Aceto la merced, y, començando a preguntar, digo, señor Valdés, que, lo primero que querría saber de vos, es de dónde tuvieron origen y principio las lenguas






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títuloAceto la merced, y, començando a preguntar, digo, señor Valdés, que, lo primero que querría saber de vos, es de dónde tuvieron origen y principio las lenguas
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De Diálogo de la lengua.

Juán de Valdés


[I]
Marcio. Aceto la merced, y, començando a preguntar, digo, señor Valdés, que, lo primero que querría saber de vos, es de dónde tuvieron origen y principio las lenguas que oy se hablan en Spaña, y principalmente la castellana, por­que, pues avernos de hablar della, justo es que sepamos su nacimiento.

Valdés. Muy larga me la levantáis. Quanto que esto más es querer saber historias que gramática, y pues vosotros holgáis desto, de muy buena gana os diré todo lo que acerca dello he considerado. Estad atentos, porque sobrêllo me digáis vuestros pareceres. Y, porque la lengua que oy se habla en Castilla, de la qual vosotros queréis ser informados, tiene parte de la lengua que se usava en España antes que los romanos la enseñoreassen, y tiene también alguna parte de la de los godos, que sucedieron a los romanos, y mucha de la de los moros, que reinaron mu­chos años, aunque la principal parte es de la lengua que introduxeron los romanos, que es la lengua latina, será bien que primero esaminemos qué lengua era aquella antigua que se usava en España antes que los romanos viniessen a ella. Lo que por la mayor parte los que son cu­riosos destas cosas tienen y creen, es que la len­gua que oy usan los vizcaínos es aquella antigua española. Esta opinión confirman con dos razones arto aparentes. La una es que, assí como las ar­mas de los romanos quando conquistaron la Es­paña no pudieron passar en aquella parte que llamamos Vizcaya, assí tampoco pudo passar la lengua al tiempo que, después de averse hecho señores de Spaña, quisieron que en toda ella se hablasse la lengua romana. La otra razón es la disconformidad que tiene la lengua vizcaína con qualquiera de todas las otras lenguas que el día de oy en España se usan. Por donde se tiene casi por cierto que aquella nación conservó juntamente con la libertad su primera lengua. Desta mesma opinión fui yo un tiempo, y creí que cier­to fuesse assí, porque la una razón y la otra me contentaron; pero aviendo después considerádolo mejor, y aviendo leído un poco más adelante, soy venido en esta opinión: que la lengua que en España se hablava antiguamente, era assí grie­ga como la que agora se habla es latina; quiero dezir que, assí como la lengua que oy se habla en Castilla, aunque es mezclada de otras, la ma­yor y más principal parte que tiene es de la len­gua latina, assí la lengua que entonces se hablava, aunque tenía mezcla de otras, la mayor y más principal parte della era de la lengua griega. En esta opinión he entrado por dos puertas. La una es leyendo los historiadores, porque hallo que griegos fueron los que más platicaron en Espa­ña, assí con armas como con contrataciones, y ya sabéis que estas dos cosas son las que hazen alterar y aun mudar las lenguas, quanto más que se lee que griegos vinieron a abitar en España, por donde es de creer que, no solamente guarda­ron su lengua, pero que la comunicaron con las otras naciones, las quales, por ser, como es, rica y abundante, la devieron de acetar. La otra puerta por donde soy entrado en esta opinión es la con­sideración de los vocablos castellanos, porque, quando me pongo a pensar en ellos, hallo que muchos de los que no son latinos o arávigos, son griegos, los quales creo sin falta quedassen de la lengua antigua, assí como quedaron tam­bién algunas maneras de dezir, porque, como sa­béis, el que habla en lengua agena siempre usa algunos vocablos de la suya propia y algunas maneras de dezir.

Marcio. Cosa nueva es para mí, no lo que toca a las historias, sino lo que dezís que la len­gua castellana tenga tanto de la griega, y, si no me lo tuviéssedes a mal, no lo querría creer has­ta ver primero cómo lo prováis.

Valdés. Aunque el creer sea cortesía, yo huelgo que desto que os he dicho no creáis más de lo que viéredes.

Marcio. Acetamos la licencia, y mirad que no os admitiremos los vocablos griegos que la lengua castellana ha tomado de la sagrada escri­tura, como son escandalizar, atesorar, evangelio, apóstol, ni otros que son como anexos a éstos, assí como ciminterio y martilojo, ni tampoco los que parece sean de la medicina, como cristel, paroxismo, efímera, gargarismo, porque quiero que en sí muestren su antigüedad porque de otra manera no valerá nada vuestra razón.

Valdés. Bien me podría servir de alguno de los que avéis dicho, pero no quiero sino dexarlos por no contender y deziros algunos otros que, a mi ver, muestran ser antiguos assí bien, que bastan harto para que creáis que lo que digo es verdad. Estos son apeldar por huir, malatía por enfermedad, cillero por el lugar a donde ponen la harina, fantasía por presunción, gaçafatón por cosa mal dicha, tío, rávano, cara, carátula, cadira por silla. También creo quedassen del griego trévedes y chimenea y aun brasa y abrasar, por­que brasso quiere dezir hiervo, y açomar, masa, moço, mesta, cañada, barrio, cisne, pinjado, artesa, tramar, truhán, mandra, celemín, glotón, tragón y tragar. Ay también algunos que comiençan en pan y tienen del griego, como son pantuflos, pandero, panfarrón, y otros muchos que deve aver, en que yo no he mirado. Ay también otros vocablos que, aunque tienen del latín, parecen cla­ramente ser forjados a la sinificación de otros griegos que sinifican lo que ellos; destos es dexemplar, que en algunas partes de Spaña usan por disfamar, el qual vocablo creo yo sea forjado desta manera: que, soliendo dezir, como el griego dize, paradigma, que quiere dezir exemplum, el español quiriendo hablar latín, habló a su modo y dixo dexemplar, assí como el francés, porque, hablando su lengua, por sí dice uida, quando vie­ne a hablar latín, no se contenta con dezir ita, sino añade el da de su lengua y dice itada. Esto me parece que os deve bastar quanto a los voca­blos. Quanto a las maneras de dezir, si miráis en ello, hallaréis muy muchas.

Marcio. Ea, dezid algunas.

Valdés. Porque Luciano, de los autores grie­gos en que yo he leído, es el que más se llega al hablar ordinario, os daré del los exemplos.

Marcio. Más los quisiera de Demóstenes.

Valdés. Y aún yo holgara de dároslos siquie­ra de Isócrates, pero contentaos con que os dé lo que tengo. Quando en castellano queremos de­zir que uno tiene bien de bivir, dezimos que tie­ne buena passada; desta manera, quiriendo dezir esto mesmo, dize Luciano ce diarci ton poron. Y en castellano, quiriendo dezir nuestra hazienda o su hazienda, dezimos lo nuestro o lo suyo: Quien da lo suyo antes de su muerte, merece que le den con un maço en la frente, adonde dize lo suyo por su hazienda; y Luciano en la mesma sinificación, dize ta imetera. También, si en caste­llano amenazamos a un moço o muchacho, quiriendo dezir que lo castigaremos, dezimos: Pues si yo te empieço, y de la mesma manera dize Lu­ciano mu catirxato, que quiere dezir: me empeçó. Por medio1 para confirmación de esta mi opinión, aliende2 de lo dicho, puedo también alegar la conformidad de los artículos y otras cosas, si no os contentáis con lo alegado.

Marcio. Antes abasta harto lo que avéis di­cho, y de verdad parece harto aparente y razona­ble esta vuestra opinión, y yo tanto3 de oy más la terné también por mía, y lo mesmo creo que ha­rán estos dos señores. Agora, presuponiendo que es assí como vos dezís, que la lengua que en Es-paña se hablava antes que los romanos, aviéndola enseñoreado, la introduxessen su lengua, era assi griega, como es latina la que agora se habla, pro­seguid adelante.

Valdés. La vida me avéis dado en no querer contender sobrêsto, porque por no porfiar me dexara vencer, haziendo mi cuenta que más vale quedar por necio que ser tenido por porfiado. Pero mirad que, si alguno querrá dezir que la lengua vizcaína es en España aún más antigua que la griega, yo tanto4 no curaré5 de contender sobre lo contrario, antes diré que sea mucho en buena hora assí como lo dirá, con tanto que a mí me conceda lo que digo.

Pacheco. No os concederé yo tan presto lo que avéis concluido, porque Gayo Lucio y los tres Cipiones, Claudio Nerón y Sempronio Graco, siendo romanos latinos y griegos6 no habla­ran con turdetanos, celtiberos o iberos y cánta­bros por intérpretes, si la lengua antigua de Spaña fuera griega, ni los mercadantes de Fenicia avían necessidad de intérprete en el contratar de sus mercaderías con los antiguos de Spaña an­tes que cartagineses y romanos la combatiessen.

Valdés. Abasta que la lengua latina, como he dicho, desterró de Spaña a la griega. La qual, assí mezclada y algo corrompida, se platicó en España hasta la venida de los godos, los quales, aunque no desterraron la lengua latina, todavía la corrompieron con la suya, de manera que la lengua latina tenía en España dos mezclas, una de la griega, según mi opinión, y otra de los go­dos. El uso desta lengua assí corrompida duró por toda España, según yo pienso, hasta que el rey don Rodrigo, en el año de setecientos y diez y nueve, poco más o menos, desastradamente la perdió, quando la conquistaron ciertos reyes moros que passaron de África, con la venida de los quales se començó a hablar en España la lengua aráviga, excepto en Asturias, en Vizcaya y Lepuzca y en algunos lugares fuertes de Aragón y Ca­taluña, las quales provincias los moros no pudie­ron sujuzgar, y assí allí se salvaron muchas gentes de los cristianos, tomando por amparo y defensión la aspereza de las tierras, adonde conser­vando su religión, su libertad y su lengua estu­vieron quedos hasta que en Asturias, adonde se recogió mayor número de gente, alçaron por rey de Spaña al infante don Pelayo, el qual con los suyos començó a pelear con los moros, y, ayudándoles Dios, ivan ganando tierra con ellos; y assí como los succesores deste rey sucedían en el reino, assí también sucedían en la guerra con­tra los moros, ganándoles quándo una cibdad y quándo otra, y quándo un reino y quándo otro. Esta conquista, como creo sabéis, duró hasta el año de mil quatrocientos y noventa y dos, en el qual año los Reyes Católicos de gloriosa memoria, ganando el reino de Granada, echaron del todo la tiranía de los moros de toda España. En este medio tiempo no pudieron tanto conservar los españoles la pureza de su lengua que no se mezclasse con ella mucho de la aráviga, porque, aunque recobravan los reinos, las cibdades, villas y lugares, como todavía quedavan en ellos muchos moros por moradores, quedávanse con su lengua; y, aviendo durado en ella hasta que pocos años ha, el emperador les mandó se tornassen cristianos o se saliessen de Spaña, con­versando entre nosotros, annos pegado muchos sus vocablos. Esta breve historia os he contado porque, para satisfazeros a lo que me preguntastes, me pareció convenía assí. Agora, pues avéis visto cómo de la lengua que en España se hablava antes que conociesse la de los romanos, tiene oy la castellana algunos vocablos y algunas maneras de dezir, es menester que entendáis cómo de la lengua aráviga ha tomado muchos vocablos. Y avéis de saber que, aunque para muchas cosas de las que nombramos con vocablos arávigos tenemos vocablos latinos, el uso nos ha hecho tener por mejores los arávigos que los latinos, y de aquí es que dezimos antes álhombra que tapete, y tenemos por mejor vocablo alcrevite que piedra sufre, y azeite que olio, y, si mal no m'engaño, hallaréis que, para solas aquellas cosas que avernos tomado de los moros, no tene­mos otros vocablos con que nombrarlas sino los arávigos que ellos mesmos con las mesmas cosas nos introduxeron. Y, si queréis ir avisados, ha­llaréis que un al, que los moros tienen por artículo, el qual ellos ponen al principio de los más nombres que tienen, nosotros lo tenemos mez­clado en algunos vocablos latinos, el qual es cau­sa que no los conozcamos por nuestros. Pero con todos estos embaraços y con todas estas mezclas, todavía la lengua latina es el principal fundamentó de la castellana, de tal manera que, si a vuestra pregunta yo uviera respondido que el origen de la lengua castellana es la latina, me pudiera aver escusado todo lo demás que he dicho; pero mirad que he querido ser liberal en esta parte, porque me consintáis ser escasso en las demás.

Pacheco. Creo yo, según lo que conozco de vuestra condición, que, aunque os roguemos seáis escasso, seréis liberal, especialmente desta mercancía, en que con la liberalidad no se desmengua el caudal.

Marceo. No os ha respondido mal. Y vos nos avéis muy bien satisfecho a nuestra pregunta, porque assí vuestra opinión acerca de la primera lengua como acerca de la corrupción de la latina parece no se puede negar; pero, pues tenemos ya que el fundamento de la lengua castellana es la latina, resta que nos digáis de dónde vino y tuvo principio que en España se hablassen las otras quatro maneras de lenguas que oy se hablan, como son la catalana, la valenciana, la portuguesa y la vizcaína.

Valdés. Diréos no lo que sé de cierta ciencia, porque no sé nada desta manera, sino lo que por congeturas alcanço y lo que saco por discreción; por tanto me contento que vosotros a lo que dixere déis el crédito que quisiéredes. Y con este presupuesto digo que dos cosas suelen principalmente causar en una provincia diversidades de lenguas. La una es no estar toda debaxo de un príncipe, rey o señor, de donde procede que tantas diferencias ay de lenguas quanta diversidad de señores; la otra es que, como siempre se pegan algo unas provincias comarcanas a otras, acontece que cada parte de una provincia, tomando algo de sus comarcanas, su poco a poco se va diferenciando de las otras, y esto no solamente en el hablar, pero aun también en el conversar y en las costumbres. España, como sabéis, ha estado debaxo de muchos señores, y es assí que —dexado a parte que aun hasta Castilla estuvo dividida no ha muchos años—, que Cataluña era de un señor, al qual llamavan conde, y Aragón era de otro señor, al qual llamavan rey, los quales dos señores vinieron a juntarse por casamientos, y después por armas conquistaron el reino de Va­lencia, que era de moros, y andando el tiempo, lo uno y lo otro vino a juntarse con Castilla. Y los reinos de Granada y Navarra tenían también sus señoríos, aunque ya agora, a su despecho, el uno y el otro están debaxo de la corona de Cas­tilla. Y Portugal, como, veis, aún agora stá apartada de la corona de Spaña teniendo como tiene rey de por sí. La qual diversidad de señoríos pienso yo que en alguna manera aya causado la diferencia de las lenguas, bien que qualquiera dellas se conforma más con la lengua castellana que con ninguna otra, porque, aunque cada una dellas ha tomado de sus comarcanos (como Cataluña que ha tomado de Francia y de Italia, Valencia, que ha tomado de Cataluña), todavía veréis que principalmente tiran al latín, que es como tengo dicho, el fundamento de la lengua castellana, de lo qual, porque os tengo dicho todo lo que sé y puedo dezir, no curo de hablar más. De la vizcaína querría saberos dezir algo pero como no la sé, ni la entiendo, no tengo que dezir della sino solamente esto: que, según entendido de personas que la entienden, esta lengua también a ella se le han pegado muchos vocablos latinos, los quales no se conocen, assí por lo que les han añadido como por la manera con que los pronuncian. Esta lengua es tan agena de todas las otras de Spaña, que ni los naturales della son entendidos por ella poco ni mucho de los otros, ni los otros dellos. La lengua catalana diz que era antiguamente lemosina, que es agora lenguadoc; hase apurado7 tomando mucho del latín, sino que no le toma los vocablos enteros, y tomando algo del francés puro y también del castellano y del italiano. La valenciana es tan conforme a la catalana, que el que entiende la una entiende casi la otra, porque la principal diferencia consiste en la pronunciación, que se llega más al castellano, y assí es más inteligible al castellano que la catalana. La portuguesa tiene más del castellano que ninguna de las otras, tanto que la principal diferencia que, a mi parecer, se halla entre las dos lenguas es la pronunciación y la ortografía.

Marcio. Siendo esso que dezís assí, ¿cómo en Aragón y Navarra, aviendo sido casi siempre reinos de por sí, se habla la lengua castellana?

Valdés. La causa desto pienso sea que, assí como los cristianos que se recogieron en Asturias debaxo del rey don Pelayo, ganando y conquis­tando a Castilla, conservaron su lengua, assí también los que se recogieron en algunos lugares fuertes de los montes Pirineos y debaxo del rey don Garci Ximénez, conquistando a Aragón y Navarra, conservaron su lengua; aunque creo que también lo aya causado la mucha comunica­ción que estas dos provincias an siempre tenido en Castilla. Y la causa, por que, según yo pienso en el Andaluzía y en el reino de Murcia la vezindad de la mar no ha hecho lo que en las otras provincias, es que los castellanos conquistaron estas provincias en tiempo que ya ellos eran tan­tos que bastavan para introduzir su lengua y no tenían necesidad del comercio de otras naciones para las contrataciones que sustentan las pro­vincias.

Marcio. Bien me satisfazen essas razones, y, quanto a esto, con lo dicho nos contentamos, y assí queremos que dexéis a parte las otras quatro lenguas y nos digáis solamente lo que toca a la lengua castellana.

Valdés. Si me avéis de preguntar de las diversidades que ay en el hablar castellano entre unas tierras y otras, será nunca acabar, porque como la lengua castellana se habla no solamente por toda Castilla, pero en el reino de Aragón, en el de Murcia con toda el Andaluzía y en Galizia Asturias y Navarra, y esto aun hasta entre la gente vulgar, porque entre la gente noble tanto bien se habla en todo el resto de Spaña, cada provincia tiene sus vocablos propios y sus maneras de dezir, y es assí que el aragonés tiene unos vocablos propios y unas propias maneras de dezir, y el andaluz tiene otros y otras, y el navarro otros y otras, y aun ay otros y otras en tierra de Campos, que llaman Castilla la vieja y otros y otras en el reino de Toledo, de manera que, como digo, nunca acabaríamos.

Pacheco. No os queremos meter en ese labirinto; solamente, como a hombre criado en el reino de Toledo y en la corte de Spaña, os preguntaremos de la lengua que se usa en la corte y si alguna vez tocáremos algo dessotras provincias, recibiréislo en paciencia.

Valdés. Mientras me mandáredes acortar la materia, y no alargarla, de buena voluntad os obedeceré.

Marcio. ¿Creéis que la lengua castellana tenga algunos vocablos de la hebrea?

Valdés. Yo no me acuerdo sino de solo uno, el qual creo se le aya pegado de la religión; éste es abad, de donde viene abadesa, abadía y abadengo.

Coriolano. Esse último vocablo es muy nue­vo para mí; no passéis adelante sin dezirme qué quiere dezir abadengo.

Vaidés. Porque en la lengua castellana de real se dize realengo lo que pertenece al rey, qui­sieron los clérigos, con su acostumbrada humil­dad, por parecer a los reyes, que de abad se llamasse abadengo lo que pertenece al abad o abadía.

Pacheco. ¿Pareceos a vos que fueron muy necios?

Valdés. No m'empacho con clérigos. También saco por costal o talega es hebreo, de donde lo ha tomado el castellano, assí como casi todas las otras lenguas que an sucedido a la hebrea.

Marcio. ¿Ay algunos vocablos deduzidos de la lengua italiana?

Valdés. Pienso yo que jornal, jornalero y jornada an tomado principio del giorno que dezís acá en Italia; es verdad que también se lo puede atribuir a sí Cataluña.

Pacheco. Verdaderamente creo que sea assí como dezís; nunca avía mirado en ello.

Valdés. Bien creo aya también algunos otros vocablos tan propios castellanos, que sin tener origen de ninguna otra lengua, con el tiempo an nacido en la provincia.

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