Ciencia Económica y Utilitarismo: la perspectiva de Bentham






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fecha de publicación25.06.2015
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Ciencia Económica y Utilitarismo: la perspectiva de Bentham




En el siglo XVIII se percibe un ruptura fundamental en la línea de pensamiento y en general en la percepción de la moral y en las motivaciones, que impulsan las acciones de los humanos en su dimensión individual. Esta, está influenciada por los escritos de Jeremy Bentham con la creación de una teoría utilitarista propiamente dicha. De hecho este autor esta referenciado por Jhon Stuart Mill como el “maestro de maestros” lo que marca su relevancia en el futuro del desarrollo del estudio de la economía. Jeremy Bentham, nacido en Londres en el año de 1748 –misma ciudad en el cual murió 84 años después- es reconocido como uno de los padres de la corriente ética denotada con el nombre de utilitarismo clásico.1 Por el contenido de sus escritos es evidente que Bentham tenía una posición explícita y favorable con respecto a la misma corriente, si bien no se refería a la misma con la perspectiva de un espectador externo pues en últimas lo que hizo fue defender su propio pensamiento.

Entrando en materia primero se tiene que caracterizar el contexto en el cual J. Bentham se inscribe y crea esta teoría.

La tradición utilitarista comienza en sus raíces con el nacimiento previo de la escuela escéptica y la revolución sensualista llevada a cabo en Francia por muchos seguidores fisiócratas y filósofos ingleses . Los cuales pautan nuevos valores metodológicos y supuestos de conducta humana para el estudio de la filosofía, política y economía.

Tanto el escepticismo como el sensacionalismo nacen de la polémica transada desde “Loke hasta Cadillac”(1), donde se hace énfasis sobre el origen del conocimiento y de los patrones de conducta humana, inscribiendo las sensaciones, la noción de necesidad y la satisfacción de las necesidades como eje de los patrones de conducta.

A partir de este marco teórico se comienzan a elaborar teorías sobre las necesidades, de las cuales vale destacar la contribución hecha por Turgot, autor francés que expone el concepto de valor subjetivo basado en la cuantificación de las necesidades dentro de los mercados de bienes. Turgot toma como punto de partida las necesidades y va desarrollando el concepto de utilidad o placeres, de ahí deduce el concepto de penas ampliando así un tratado sobre los placeres y las penas. Ya que la satisfacción de las necesidades engendra placer y el esfuerzo de obtenerlo genera desutilidad o penas (2). A partir de estos principios Turgot logra proponer una definición de valor basado en la subjetividad de los individuos, definición que pone en primera fila los intereses individuales, tal teoría que sirve como punto de partida a un verdadera revolución en la economía política.
Seguido de esto Bentham aparece en el marco intelectual . En una primera parte de su pensamiento este autor guiado por la época de la Ilustración se interesa en la clarificación de los interés de la especie humana y en una segunda parte se centra en la crítica de varios sistemas de gobierno como el de Gran Bretaña donde apoya una democracia representaría o pregona la emancipación de la colonias españolas.

El punto de partida para la elaboración de su teoría comienza con el pensamiento escéptico rechazando lo que el llama “ficciones”, o especulaciones metafísicas de origen divino para explicar los intereses individuales. Toda su obra entabla una critica tajante frente a instituciones sociales como los son el deber, la obligación o la misma justicia; las que están sustentadas en prejuicios o autoridad(1). Al formular esta diatriba Bentham defiende los derechos a la desobediencia sustentado en el calculo utilitarista, el cual se va a exponer en detalle mas adelante.
Como todos los autores Bentham da un definición explicita de la ciencia economía y ciencia en general como un saber moral. De hecho, en un texto no publicado por él mismo, La filosofía de la ciencia económica, Bentham se refiere a la economía política como un saber que tiene como objeto la regulación de la vida de una comunidad con una delimitación caracterizada por dos principios, sobre los cuales hablaré más adelante. La razón de su concepción de la(s) ciencia(s) en estos términos nos la da Bentham en el mismo texto. Para él, tanto la técnica como la ciencia se presentan de manera sintomática la una con la otra –en mayor, o menor medida.2 El pensador entiende a la ciencia y a la técnica en un sentido bastante simple: las reduce al saber y al hacer respectivamente, lo cual le permite concebir las dos disciplinas de esta manera: “El hombre no puede hacer nada bien, sino en la proporción a la manera como él sabe cómo hacerlo”3. Estas disciplinas, sugiere el texto, son comunes a todo ente pensante y sensible. De esta manera, Bentham rastrea un punto teleológicamente compartido tanto por el hacer, como por el saber de las cosas que piensan y sienten. Ambos tipos de disciplina persiguen el bienestar (well-being), y todo ente es reducido a la categoría de medio con miras a la consecución de este fin, que Bentham especifica en otras partes como felicidad, beneficio, placer, bien, etc. (siendo a sus ojos cosas equivalentes); en otro sentido, el objetivo de ambas disciplinas es el de asegurar en contra del dolor, el mal, o la infelicidad. Las cosas, según Bentham, no tienen otro interés para los seres humanos si no éste.4 Ahora bien, si tenemos en cuenta que para él ciencia y técnica no son dos cosas separadas, cada una purificada de la otra, entonces en este respecto frente al cual se equiparan (es decir el bienestar) son la misma disciplina.

Así, Bentham deduce una disciplina de la felicidad, la eudaimónica, que en su sentido del hacer (arte, técnica) se concentra en actuar para conseguir este único fin, y que en su sentido del saber se ocupa en proporcionar información con miras a actuar (correctamente) de acuerdo al mismo. Ocupándose de todo lo que es, la eudaimónica, entendida en su sentido científico, es ontología, y, como su propósito no se desliga de los intereses prácticos, es moral.5 Así, según el razonamiento de Bentham, lo que se aplica para los campos más generales necesariamente se aplica para los particulares6 –las ontologías idioscópicas, o ciencias como las entendemos en nuestro contexto. De esta manera, la economía, junto con las demás ciencias, no escapa a este enfoque moral, si bien puede ocuparse sólo de brindar información al entendimiento y no ser únicamente deóntica. Esto último está representado por la rama exegética de la ética en la tabla de las ciencias, o tabla enciclopédica elaborada por Bentham en el mismo texto.

Ahora bien, la delimitación que le impone Bentham a la ciencia económica está caracterizada principalmente por dos principios que él denota como los principios del aseguramiento de la subsistencia y de la maximización de la abundancia.7 La economía política es, según Bentham, la disciplina que juzga qué tanto y para qué propósitos particulares –especialmente para los propósitos generales de abundancia y subsistencia-, el hombre puede hacérselas con lo suyo bajo una ley distributiva (que restringe y dirige la acción humana) con miras a la satisfacción efectiva de la felicidad.8 Las leyes económicas, en general, se distinguen por su objeto: la riqueza; sin embargo, Bentham considera que es bastante difícil establecer un criterio definitivo para reconocer las leyes económicas (leyes en el sentido de legislación; de derecho –si es válido utilizar esta palabra con Bentham). Ya en concreto, una característica de la disciplina económica en su sentido teórico es la cercanía con lo que Bentham considera que es la virtud de la química: la poca influencia de las pasiones en el análisis del tema que le concierne. Bentham traza una escisión entre razón y pasiones, y el texto sugiere que para él las pasiones quitan objetividad, y por tanto el discurso científico que las incluya es de entrada sospechoso (un discurso “poético”).9 Esto está en concordancia con el propósito general de Bentham de lograr una concepción del derecho que no esté sujeta al arbitrio de los seres humanos: algo imparcial en y por sí.10

En Bentham, la comunidad no es tratada como si fuera un cuerpo político sólido; por el contrario, considera que si llega a ser tratado como un cuerpo, esto es sólo una metáfora que desvía la atención del punto esencial. Para Bentham, en Los principios de la moral y la legislación, la “comunidad es un cuerpo ficticio, compuesto de las personas individuales que son consideradas como si fueran sus miembros. El interés de la comunidad, ¿cuál es, entonces? –la suma de los intereses de los varios miembros que la componen. (…) Se dice que una cosa promueve el interés, o que está a favor del interés, de un individuo cuando tiende a añadirse a la suma total de sus placeres: o, lo que viene a ser lo mismo, a disminuir la suma total de sus penas.”11 Por su parte, en La filosofía de la ciencia económica, Bentham atiende precisamente a algo que ya habíamos visto –pero atendiendo a su conjetura de que la ciencia y el arte se manifiestan sintomáticamente, habiendo así una disciplina global llamada eudaimónica. En este texto, Bentham considera que todo lo que es, que piensa y siente, tiene como objeto de cada acción suya y cada pensamiento el bienestar (well-being), ya sea directa o indirectamente.12 De esta manera, el comportamiento individual está caracterizado por ser teleológico a los ojos de Bentham; esto último se refiere a lo que él mismo considera que es el sentido exegético de su principio de utilidad, y no el dicástico que es el que caracteriza a su utilitarismo.

Desde allí pretende crear una aritmética moral, con todo lo que implica la palabra aritmética un parte cuantitativa sin omitir la conciencia moral , de hecho desde el principio Bentham pretende caracterizar los estudios morales y políticos como un ciencia en todo el sentido de la palabra, el la compara con la física “ Lo que Bacón fue para el mundo físico, Helvetius lo fue para el mundo moral; la moral tuvo ,pues ,su Bacon, pero su Newton aun tiene que venir”(1), al decir esto Bentham afirma que la ciencia moral necesita un ley universal fundamentada en una lógica matemática, fundamentos que vendrán con el primer ingeniero moral, de hecho según Annie Colt Bentham es el “Newton” de la moral. Este objetivo lo pretende implementar estableciendo una lógica , esclareciendo la metodología de las ciencias sociales, combinando el aspecto filosófico y lingüístico y la cuantificación.

De una forma mas detalla investigaremos la teoría ultitarista propuesta por Jeremy Bentham. Ella nace como una “guía para que el gobierno y las leyes se dirijan hacia el fin de la máxima felicidad para el mayor numero de personas”
Entrando en materia, Bentham en su obra “ The principles of moral and legislation” define el concepto de utilidad de entrada como “that the property in any object, whereby it tends to produce benefit, advantage, pleasure, good or happiness, or to prevent happening of mischief, pain , evil or unhappiness who the party whose interest is considered”(4). Así Bentham define el principio de utilidad una forma mas amplia lo que da lugar una aplicación mas extensa de este principio. El principio se inscribe en le principio moral de la aprobación o reprobación de las acciones sociales en función de la variación de la utilidad como se defino anteriormente. Lo que le da pie para plantear este principio como un axioma de la conducta humana. Para ello comienza refutando la filosofía ascética que reprocha las acciones que tienden aumentar al felicidad en su sentido mas amplio.
La teoría propiamente dicha comienza con una serie de supuestos criticables o no, ese no es el elemento de estudio. Primero este autor se basa en un “supuesto ético igualitario, según el cual la felicidad de todos los individuos tiene el mismo valor, y la auto preferencia como criterio para la búsqueda de los medios adecuados a la consecución de aquel fin, es decir, la consideración que cada individuo es el mejor juez de sus propios intereses.”(1).

Basado en esto el autor desarrolla una serie de axiomas que aspiran modelar las motivaciones esenciales de la conducta individualista en las sociedades, dicho axioma define la suprema jerarquía del sujeto individual frente a los de mas componentes sociales, ósea que el individuo ante pone sus interés al interés de los demás. Con el carácter de axioma que Bentham plantea esta premisa se define todas las relaciones tanto económicas como sociales o políticas. De hecho, como lo describe Bentham en sus escritos económicos , la inclinación a la acumulación es tan natural como el deseo de conservación así la búsqueda de placer es un sentimiento intrínseco al Hombre , ya que la acumulación le da placer y la no acumulación lo priva del placer, el hombre entonces esta regido por dos tendencias el placer y las penas. Por ende “únicamente por un sentido de interés, por la eventual expectativa de placer o dolor, es como puede ser influida la conducta humana en cualquier caso”(3), entonces ir en contra este principio es una conducta irrealista para cualquier ser viviente.

Este tipo de hedonismo como lo llaman su críticos no es infundamentado y se basa en las preferencias individuales según un sentimiento de placer al realizarlo. De hecho, el calculo de las penas y placeres esta determinado por los antecedentes sociales y morales del individuo, Bentham hace especial énfasis en eso ya que esta percepción toma en cuenta la perspectiva del individualismo metodológico que depende de los valores de cada agente.

Al hacer esta salvedad el autor entra a la creación de una metodología para cuantificar y establecer las penas y placeres, lo que llama el “felicific calculus”.

Estos valores a su vez acordados por cada agente según cuatro criterios principales que priorizan sus acciones. Estos son “1- la intensidad, 2- la duración, 3- la certeza, 4- la propincuidad o proximidad”. Según estos juicios la intensidad se refiere a la cantidad de utilidad que le brinda el acto en cuestión, la duración pues como la palabra lo indica se refiere al tiempo, la certeza define la cantidad de incertidumbre que puede generar dicha acción – incertidumbre que puede llegar a convertirse en pena-, finalmente la propincuidad se refiere a un proximidad física o la similitud en la naturaleza de los objetos o acciones. A estos valores iniciales Bentham adiciona tres mas que son un tipo de consecuencia de las anteriores. Entabla los conceptos de 5-fecundidad la cual se refiere a probabilidad que esa acción se seguida de una de la misma naturaleza, 6- la pureza lo que describe la probabilidad que esa acción sea seguida de una acción de tipo opuesta a la anterior y 7-la extensión ósea la cantidad de personas que dicha acción puede llegar a afectar. Al establecer estos criterios o valores como él los llama, Bentham define los principales componentes de lo va a denominar el calculo racional. Al hacer un descripción de los determinantes de las penas y placeres en las decisiones individuales Bentham hace un recuento de las 14 placeres fundamentales en la conciencia moral que son: el placer del sentido, de la salud, de la destreza, de la amistad, del buen nombre, del poder, de la piedad, de la benevolencia, de la malevolencia, de la memoria, de la imaginación, de las expectativas, de la asociación y el placer del socorro. De igual forma Bentham llega a determinar una serie de penas fundamentales. Esto lo hace base para una consideración básica de los elementos de estudio de lo que el va a llamar la aritmética moral.

Tomando en cuenta los valores que determinan los placeres y por ende las penas y la clasificación dada Bentham compara los incentivos ya que dos placeres de misma índole, valores iguales tienen la misma jerarquía para los individuos. De una forma mas ilustrativa se podría ver que si se tienen dos placeres A, B y 2A=B en el cual B necesita menos tiempo para su realización que A el individuo sin lugar a dudas va a preferir B. Entonces los valores fundamentales que son la intensidad, la duración, la incertidumbre y la proximidad sirven como modificadores de los placeres, se tornan en variables para jerarquizar los diferentes eventos.

Así Bentham se toma números enteros para elaborar su teoría, siguiendo en parte la matemática discrecional.

No es extraño a Bentham que los placeres dependen de cada individuo pero el busca desde el principio determinar un ley universal, ósea que busca explicar la “psicología del hombre económico” y comparar placer entre individuos es coger diferentes unidades para un estudio.

Entonces Bentham homogeniza los placeres con un método monetario ya que supone que el individuo puede caracterizar todo tipo de incentivo(placer o penas) en un cuantía monetaria, dejando así vía libre para la comparación de las decisiones individuales.

Bibliografía


  1. Utilitarismo, Colmer

  2. Nouvelle Histoire de la pensee economique

  3. Jeremy Bentham Escritos economicos

  4. Principle of moral and legislation, Jeremy Bentham




1 Bentham Project: http://www.ucl.ac.uk/Bentham-Project/info/jb.htm

2 In whatsoever spot a portion of either is occupied, a portion of the other may also be seen; whatsoever spot is occupied by either is occupied by both: is occupied by them in joint tenancy.” (BENTHAM, The Philosophy of Economic Science, §2.)

3 BENTHAM, Ibidem. (Mi traducción.)

4 “If the above observation be correct, it is only in one or other of two shapes or characters, viz. that of a source of happiness, or that of a security against unhappiness, that being can in any of its modifications, possess any claim to man’s regard.” (Bentham, Ibid, §3)

5 “and the science in virtue of which, in so far as it is possessed by him, a man knows in what manner he is to conduct himself in order to excercise that art with effect” (Bentham, Ibidem)

6 Evidencia de las ligaduras de la lógica aristotélica en el pensamiento de Bentham.

7 BENTHAM, The Philosophy of Economic Science, p. 92. (Ed. W. Stark, 1952, The Royal Economic Society by George Allen & Unwin. LTD: London, UK.)

8 Paráfrasis de una nota al pie de The Philosophy of Economic Science, p. 93.

9 BENTHAM, The Philosophy of Economic Science, pp. 95-97.

11 Bentham, Jeremy. An Introduction to the Principles of Morals and Legislation, Hafner Press: New York, p. 3. (mi traducción)

12 “Directly or indirectly, well-being, in some shape or other, or in several shapes, or all shapes taken together, is the subject of every thought and object of every action, on the part of every known Being, who is, at the same time, a sensitive and thinking Being. Constantly and unpreventably it actually is so: nor can any intelligible reason be given for desiring that it should be otherwise.” (BENTHAM, The philosophy of economic science, §3)

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