¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto






descargar 0.76 Mb.
título¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto
página1/20
fecha de publicación30.03.2017
tamaño0.76 Mb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Historia > Documentos
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   20


CRISTOLOGÍA.

INTRODUCCIÓN

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto molesta a quien no lo conoce de cerca?

¿Quién es Cristo, que pasa hambre y alimenta a muchedumbres innumerables, el que se fatiga y rehace las fuerzas de los fatigados, el que no tiene dónde reclinar su cabeza y lo gobierna todo con su mano, el que sufre y remedia todos los sufrimientos, el que es abofeteado y da libertad al mundo, el que es traspasado en su costado y arregla el costado de Adán?

¿Quién es Cristo, la única persona preanunciada? Ni Sócrates, ni Buda, ni Mahoma, ni Confucio, ni Lao-tse fueron preanunciados. No sólo la Biblia preanuncia la venida de Cristo, que nacería de una virgen1, que sería un varón de dolores entregado como expiación por las ofensas de su pueblo2, cuyo reino glorioso sería perdurable, de la casa de David. Todas estas predicciones, ¿de quién se decían, si no de Cristo?

El mismo mundo pagano habló de Cristo, antes de su venida. Tácito, hablando en nombre de los antiguos romanos nos dice que la gente se hallaba generalmente persuadida, basándose en las antiguas profecías, de que el Oriente había de prevalecer, y de que de Judea había de venir el Dueño y el Soberano del mundo. Suetonio, al relatar la vida de Vespasiano, da cuenta así de la tradición romana: “Hubo en todo el Oriente una antigua y constante creencia de que, con el apoyo de profecías indudablemente ciertas, los judíos habrían de alcanzar el sumo poder”.

La China se hallaba en el mismo estado de expectación, pero, debido a que se encontraba en la otra parte del mundo, creía que el gran Sabio había de nacer en Occidente. Los anales del Celeste Imperio contienen esta declaración: “En el año 24 de Chao Wang, de la dinastía de Cheon, el día 8 de la cuarta luna, apareció una luz por el lado del sudoeste que iluminó el palacio del rey. El monarca, sorprendido por tal resplandor, interrogó a los sabios. Ellos le mostraron libros en los que se indicaba que este prodigio significaba la aparición del gran Santo de Occidente, cuya religión había de introducirse en el país de ellos”.

Los griegos le esperaron, puesto que Esquilo, en su obra Prometeo, seis siglos antes de su venida escribió: “ No esperes que llegue un fin para esta maldición, hasta que venga Dios para tomar sobre su cabeza los dolores de tus propios pecados, a modo de expiación”.

¿Cómo sabían los magos de Oriente3que un día había de venir el Mesías? Probablemente por medio de las numerosas profecías que los judíos habían hecho circular por el mundo, así como por la profecía de Daniel a los gentiles, siglos antes del nacimiento del que había de venir.

El mismo poeta latino, Virgilio, en su cuarto libro de las églogas, habla de una “mujer casta, que sonríe a su hijito, con el cual la edad de hierro desaparecerá”.

Suetonio citó a un autor contemporáneo para indicar que los romanos tenían tanto miedo a un rey que había de gobernar el mundo, que mandaron matar a todos los niños nacidos aquel año. Y ésta fue una orden que nadie más que Herodes puso en ejecución.

No solamente los judíos esperaban el nacimiento de un gran rey, un sabio y un salvador, sino que también los filósofos griegos, Platón y Sócrates, hablaban del Logos y del sabio universal “que ha de venir”. Confucio hablaba del “santo”; las sibilas de un “rey universal”; el célebre dramaturgo griego, de un salvador y redentor que liberaría al hombre de la “maldición originaria”.

Por tanto, lo que separa a Cristo de todos los hombres es que ante todo fue esperado; incluso los gentiles sentían anhelo de un libertador o redentor. Este solo hecho ya le distingue de todos los demás jefes religiosos.

Otro hecho que le distingue de los demás es que, una vez hubo aparecido, fue tal el impacto que sobre la historia produjo, que la partió, diviéndola en dos periodos: uno antes de su venida y el otro después de ella. Esto no lo hizo Buda ni ninguno de los grandes filósofos de la India.

Un tercer hecho que le separa de todas las demás personas es el siguiente: cualquier otra persona vino a este mundo para vivir, mientras que Él vino para morir. Para Sócrates la muerte fue piedra de tropiezo, puesto que interrumpió su enseñanza. Mas para Cristo la muerte fue la meta y el cumplimiento del propósito de su vida. Pocas palabras o acciones suyas resultan inteligibles si no se hace referencia a su cruz. La historia de cualquier vida humana comienza con el nacimiento y termina con la muerte. Sin embargo, en la persona de Cristo, primero fue su muerte y luego fue su vida. Después de su muerte comenzó prácticamente todo. Comenzó a germinar su obra y su doctrina.

Terminemos la introducción con otra pregunta: ¿Sólo se trata de conocerlo o también de experimentarlo? Deberíamos hacer la experiencia profunda de Cristo. Llegar a decir de Cristo lo que alguien dijo: “Cristo es mi Dios, mi gran amigo, mi compañero, mi Padre, mi grande y único amor y la única razón de mi existencia. La vida con sus poderes, riquezas y vanidades ni me dice ni me interesa en nada por sí misma. Estoy seguro que nada me costaría dejarla, arrancármela si no tuviese a Cristo. Vivo porque su mirada, su amor, su doctrina y todo su ser me dan la razón suficiente y única para desear vivir; vivo con la ilusión y el afán de poder ofrecer una prueba de mi pobre amor entregándole todo mi ser libre y espontáneamente y porque quisiera poder hacer algo para lograr que otros muchos hombres crean en Él, lo conozcan, lo amen y gocen la inefable alegría de saberse sus hijos muy amados. La humanidad es desgraciada sólo en la medida en que no tiene a Cristo, incluidos aun aquellos hombres más poderosos y ricos y bien dotados de la tierra?” 4.

Siendo Jesús un personaje histórico, se le puede estudiar, como a todo hombre, desde las ciencias (historia, psicología, política, religión, etc.). El interés de las ciencias por Jesús surge a partir del testimonio que dan los cristianos. Las ciencias, por su mismo método, no llegan a preguntarse lo más esencial sobre Jesucristo. Tienen que aceptar otros puntos de vista.

El interés por Jesús de Nazaret no nace ni se agota con las preguntas que hacen los científicos. El interés por Jesús surge a causa de alguna enfermedad5, a causa de una amenaza de catástrofe6, a causa de inquietudes intelectuales7, a causa de de un deseo de superación8, a causa de un deseo de poder8. Pero también por otros motivos: al constatar que su doctrina es bella9, al ver las obras que realiza10; al ver la belleza del mismo Jesús12. Muchos se preguntan por el sentido de la vida, del sufrimiento, por la paz y el progreso, por el hambre y el respeto por los derechos humanos. A todas estas preguntas responde Jesús, pero con respuestas profundas. Y pide el cambio del corazón, para que después se dé el cambio de estructuras.

Estudiar a Jesús compromete, pues, en la evangelización, es decir, a llevar la experiencia de Cristo a otros. ¡Cuántos hay que no conocen o conocen mal a Jesucristo! Y pensar que Jesús es el más hermoso de los hijos de los hombres, por ser precisamente y misteriosamente el Hijo de Dios.

Y cuando todos conozcamos a Jesucristo, el Hijo de Dios Viviente, podremos disfrutar de la civilización del amor y transformar nuestro mundo desde dentro y desde sus cimientos. Habrá lo que tanto anhelamos: paz, libertad, igualdad social, progreso, amor y solidaridad, respeto a la vida, justicia. Todos tendremos pan, techo y vestido. Todos podremos mirarnos a los ojos y tratarnos como hermanos en la misma mesa.

Deseo que este libro llegue al corazón del lector, para que conozca más a Jesucristo, lo ame, lo imite y transmita su mensaje a quienes se encuentre por el camino de la vida.

El autor

CAPÍTULO PRIMERO

Jesucristo realmente existió

Hablar de Jesucristo es hablar de la esencia misma del Cristianismo. El Cristianismo implica principios filosóficos, pero no es filosofía; contiene principios éticos, pero no es una ética; posee principios sociales, pero no es un movimiento social. El Cristianismo es Cristo conocido, creído, amado, seguido y transmitido.

La historia, no sólo cristiana, sino también pagana, da testimonio de que Jesucristo realmente existió. Es de coherencia humana aceptar los hechos históricos. El seguir la doctrina y el mensaje de Jesús ya requiere, por una parte, fe y, por otra, voluntad de aceptación.

1. Jesucristo no es un mito. Existió realmente. ¿Existen algunos documentos históricos sobre Jesús de Nazaret?

Escritores paganos: a principios del siglo II se habla de los llamados “cristianos”, como aquellos que profesan la fe en Cristo, considerado como Dios. Así la carta que el historiador Plinio el Joven, procónsul de Bitinia, escribe en el año 112 al emperador Trajano que “los cristianos se reúnen un día determinado antes de romper el alba y entonan un himno a Cristo como a un dios”11. Está también Tácito que en sus Anales, hacia el año 115, habla del gran incendio de Roma, atribuido a Nerón en el 64, que culpaba a los cristianos de todo. Aquí está el texto: “Para hacer cesar esta voz, presentó como reos y atormentó con penas refinadas a aquellos que, despreciados por sus abominaciones, eran conocidos por el vulgo con el nombre de cristianos. Este nombre les venía de Cristo, el cual, bajo el reino de Tiberio, fue condenado a muerte por el procurador Poncio Pilato. Esta condena suprimió, en sus principios, la perniciosa superstición, pero luego surgió de nuevo no sólo en Judea, donde el mal había tenido su origen, sino también en Roma, a donde confluye todo lo abominable y deshonroso y donde encuentra secuaces” (15, 44)14 Suetonio, historiador del año 120, refiere que el emperador Claudio “expulsó de Roma a los judíos por promover incesantes alborotos a instigación de un tal Cresto” 12.

Escritores judíos: Flavio Josefo, historiador judío, en sus Antigüedades judías, escritas hacia el año 93-94, refiere que el “sumo sacerdote Anano acusó de transgredir la ley al hermano de Jesús (que es llamado Cristo), por nombre Santiago, y también a algunos otros, haciéndoles lapidar” (Antiquitates XX, 9, 1). Más explícito es otro pasaje: “Por aquel mismo tiempo apareció Jesús, hombre sabio, si es lícito llamarle hombre; puez hizo cosas maravillosas, fue el maestro de los hombres que anhelan la verdad, atrayendo hacia sí a muchos judíos y a muchos gentiles. Él era el Cristo. Y, como Pilato le hiciera crucificar por acusaciones de las primeras figuras de nuestro pueblo, no por eso dejaron de amarle los que le habían amado antes: pues Él se les apareció resucitado al tercer día después que los divinos profetas habían predicho de ël estas cosas y otros muchos prodigios sobre su persona. Hasta hoy dura la estirpe de los cristianos, que tomaron de Él su nombre” (Antiquitates XVIII, 3, 3).

Testimonios cristianos: Vienen recogidos en el Nuevo Testamento, conjunto de 27 escritos: cuatro evangelios, los Hechos de los apóstoles, catorce cartas de san Pablo, las siete cartas llamadas católicas (de Santiago, 1 y 2 de Pedro; 1, 2 y 3 de san Juan, y Judas Tadeo) y, finalmente el Apocalipsis. Hay que decir que el Nuevo Testamento no es un libro de historia. Es un conjunto de libros que contiene el anuncio del mensaje de la fe. Hay en él muchos datos históricos, más que en el resto de los libros no cristianos, pero lo más importante es la fe y la conversión. Por lo mismo, no podemos mirar estos libros con ojos de historiador, sino con corazón de creyente.

También hay otros libros cristianos que hablan de Jesucristo, pero no han sido recibidos por la Iglesia como auténticos y revelados. En ellos cuenta más que la fe y la historia la exageranción maravillosa, la admiración humana milagrera, las reflexiones particulares. A estos libros se les llama apócrifos.

Los evangelios son la fuente más importante sobre la historicidad de Jesucristo. Fueron escritos a la luz de la Pascua. Los redactores se sirvieron de documentos escritos anteriores, en una primera recopilación, e investigaciones personales, al tiempo que daban a sus escritos una propia intencionalidad teológica. Uno de estos documentos anteriores es la llamada Quelle (fuente en alemán) que recogía discursos y logia (frases cortas memorizables) de Cristo, existente ya en los años cuarenta, que fue utilizada por Lucas y Mateo. Otra fuente escrita es la conocida con el nombre de “triple tradición”, que recoge los hechos de la vida de Cristo, de la que dispusieron los tres sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas). Disponemos de criterios válidos que nos permiten escuchar, si no las “mismas palabras de Jesús” (obsesión del siglo pasado), al menos el mensaje auténtico de Jesús y alcanzar unos hechos “sucedidos de verdad” que pertenecen a Jesús de Nazaret.

2. ¿Cómo era Palestina en tiempos de Jesús?

Primero, la situación política. Palestina estaba dominada por Roma. La cultura dominante del país era la judía, aunque también se hablaba el griego. Por tanto, era un país cruzado por varias culturas: hebrea, griega y romana. Roma respetaba bastante las particulares e instituciones de los pueblos que dominaban. Había un representante romano para gobernar, con una pequeña guardia. La vida de Jesús se desarrolla en el tiempo de los emperadores Augusto y Tiberio. Herodes el Grande es el rey de toda Palestina cuando Jesús nace. Herodes muere en seguida, dejando a sus hijos su territorio: Herodes Antipas hereda Galilea, y Arquelao Judea. En tiempos de Jesús había también judíos rebeldes, que lucharon por la independencia de Palestina, incluso con las armas. Entre ellos estaban Judas Galileo y los zelotas.

Segundo, la situación social. Palestina se componía de dos grupos sociales: los judíos habitantes en la misma Palestina y los paganos romanos. Había bastantes judíos que vivían en la diáspora, es decir, fuera de Palestina. Dentro del grupo judío había dos orientaciones desde el punto de vista religioso:

Los fariseos: era un grupo religioso al que pertenecían algunos sacerdotes, pero la mayoría eran laicos. Cumplían la ley de Moisés estrictamente. Respetaban las tradiciones (sábado, ritos purificatorios, oraciones, limosnas, diezmos, etc.) Estudiaban la ley de Moisés. Eran influyentes y respetados. Esperaban la futura llegada de un Mesías liberador político. Creían en la resurrección final. Deseaban la independencia de Palestina. No eran amigos de los romanos, aunque vivían con ellos.

Los saduceos: grupo religioso al que pertenecían las familias sacerdotales más importantes. Querían también la independencia, pero vivían sin grandes problemas bajo la dominación romana. Rechazaban las tradiciones orales judías. No creían en la resurrección. Eran ricos.

Otras clases sociales: Las grandes muchedumbres: sencillos, religiosos; los sacerdotes: cuidaban el templo y ofrecían sacrificios; los levitas: ayudaban a los sacerdotes; los guardias del templo: ponían orden dentro del recinto del templo; los escribas: maestros y abogados; los Ancianos: Sus decisiones eran determinantes; los esenios o monjes de Qumran: una especie de orden religiosa; los discípulos de Juan Bautista; los publicanos: unidos con los romanos; cobraban los impuestos; eran ricos y odiados; considerados como pecadores; no cumplían la ley ni las purificaciones; los herodianos: deseaban que la familia de Herodes se hiciera cargo del poder de Palestina; los zelotas: rebeldes y fanáticos contra la dominación romana; nacionalistas, patriotas, creyentes y violentos; querían una nación libre y gobernada en nombre de Dios.

3. ¿Cuáles eran las instituciones religiosas?

La fe israelita se resumía así: fe en un solo Dios, revelado a los Padres, contenida en las Escrituras; Fe en la elección del pueblo de Israel.

Estas son las instituciones religiosas en tiempo de Jesús:

Sanedrín: para asuntos religiosos. Senado compuesto por 65 miembros y presidido por el sumo sacerdote. Formado por sacerdotes, ancianos y escribas, con poder para juzgar y castigar a los que cometían faltas en materia religiosa. Para condenar a muerte necesitaba el permiso del representante romano.

Sinagoga: lugar de reunión de los judíos los sábados para rezar, leer o escuchar la Escritura.

Templo: es el centro de la vida religiosa nacional. Construido y mantenido con el aporte de los fieles. Allí se celebraban los sacrificios.

Fiestas religiosas: El Sábado, que empezaba ya el viernes por la tarde y en el que todo trabajo estaba prohibido terminantemente. La Pascua: fiesta principal que recuerda la liberación de Egipto. Pentecostés: fiesta de la Alianza realizada en el Sinaí entre Dios e Israel. Tabernáculos: acción de gracias por las cosechas y frutos. Día de la Reconciliación: perdón de los pecados de todo el pueblo. Dedicación del templo: aniversario de la dedicación del templo hecha por Judas Macabeo.

Jesús, ¿que relación tenía con estas instituciones sociales, politicas y religiosas? Podemos decir lo siguiente: Jesús era de nacimiento judío. Pertenecía a la clase media baja, por su oficio de artesano. Vivía en una provincia, Galilea. No era de familia sacerdotal. No se manifiesta en él ninguna opción política ni a favor ni en contra de Roma. Habla y se relaciona con hombres de todas las clases sociales: sacerdotes, fariseos, saduceos, pobres, publicanos, prostitutas, enfermos, pescadores, soldados romanos, etc. Desde luego no era esclavo ni mendigo ni jornalero.

CONCLUSIÓN: Que Cristo existió realmente pertenece a la doctrina de la fe, como también pertenece a la fe que Cristo murió realmente por nosotros y que resucitó al tercer día. Ahora bien, la fe en Cristo no es la creencia en un ser atemporal del que hayamos tenido noticia por una experiencia mística, ni, menos aún, es la creencia en un mito o en un símbolo. Nuestra fe en Cristo es fe en una Persona -el Hijo eterno del Padre- que, en un momento preciso de nuestra historia, “se encarnó por obra del Espíritu Santo de María Virgen, y se hizo hombre...” (Concilio I de Constantinopla, a. 381, Symbolum (DS 150). Es, pues, fe en un hombre singular y concreto. Es más, la existencia de Jesús es también un hecho probado por la ciencia histórica, sobre todo, mediante el análisis del Nuevo Testamento cuyo valor histórico está fuera de duda. Cabe también mencionar algunos testimonios antiguos no cristianos sobre la existencia de Jesús, como ya vimos en este capítulo. En el siguiente capítulo ahondaremos más en esto.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   20

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto icon"¿Para quién será el ay? ¿Para quién será el dolor? ¿Para quién las...

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto iconMuere lentamente por pablo neruda muere lentamente, quien no viaja,...

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto icon1. las cartas de san pablo
«Con Cristo estoy crucificado; y vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,19-20). De esta identificación arranca...

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto iconAlex, pues es quien habla, es decir, el que realiza la acción de...

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto iconManual para quien cree, quien no cree, o quien simplemente, duda

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto iconMatilde Zimmermann, profesora de Historia Latinoamericana del Sarah...
«lucha por el poder». Lo convertirán en el puro y le encomendarán la tarea de juzgar a los impuros de hoy. Pero ¿quién juzga a quién?,...

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto iconResumen se exponen los antecedentes, la evolución y las características...

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto iconQuién es quién en la Historia de Cascante

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto icon¿Quién es Juan Esteban Aristizábal Vásquez? ¿Sabes? Es cantante,...

¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo, por quien otros han preferido la muerte antes que traicionarle? ¿Quién es Cristo que tanto icon"Es sabido que quien tiene el poder es quien da nombres a las cosas (y a las personas)"






© 2015
contactos
l.exam-10.com