Programas de crítica del espectáculo, en especial: “Los profesionales de siempre”, Canal 9






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Tele-basura es un término despectivo usado en España, que suele utilizarse para referirse a los programas o a la programación televisiva de no ficción a la que se acusa de incumplir los códigos deontólogicos del periodismo y difundir valores negativos (sobre todo en la medida que podría influir en la infancia).

La telebasura suele asociarse a los programas del corazón y telerrealidad, más por el modo de desarrollo de cada programa que por su género. Por ejemplo, suele calificarse de telebasura a programas de debate en los que el moderador no es objetivo o no existe, los partidarios de una tendencia son mayoría o, más habitualmente, la discusión se reduce a un griterío ensordecedor en el que predomina el insulto y el argumento «ad hominem».

Evidentemente, la consideración de "telebasura" es algo eminentemente subjetivo: algunos incluyen en esta categoría a toda la prensa del corazón, telerrealidad, culebrones, etc.; mientras que otros sólo consideran telebasura casos muy concretos. Es muy raro que un profesional del medio reconozca su trabajo como telebasura.

La telebasura suele equipararse con la prensa sensacionalista. Algunos de los argumentos que se suelen utilizar para denunciar un programa como telebasura son la existencia en ellos de:

  • Manipulación informativa, o confusión de información y opinión.

  • Nulo respeto al derecho de intimidad y al honor.

  • Conversión del dolor y la miseria humanas en espectáculo.

  • Atracción por el sexo, el escándalo y la violencia.

  • Utilización del cuerpo humano desnudo, en especial el femenino.

  • Trivialización de la prostitución y el consumo de drogas.

  • La aberración como modelo a imitar.

  • Desprecio de cualquier figura de autoridad.

  • Apuesta por la pelea en vez del diálogo.

  • Lenguaje soez y ofensivo.

  • Relativismo cultural, y difusión de la subcultura.

  • Fomento de la pseudociencia y el ocultismo.

3. TERCERA PARTE:

LA VERDAD DE LA TV: ¿REALITIES SHOWS?

Saber cómo somos o cómo nos constituimos es muy difícil si habitamos la velocidad, el fragmento, lo efímero, el facilismo y lo superficial. El pensamiento y la acción mediera/ inculta provee a la sociedad de un sistema de creencias que nos dice que la vida perdió su ambigüedad y nos hemos quedado pensando que para ser feliz basta con salir en televisión (realities show).

Estos programas cuentan con antecedentes desde los primeros años de la televisión.

En sus primeros momentos iban desde los programas que ensalzaban a personajes comunes para constituirles en "reina por un día" o a biografiados a los que sus amigos homenajeaban mediante recuerdos curiosos, siempre de perfil muy humano, hasta asuntos de sucesos escabrosos sobre los que se traba de hurgar en el lado mas oscuro y morboso, asesinatos, violaciones entre otras cosas. En la década de los setenta tuvieron su auge programas basados en el género docudrama que combinaba la realidad y veracidad de los hechos con tratamientos dramáticos representados por sus protagonistas o por actores seleccionados. En la actualidad estas tendencias tomaron diferentes formatos, variedades y creación y también renovación, y en algunos casos nuevos géneros. En la década de los noventa cuando estos programas han encontrado su expansión y aceptación popular, de tal manera que se han constituido en objeto de competitividad entre los canales.

Los reallity show comparten todas estas modalidades. Aborda hechos reales, de actualidad y, contenidos informativos, pero introduce tal cambio en los tratamientos y enfoques que desfiguran sustancialmente lo informativo, se lo define como el Hiperrealismo televisivo.

Son los programas que mas claramente se configuran como infortaculos. En ingles se los denomina info-show, en francés infortainement, en español puede emplearse el nombre de infortaculos. Son programas que mezclan la información con el espectáculo y, además, con el entretenimiento. Llevan a las pantallas al hombre de la calle, a aquel que nunca ah sido protagonista de algo atractivo para los medio de comunicación y que ahora encuentra su ocasión. El receptor lo recibe como si fuera algo que le pudiera ocurrir a el mismo, Proyecta sus sentimientos, pasiones y entra en la vida del otro como si fuera la suya. Las personas se presentan al público televisivo exhibiendo sus intimidades psicológicas, sus relaciones humanas y sociales, familiares y personales.

Estos programas afrontan temas muy variados, aunque todos ellos tocados por el atractivo e ingredientes del espectáculo televisivo. Aborden situaciones de ternura, de los contenidos tradicionales de las revistas del corazón, la fuga o desaparición de un hijo, las tensiones y reencuentros amorosos, el heroísmo de personas ante circunstancias difíciles, el riego por salvar a otras personas, asuntos judiciales, simplemente de búsqueda de la verdad mediante una maquina, intimidades personales y a veces no confesadas dentro de una pareja, temas morbosos y de violencia, costumbres y modas sexuales, corrupción económicas entre otras cosas.

Los reallity show crean gran parte del espectáculo en el estudio. Suelen tener aun parte de relato desarrollada en el lugar de los hechos y luego otra parte en el Studio que permite ofrecer mas detalles, los sentimientos de los protagonistas y las reacciones del publico asistente, aunque en este caso, con objetivo de incrementar el espectáculo, su comportamiento esta dirigido por alguien del equipo de realización para que aplauda, ría, se entristezca e incluso llore por la conmoción que le provoca el sufrimiento del protagonista.

PROGRAMAS DE LA TV QUE GENERAN LAS PRINCIPALES CRÍTICAS:

Los programas de espectáculos y chimentos, que incluían e incluyen a los mediáticos como principal herramienta, surgieron en parte, gracias a la marcada división social y económica que se dió como consecuencia de la crisis vivida durante los años ´90 y que continúa hasta hoy.. Uno de las clases sociales más desarrolladas del país es la media y la baja, quienes consumen dichos programas ya que pueden llegar a identificarse con algunas situaciones y/o personajes, mientras que la clase alta probablemente lo vea para observar los denigrantes conflictos entre los mediáticos.

Podría definirse a un mediático como aquella persona que quiere estar en los medios sin importarle lo que tengan que hacer para conseguir pantalla. Tienen la necesidad de expresar algo, no importa si tiene contenido periodístico o no. El mediático necesita "estar" a cualquier precio.

Cuatro de cada diez programas que son objeto de diferentes juicios negativos por parte de las audiencias pertenecen a la grilla de Telefé y de Canal 9. En este contexto, se aprecia que los televidentes pertenecientes al segmento de alto consumo de televisión (aquellos que superan las 4 horas diarias frente al televisor) constituyen a su vez un grupo sumamente crítico de la programación de TV abierta.

Así por ejemplo, muchos usuarios que son críticos de la oferta televisiva de la emisora Telefé provienen de su propio público objetivo, y esto acontece especialmente en el segmento infantil y adolescente. Se trata de un grupo poblacional que, de manera simultanea, manifiesta su preferencia por ciertos programas de la emisora, y articula una mirada muy crítica en relación con otros programas que se difunden por la misma señal. En cambio, las críticas a la programación de Canal 9 suelen hacerse presentes con mayor vigor entre los televidentes habituales de otros canales, fundamentalmente entre los adultos jóvenes, de 19 a 36años.

Los programas de chimentos, que tradicionalmente se constituyen como una vía de espectacularización del espacio privado de los famosos, alcanzan cierta unanimidad a la horade la crítica negativa. Sin embargo, esta visión se afirma entre los usuarios adultos mayores de 37 años. La crítica que se articula en relación con el programa "Intrusos" de Jorge Rial es una de las más consensuadas entre concurrentes de diversas edades, sexos y niveles educativos.

LA TELEVISIÓN: HISTORIAS MAS QUE CONTENIDOS:

La televisión es criticada, desde el afuera de la especificidad mediática, por su pobreza de razones y sentidos; los "contenidistas", las "morales", los "políticos" critican y destruyen a la televisión por su debilidad de pensamiento como medio de comunicación.

Por el contrario, desde el adentro la revisión como medio de comunicación, no es sólo razones y contenidos, está hecho de otra condición; una que actualiza la afectividad colectiva, trabaja sobre la cultura emocional, cuenta historias, se produce con criterios industriales para hacer buen negocio.

Poco se ha comprendido que la buena televisión no está para comunicar en la lógica de la razón ilustrada de la escuela o los libros sino que se produce en el horizonte de la lógica del entretenimiento que se inserta en el relato del ocio y el afecto a través de historias divertidas, que sería bueno que enseñen; historias que se convierten en programas que generan conversación pública, distensión social, confort individual, industria y buen negocio.

Podemos comprender a la televisión a partir de cuatro ejes:

  • El entretenimiento: La televisión encontró su lugar en el mundo en el horizonte del afecto y la entretención de las masas urbanas excluidas de la oferta cultural de elite; la lógica del entretenimiento nos inserta como sociedad en los tiempos del afecto y la diversión, nos lleva a pensar la vida como estar "en cámara, en vivo y en directo"; a actuar nuestras vidas más que solo vivirlas. Esta lógica es la que marca el discurso, las estéticas y los relatos de la televisión: efectismo, facilismo, predecibilidad, superficialidad, fórmulas, recetas, estrellatos débiles….



  • Contar historias: La televisión ha demostrado que es una máquina de contar historias; su potencial está ahí, en haberse convertido en la "cuentera" de nuestros tiempos; reemplazó al abuelo y se encarga de crear el encanto para tantas soledades-televidentes.

Los humanos nos acercamos a ese nuevo fuego-pantalla en busca de historias, de nuevos relatos que retomen viejas tradiciones, de nuevos héroes que nos permitan soñar, nos entregan y nos muevan el tedio cotidiano.

  • Industria cultural: La televisión se legitimó como una industria de producción en serie y masiva, esto significa que su responsabilidad es ser un buen negocio, generar empleo y proveer de divisas a una sociedad; también implica que se debe diseñar en función de generar audiencias masivas para aumentar su productividad industrial. No se puede pensar en la televisión sin su lógica de mercado, su ser industrial y su interés de ganancia; el negocio está en su modo de interpelar la sociedad.



  • Contenidos: Diversión, afecto, historias e industria…luego, contenidos. Esta afirmación no quiere decir que los contenidos no estén ya dados en las narraciones, en el entretenimiento y lo industrial; también poco indica que los contenidos no sean importantes; solo llama la atención sobre como en televisión la preocupación por los contenidos debe darse desde los modos de narra y entretener. Contenidos, valores, representaciones importan, pero estos se despliegan en las estrategias de comunicabilidad de la tele que son sus modos de contar, el cuento contado, el relato audiovisual, la reflexión afectiva propuesta y en la lógica del negocio. En esta línea de argumento, la buena televisión es aquella que genera conversación en los televidentes, produce relato en y desde la vida cotidiana; la mala televisión es aquella hecha de contenidos, morales y políticas pero que nadie quiere ver porque no cuenta historias, es poco audiovisual y nada entretenida.

Lo que determina cómo se actualizan esos principios de diversión, afecto, historia y contenidos, es la sociedad en la que se produce, ya que la televisión siempre está cerca de los sentimientos, valores y pensamientos más generalizados y de moda en su comunidad de acción. La buena televisión siempre será actual en relatos, temáticas, estéticas e historias. Actual no significa vanguardista o experimental, se conforma con estar cerca de lo que la sociedad en masa quiere o desea aceptar como válido; la tele manifiesta las maneras lentas como una sociedad se transforma en morales, valores y estéticas.

Para comprender el éxito de esta tendencia de hacer, producir y consumir televisión alrededor del mundo se pueden mencionar cuatro características:

  • Audiencia: El espectador es quien decide qué ver y por qué, decide comprar una señal de televisión, establece los límites de lo permitido moralmente, determina las posibilidades experimentales a las que quiere asistir. El televidente de series mundiales es activo y construye comunidades de carácter mundial que se conforman al asistir al mismo evento narrativo. Este tipo de televidente se caracteriza por tener ganas de ver más, ser más inteligente, más pegado al mundo y corresponde a jóvenes post-tv, que nombran sus series con títulos en inglés y participan de comunidades virtuales en internet.



  • Industria: La televisión encontró un mercado nuevo donde expandirse al generar públicos propios dispuestos a pagar por el servicio de comercialización y mercadeo de las señales globales.



  • Audiovisual: En los modos de narrar, respetando la pequeña caja y sus posibilidades expresivas, se trabaja innovadoramente sobre las formas de contar hasta hacer pura televisión, algo que no es cine, ni tampoco tevé como la hemos acostumbrado a ver.

La televisión ¿es un medio de comunicación o es un medio poderoso de influencia?:

La vida de la TV está afectando la densidad de pensamiento, valores e intereses de nuestra sociedad. La televisión nos vende la idea de que somos dioses, ya que nos fundamos en nosotros mismos, no necesitamos de ilustradores ni razones, solo debemos ser expertos en la narrativa televisiva y el pensamiento débil. Quedarnos ahí, en esa evidencia, es otorgarnos el derecho a la inteligencia, la soberbia y la arrogancia porque lo que está presente en esta afirmación es que aquel quien critica, es ilustrado y culto y está investido para ver donde está la basura, la telebasura, la basu-entretenimiento…pero pobres de los pobres de gustos, espíritu y educación, esos pobres serán manipulados y envilecidos.

Quedarse en la crítica hace verse inteligente pero n sirve para nada más. A la televisión se le considera una práctica económica de uniformización del gusto y nada más, pareciera que a los intelectuales no les interesara y que ella no ocupa ni ha ocupado ningún lugar en la interrogación teórica de las mentes pensantes. Hay mucho de verdad en estas posturas condenatorias, pero que hay que bucear detrás de la levedad que nos tocó vivir para encontrar algo más.

Nos queda otra opción, si la televisión diseña el paisaje donde vivimos y se ha convertido en el dispositivo fundamental para la actualización del entretenimiento…será porque responde a necesidades de la sociedad, reconoce matrices de significación de los excluidos del banquete culto (que no son solo los pobres sino las nuevas elites empresariales), posibilita otros relatos que asignan sentido a la vida de nosotros, la mayoría. Intentar develar la profundidad de lo banal televisivo es una obligación para los que habitamos el privilegio del verbo fácil y la reflexión académica.

"La comunicación intermitente (en el origen, en el destino y en el mensaje) se funda, de tal modo, que abate el orden normal de la comunicación misma y proponen un nuevo orden. Solo que este "nuevo orden" de la comunicación funciona a condición de que se realice al mismo tiempo una especie de mutación perceptiva. Frente a este mundo televisivo hay que asumir otra perspectiva algo así como una "comunicación intermitente" que no es fácil de comprender desde las razones conocidas, intentar una "comunicación de la urgencia" que explique el mundo de la vida que habitamos desde la televisión como catedral que nos hace dioses. Esta época, por la razón que sea, ha promulgado que lo televisivo como práctica extendida de significar, una realidad ambigua pero que refleja la sociedad, una nueva manera de marcar la historia de la humanidad.

Lo televisivo evidencia otros modos de ponerse en público; otras comprensiones del tiempo, los valores y los lugares en el mundo de la vida,; otras huellas de lo que es significativo en este mundo materialista sin utopías. Son modos simples de vestir y exhibir el cuerpo, marcar los escenarios, practicar la vida e imaginar la felicidad. Pero, también modos de sentir, comprender y expresarse de toda una sociedad mediera (de medios y clase media) que se ha construido en esos mestizajes étnicos y multiculturales, entre lo rural y lo urbano, entre lo nacional y lo global, entre lo arcaico y lo moderno, entre lo oral y lo digital, entre lo útil y la apariencia, entre el consumo y el psicologismo. Esta sensibilidad mediera interviene toda la vida, pero sobre todo la vida cotidiana y nuestra historia; se convierte en marca social que reestructura las maneras de ser, pensar, actuar e imaginar en una comunidad; también, lo televisivo se convierte en espejo que nos dice como somos en la sociedad, qué valores privilegiamos y qué descontentos tenemos frente a la razón y la sociedad dura; expresa modos de vestir de sentidos efímeros la vida ante la ausencia de relatos largos y símbolos estables para significar.

En la aparente banalidad el entretenimiento televisivo hay mucho de imaginación cultural (sobre cómo ser exitoso y visible en esta sociedad de la apariencia), denuncia política (la imposibilidad de producir sentido desde los discursos largos las institucionalidades clásicas), ironía comunicativa (sobre como perderse en la nada y hacerla comunicativa), ciudadanía inédita (cada individuo se hace ciudadano desde donde es competente: ser sí mismo) y pensamiento crítico (énfasis en las estéticas, narraciones y relatos porque no se encuentra sentido en los discursos oficiales de la política y la academia).

La realidad de la televisión:

La información audiovisual es una información en donde los signos, las imágenes y sonidos, representan la realidad, pero no son la realidad. Adquieren una realidad diferente de la que tienen sus referentes.

La televisión ofrece una realidad seleccionada, planificada y ‘montada’ o yuxtapuesta a otras realidades que han sufrido un proceso similar. Los sucesos al ser captados pierde las relaciones peculiares de lugar y tiempo en los que se producen para incorporarse a otros contextos, para ser recontextualizados en la noticia y el programa. Se establece una relación entre:

  • El universo representado: la captación de la realidad según la organización mental del informador, un movimiento de fuera hacia adentro pero selectivo, el ámbito de referentes seleccionados, la captación del exterior según determinados esquemas.



  • El universo plasmado: La expresión del mensaje por medio de una organización de signos televisivos disponibles, un movimiento del interior al exterior, el mundo de valores creados.

La imagen de información es inseparable de los modelos narrativos y de los procedimientos retóricos que definen su presencia en la pantalla. En el momento de la televisión comercial, la selección se realiza en función de su capacidad de atraer público y retenerlo (la población en su conjunto, en el caso de los canales de aire, o un público especial en el caso de los canales que transmiten por cable y en el caso de los canales codificados).

Las formas elegidas se convierten así en el único modo de presentación de la realidad. Provistas del carácter de evidencia que les confiere su supremacía, esas formas influyen en el proceso informativo, puesto que determinan de antemano una manera de captar el mundo.

¿La tv educativa?

En sus primeros tiempos, la función de la televisión era en su mayoría informativa, educativa y en cierta parte de entretenimiento. En los comienzos de la década de los 90, la televisión comenzó a cambiar. El factor que provocó este cambio se dió a raíz de que la audiencia empezó a seleccionar el medio y los contenidos según sus necesidades. Algunos prefieren informarse y otros miran programas de espectáculos, chimentos, etc.

Asimismo, por periodismo se entiende la función social de de recopilar, procesar y difundir por cualquier medio de comunicación una noticia de interés público, con la finalidad de informar y FORMAR, así como también la de persuadir y entretener. El mensaje periodístico, además de ser un hecho comunicable, cumple la función formativa debido a los juicios de valor que se emiten con él. Por lo general el público busca despejarse de la rutina y encontrar en la televisión una forma de entretenerse. Por esto, los programas de géneros distintos a los informativos –como los de chimentos y espectáculos- son los elegidos a la hora de distenderse.

No obstante, el desarrollo producido en la sociedad ha provocado que la televisión ocupe la mayor parte del tiempo dedicado al ocio. Prevalece su función de entretener más que la de educar. Esto trae aparejado un daño en la televisión formativa y erosiona la informativa. El rol de la televisión parece ser solamente el de atraer al público y que este permanezca frente a ella el mayor tiempo posible.

La televisión es el medio elegido por excelencia. Ocupa un lugar privilegiado en los hogares. A tal punto que momentos cotidianos de la vida giran en torno a ella.

Tiene un atractivo particular: su fuerza expresiva, porque se basa en la imagen y esto es muy eficaz a la hora de interiorizar los mensajes ya que se meten directamente en el subconsciente. A diferencia de los demás medios de comunicación, por ejemplo, en el caso de los diarios, solo se limitan a mostrar fotografías, y la radio a contarlas. La televisión presenta imágenes con color, música, y la realidad con movimiento, está "viva".

De este modo, el rol de la televisión parece ser únicamente el de la custodia y la permanencia de la audiencia –en esto se asemeja a la nueva escuela–. En ambos casos se trata de asegurar la custodia y la permanencia de quienes como alumnos entran en la escuela o de quienes como espectadores se acomodan delante de la TV.

Mucho de lo que diariamente aprendemos proviene de la televisión. Si tomamos noción de las cosas que vemos en solamente una hora de televisión nos daremos cuenta que estamos expuestos a demasiada información.

Desafortunadamente, los espectadores más recurrentes a ella son los niños. Ellos son los que tienden a imitar lo que ven en ella y adoptar esos modelos como propios y es en el horario en que les está permitido ver televisión (antes de las 22 horas) no hay una adecuada protección y control. Podemos ver, por ejemplo, escenas de violencia y sexo a las 15 horas.

Por otro lado, la gente puede mirar programas que les muestren lo que sucede en otra parte del mundo o educarse en cierto tema. Por el otro, gran parte de los espectadores ha dejado de hacer sus actividades por mirar televisión, un gran ejemplo es la lectura de diarios que ha caducado y son los programas de espectáculos, novelas y de sexo los que aumentan dando nacimiento a la TV BASURA llamada así por su bajo contenido en cuestiones culturales y educativas. Ha cambiando en gran escala su misión educativa e informativa, inclinándose hacia el entretenimiento soez, vulgar, ficticio, amoral y promiscuo.

El circo que muestra en su pantalla se refuerza con la afirmación de que forma parte de la realidad que vivimos diariamente. Si la televisión de hoy representa el drama de la vida cotidiana estamos en condiciones de afirmar que nos encontramos en una decadencia cultural.

Lo grave de esta situación reside, en realidad, en que no solo los intereses corporativos, políticos y comerciales sostienen a la televisión en su posición privilegiada de ineficaz educador de masas sino que también la sostiene el pueblo, sin diferencias de clases.

Hay otro factor bastante peligroso hoy en la televisión; la idea que nos supone que cada uno puede emitir y expresar una determinada opinión sobre cualquier asunto que conforme el menú de la actualidad diaria. Transmitir una visión propia, sin necesidad de seriedad y conocimientos.

En la mayoría de los casos hay un constante intercambio de opiniones y discusiones entre personas que tienen la formación cultural para hacerlo (por ejemplo los periodistas) y aquellas que opinan solamente para poder de esta manera estar en los medios y cumplir con los objetivos que se proponen.

Si bien es difícil definir cuál es el impacto real que tuvieron los mediáticos en nuestra televisión, podemos analizarlo en relación con su repercusión en la audiencia.

La época y el contexto en el que surgen se dan en los años ’90. Esto influye en su impacto porque debemos recordar que fue la década menemista. Se buscaba ocupar la mente de los televidentes con contenidos chabacanos y poco culturales que los llevaba a distraerse y no pensar para evadir lo que realmente estaba sucediendo. A pesar de esto, eran atractivos por la forma en la que estaban hechos. La audiencia los utilizaba como forma de distracción y relax luego de la rutina diaria.

Los personajes que aparecen en estos programas tienen tal atractivo que los espectadores están pendientes de sus acciones y de su variedad de problemas. Un día se los puede ver peleando a muerte y al día siguiente ser amigos inseparables.

La gente los seguía porque les resultaban divertidas las cosas que hacían y sobre todo increíbles. Era común escuchar en charlas de oficina o simplemente de barrio los comentarios acerca de la emisión del día anterior de este tipo de programas.

Dentro del impacto de los medios, se los puede observar en distintas revistas (hasta las más importantes), escucharlos en entrevistas en programas de radio, verlos en televisión (llegando a tener su propio programa) y en Internet.

No eran aceptados en todos los medios. Algunos realizaban constantes críticas hacia estos personajes y su papel en los medios, argumentando que no era un aporte cultural y vacío de contenido.

A la TV tambien se la puede llamar como un medio que entretiene, es por eso que utiliza un lenguaje persuasivo. Pretende encauzar culturalmente al lector como objetivo principal, aunque también debe servirle como fuente de conocimiento de la obra juzgada.

La argumentación es el núcleo principal de este género periodístico, que debe dar soporte de forma razonada a los juicios de valor que se defienden, y es la base de una buena crítica. Se establecen cinco partes fundamentales de toda argumentación: Los hechos, que son el eje de la argumentación y se consideran inmutables aunque puedan ser discutidos; las verdades, como sistema de asociación de diferentes hechos mediante uniones que pueden ser seguras, posibles o probables; las presunciones, resultantes de la lógica formal para llegar a una conclusión cuando los hechos y las verdades se analizan; los valores, que pueden ser considerados como universales, o, al menos, aceptados por la mayoría; y la recogida y selección de datos, que es la fase final de la interpretación.

Además, es un género de autor, por lo que la personalidad del crítico es un factor determinante de cara a su credibilidad por parte del público. La identidad del autor es una parte fundamental. Por ello, en el caso de la prensa escrita por ejemplo, para que se identifique de forma directa al autor con su crítica es recomendable que esté redactada en primera persona.

La crítica de arte tiene una triple función: informar, orientar y educar, aunque además se le puede añadir la función del entretenimiento.

La crítica no debe contener elementos de destrucción, sino, por el contrario, afán de comprensión hacia el objeto analizado. Y, por encima de todo, el crítico debe respetar el principio ético de la insobornabilidad, sin presiones ni servidumbres de ningún tipo.

La crítica exige un profundo rigor intelectual, que es el único camino que conduce a la objetividad. Por encima de cualquier gusto personal, se impone una actitud ética ante la valoración de una obra de arte. Y debe ser sincera. El crítico expresa su parecer de forma honesta, con absoluta independencia.

El análisis responsable es necesario ante un texto que va dirigido al público en general para orientarle, por lo que debe contener pautas adecuadas para que el público forme su opinión personal. Aunque, además, es un género con función informativa; por lo tanto, debe ser un texto que explique fielmente el contenido de la obra enjuiciada.

El crítico debe fundamentar lo que afirma sin dogmatismo, y su opinión debe ser considerada como una aportación personal a la propia obra.

En la crítica se pueden distinguir tres componentes: En el primero, el crítico hace mención de los antecedentes de la obra objeto de su valoración con datos sobre el autor y su producción anterior; en el segundo se resume el argumento, si lo tiene, de forma breve, con el fin de ilustrar al lector; y por último, como consecuencia de lo anteriormente expuesto, se refleja el veredicto del crítico, de forma que el lector quede convencido de que la valoración está suficientemente argumentada y que está realizada por un experto.
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