Es una página cálidamente evocadora, escrita por Davy (Dionisio Alejandro Vera Yparraguirre, periodista deportivo, Exalumno de la Escuela Jackson) en ocasión






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fecha de publicación28.01.2016
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LO MEJOR DE NUESTRA VIDA

Por DAVY

Es una página cálidamente evocadora, escrita por Davy (Dionisio Alejandro Vera Yparraguirre, periodista deportivo, Exalumno de la Escuela Jackson) en ocasión del Sesquicentenario del Natalicio de Don Bosco.

1.- ¿Usted tiene dinero, sus padres tienen dinero? - No, señor. Somos pobres.

- Muy bien. Puede quedarse lo mismo.

Si la familia podía pagar, pagaba 20, 30 pesos por mes. Los hijos de los estancieros, de los ricos, pagaban más, si querían. Pero los pobres no pagaban nada.

Cuando un niño, un joven, no tenía respaldo familiar, había quedado solo en el mundo, no había para el futuro ni esperanza; allí tenía su casa, hogar, cariño, porvenir. Todo.

Cuando conocimos allá por 1921 la Escuela Agrícola Jackson, y después los Talleres, el Colegio Pío y Maturana, nos fuimos dando cuenta de lo que eran los Salesianos. y creímos entonces, siendo niños, que ellos habían llegado para renovar un sistema de enseñanza, para revolucionar, si se nos permite el término, la educación de la juventud.

2.- San Juan Bosco, que en nuestros tiempos era Don Bosco, apareció un día en Turín, en su pobre colegio, con su sotana raída, juntando niños desarrapados. Los reunía, les hablaba, los llevaba al campo, los hacía hombres, pero bajo el temor de Dios. Pero no un temor de miedo o de drama, sino un temor respetuoso, sano, bueno, que nos hacía mirar las estrellas, que nos conducía blandamente hacia la senda limpia; ese temor que todos debemos guardar para siempre como un sagrario, para combatir después en la vida y salvar todas las barreras, para mantener la dignidad del hombre, la suprema virtud del hombre.

3.- La primera Casa Salesiana fue el arranque de una obra maravillosa que ganó el mundo.

Artesanos, peritos agrícolas, obreros especializados, profesionales, miles de hombres en todos lados llevaron desde entonces el orgullo de ser Exalumnos Salesianos.
Don Bosco había puesto su Congregación bajo la advocación de San Francisco de Sales: de ahí lo de "Salesianos" - y bajo la tutela de María Auxiliadora, que desde entonces fue entronizada en todos los altares. Se halla en las grandes capitales, y también en las misiones, en los leprosarios, en los hospitales y en África

Vimos su imagen hace poco en Dar-Es-Salam, y nos emocionamos, porque recordamos cómo, hace más de cuarenta años, alguien nos dijo un día en la Escuela Agrícola Jackson que podía ser que, andando los años, nos encontráramos con Ella en el otro lado del mundo ...

4.- Los Padres Peruzzo, Conte Grand, Pena, Facelli Villar, Pagani, Romano, los de la Casa de Formación Mossman Gros, Ortega, el Inspector Gamba, el poeta Porto, los "curitas" paraguayos, sanduceros y mercedarios, que por entonces llenaban las avenidas y los campos de la Agrícola, fueron nuestros amigos y lo son aún, cuando ha transcurrido tanto tiempo y nos une a ellos aquella dorada época, "lo mejor de nuestra vida"

Nos levantábamos a las cinco de la mañana, y entre el estudio, el trabajo sobre la madre tierra, el fútbol y los recreos, terminábamos agotados a las nueve de la noche, y caíamos en la cama como un tronco. Felices, tranquilos por haber cumplido con nuestro deber, dentro de una tarea tan simple, tan limpia y tan hermosa, que llegamos a creer que efectivamente la vida era eso, y nada más que eso. Pero, si después la tempestad nos pegó fuerte, y la vida fue dura, podemos decir hoy, más cerca del fin que del principio, que hemos capeado el temporal, y que todo se lo debemos a la semilla salesiana, a aquello que se nos metió hondamente en el alma para que, al fin del camino, pudiéramos sentimos dichosos de todo lo hecho. Gracias a ellos. Debido a ellos. Todo esto nuestro es de ellos.

5.- Los Salesianos fueron los propulsores de los Oratorios Festivos, que no son otra cosa que recreos, motivo de esparcimiento, fútbol, deportes populares. Por eso, también sus viejos Colegios están íntimamente ligados a los ídolos populares. Nasazzi, Saporiti, Beloutas, Lietti, Melogno y mil jugadores más se hicieron o estuvieron vinculados a los Salesianos, que, por lo demás, eran formidables jugadores. El Padre Bonmesadri tiraba como Petrone; Facelli era un eje delantero sutil, científico; Elizeche, el paraguayo, un puntero para internacionales. Los partidos entre los distintos Colegios resultaron verdaderos acontecimientos deportivos. Aún hoy mismo solemos encontramos con algunos muchachos -muchachos allá por 1924... Y salta enseguida el diálogo:

- ¿Te acordás aquel 25 de agosto, cuando le hicimos, los de los Talleres, dos a uno al Manga?

- ¡Atorrante!... , la única vez. ¿Y las goleadas de los de la Agrícola?
6.- Teníamos el cuerpo ágil, fuerte, bronceado al sol. Carpíamos papas de sol a sol. Arrancábamos calabazas, trillábamos. Nos levantábamos a las cuatro de la mañana, en el invierno crudo, para ordeñar las vacas suizas en el tambo.

Nos hacíamos amigos de las abejas italianas que, después de libar el zumo azucarado, se paseaban tranquilamente por nuestros brazos desnudos. Seleccionábamos las gallinas de todas las razas para la exposición del Prado. Enfardábamos avena. Injertábamos viñas en el principiante Faraut, nuestro vecino. Arábamos con mulas, bueyes y tractores. Nos confesábamos con el Padre Peruzzo a campo abierto, paseando bajo los árboles. Le decíamos todo como grandes amigos. Desembuchábamos todo. No nos dábamos cuenta de que nos estábamos confesando. Y así cumplíamos con el sacramento como hermanos, como camaradas, sin olor a incienso, pero bajo el manto bendito del sol, y el perfume de los eucaliptos y de las acacias en flor.

7. - Generaciones a torrentes salieron de estos Colegios y se desparramaron por el mundo.

Estamos seguros que todos habrán mirado la vida de frente y serán Exalumnos Salesianos con orgullo. Hombres de buena raíz, de limpios procedimientos, que desde chicos aprendieron a caminar derecho. Y, cuando cayeron, supieron levantarse dignamente para seguir peleando. Como nos enseñaron ellos. Siempre así. Por siempre así.

8.- Eso fue lo mejor de nuestra vida.

Pasaron los años, cruzamos los huracanes, tuvimos nuestros remansos, recorrimos el mundo, trabajamos casi toda una larga vida, y el espíritu salesiano lo tenemos metido en el corazón, como una dulce y querida puñalada.

Hoy todos festejamos los 150 años del Nacimiento de Don Bosco. Hemos creído que el mejor homenaje a él y a los Viejos Maestros era decir todo esto públicamente, como una adhesión a un método de enseñanza que, si ganara todo el mundo, lo daría vuelta, y los hombres vivirían felices y en paz.

Aún no pudo ser. Pero un día será.
Encontré esta página, que quiero compartir. Todo lo que dice lo podría haber dicho cualquiera de ustedes. Es cuestión de cambiar algunos nombres de sacerdotes y del Colegio, pero yo no sé decirlo como lo dice él.

Ya sé que el mundo en cincuenta años no es el mismo, y tampoco son los colegios. No estoy pensando que lo de antes fue mejor: solamente fue la respuesta a ese mundo. Hoy la respuesta es, ­otra; pero el espíritu es y debe ser el mismo.

Y el fin de esta página nos tiene que seguir picaneando: “Aún no pudo ser. Pero un día será”.

José Rivero, exalumno de Paysandú

1.252-1.100 LO MEJOR DE NUESTRA VIDA

Por DAVY

Es una página cálidamente evocadora, escrita por Davy (Dionisio Alejandro Vera Yparraguirre, periodista deportivo, Exalumno de la Escuela Jackson) en ocasión del Sesquicentenario del Natalicio de Don Bosco.

1.- ¿Usted tiene dinero, sus padres tienen dinero? - No, señor. Somos pobres.

- Muy bien. Puede quedarse lo mismo.

Si la familia podía pagar, pagaba 20, 30 pesos por mes. Los hijos de los estancieros, de los ricos, pagaban más, si querían. Pero los pobres no pagaban nada.

Cuando un niño, un joven, no tenía respaldo familiar, había quedado solo en el mundo, no había para el futuro ni esperanza; allí tenía su casa, hogar, cariño, porvenir. Todo.

Cuando conocimos allá por 1921 la Escuela Agrícola Jackson, y después conocimos los Talleres, y el Colegio Pío y Maturana, entonces poco a poco nos fuimos dandodimos cuenta de lo que eran los Salesianos. y creímos entonces, siendo niños, que ellos habían llegado para renovar un sistema de enseñanza, para revolucionar, si se quiere y se nos permite el término, la educación de la juventud.

2.- San Juan Bosco, que en nuestros tiempos era Don Bosco, apareció un día en Turín, en su pobre colegio, con su sotana raída, juntando niños desarrapados. Los reunía, les hablaba, los llevaba al campo, los hacía hombres, pero bajo el temor de Dios. Pero no un temor de miedo o de drama, sino un temor respetuoso, sano, bueno, que nos hacía mirar las estrellas, que nos conducía blandamente hacia la senda limpia; ese temor que todos debemos guardar para siempre como un sagrario, para combatir después en la vida y salvar todas las barreras, para mantener la dignidad del hombre, la suprema virtud del hombre.

3.- La primera Casa Salesiana fue el arranque de una obra maravillosa que ganó el mundo.

ALos artesanos, los peritos agrícolas, los obreros especializados, los profesionales, miles de hombres en todos lados llevaron desde entonces el orgullo de ser Exalumnos Salesianos.
Don Bosco había puesto su Congregación bajo la advocación de San Francisco de Sales: de ahí lo de "Salesianos" - y bajo la tutela de María Auxiliadora, que desde entonces fue entronizada en todos los altares. Se halla en las grandes capitales, y también en las misiones, en los leprosarios, en los hospitales y en África

Vimos su imagen hace poco en Dar-Es-Salam, y confesamos que nos emocionamos, porque remontamos el viejo tiempo y recordamos cóomo, hace máas de cuarenta años, alguien nos dijo un día en la Escuela Agrícola Jackson que podía ser que, andando los años, nos encontráramos con Ella en el otro lado del mundo ...

4.- Los Padres Peruzzo, Conte Grand, Pena, Facelli Villar, Pagani, Romano, los de la Casa de Formación Mossman Gros, Ortega, el Inspector Gamba, el poeta Porto, los "curitas" paraguayos, sanduceros y mercedarios, que por entonces llenaban las avenidas y los campos de la Agrícola, fueron nuestros amigos y lo son aún, cuando ha transcurrido tanto tiempo y nos une a ellos aquella dorada época, "lo mejor de nuestra vida"

Nos levantábamos a las cinco de la mañana, y entre el estudio, el trabajo sobre la madre tierra, el fútbol y los recreos, terminábamos agotados a las nueve de la noche, y caíamos en la cama como un tronco. Felices, tranquilos por haber cumplido con nuestro deber, dentro de una tarea tan simple, tan limpia y tan hermosa, que llegamos a creer que efectivamente la vida era eso, y nada más que eso. Pero, si después la tempestad nos pegó fuerte, y la vida fue dura y muchas las tribulaciones, podemos decir hoy, más cerca del fin que del principio, que hemos capeado el temporal, y que todo se lo debemos a la semilla salesiana, a sus enseñanzas, a sus consejos, a aquello que se nos metió hondamente en el alma para que, al fin del camino, pudiéramos sentimos dichosos de todo lo que hemos hecho. Gracias a ellos. Debido a ellos. Todo esto nuestro es de ellos.

5.- Los Salesianos fueron los propulsores de los Oratorios Festivos, que no son otra cosa que recreos, motivo de esparcimiento, fútbol, deportes populares. Por eso, también sus viejos Colegios están íntimamente ligados a los ídolos populares. Nasazzi, Saporiti, Beloutas, Lietti, Melogno y mil jugadores más se hicieron o estuvieron vinculados a los Salesianos, que, por lo demás, eran formidables jugadores. El Padre Bonmesadri tiraba como Petrone; Facelli era un eje delantero sutil, científico; Elizeche, el paraguayo, un puntero para internacionales. Los partidos entre los distintos Colegios resultaron verdaderos acontecimientos deportivos. Aún hoy mismo solemos encontramos con algunos muchachos -muchachos allá por 1924... Y salta enseguida el diálogo:

- ¿Te acordás aquel 25 de agosto, cuando le hicimos, los de los Talleres, dos a uno al Manga?

- ¡Atorrante!... , la única vez. ¿Y las goleadas de los de la Agrícola?
6.- Teníamos el cuerpo ágil, fuerte, bronceado al sol. Carpíamos papas de sol a sol. Arrancábamos calabazas, trillábamos. Nos levantábamos a las cuatro de la mañana, en el invierno crudo, para ordeñar las vacas suizas en el tambo.

Nos hacíamos amigos de las abejas italianas que, después de libar el zumo azucarado, se paseaban tranquilamente por nuestros brazos desnudos. Seleccionábamos las gallinas de todas las razas para la exposición del Prado. Enfardábamos avena. Injertábamos viñas en el principiante Faraut, que era nuestro vecino. Arábamos con mulas, bueyes y tractores. Nos confesábamos con el Padre Peruzzo a campo abierto, paseando bajo los árboles. Le decíamos todo como grandes amigos. Desembuchábamos todo. No nos dábamos cuenta de que nos estábamos confesando. Y así cumplíamos con el sacramento como hermanos, como camaradas, sin olor a incienso, pero bajo el manto bendito del sol, y el perfume de los eucaliptos y de las acacias en flor.

7. - Generaciones a torrentes salieron de estos Colegios y se desparramaron por el mundo.

Estamos seguros que todos habrán mirado la vida de frente y serán Exalumnos Salesianos con orgullo. Hombres de buena raíz, de limpios procedimientos, que desde chicos aprendieron a caminar derecho. Y, cuando cayeron, supieron levantarse dignamente para seguir peleando. Como nos enseñaron ellos. Siempre así. Por siempre así.

8.- Eso fue lo mejor de nuestra vida.

Pasaron los años, cruzamos los huracanes, tuvimos nuestros remansos, recorrimos el mundo, trabajamos casi toda una larga vida, y el espíritu salesiano lo tenemos metido en el corazón, como una dulce y querida puñalada.

Hoy todos festejamos los 150 años del Nacimiento de Don Bosco. Hemos creído que el mejor homenaje a él y a los Viejos Maestros era decir todo esto públicamente, como una adhesión a un método de enseñanza que, si ganara todo el mundo, lo daría vuelta a este mismo mundo, y los hombres vivirían felices y en paz.

Aún no pudo ser. Pero un día será.
Encontré esta página, que quiero compartir., tTodo lo que dice lo podría haber dicho yo o cualquiera de ustedes, pienso. Es cuestión de cambiar algunos nombres de sacerdotes y del Colegio, pero yo no sé decirlo como lo dice él. , tal vez Carlitos Artia lo podría decir mejor (no olvido su composición sobre el peluquero).

Ya sé que el mundo en cincuenta años no es el mismo, y por lo tanto, tampoco son los colegios. No estoy pensando que lo de antes fue mejor: solamente fue la respuesta a ese mundo. Hoy la respuesta es, ­otra; pero el espíritu es y debe ser el mismo.

Y el fin de esta página nos tiene que seguir picaneando: “Aún no pudo ser. Pero un día será”.

José Rivero, exalumno de Paysandú

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