Ese problema surge a partir de Aristóteles con la substancia primera. Habla de la materia prima como un recurso elegante para no abordar el problema, porque las diferencias entre las cosas las hace completamente distintas. El Ser como lo ente sitúa el problema en una posición controlable, porque lo ente reclama su determinación. Lo ente deja de ser un problema cuando es determinado, como la respuesta a la pregunta del ovni. La pregunta por lo ente desaparece cuando podemos nombrarlo adecuadamente. El mito de Adán, al ponerle nombre a las cosas es la relación soñada del lenguaje con la realidad. El nombrar equivale a conocer la cosa.
Aristóteles le da una importancia básica a la disyunción, el diferenciar encontrado el elemento separador. Aristóteles ordena muy bien la realidad, pero esa operación básica no le sirve para interrogarse sobre el Ser. Tous duda que Aristóteles se preguntase por el Ser ya que para él el problema está en el ente.


  1. Hegel, el Ser como devenir


Algunos autores han calificado a Hegel como el último griego, el último ilustrado de la filosofía occidental. El Ser y la nada son lo mismo; adquiere el sentido del devenir. Para entender la concepción del ser que tiene Hegel podemos acudir al relato de Borges por el que se plantea el idioma analítico de John Wilkings; lo que hay que pensar es el progreso del propio pensar. La realidades es puro proceso no es sustantiva. Es mucho más sensato intentar pensar el devenir del Ser, el movimiento que el reposo. “El resultado es el cadáver del proceso” decía Hegel, la auténtica realidad es el proceso. La metafísica hegeliana es complicada porque es lógica, lo real no pensado no es real, y al revés, lo que es pensado es real aunque no lo sea. Para Hegel, todo lo pensado reclama que pensemos que es real. El Ser y la nada son idénticos porque son lo más absolutamente indeterminado. Nuestra percepción del mundo no es más que un devenir constante. No atraen mezcla unas sustantividades necesarias como percepción, identidad, el permanecer ajeno al cambio; pensar la realidad, por tanto, es su fluidez.



Hay otro término importante que es lo inmediato, la inmediatez. Lo inmediato es sin nada en medio, viaja a la velocidad de la luz, es un fogonazo instantáneo. Hegel es un heredero de la modernidad, el culto a lo inmediato. Para Hegel lo inmediato es el modelo más básico y más inferior. Aun no ha sido trabajado, hay que superar esos inmediatos. Lo inmediato no es más que un nuevo comienzo. El Ser y la nada son lo más inmediato.



  1. Nietzsche


Desde los años 80 se valora especialmente la primera etapa de este autor. Según Heidegger, este libro no está a la altura del desarrollo de la metafísica nietzscheana.

En el arranque del Nacimiento de la tragedia diferencia entre ser y existir y entre ser y estar. El Ser tiene un sentido más lógico que ontológico, orientado a atribuir cualidades, ese uso del verbo es ser es preferente (es tonto, es moreno, es alto…). El existir se emplea cuando se quiere afirmar que algo en realidad es algo. Si algo no existe, es que su ser fantasma no es su ser ser; es el verbo en su sentido ontológico. Uno puede ver lo que no existe, puede no ver lo que existe. Hay otro sentido de existir más profundo que revela Schopenhauer, que es el propio existir. El problema no es la existencia de las cosas, la realidad es puro sueño, pura apariencia. Ese descubrimiento del existir nos pone sobre unos matices de la palabra.
[Realidad – Existencia – Ser]
La realidad es una poderosa construcción de nuestro intelecto. Excede a los hechos, todo lo que existe es real, pero no todo lo real es existente (lo no existente). ¿Lo real es existente? Lo real tiene su propia realidad, no somos animales únicamente empíricos sino también simbólicos más de lo que creemos. En muchas ocasiones pretendemos que algo real sea existente cuando no hace falta. El número π es real, pero no existe. Todas las ideas son realies pero no son existentes. Luego está el Ser, el ser como problema es planteado a partir de Schopenhauer hasta Heidegger. Se oculta tras el existir de un modo, y de otro modo hace del ser algo que sin estar integrado en el problema del existir es algo desconocido aún. Para Heidegger el ser que busca es la nada o el tachado del ser.
Para Nietzsche la vía de acceso a lo Uno (fuerza primordial) es el propio existir. El nacimiento de la tragedia es un libro cada vez más valorado, el primer Nietzsche (en ocasiones los autores no llegan a superar su primer trabajo como Heidegger en Ser y tiempo que la fenomenología fundamenta el existir propio como una nada, basado en el propio Schopenhauer, el propio mundo impensable). El poeta y el metafísico quieren lo mismo, expresar lo que no se puede expresar con palabras, la realidad. Para Schopenhauer el modo de expresión principal es el arte. La escritura filosófica debería de ser artista. El final de la filosofía es la mística. La ética es oscura. Lo que impresiona a Nietzsche de Schopenhauer no es la solución de este, sino haber puesto de manifiesto el problema. El problema no es encontrar un consuelo ante la existencia. No es aprender a celebrarla; sino celebrarla adecuadamente. La finalidad real de la filosofía de Schopenhauer está en la línea de la sabiduría budista, que consuela la tragedia de vivir. Como recuperar un sentido del existir que aprenderá a instalarse en el Ser.
El sueño y la embriaguez son otros de los estados de la conciencia, autoconciencia es lo que se pierde. Lo Apolo y lo dionisiaco, lo que perdemos es el principio de individualización, aquello que nos hace creer que somos un yo. En la Edad Moderna el yo equivale al cogito cartesiano, esa autoconciencia puede tejer. No hay un yo distinto, y es el que da sentido a los otros yo. No puede asumir su contradicción. El yo en Kant es la base de la ética pero en la filosofía teórica el yo no es un fenómeno, es un problema. Kant llega a conclusiones del yo, lo que actualmente se conoce como percepción trascendental, que no es más que un punto de vista. Aparece otros problema, sin embargo, dada una conciencia que es una sucesión de estados o algo por debajo, nosotros desapareceríamos, nuestro yo sería la sombra de nuestro yo. Para recordar un día entero necesitaríamos otro día entero, no podríamos recuperar nuestro yo pasado. Si pensamos que hay algo por debajo que soporta tenemos otro problema, que sería ese yo que da soporte a los otros estados del yo. Muestra la imposibilidad de la psicología racional y cae en constantes paradojas. Esa idea de yo paradójico kantiana es la que aparece en Schopenhauer como yo representación. Donde hay representación no puede haber voluntad, donde hay voluntad no puede haber una representación; se utiliza igual que Nietzsche el velo de malla, una ilusión. Si eres consciente de esa ilusión ya no es una ilusión. No podemos evitar ver lo que vemos aunque sea falso (cine). No podemos desprendernos del velo de malla. El único contacto con la otra realidad es el propio cuerpo, pero una realidad desnuda, que experimenta deseos que no puede controlar. Cuando tomas conciencia de tu cuerpo, experimentas la voluntad misma, lo que en realidades el mundo es.
El modo como nos engañan lo llama Schopenhauer principio de representación. Somos un Yo yo y un Yo que puede decir yo. Somos algo. Es lo primero que se deshace cuando tomamos conciencia de la voluntad. El desaparecer en el todo, la inacción absoluta una “sentidad” de aquellos que pueden deshacerse de lo suyo.
Nietzsche la da a Schopenhauer ese valor afirmativo. Las dos formas de relación ontológica con lo real son el sueño y la embriaguez. El sueño ¿en qué sentido?, un sueño en el que estamos, en que vivimos. El mundo de Apolo es el de la representación del mundo, no es una representación falsa, sino verdadera. Más que buscar la verdad hay que asumir la apariencia como verdad. Lo aparente no esconde nada.
En el caso de lo dionisiaco, el sueño es el reverso de la conciencia cartesiana, lo que embriaga es el cuerpo, cuerpo que desaparece en la danza. Como si el cuerpo embriagado viviera como cuerpo; el control del cuerpo sobre la conciencia, toma el control del cuerpo. Estas dos desapariciones del yo lo ponen en contacto con lo “uno primordial”. No hay concepto, no hay determinación, es como un agujero negro. Es una experiencia, inefable (no se puede definir mediante conceptos). No se define, se está en él.
El marco de la filosofía de Nietzsche es el propio existir del que no podemos ser conscientes si no eliminamos la conciencia previamente; luego Nietzsche se dedica a traer las consecuencias de esa experiencia apolínea o dionisiaca. El ejemplo de Sócrates, en la tragedia Ática hay un socratismo, un traidor, el ejecutor del espíritu trágico. El espíritu trágico, la celebración de “poso” (¿?). los griegos celebraban una misa, celebraban el existir mismo en la tragedia Ática. El propio Sócrates es el Cristo civil.
Si el ser es sustituido por el existir, el problema no es determinar qué es el ser sino determinar en qué consiste la experiencia del existir. Entendemos a la filosofía de Nietzsche, su escritura artística, el entendimiento de la vida como obra de arte al estilo del autor de El Retrato de Dorian Grey, el sentido de interpretar el Zaratustra (que vuelve para que los hombres recuerden). Los extraviados han de darse cuenta de que están extraviados. Toda la cultura occidental por socrática es decadente; heredera de los griegos, Sócrates es el parangón laico de Cristo, muere por la verdad, relación trágica con el Ser. Canto a Wagner que será el que nos sacará de esta decadencia. Se critica toda la cultura occidental.


  1. Heidegger


Fue nazi, y esto lo ha convertido en proscrito en algunos países como Italia y Alemania. Pero el H. nazi es sólo es de la época metafísico-política. ¿No es toda su filosofía nazi? No. H. en esa época metafísica del filósofo y su capacidad de influencia pero esto resulta frustrado.

Incluso el H. que enseña durante la Segunda Guerra Mundial, es crítico con las interpretaciones nazis que se hacen de la obra de Nietzsche. H. no ayudó a uno de sus discípulos; siendo este judío. Lo deja en manos del destino. Era el mayor no- metafísico del siglo XX. Para él la metafísica es un gran error que parte de Platón y Aristóteles con la confusión del ser y lo ente. Para Platón y Aristóteles el ser solo puede ser pensado como algo determinado. No es concebible de otra manera.

En Aristóteles no hay otra referencia al ser como lo ente. A partir de esto se despliega una comprensión del ser totalmente equivocada. Es no- metafísico porque no hay un regreso fácil a una comprensión del ser no determinado por lo ente. Heidegger pretendía llegar a una comprensión del ser no mediada por la tradición, libre de la visión proporcionada y distorsionada por los entes.

Se inspira en los presocráticos y en los poetas. Aquí H. es muy interesante; la poesía es algo que habla de algo que está más allá del aparecer. Se instala en una dimensión cercana al ser para la que no hay palabras más que las poéticas. No aparece como una determinación, sino como una celebración del instante, del tiempo, del ser mismo, de la physis, los dioses perdidos, la inasibilidad de lo real.

El camino de vuelta pasa por un camino de relación con los presocráticos, en los que intuye una comprensión del ser ya posible, y pasa también por los poetas como Hölderlin, Celan y Trakl.

La proposición del fundamento entiende fundamento como razón. De hecho, el concepto de fundamento es ya un oxímoron. La razón es fundamento del ser, ese ser cumple la función de ser un nuevo verbo copulativo. La proposición del fundamento plantea que nada es sin ninguna razón de ser. Es el imperativo de la razón absoluta. No aceptamos que algo no tenga razón, de hecho si no lo encontramos por nosotros mismos, hacemos que otros lo busquen por nosotros. No toleramos el azar, que algo no tenga fundamento o razón. La proposición del fundamento dice algo más: nada de lo que es o existe es algo más que la razón de su existencia. Es decir, el fundamento racional de lo que ocurre es lo que ocurre, no lo que yo veo que ocurre (ciencia moderna híper-racionalista) Aquí avista Heidegger el principio del oscurecimiento del ser, si el ser no tiene fundamento, es que está fuera del fundamento. Hemos olvidado que hemos olvidado algo. Está tan olvidada que no hay manera de recuperarla.

Hay que recuperar la pregunta por el ser, pero una vez recuperada, qué hacemos con ella. La metafísica de H. es muy bella pues aspira a conseguir algo que no se puede conseguir.

  1. La metafísica de la sustancia I: Parménides



  1. El Ser como permanencia en el tiempo

Cuando hablamos de substancia en referencia al ser, podemos decir que es el hogar de lo absoluto y de lo eterno. El instante por definición no es tiempo, ya que un instante no dura, o dura eternamente. El tiempo de Dios es el instante. El ser como substancia nos los imaginamos en el plano espacial, como lo absoluto, como lo no ligado, lo que no está sometido a la cadena de causas y efectos. El ser es el que es, al que no afecta ningún otro ser es el ser absoluto.

La absolutilidad y la eternidad en el instante serían dos características que podríamos atribuir al ser más allá de las cosas que son.

Parménides es el primero que piensa el ser en esos términos. De él se conserva el famoso poema de Parménides, que ni siquiera está completo. Doxa y aletheia tienen gran importancia en este autor. La verdad se parece más a la penumbra que a la luz. No está ni iluminado ni oscuro. Los japoneses son un claro ejemplo de ese culto a la penumbra. Lo penumbroso revela mucho más de las cosas que la plenitud de luz. La iluminación excesiva ciega la verdad. La verdad como aletheia no es algo que se busca, es aquello que se revela bruscamente.

El otro término, la opinión, es concebida como un saber precario e imperfecto. Es lo primero que se de algo, sin conocer nada de él previamente. Parménides plantea la Doxa como una especie de camino hacia la aletheia. Es un saber limitado, algo que se ofrece al mundo como algo comparable a un libro de autoayuda. Cabría pensar que es razonable que la información proporcionada por los sentidos ser verdadera; pero la paradoja está en que lo razonable es la falsa cierta verdad. Es la base principal de la doxa.

Por primera vez, Parménides aborda el discurso sobre el ser de un modo inapelable. Es decir, el ser comienza y acaba conmigo. El texto que estamos tratando opone la vía de la verdad y de la doxa.

El rapto que sufre Parménides por las yeguas aladas, es como figura literaria un sacarte de ti mismo. La diosa, Dike que queda representada en el texto es más que una diosa, una potencia, la móira, el destino. El destino de Parménides es llegar hasta la diosa, que le conducirá hasta la verdad. Esto le convierte en un mensajero. Pero, ¿por qué hace falta un mensajero? Porque la diosa no puede hablar por sí misma. El ser no habla por sí mismo, para lo que necesita a la diosa y esta, a su vez, necesita un mensajero. De nuevo se ve la noción de aletheia como aquello que se revela, no se encuentra por mucho que lo busquemos a no ser que se nos muestre. La diosa le transmite esa verdad, hasta entonces, él no había sido capaz de hallarla.

Hay tres vías hacia el camino de la verdad: el ser, la afirmación de que el ser es y el no ser no es, y la tercera es la que entiende que las cosas que son, son y las cosas que no son, no son. La peor de las estas, es la última. La bicefalia de Parménides es ontológica.

¿Qué ocurre cuando empieza a hablar la diosa, qué relación se establece entre pensar, decir y ser? Pensar es decir el ser. ¿Cómo podemos ver el ser? No es algo ante la vista, ¿entonces? Se muestra ante nosotros como evidente, como algo “que no podemos no ver”. Parménides piensa que pensar es ver, aunque esa visión sea con la mente y no con los ojos. Parménides comienza la historia de la metafísica al afirmar que decir el ser es equivalente a ver el ser. De esta manera, el pensamiento es lenguaje. El lenguaje se muestra como el problema central de la filosofía desde hace siglos, aunque Parménides no lo considere así. Los primeros que pondrían en cuestión el pensamiento como lenguaje, serían los sofistas. El pensamiento, según Parménides, sería el órgano sensorial sexto, que capta el ser mismo. Lamentablemente, esto no es así.

La democracia es por excelencia el lugar de la ficción, de las verdades temporales; lo que da lugar a una concepción artística de la filosofía, algo que secundaban fervientemente los sofistas frente a Platón o Parménides.

Mosterín dice que la metafísica es el opio de los filósofos. La filosofía como una religión más, una creencia. La realidad es real, es una creencia, no que se adopte, si no que es algo en lo que vivimos. Newton crea la Ley de la Gravitación Universal, no la descubre.

Según Popper existen tres mundos, y hace hincapié en el esquema que los representa. El mundo 1 corresponde al de los hechos; el mundo 2 se corresponde con el de la conciencia (un mundo que nunca llega a ser real, de hecho, no hay nada más irreal que nuestra conciencia, efímero y fluido, es, para Popper el espejo doble de los otros mundos; y esto es lo que somos. Carece para P. de consistencia); y, finalmente, el mundo 3 que hace referencia a las ideas. No obstante, y a pesar del segundo plano al que relega Popper el segundo mundo, si no hay conciencia del mundo, no hay mundo. Esto demuestra que el lenguaje es de todo menos arbitrario, el lenguaje objetiva el mundo tres del mundo uno. Si creamos una palabra, nuestra intención es mandarlo al mundo tres. Queremos elevarlo a idea. Al asignarle el verbo ser a cualquier término, estamos creándolo, estamos haciendo que sea de algún modo.

¿Se equivoca realmente Parménides, como dice Mosterín? El discurso de Parménides se origina de una confusión con respecto al lenguaje. ¿El verbo ser nombra verdaderamente al Ser? No, nombra una cualidad abstracta, un ideal. Siempre nos dice una característica esencial de algo, el perro es… falta algo, y el ser tiene una función atributiva. Según Popper y Mosterín la existencia sería algo que sólo tendría sentido en el mundo 1, es fácilmente admisible, pero no así también aceptar que solo es real lo perteneciente a este mundo. El filósofo no está creando una ficción, sino que existe e un mundo ideal (1) o ideal (3).

Los sentidos no son capaces de captar la permanencia, es imposible que la capten. El “estar” es una transitividad del “ser”, es decir, si estoy de algún modo es porque soy. Esto no supone negar la apariencia de lo aparente. El uso mismo del ser no niega la realidad apariencia de las cosas. Lo único que ocurre es que se consideran niveles de realidad. Desde pequeños aprendemos a identificar niveles de realidad, a ver el “estar” en el “ser”.

En el poema parmenideo, se presentan tres vías entre las que sólo una es correcta. Deberíamos intentar que el lenguaje sea el ojo que ve el ser, pues este no se ve a simple vista. Estas tres vías son

  • El ser es y el no ser no es (no cabe la persuasión cuando hablamos de certeza). Es una actitud realista, es un poco aristotélica, conocer consiste en separar lo que es de lo que no es. Ahí entra el carácter analítico de Aristóteles. (Google Maps es real, pero en tanto que representación no es real)



  • El ser es y el no ser es (dialéctica, contradicción). Siempre caemos irremediablemente en la segunda vía. El ser ha de ser aquello que no sea la nada, no ha nacido, pues de la nada no puede nacer nada. (¿?)



  • El ser es y no puede no ser (afirmación rotunda del ser) Proscribe pensar la nada.

La ciencia moderna es parmenídea, la tercera es la vía de la verdad contemporánea.

La filosofía tiene una vía áurea, y muchas vías secundarias, la vía principal te lleva directamente te lleva donde quieres, pero llegado el momento, se convierte en algo aburrido. A lo largo de la carrera se aprende a apreciar esas vías secundarias. La inmanencia absoluta es difícil de sobrellevar, hasta Nietzsche.

Cualquier forma de ser que no sea, no puede ser, luego es la nada. Se piensa el ser como una forma circular.

Heidegger habla de la moira como el sino: el destino de cada uno. Lo que ha de ser pensado, nos dice cómo hemos de pensarla exactamente. La realidad misma nos dice de forma velada cómo hemos de pensarla. Aquello que se busca, nunca será encontrado, pero durante esa búsqueda, lo expresaremos de diversos modos. Este hecho queda reflejado en la importancia de la pregunta más que de la propia respuesta.

Ficha 2 de Heidegger

  1. “La relación entre el pensar y el ser mueve toda la metafísica occidental”. “Invulnerable piedra de toque”

“La relación entre pensar y ser mueve toda la metafísica occidental es una invulnerable piedra de toque”. En un momento dado, el se dejará de ocupar el primer plano, y cambiará la formula aquí planteada.

La metafísica occidental es un error pues se dedica al estudio del ente como si fuese el verdadero ser. Es una X que tiene sentido en función de lo que sea cada ente. El pensar captura el ser, esto dice mucho, pues se dice que si entendemos el ente es porque de algún modo entendemos el ser.

La filosofía no es una doctrina pensada de un primer momento, las primeras filosofía fueron escritas. El pensar se mueve de diferente manera. Es un gran elogio que te digan que hablas como un libro. El escrito permite la prolongación en el tiempo del pensamiento. Muy pocos se atreven a hablar como escriben.

¿Cómo imaginamos nosotros los cultos griegos? ¿Leen? Hablan. La relación con el mundo es mucho más verbal que escrituraria. Hegel dice que lo real se instala directamente en lo universal, no en lo verbal. Este simple hecho ya hace que no conozcamos lo particular, un algo en sí, no sólo el concepto en que está englobado. Sin embargo, esta crítica no es siquiera pensada por Hegel, que considera que elevar una categoría a concepto, es un punto a favor.

El lenguaje es tramposo, aleja la singularidad de algo con solo nombrarlo. No sirve inventarse un solo nombre para una sola cosa en singular. Ponemos nombre a las cosas porque no soportamos no identificar algo, y esto implica una inquietantemente intriga. ¿Qué es lo que caracteriza y singulariza la realidad? Se ha llegado a proponer que la materia es aquello que singulariza, la cantidad de cada cosa no es siempre igual. Se ha sustituido sin embargo lo cualitativo por lo cuantitativo (actualmente somos números, somos una cifra en el carnet de identidad, de la seguridad social, de número de teléfono…). Y esto es singularizante en realidad.

Heidegger ve en Parménides la relación tradicional de pensar y ser, ve en su poema, el reflejo de algo, la expresión de un instante que no se volverá a repetir. El pensar no piensa el ser, es el ser el que obliga al pensar a pensar lo que capta. El lenguaje hablado se deja pensar por el ser. El lenguaje filosófico está referido, por tanto, a lo que hay, lo que se ve, no a una comprensión de ello.

  1. Sentido de la sentencia parmenídea “Pues lo mismo es pensar que ser” (frag. III) y versos del fragmento VIII 34 y ss. No traer a la luz, sino una oscuridad “desconcertante”.

¿Qué significa que pensar y ser es lo mismo? En la frase hay cuatro elementos: el pensar, el ser, la relación entre ambos y la mismidad. De estas cuatro relaciones, siempre habrá a su vez, problemas y dudas.

  1. Tres exégesis “históricas” de la relación entre pensar y ser



  1. Primera exégesis: el pensar es ente y forma parte de la totalidad de lo ente. Y lo ente coincide con el ser



  1. Segunda exégesis: la filosofía moderna. El ente es “objeto”, y el “objeto” es en tanto es percibido (ese=percipi, Berkeley)

Hegel se pronuncia de cuatro maneras que sacan de quicio a Heidegger: Ser es aparecer, la apariencia tiene un sentido fantasmagórico, no aparece como un fantasma, es que se hace presente, y lo único que podemos cuando sucede esto es pensarlo.

Lo poco que queda del ser en el presente moderno es la obstancia (neologismo, no obstante), según Heidegger. La obstancia es la presencia de algo obstaculizante, pues usamos las armas apropiadas, sería un constante asumirla y un constante destruirla.

La voluntad de dominio (Nietzsche) hay un dominar que no deja al ser otra forma de ser, que la obstancia.

Cuando un fiel está rezando el no creyente sólo oye una serie de frases, solo el lenguaje, falta la coligación que tiene el creyente, que está hablando, aunque es un hablar por medio de la oración, pues aunque sea el creyente el que la pronuncie, es la oración quien realmente habla y esta supone una coligación del creyente con la divinidad.

  1. La metafísica de la esencia I: Platón y Aristóteles

El problema para Platón en más bien qué es el ser para el pensar. El ser está ahí, simplemente debemos saber verlo. La noción de idea platónica y, en su uso general, es bastante controvertida, nadie entiende realmente lo que implica, pero es de uso generalizado y sus significados son variados dependiendo del contexto en que se use. A veces, tiene un sentido muy similar al de concepto, pero aprenderemos que son cosas distintas.

Uno de los muchos sentidos de la idea, es como precursora de la acción, es su dimensión práxica. Por último, idea es casi equivalente a un mero pensamiento, cualquier pensamiento por el hecho de serlo es una idea aunque no se concrete como tal. La idea que nosotros tenemos de idea no es la de Platón. Tenemos que acercarnos a esta noción platónica de idea, de hecho es uno de los temas más recurrentes del momento.

Es diferente de concepto pero es equivalente en cierto sentido al ideal kantiano (con sentido práctico). Captar el sentido de algo, es captar el concepto al fin y al cabo. El concepto equivale, por lo tanto a la cosa, pero no como cosa material, estas entran en nosotros a modo de conceptos. Las palabras, los sustantivos son conceptos, se relacionan entre sí asimismo en el plano conceptual. La definición de un concepto en un diccionario hace, en ocasiones, alusión a otros conceptos. Son determinaciones universales que se relacionan entre sí siguiendo una jerarquía, de lo universal a lo particular.

Volviendo a al ideal de Kant, diremos que todo lo que hacemos lo hacemos con fines racionales. La acción humana no es un movimiento natural, sino una praxis (matizar que se refiere a la acción racional). La praxis es teleológica, sigue siempre un fin, un thelos. Proyectamos intelectivamente el final de la acción si haberla realizado aún. Cabe destacar que se puede habar de una jerarquía de fines. El ideal quiere referirse a la luz de guía que proyecta la idea para la acción. El ideal siempre es un horizonte que no se cumple, pero que guía. El ideal no es impreciso, descansa en una idea. El ideal mueve la acción colectiva. Dónde se materializan esos ideales, sobre todo en el ámbito de lo teleológico y lo estético (artístico).

Hay una importancia en lo colectivo de crear un sentido general para el mundo, un significado que se refleje en la propia vida. Hay necesidad de dar un símbolo artístico a los ideales.

La palabra idea, está sometida a la ideología que no es otra cosa que un conjunto de ideas. (¿) Donde hay ideología no hay conciencia de clases, para Marx es el velo que oculta lo que realmente oculta, las relaciones jerarquizadas de la sociedad. La idea ocupa el lugar en Marx lo que sería la superestructura.

Cuando Platón habla de idea, está nombrando al ser mismo, pero de tal modo que la idea queda más allá de la comprensión del ser. Captando ideas se capta el ser, más allá de lo que la idea represente respecto a lo real.

Hay varias etapas en Platón, en la primera es socrático, donde describe a su maestro, pero posteriormente dará un giró para dar un lugar prioritario a la idea en determinados diálogos, no es la teoría de las ideas, pero se le acerca. La aproximación definitiva a las ideas es una aproximación al ser.

Cuando el pensar acepta la idea como tal, está captando el ser. Las fábulas o mitos de Platón tienen una función parecida al prólogo del poema de Parménides, no es un mero adorno del discurso, es la intención de crear una determinada posición del pensar respecto a lo que se quiere decir. Hay un afán determinado por describir discursivamente lo suprasensible. Son historias que ocurren siempre en un mundo que está más allá del mundo sensible.

¿Por qué este desplazamiento de la sustancia a la esencia? ¿Qué es más real, lo real o lo existente? ¿Qué diferencia hay entre estos? En el banquete, se dice que se ha de comenzar amando a una persona y acabar amando a las ideas, ¿qué tienen las ideas que no tienen las personas? Las ideas no cambian, ni desaparecen perdidas en el fin de la existencia. Visto así, parece más lógico amar a las ideas, y ellas te corresponden dejándose ver. La contemplación es fundamental para una relación de amor, tanto referido al extracto metafísico como al sensible. El habla de las ideas es su despliegue, que se da cuando se muestra.

La intención de Platón en sus diálogos es dejar que la idea, dejando el diálogo como detonante, se muestre. Es pura dialéctica. El pensar adquiere un sentido erótico, un sentido amoroso, no hay despliegue, si no hay interés amoroso. A las personas les falta ser, porque son perecederas. En el Banquete, la idea es algo buscado eróticamente en lo que se mantiene un diálogo dialéctico, es dejar que la idea se despliegue y deje ver lo que es. La idea es un molde que da forma a lo que existe, esto significa que las cosas que existen, que están cambiando continuamente, sean el medio de conocimiento de la idea….Esto provoca tensión, pero la respuesta última, es no. La idea ha de hablar por sí sola, como una idea, es una especie de modelo perfecto.

El movimiento, por lo tanto, se produce porque el mundo de la sustancia es cambiante y perecedero, sin embargo, el ser y la idea son algo permanente. No puede estar en un plano de existencia sino en uno más elevado. Las ideas en Platón no son meros contenidos de conciencia, son absolutamente reales.

Del despliegue dialéctico de la idea del Bien depende el despliegue de todas las demás (mito de la Caverna). El ámbito de la existencia implica no solo el tránsito continuo del ser al no ser (efimeridad del ser), sino también……..?¿?

Uno de los deseos más profundos que tenemos es que la realidad no se nos presente tan resistente, queremos controlar la realidad, atravesar puertas y que lo que pensamos sea real. Porque de esta forma, podemos decir que lo real es producto de nosotros mismo, pero claro esto no es así. No obstante, ¿Y si lo real no nos resistiera? No queremos negar lo real, sino administrarlo nosotros. Gracias a la idea de Platón podemos soportar esto, un realidad no existencial (Schopenhauer), por la misma razón, Heidegger es anti-platónico, desde Ser y tiempo. El platonismo es muy confortable porque las ideas son reales, persiguiéndolas renuncias a la existencia.

La irrealidad última de lo real se produce porque no son ideas, lo ideal es lo real por tanto. La idea es autónoma, la idea de unidad ha de ser captada mediante sus despliegues. Sigues hablando de unidad, pero no por el mero hecho de hablar por hablar, sino porque la idea se ha mostrado y tú has participado de su despliegue. Sin un proceso, cualquier hecho puede ser tachado de no ser auténtico, pues si en tu vida llegas a conclusiones es porque han ido formándose poco a poco.

Los seres humanos buscamos aferrarnos al ser, pero no se sabe dónde puede ser encontrado actualmente. Se puede entender que Nietzsche odiara a Sócrates, pero es un pecado convertir a Platón en un socrático; este está sometido a miles de malas interpretaciones, empezando por aquel alemán vitalista.

¿No es irritante que todo deje de ser? En Pesoa llega a ser un planteamiento casi delirante, la extrañeza ante el mundo es desoladoramente pesallidezca, ¡le parece increíble que el mundo sea! Se asombra de que las personas de su alrededor existan.

EL uso de la palabra idea en Platón no es tan frecuente como cabría esperar. Utiliza varios términos en sustitución como eidos, ousía, physis… La obra platónica es sincopada, son tránsitos bruscos de una época a otra. Hay una época extraña, oscura la última donde se enmarcan el Parménides y el Sofista, donde Sócrates bien desaparece, o bien es ridiculizado. Hay que darle valor a los distintos Sócrates; el Sócrates Sócrates, el Platón disfrazado de Sócrates y un Sócrates que ya no es Sócrates.

  1. La apariencia externa de algo es la forma, algo que siempre está ligado a la noción de idea. La primera noción de idea es la de una forma que solo capta el pensar y que no se remite a lo que realmente es.

  2. En segundo lugar la constitución o condición de algo. Algo es lo que es por su forma. Lo constituido es un marco político. Normalmente, toda teoría revolucionaria aspira a llegar a un estado pre-político, es decir, algo que esté abierto. La idea cuando constituye algo hace que ese algo sea ese algo. El calificativo siempre es necesario pues determina la cosa y la hace distinguible.

  3. La característica fundamental que determina un concepto. Dicho así queda un poco tosco, en algunos sentidos la noción de idea se acerca a la de esencia. La determinación conceptual de algo de modo que sirva para hablar de algo concreto. Ha de haber una determinación esencial. Los primeros diálogos de Platón acaban siempre en puntos suspensivos, pues nunca se llega a la ansiada determinación esencial.

  4. El concepto mismo. Que la idea equivale al concepto mismo, es decir, la idea expresa lo que algo es y el modo (su despliegue) de lo que eso es. La idea expresa la idea misma suena algo cutre. Sin embargo, una vez captada la noción de idea sí podemos hacerla equivaler a lo que nos aporta el concepto.

  5. El género o especie. A veces la idea parece aparentar el género o la especie. Sí y no. Las obras de Platón son diálogos por lo que no hay que prestar tanta atención a lo que se dice sino a cómo se dice.

  6. La realidad objetiva que subyace al concepto. Lo que da sentido al concepto es la idea. No es por tanto más que una representación en última instancia de la idea. Se diferencia de la cosa en sí kantiana porque esta no se puede conocer y la idea sí. Este sentido es al que más relevancia da Platón. Idea = Ser.

Primero la idea como concepto, que en realidad no es la intención verdadera de Platón, sino que es un ente, pero ¿es meramente intelectivo? Parece ocupar el lugar de las cosas; otro mundo, pero es que hay otro aspecto a tener en cuenta, la idea no solo vive en el mundo de las ideas, también está en las cosas de alguna manera. Si la idea solo fuera un ente del mundo de las ideas entonces no habría problema, pero la cuestión está en que como entes, las ideas también están en la realidad sensible. Algo que Platón nunca llega a entender y encontrar del todo.

A diferencia de las cosas a las que conocemos proyectando sobre ellas una lógica de la determinación (pesa tal, es rojo,); el alma es espectadora del auto despliegue de la idea; no es, sin embargo, un despliegue visual, sino dialéctico. ¿Cuándo es consciente de la necesidad de esa dialéctica)? Cuando la teoría entra en crisis, en el Parménides (“taylaps”). En ese proceso dialéctico la idea muestra su ser.

Anamnesis es un rescoldo velado de una realidad olvidada. ¿Dónde está ese recuerdo olvidado de lo estudiado el día de antes de un examen? ¿Qué pasaría si tuviésemos una experiencia amnésica de una realidad que no se corresponde con nada que hayamos conocido nunca? ¿Hay algún choque que me haga recordarlo de pronto? No. El único modo es un camino de salida (en las pelis de ficción son los rebeldes). En la anamnesis platónica no se puede ver la realidad detrás del espejo porque no hay una realidad verdadera opuesta a la realidad falsa, sino que todo es la misma realidad.

¿No son reales los entes matemáticos? En primera instancia no son mutables, sólo son captables de manera evidente, que por definición no puede ser falso, no ocurre lo mismo con las afirmaciones que refieren al mundo (es de día es algo que muta). El ente matemático parece cumplir todas las expectativas pitagóricas.

Aquello que sabemos del mathema lo sabemos por lo hemos vivido.

El orden de realidad de las ideas es distinto pero no distante al mundo sensible.

La mimesis y la participación o bien las cosas imitan el modelo ideal o bien las cosas participan de las ideas. La mimesis tiene un pequeño inconveniente, la idea queda excluida, ¿cómo conocer lo sensible en cuanto sensible? La copia me permite conocer lo original; sí y no. La grabación destruye lo original, en realidad, las copias tan solo distancian de lo verdadero. Lo auténtico se convierte en lo sucedáneo, y lo sucedáneo en lo auténtico, si te acostumbras a la copia, después ya no te interesa el modelo.

La participación, es el modo más complejo pero preferido por Platón. LA naturaleza por definición nunca puede estar muerta, siempre está en movimiento, en cambio. Toda la physis es pura ebullición, es lo que hace que las cosas sean lo que son. Rechaza, sin embargo, también esta teoría.

El lugar que ocupa la idea de Bien en relación con el resto de las ideas. Si hubiese que poner otro nombre al Bien sería el sumo ser, el ser mismo, el Dios. El fundamento de todas las ideas es esta idea (el sol, no es solo aquello que hace que todas las cosas sean visibles sino también que las cosas sean; sin él todo lo que hay en la tierra no sería) No es que las ideas sean distintas a la del Bien, y ¿qué es la idea de bien en Platón? Porque el modo en que conocemos….hace que aquello que conozcamos sea bueno, verdad y bello.

EL impulso hacia la búsqueda del bien es erótico. Es la verdadera huella de ese contacto con las ideas, el verdadero recuerdo de nuestra otra vida es el impulso amoroso. Es el impulso a regresar a buscar lo que hemos perdido, se empieza amando lo más cercano. En el amor se busca lo bueno.

En el Parménides, Sócrates aparece como un personaje deslucido, casi penoso.

¿Qué es la cabra, es una réplica de la cabra en sí, o es el conjunto de las cosas en sí del rabo, el pelo, etc.? Nos da miedo estar rodeados de ovnis… Objetos no identificados. No sabemos lo que nos rodea y somos totalmente incapaces de conocerlo, una idea que nos hace sentir francamente impotentes y aterrorizados.

El mundo sensible se rige por el principio de no contradicción. Es el mundo de los hechos en que cuando pasa algo no puede pasar su contrario de manera simultánea. Pero la idea no se rige por esta lógica, sino por una lógica dialéctica (A y no A, se pueden dar al mismo tiempo). No hay hechos, porque es como una ficción. Lo que hay en vez de hechos, son procesos como realidad. El ser y el no ser van conmigo, no somos los mismos que cuando éramos pequeños. La dialéctica por tanto es el idioma de la idea.

Los intentos previos al Parménides fracasan estrepitosamente, la prueba está en que aquí hace Platón una crítica feroz a su anterior teoría de las ideas. El problema de Platón es que reduce la dialéctica a la idea. Esto nos da una pista acerca de lo que es la dialéctica en que se dice que es el movimiento de las ideas. Para Hegel esto no es más que una limitación, la dialéctica de Platón no podría regresar de nuevo a la realidad. Lo propio de una idea es que nos obliga a pensar su ser y su no ser, es la propia idea la que nos aduce a considerarla en su no ser.

Una vez terminada esta parte, le sigue una larga exposición sobre la unidad y la multiplicidad, ahora es Parménides quien se lleva el papel protagonista, en detrimento de Sócrates. Podemos ver destellos de lo que hablamos acerca del poema parmenideo, para hablar de la unidad necesitamos considerar su negación, la multiplicidad. El ser propio de la idea es ese mostrarse dialécticamente, según Platón. El despliegue ocupa las dos terceras partes del dialogo o incluso, pero, a su vez, la idea de todo este despliegue ha de ser entendida como la unidad.

Un despliegue dialectico no es más que la afirmación de su contrario, se deduce que hay entrecruzamiento de consecuencias. Cuando la unidad se afirma como simple, también hay ahí una referencia a su no- unidad. La idea es una red de referencia en que podemos recorrer ese despliegue de cualquier manera y en todas las direcciones.

¿Qué particularidad tiene una hipótesis? Que simplemente estamos suponiendo, sacando una cadena de consecuencias. Tenemos una vaga noción de lo que es el uno, pero el inicio sigue siendo una hipótesis. De hecho, lo propio de la dialéctica siempre es esa noción imprecisa y vaga de algo. Lo inmediato es siempre lo más abstracto, lo más pobre porque no tenemos la experiencia de ello; así es como conocemos a las ideas. Las ideas exigen que las pensemos, que las mediemos, y ¿la mediación que es? El despliegue dialectico. Cuanto más meditado este ese pensamiento, cuanto más rico sea ese pensamiento, más rico será nuestro saber. Pues con la idea pasa exactamente lo mismo, la unidad de sopetón es la unidad, lo múltiple de inmediato es lo inmediato y me quedo tan tranquilo, pero esto no es así, simplemente tenemos una vaga recepción de su verdadero ser.

Parménides siente una especie de repugnancia hacia las hipótesis. Al final del Parménides ¿Qué sacamos? Antes era una persona, después ya es otra. Antes la unidad y la multiplicidad eran una cosa normal, después de leerlo las ideas cobran vida, dejan de ser meras referencias intelectuales. El sentido de las ideas está en ese movimiento y lo incorporas.

Esta (ficha humildad intelectual) no es una forma de proceder parmenídea, pertenece a Gorgias. Posee la capacidad de demostrar que el ser es, que no es y que es y no es.

Lo uno en tanto uno, es también lo múltiple. La negación de lo uno no es tachar lo uno, es el modo de no ser de lo uno. El despliegue dialectico nos muestra no solo el ser de algo, sino también su no ser. En el momento en que lo uno afirma lo uno, surge de lo uno mismo la necesidad de tener en cuenta su negación. Es lo uno lo que reclama su no ser. Dicho de otro modo, el reverso de un proceso es su verdad (la verdad del pelotazo inmobiliario es la crisis). Los mejores economistas son dialecticos, ¿cuál es la verdad de un proceso?, su crisis. Lo mismo que te enriquece, te arruina (el préstamo que te hace rico, se vuelve en tu contra). Las nociones universales para Sócrates equivalen a nociones esenciales, para Platón esto no es válido. La razón capta, pero también crea; hace que se diferencien las cosas en el fondo, buscamos conceptos que definan adecuadamente el ser de algo. Cuando hablamos de lo puramente inteligible, la idea no se muestra de manera que se pueda establecer un concepto adecuado para ella; para Sócrates se muestra como un horizonte inalcanzable, se asemeja su dialogo a una espiral interminable. Lo que entendamos de una idea no será fruto de un dialogo, pues será tan efímero como los pactos, se ha de buscar la verdad de esa idea precisa de otro modo ¿Cómo lo hace Platón? Cuenta cuentos, propone un camino fantasioso que comienza como lo más inocente y acaba como algo deslumbrante pero sin dar definición. Otras veces, intenta acercarse al concepto de la idea, escribe diálogos larguísimos, para no acabar dando su correcta precisión de noción a la idea. Los grandes poetas mienten mucho, por lo que son necesarios nuevos conceptos… ¿Cómo hablamos de las ideas entonces? Platón parece no tenerlo claro hasta el Parménides… (¿?) Sócrates dice que solo podemos hablar de algo si conocemos su definición. El papel de Sócrates es pensar y Parménides es la idea en su despliegue.

La dialéctica está en el nivel de la noesis, es un arte difícil pero practicable. ¿Cuál es el esquema de las nociones que se plantea? Buscar el absurdo sin encontrarlo, es la reducción al absurdo que no da frutos, puesto que la negatividad acaba siendo compatible con su positivo. La multiplicidad qué es, la condensación de las unidades, la multiplicidad de la unidad (el mundo de los detectives es el mundo fáctico, de los hechos. Se rigen por el principio de no contradicción) la literatura no tiene una definición exacta, sin embargo todos somos capaces de entenderla, no nos hace falta delimitar su concepto como el de elefante, pero ¿a que somos capaces de distinguirlos perfectamente? Hay más dialéctica que nos rodea, aunque no seamos consciente de ello.

  1. El método dialéctico



  1. Objeto: Nada en el despliegue dialectico nos lleva a los sentidos, es todo una gimnasia puramente lógica, mental. Aunque para ser más precisos, es ontológico.



  1. Método: ¿Podemos fingir las consecuencias de algo o son las consecuencias de algo? Fingimos tan solo la hipótesis, partiendo de ahí las consecuencias ya no son ficticias. ¿Tiene un límite la extracción de consecuencias? No, porque cada consecuencias refiere directamente a otras determinaciones. Estas consecuencias mantienen una relación lógica, la lógica de la contradicción; una me lleva a su contraria pero no anula a la anterior, sino que genera nuevas consecuencias. La relación es una de las grandes olvidadas de la historia de la metafísica. La relación queda como una categoría de segunda, como alfombrilla de las primeras.



  1. Doble referencia del método dialectico: Hay que analizar lo mismo respecto a sí mismo y de lo mismo respecto de su contrario. Una idea no tiene propiedades universales puesto que ella misma representa la universalidad de cualquier propiedad que le corresponda.



  1. Dialéctica de lo Uno y lo Múltiple

La certeza sensible es básicamente lo que se anuncia en el titulo; certeza, ese estado mental en el cual nos sentimos seguros totalmente de algo que se opone a la duda; no es una certeza respecto a la idea, sino a lo que estimula mis sentidos. En este primer capítulo es muy cruel, puesto que convierte en ridícula la postura de aquel que se aferra a lo que conocemos por los sentidos, un sensualista extremo. Lo que siento (de sentidos) es y solo lo que siento es. Lo ridiculiza de manera que muestra que en la dialéctica sensible está inmediatamente su no verdad. En este fragmento a ella misma (a lo que conocemos por los sentidos) se le pregunta que es el esto, a lo que se contestaría simplemente esto. El ahora no es lo que son, porque cuando el ahora es, ya no es. Conocer para Hegel es mediar, de ahí que el pensar se corresponda con el ser. Lo universal es la negación misma del ser de la certeza sensorial. Hablar significa instalarnos inmediatamente en lo universal.

En cuanto a los Manuscritos de Economía… El producto engendrado por un hombre es el espejo de este, o al menos debería serlo. Conversión de lo anterior en su contrario y su viceversa, aquí se halla la dialéctica de Marx

Las ideas consisten en modelos, arquetipos incognoscibles. El estatuto de las ideas queda preservado, se da una idea como un ente celestial. De las ideas tan solo tenemos su luz, que es un indicio visual e intelectivo del ser mismo de la idea, pero son inaprensibles, pues estamos en el mundo infra-lunar. La materia que trabaja el demiurgo está caracterizada por su carácter informe. Lo real tiene forma. Todos sus diálogos son conocidos en el Medievo. El carácter del demiurgo tiene una interesante implicación ontológica, el ser de las ideas ya no está en contacto con otros seres de lo sensible. Se abandona la relación necesaria, en el Timeo, entre la idea y la cosa tangible.

Hay que reivindicar la homeotecnología, la relación entre el concepto y la cosa es un ejemplo de ello.

Vattimo- el metarelato y el pensamiento débil (¿?)

  1   2   3   4   5   6   7   8

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica iconConceptos fundamentales de la unidad 1

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica icon7. 1 Conceptos fundamentales y bibliografía comentada

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica iconEl derecho político, su historia y sus conceptos fundamentales
«ciudadano», «civil», «relativo al ordenamiento de la ciudad», es la actividad humana tendente a gobernar o dirigir la acción del...

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica iconEl derecho político, su historia y sus conceptos fundamentales
«ciudadano», «civil», «relativo al ordenamiento de la ciudad», es la actividad humana tendente a gobernar o dirigir la acción del...

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica iconConceptos teoricos fundamentales de alfred adler

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica iconCrítica al capitalismo, conceptos fundamentales y supuestos antropológicos

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica iconSeminario 11: los cuatros conceptos fundamentales del psicoanálisis

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica iconResumen: En este artículo se analiza la relación entre escritores...

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica iconMitología e Iconografía son ciencias fundamentales en el estudio de la Historia del Arte

Historia y conceptos fundamentales de la Metafísica icon1. conceptos basicos de historia y geografia






© 2015
contactos
l.exam-10.com