Algunos datos sobre el nacimiento de jesucristo






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ALGUNOS DATOS SOBRE EL NACIMIENTO DE JESUCRISTO.
Por Raúl Cruz Mireles.
En relación al período histórico durante el cual Jesucristo pudo haber nacido, la mayoría de los eruditos de finales del siglo XIX aceptaban una fecha anterior al año 4 a.C. debido a que en el siglo XVII el famoso astrónomo alemán Johannes Kepler estableció que la muerte del rey Herodes habría tenido lugar en el año 4 a.C. y, puesto que el rey Herodes debería estar vivo, de acuerdo a los relatos evangélicos, en el momento del nacimiento de Jesucristo1, el nacimiento de Jesús no podría haber ocurrido después de ese año.
Sin embargo Kepler, aunque se basó en los mejores datos históricos sobre el período (como las obras históricas del autor romano-judío Flavio Josefo)2, falló en ponderarlos adecuadamente.3
En el siglo I de nuestra era, Flavio Josefo recopiló, con muchísimo detalle, la serie de acontecimientos que rodearon la muerte del rey Herodes, aunque omitió la fecha exacta de tal acontecimiento. La única forma en la que los eruditos de todos los tiempos han podido calcular esta fecha ha sido por la mención que Flavio Josefo hace de un eclipse lunar ocurrido poco antes de la muerte de Herodes “El Grande”. Johannes Kepler postuló que tal eclipse sería el que tuvo lugar en esa región el día 13 de Marzo del año 4 a.C., sin embargo, cálculos más recientes (como las tablas astronómicas de Tuckerman4) señalan que en el período histórico relacionado con estos acontecimientos (los años 8 al 1 a.C.) se presentaron, desde la perspectiva del oriente medio, 3 eclipses lunares totales y un par de eclipses lunares parciales; y de éstos, Johannes Kepler escogió5, el eclipse parcial ocurrido el 13 de marzo del año 4 a.C. como el eclipse señalado por Josefo; sin embargo, muchos autores han mostrado recientemente6 que éste no puede ser el eclipse mencionado por Josefo, entre otros motivos debido a que la serie de acontecimientos relatados en las Antigüedades no concuerdan con el eclipse que escogió Johannes Kepler.
En primer lugar, Flavio Josefo menciona que un poco antes de morir, Herodes observó un eclipse lunar total y que después del eclipse, mandó ejecutar a 2 sumos sacerdotes, para, a continuación, ordenar reunir a todos los notables de Judea con la finalidad de que fueran ejecutados al morir Herodes, y así, conseguir que todas las familias de Judea llorasen por él. Una vez reunidos, los encerró en el hipódromo, pero Arquelao, sucesor del rey Herodes, los liberó a la muerte de éste y mandó el cadáver de Herodes en una procesión por todo el reino durante 25 días; después fue sepultado y se le guardó luto por 7 días, pasados los cuales estalló una revuelta civil que obligó a Arquelao a suspender la celebración de la pascua.2
Ahora bien, el eclipse lunar señalado por Kepler, además de no haber sido total, estuvo separado de la pascua –11 de Abril de ese año- muy poco tiempo (menos de un mes), como para permitir el desarrollo de todos los eventos relatados por Flavio Josefo.7
Algunos astrónomos mencionan la posibilidad de que uno de los eclipses totales registrados por Tuckerman correspondieran al eclipse señalado en las Antigüedades de los Judíos; y de éstos, únicamente el ocurrido el 9 de Enero del año 1 a.C. podría corresponder a ese eclipse, ya que los otros (ocurridos el 23 de marzo y el 15 de septiembre del año 5 a.C.) presentan problemas, puesto que el primero de ellos ocurrió el mismo día en que se celebró la pascua, y el segundo se encuentra demasiado lejos de la siguiente pascua (más de 6 meses) como para ser considerado un buen candidato8. Así, el único eclipse que permitiría incluir todos los eventos históricos relatados en la obra Antigüedades de los Judíos es el ocurrido el 9 de Enero del año 1 a.C. Utilizando éste eclipse, V. P. Wierwille calculó que la muerte del rey Herodes “el Grande”, ocurrió en algún momento entre los días 18 y 26 de Febrero del año1 antes de Cristo, y que, por lo tanto, Jesucristo podría haber nacido en cualquier momento antes del año 1 a.C.
Por lo que respecta al año exacto de nacimiento de Jesucristo, Eusebio de Cesarea, en su obra Historia Eclesiástica, señala que “Jesucristo nació ... en Belén de Judá, en el año 42 del reinado de Augusto, y en el 28 del sometimiento de Egipto..” 9 Durante mucho tiempo estos datos registrados por el más insigne historiador del siglo IV han sido ignorados, pero el año 42 del reinado del Cesar Augusto va del 15 de marzo del año 3 a.C. al 15 de marzo del año 2 a.C.10, mientras que el año 28 del triunfo de Augusto sobre el Egipto macedónico correría del 1 de agosto del año 3 a.C. al 1 de agosto del año 2 a.C., haciendo que el único período posible para el nacimiento de Cristo, de acuerdo a lo relatado por Eusebio, fuera la superposición de ambos períodos, es decir, el lapso de tiempo comprendido entre el día 1 de Agosto del año 3 a.C. al 15 de Marzo del año 2 a.C., fechando así el nacimiento de Jesucristo entre los años 2 y 3 a.C.
Si bien es cierto que durante el siglo XIX, el censo relatado por Lucas 11 fue un fuerte argumento en contra de que Jesucristo hubiera nacido antes del año 6 a.C. (ya que Flavio Josefo 12 señaló a Querenio como el gobernador de Siria en el 6 a.C), William Ramsey , Archibald Robertson y otros13 han demostrado, mediante inscripciones, papiros y ostracas,14 que Cirenio (la grafía usual para el nombre griego Kureniou 15) fue Legado en Siria en al menos dos ocasiones, una de las cuales, de acuerdo a una inscripción encontrada en Siria, parece corresponder con el año 2 ó 4 a.C. Además, algunos papiros egipcios muestran que los censos romanos se llevaban a cabo en aquella época con cierta regularidad, y Wierwille16 y otros autores han llamado la atención sobre el hecho mencionado por el historiador Orosio de que entre los años 3 a 2 a.C. se ordenó en todas las provincias del imperio realizar un juramento solemne (asociado presumiblemente con un censo romano) en señal de alianza con Roma, para celebrar los tres cuartos de milenio de la fundación de Roma, los 25 años de haberle otorgado a Octavio el título de Augusto (personaje sagrado),17 así como el cumpleaños número 60 de Octavio; todo lo cual se celebró en Roma en los años 2 y 3 a.C.

Por lo que respecta al mes exacto en el que Jesucristo podría haber nacido, los datos anteriores nos dan una primera aproximación: de Agosto a Marzo; pero existen fuentes documentales que permiten señalarlo con mayor precisión, y estas son:
1.- De acuerdo al evangelio (Lucas 2:8), la noche en que Jesucristo nació “había pastores en el campo que velaban su rebaño” Ahora bien, el texto griego añade la palabra korá (región), diciéndonos con esto que había pastores en la región de Belén cuidando sus ganados a la intemperie (agraulontes) durante las noches. En Belén, así como en la mayor parte de la región circunvecina, los pastores no pueden permanecer a la intemperie durante las noches desde medidos de octubre hasta bien entrado el mes de febrero, debido a las bajas temperaturas que se alcanzan. Por lo tanto, si seguimos las fechas señaladas anteriormente, Jesucristo solamente podría haber nacido en algún momento entre los meses de Agosto a Octubre del año 3 a.C. o a principios de la primavera (finales de febrero-principios del mes de marzo) del año 2 a.C.
2.- El relato en Lucas 2:26 a 36 claramente señala que a los seis meses de la concepción de Juan el bautista María quedó embarazada de Jesús. Es relativamente sencillo fechar este primer acontecimiento a partir de Lucas 1:5, que asegura que el sacerdote Zacarías “era de la división o clase (ephëmerias) de Abías.” Estas clases (turnos para servir ante el dios bíblico) parecen haber sido establecidas por David a principios del siglo XI antes de Cristo (ver el libro primero de Crónicas capítulos 23:2 a 24; 24:1-19 y 28:11 a 13), y, de acuerdo con el Talmud,18 cada grupo debía cumplir sus deberes sacerdotales durante 8 días, de shabbat a shabbat, por dos veces cada año.
Ahora bien, ya que el año comenzaba el primero de Nisán,19 la clase de Abías, que es la octava clase sacerdotal según el primer libro de las crónicas,20 debería estar en servicio durante la primera semana del mes de Siván (a mediados del mes de mayo del año 4 a.C.); por lo que la concepción de Juan El Bautista debió de haber ocurrido, de acuerdo con Lucas 1:23-24, a finales del mes de Siván (durante el mes de Junio) cuando muy tarde, y ya que según Lucas 1:36-38 María se embarazó a los seis meses de la concepción de Juan El Bautista, María estaría encinta a partir del mes de Kislev (diciembre del año 4 a.C.) y el nacimiento de Cristo debería ser colocado a los nueve meses solares,21 lo que nos daría el final del mes de Elul o los principios del mes de Tísri, correspondientes a la primera mitad del mes de septiembre del año 3 a.C.

Resulta interesante el hecho de que al considerar, indistintamente, los datos históricos, astronómicos o evangélicos, la fecha del nacimiento de Cristo concuerde con cualquier combinación de todos ellos, siempre y cuando se le establezca como ocurriendo en septiembre del año 3 a.C.

Muchos eruditos bíblicos incluso han llegado a proponer un día preciso para el nacimiento de Jesucristo a partir de los trabajos, en el siglo XIX, del Dr. Seiss, E.W. Bullinger y Francis Rolleston.
Según estos autores, existe un mensaje cifrado en cualquiera de los textos bíblicos que mencionan el cielo, o bien las estrellas,22 de tal modo que el salmo 19, que afirma que los cielos proclaman la gloria de Dios, debe entenderse, exactamente, como una revelación de que la voluntad de Dios esta escrita, tanto en los movimientos y posiciones de los cuerpos celestes (versículos 1 al 6), como en los rollos de pergamino considerados como sagrados (versículos 7 a 14). En apoyó a esta teoría exegética, muchísimos autores citan inclusive a San Pablo23 y señalan decenas de escrituras como el Génesis 1:14 o bien el salmo 119:89.
Siguiendo ésta línea, tanto Bullinger como Wierwille coinciden en que el libro de Génesis, en su capítulo 49, asocia a los doce hijos de Israel con ciertas constelaciones, y que la profecía contenida en el capítulo 49:10-12 se cumple, desde un punto de vista astronómico, el día exacto en que el mesías nacerá.
Debido a que Génesis 49:9 asocia a la constelación del León (correspondiente con el signo de Leo24) con los eventos relatados en los versículos 10 y 11, Wierwille decidió averiguar en qué momento la estrella régulo, localizada justo entre los pies de la constelación del León, desapareció (es decir, fue ocultada por algún otro cuerpo celeste),desde la perspectiva de los observadores terrestres localizados en la región del medio oriente a finales del siglo I a.C.
La razón por la que eligió régulo es porque el texto hebraico25 afirma que “no desaparecerá el cetro de Judá, mi bastón de mando de entre sus pies, hasta que venga aquel a quien le pertenece”, y la estrella régulo se encuentra justamente “entre los pies” de la figura de león asociada desde antaño con la constelación del León,26 por lo que se puede asociar con el cayado o bastón (omoqiq en hebreo, egoumenos en griego) mencionado en el versículo diez del texto de esa profecía.27
Como resultado, Wierwille encontró que, a partir de las cinco de la mañana del día 12 de Agosto del año 3 a.C, y hasta el 13 de octubre del año 2 a.C. (es decir, durante un periodo de un año y varios meses más) ocurrieron en la constelación del León 7 conjunciones planetarias, que, en su totalidad, dieron la apariencia, a cualquier astrólogo de la época, de que un planeta (Júpiter) se “llevaba” a régulo. (ver figuras anexas I y II).
La parte más importante de este estudio radica en el hecho de que la fecha exacta en la que régulo fue invisible para un observador terrestre (debido a su ocultamiento por parte de Júpiter) fue el día 14 de septiembre del año 3 a.C., fecha que puede considerarse adecuada, desde el punto de vista de los datos históricos, astronómicos o evangélicos discutidos con anterioridad, como una probable fecha para el nacimiento de Cristo, aunque no deja de llamar la atención el hecho de que esta fecha coincida con todos los datos anteriores a pesar de haberse obtenido utilizando métodos exegéticos muy poco ortodoxos.
Para Wierwille, sin embargo, la fecha del 14 de septiembre resulta algo tardía, ya que los datos obtenidos por computadora permiten suponer que para cualquier observador terrestre de aquella época (sin telescopios, ni tablas exactas), régulo ya había desaparecido, a simple vista, a partir del día 11 de septiembre, y, por lo tanto, la fecha del nacimiento de Cristo debería recorrerse al día 11 de septiembre del año 3 a.C, que de acuerdo al calendario babilónico de la época, correspondió al día primero del mes de Tísri.
Esta interpretación permite explicar además, una serie de problemas que tradicionalmente han enfrentado los exégetas bíblicos, como, por ejemplo:

1.- Mateo 2:2 y Mateo 2:10 mencionan que los hombres sabios del oriente (magoi o magous en el texto griego28) observaron la “estrella” que indicó para ellos el nacimiento de Jesús tanto “en el oriente”, como al aproximarse a la ciudad de Belén, lo que para múltiples autores implicaría que la estrella “de Belén” difícilmente podría haber sido un cometa, una nova o bien una supernova, ya que entonces la probabilidad de observarla aparecer de novo en distintas ocasiones sería muy baja, aunque el astrónomo David Hughes ha aventurado la posibilidad de que alguno de dos cometas (el número 52 del catálogo de Williams que fue visible en palestina entre el 10 de marzo y el 27 de abril del año 5 a.C. o bien un cometa sin cauda visible en la constelación del águila el 24 de abril del año 4 a. C.) fuese identificado con la estrella de belén.29 La explicación de Wierwille, sin embargo, concordaría también con el hecho de que ningún otro astrónomo del período mencione la aparición de la estrella, puesto que no se trataría de la aparición de un nuevo cuerpo celeste, sino únicamente del movimiento, con ciertas características, de un planeta ampliamente conocido en la antigüedad.30
2.- El hecho de que las siete conjunciones planetarias se llevaran a cabo en un período de 14 meses (de las cinco de la mañana del día 12 de agosto del año 3 a.C, hasta el 13 de octubre del año 2 a.C.) explica el porque Herodes “al verse engañado por los magos... mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén...conforme al tiempo que había averiguado con los magos.” Si los mgshfim salieron a partir del 13 de octubre del año 2 a.C. de Persia, habrán alcanzado la región de Palestina alrededor de un mes y medio después, lo que concuerda con la afirmación en Mateo 2:11 que dice que “al entrar en la casa vieron al niño.” La “casa” (oikian en el texto griego) ya no es el “pesebre” (fatné) de Lucas 2:16, mientras que el brefos (niño recién nacido) de Lucas 2:12 se ha convertido en un paidion (niño mayor de un año) en Mateo 2:11. De esta manera, el lenguaje utilizado en Mateo (que afirma que José y María permanecieron en Belén hasta que Jesús cumplió más de un año) concuerda con la suposición de que los magoi viajaron hacia Palestina más de un año después del nacimiento de Jesús, pues la última de las conjunciones en la constelación del León asociadas con el nacimiento de Cristo (acompañada por una reunión planetaria de Júpiter, Venus, Marte y Mercurio en Leo), de acuerdo a Wierwille, habría ocurrido un año y un mes después de que Júpiter ocultase a régulo el 11 de Septiembre del año 3 a.C.
3.- Esta explicación permite entender un pasaje (Mateo 2:9) que, de otro modo, resulta cuestionable: al salir los magoi de la presencia del rey Herodes en Jerusalén y encaminarse hacia Belén “la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos hasta que se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.” Tomado literalmente, este pasaje resulta casi increíble; pero si se acepta la hipótesis de Wierwille de que Mateo esta utilizando el lenguaje astronómico de la época veremos que el término griego estáte (traducido aquí con las palabras se detuvo) simplemente señala una antigua costumbre entre los astrólogos de afirmar que una estrella o planeta, al alcanzar su cenit, “se detiene”, puesto que a partir de entonces comienza su descenso en la bóveda celeste. Según Wierwille, un viajero que el día 2 de Diciembre del año 2 a.C. saliera de Jerusalén al amanecer, vería a Júpiter dirigirse hacia Belén y alcanzar su cenit justo sobre ese poblado a las 6:30 a.m.31
Finalmente, ésta aproximación a los textos bíblicos le ha permitido a Wierwille sugerir la hora precisa del nacimiento de Cristo a partir de un texto que afirma, en el Apocalipsis que “apareció una gran señal: en el cielo, una mujer, vestida con el sol y con la luna bajo sus pies... gritaba durante las angustias del alumbramiento... y dio a luz a un hijo varón...que regirá las naciones con vara de hierro.”32
Según Bullinger33 el hecho de que las palabras semeion mega ofte en to ourano (apareció una gran señal en el cielo) se usaran aquí, permite asociar todo este pasaje con el libro del Génesis (capítulo 1 versículos 14 y siguientes34) y por lo tanto la gune mencionada en el Apocalipsis de Juan debe ser una constelación. La única constelación femenina conocida en la antigüedad era la de Virgo, por lo que las palabras peribeblemene ton elion traducidas como ”vestida con el sol” deben interpretarse, según Wierwille, de acuerdo al uso astronómico, y significan el periodo de tiempo en el que el sol “viste” a Virgo, en el leguaje astronómico, que es el momento del año en el cual el sol se mueve, desde la perspectiva terrestre, por esa constelación. Ahora bien; en el siglo primero el sol pasaba por la constelación de la virgen durante 20 días, desde el 27 de Agosto hasta el 15 de Septiembre, lo que corresponde de manera extraordinaria con todos los datos anteriores, y, de acuerdo a Wierwille, el periodo de tiempo durante el cual esa escritura pudo cumplirse el 11 de septiembre del año 3 a.C. fue desde las 6:18 p.m. hasta las 7:39 p.m.
Así, la única fecha probable para el nacimiento de Cristo que involucra todas las fuentes históricas, astronómicas y bíblicas que se poseen es la del primer día de Tísri, que en la tradición bíblica es un día de santa congregación, destinado a “tocar las trompetas” 35 y que en la tradición rabínica fue el día “de la creación del mundo.”

1 Mateo 2:1 a 19

2 Ver los libros 15 a 20 de su obra Antigüedades de los Judíos (Tomos II y III de la edición de l978 de Editorial Clíe, Barcelona) y el libro II de Las Guerras de los Judíos (Tomo I pag.193 de la edición de 1987 Ed. Clíe, Barcelona).

3 Ver Burkegaffney, W. Kepler & The Star of Bethlehem. Journal of the Royal Astronomical Society of Canada. Diciembre de 1937, pags. 417-25.

4 Tuckerman,B. Planetary, Lunar and Solar Positions 601 B.C. to A.D.1. American Philosophical Society. Philadelphia, 1962.

5 Debido a que Kepler había observado la aparición de una estrella nueva el 10 de octubre de 1604 justo después de una serie de conjunciones planetarias, y a que Laurence Suslyga había afirmado en una obra de la época que Jesús habría nacido cerca del año 4 a.C., Kepler postuló en 1614 que de la misma manera que la serie de conjunciones y de agrupamientos planetarios de 1603-l604 habían dado lugar a la generación de una estrella nova, así la serie de agrupamientos y de conjunciones ocurridas entre los años 7 a 6 a.C. en las constelaciones de Aries y de Piscis habrían dado lugar en el año 6 a.C. a la aparición de una nueva estrella, y ya que Herodes debía esta vivo en el momento de la aparición de la estrella, postuló que el siguiente eclipse lunar (el del año 4 a.C.) habría sido el eclipse asociado con su muerte por Josefo.

6 Ver Martin, E. L. The Star That Astonished the World. Associates for Scriptural Knowledge, Portland, 1996; Martin, E. L. The Birth of Christ Recalculated! Foundation for Biblical Research, Pasadena, 1978; Mosley, J. The Christmas Star. Griffith Observatory. Los Angeles, 1987; Huges,D. The Star of Bethlehem: an Astronomer´s Confirmation. Walker & Co., New York, 1979; Wierwille, V. P. Jesus Christ, Our Promised Seed. American Christian Press. Ohio, 1982.

2


7 Herodes murió, de acuerdo a los datos aportados por Josefo, algo así como 42 días antes de la pascua.

8 Por desgracia, la seguridad en cuanto a las fechas exactas de las celebraciones hebraicas en la antigüedad no es posible, debido, principalmente a tres factores:

-El inicio de cada mes se determinaba observando la primera aparición de la luna en su fase creciente después del período de la luna nueva; lo que se realizaba a simple vista fijando la mirada en el cielo del atardecer. Los astrónomos contemporáneos creen que las determinaciones realizadas en la antigüedad no pueden extrapolarse con seguridad a partir de las observaciones supuestas en base a las posiciones astronómicas calculadas en la actualidad, ya que cualquier tipo de alteraciones atmosféricas y/o fisiológicas habrían modificado esas determinaciones.

-A pesar de que el calendario hebreo consta de únicamente 12 meses, Schurer y colaboradores muestran en The History of the Jewish People in the Age of Jesus Christ Vol.1 (Edinburgh University Press, 1992) que en tiempos de Jesucristo los sacerdotes añadían cada dos o tres años un mes más (ve Adar, después del último mes del año, Adar) para garantizar que la pascua siempre ocurriera después del equinoccio de primavera. El Talmud de Babilonia, en los órdenes Mo´ed (tratados Rosh HaShanah, Megillah y Sotah ) y Zeraim (t. Berachot 10b ) señala las diferentes costumbres para añadir el mes extra al calendario; ver, particularmente, el tratado Rosh HaShanah 7a, 20a y 20b sobre "el secreto de añadir (al calendario)."

-Además, el mes de ve Adar o Adar II era intercalado si los primeros frutos, los corderos de sacrificio, o cualquier otra cosa parecía no estar preparada para la pascua (Ver el artículo sobre arqueoastronomía que Clive Ruggles, de la Universidad de Leicester, publicó en junio de 1990: The Moon and the crucifixion. Nature 345:669-70, 1990).

9 Historia Eclesiástica, Libro I, cap. 5, vers. 2-4. (Ed. Clíe, Barcelona, 1988.)

10 Aunque a Augusto jamás se le considero un César en vida, los historiadores posteriores acostumbraban iniciar su reinado en los idus de Marzo del 44 a.C. justo después del asesinato de Julio a manos de los senadores romanos Casio y Bruto.

11 En Lucas capítulo 2 versículos 1 a 4.

12 Antigüedades de los Judíos, Libro 18, Cap.1, vers.1.

13 En, por ejemplo, Luke the Physician y Luke the Historian in the Light of Research.

14 Obtenidos mediante las excavaciones arquelógicas desde Siria hasta Egipto.

15 Los textos griegos que se conservan del evangelio de Lucas presentan algunas variantes, si bien pequeñas, del nombre Querenio. Ver Novum Testamentum Graece, Aland, K. y Nestlé, E. Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart, 1982. (Kureniou vs. Kurinou vs. Kuriniou )

16 Wierwille, V. P. Jesus Christ, Our Promised Seed. American Christian Press. Ohio, 1982.

17 En su obra Res Gestae Augusto mismo fechó el hecho con las siguintes palabras:" Mientras cumplía mi décimo tercer consulado... el pueblo de Roma me honró otorgándome el título de Padre de mí país..."

18 Tratados Berachot ( 3a y b) y Moed Katan (17b). Además, conviene consultar sobre este tema los comentarios Westminster (sobre Lucas) y la obra de A.T. Robertson Imágenes Verbales en el Nuevo Testamento. Tomo II. Barcelona, 1989. Ed. Clíe, pag.26.

19 Según Exodo 12: 2, que utiliza el antiguo nombre cananeo de Abib para el mes que va de mediados del marzo actual hasta mediados de abril, y que se llamó en el calendario hebreo-babilónico posterior al 538 a.C. mes de Nisán.

20 Ver 1 Crónicas 24:1-18, donde se enumeran las 24 clases sacerdotales.

21 El embarazo dura 280 días normalmente, 10 meses lunares (de 28 días) o 9 meses solares más 10 días.

22 Ver, por ejemplo, de E.W. Bullinger The Witness of Stars. Zodervan, 1982 (con una buena traducción en El testimonio de las estrellas. Ed. Clíe, Barcelona, 1983). O bien la obra erudita Mazzaroth o de las Constelaciones de F. Rolleston, Londres, 1879.

23 Que en el capítulo 10 de la carta a los Romanos cita este salmo como una prueba de que la palabra de Dios siempre estuvo disponible a todas las naciones.

24 Las constelaciones son estrellas agrupadas en figuras imaginarias; los signos zodiacales son divisiones arbitrarias (de 30 grados cada una) de la eclíptica, que es el camino aparente que sigue el sol a lo largo del cielo durante el año. Mientras que sabemos que las constelaciones son antiquísimas, los signos zodiacales (y con ellos cierta clase de práctica astrológica) parecen ser una creación de la Grecia clásica. Ver Webb, E.J. Los Nombres de las Estrellas Fondo de Cultura Económica, Breviario No.123 México, 1969.

25 De acuerdo a la Biblia Hebraica Stuttgartensia ( Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart, 1987), que sigue el manuscrito Leningradense B19A (L) del año 1009.(El más antiguo manuscrito con el texto íntegro del Antiguo Testamento.)

26 Aunque sabemos que las figuras que utilizamos para representar las diversas constelaciones son sumamente antiguas, no ha sido posible determinar qué pueblo las inventó, ni la evolución que han sufrido a lo largo del tiempo. De acuerdo con Flavio Josefo (Antigüedades de los Judíos, Cap.1 y 2) fue Adán mismo quien desarrolló las figuras, con ayuda de Seth e inclusive del patriarca Noé. Aunque tal afirmación resultara cierta, Claudio Tolomeo, un astrónomo griego del siglo II d.C. señaló claramente en su obra (Composición Matemática o Almagestus, que es, junto con Sobre las distancias del Sol y la Luna, del astrónomo Aristarco de Samos, los únicos tratados sobre astronomía griega de la antigüedad que conservamos completos) que ni él ni sus predecesores respetaron siempre el trazado tradicional de las figuras, lo que es posible corroborar si se revisan aquellos pasajes que nos han llegado del comentario de Hiparco, (astrónomo del siglo II a.C.) o del poema de Arato (Diosimeia), ambos basados en la obra Phaenomena del astrónomo del siglo IV a.C. Eudoxio, hoy perdida, y que se considera el primer catálogo compilado sobre las figuras utilizadas para representar a las diversas constelaciones en la antigüedad.

27 De hecho, la palabra hebrea yasûr (quitar; partir; irse; traducida arriba por “desaparecerá”) ha sido reemplazada, por los traductores al griego de la biblia, con la palabra griega ecleipsei, que significa quitar, y de la que proviene el vocablo astronómico eclipse. Ver Rahlfs, A. Septuaginta Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart.1984.

28 El hecho de que los “reyes magos” de la tradición en realidad son los sacerdotes del Zoroastrismo, los Mgshfim mencionados en el Libro de Daniel 2:2 y 5:11, y que Daniel, instruido en la tradición de esperar al mesías, al ser nombrado jefe de todos los astrólogos (ver Daniel 6:3 y 5:11) les habría enseñado a “leer” las estrellas, explica de acuerdo a Wierwille el que los magoi llegaran “del oriente, preguntando por el rey de los Judíos.” Ver la referencia 16.

29 Ver Huges,D. The Star of Bethlehem Pocket Books. New York.1979 y la referencia 6.

30 Ver Bidelman,W.P. The Bimillenary of Christ´s Birth: The Astronomical Evidence. Planetarian, 20:845-847. 1991

31 En Wierwille, V. P. Jesus Christ, Our Promised Seed. American Christian Press. Ohio, 1982.


32 Apocalipsis 12:1-4

33 En la referencia 19

34 Que, en traducción literal de acuerdo a Wierwille y a Bullinger dicen: “Y dijo Dios: Existan estrellas en los cielos que permitirán separa el día y la noche, y que han de marcar los eventos por venir, los días (especiales) y los años...”

35 En la tradición bíblica judeana, el shofar o trompeta sagrada únicamente se hace sonar para alabar a Dios o durante la ascensión al trono de un rey. Ver Levítico 23:24; Números 10:10 y 29:1-8; 2 Reyes 11:12-14 y el Salmo 81:3 y 4.

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