Trilogía de las grandes familias. Maurice Druon. Ariodante






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fecha de publicación06.06.2015
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Trilogía de las grandes familias. Maurice Druon. Ariodante


LAS GRANDES FAMILIAS”, “LA CAÍDA DE LOS CUERPOS”,

CITA EN LOS INFIERNOS”. MAURICE DRUON.

(Ed. Libros del Asteroide. Traducción: Amparo Albajar.)

Por Ariodante
Maurice Druon (París, 1918-2009) fue un gran escritor, político, y periodista francés. Hijo natural del actor ruso Lazare Kessel, Druon estudió Ciencias Políticas, a finales de los años treinta, mientras que publicaba en revistas y prensa literaria. En el 40 luchó en las trincheras y tras la caída de Francia, marchó a Londres para apoyar a De Gaulle. Desde el final de la guerra se dedicó por entero a la literatura, recibiendo el premio Goncourt en el 48, por Las grandes familias, primera parte de su trilogía sobre los círculos de poder franceses. A partir de 1973 entró de lleno en la política como ministro de Cultura de Pompidou (Paul Durand dijo de él que era el Malraux de Pompidou), y luego diputado y parlamentario europeo del partido neogaullista de Chirac. Publicó una serie histórica de novelas, Los reyes malditos, en el 77. Gran defensor de la pureza de la lengua francesa, fue miembro de la Academia desde 1966.
Las grandes familias, La caída de los cuerpos y Cita en los infiernos constituyen una trilogía en la que Druon nos presenta una visión ácida y descarnada de la alta sociedad francesa, los poderosos, aquella gerontocracia que, desde la cúpula, hacía tambalearse el edificio social con sus movimientos; a la vez que nos muestra una suerte de trepadores, arribistas, gente sin escrúpulos que vive a expensas de los poderosos, y que al menor síntoma de decadencia o de inseguridad salta al peldaño siguiente para sobrevivir. Y esta disección resulta desalentadora para la especie humana: no hay ni una pizca de amor, de piedad; hay rapiña, no generosidad; hay hipocresía, no honestidad; hay sexo, pero no hay pasión amorosa. Ni siquiera los niños son tratados como esperanzas para el futuro. Su destino es transformarse o morir. La mirada de Druon es dura y amargada, aunque tremendamente realista.

Las familias cuya decadencia vamos a presenciar, representan la confluencia de dos poderosos y antiguos linajes: La Monnerie y Schoudler. Centenaria familia gala, los La Monnerie, y centreuropea, los Schoudler, con mezcla de sangre hebrea, ambos son un símbolo no sólo de dos culturas, dos pueblos que vienen compitiendo desde siglos en una eterna guerra, sino también resultado de la confrontación de ideas y modos de moverse en sociedad: la empresarial, la banca, la industria, con un matiz liberal de innovación y avance, y la conservadora, ligada a la posesión de la tierra y al mantenimiento de las tradiciones ancestrales, culturales y religiosas, la política y el Ejército. La eterna pugna entre tradición y progreso, la interminable lucha por el Poder. A su vez, se nos presenta la clase que aspira a ocupar su lugar, una vez trastocado el orden social anterior a las guerras. Como principal exponente de esta clase social ascendente, destaca el advenedizo e inteligente Simon Lauchame —eje, comienzo y final de la obra— y su correspondiente femenino, Sylvaine Dual.

Druon desarrolla un espectáculo de rencillas, traiciones, odios, humillaciones entre padres e hijos, hermanos y parientes, maridos, esposas y amantes, donde lo que predomina es la ambición de poder, y brilla el dinero, por encima de las relaciones de familia y de sociedad. Una feria de vanidades, una guerra de viejos dinosaurios que se resisten a desaparecer y que ven en los nuevos vástagos un peligro y un contrincante al que han de doblegar. Guerra patriarcal, donde las mujeres se ven sojuzgadas y sometidas al imperio de las apariencias y la mirada de la sociedad y que han de usar —y las usan, qué duda cabe— sus armas indirectas para intervenir. Mujeres que han de engendrar herederos para que la familia pueda continuar, pero que poco a poco su propia podredumbre va carcomiendo: los patriarcas van falleciendo, los vástagos también mueren o son marginados y mientras tanto, otros escalan amparados por su sombra, símbolo del recambio social ascendente que va a sustituir a los antiguos dioses y a la vieja manera de dirigir la sociedad. La aristocracia llega a su ocaso, la democracia corre, recomponiéndose el flamante frac, a ocupar el puesto de los desplazados. La maquinaria del Poder ya tiene sustitutos. El engranaje sigue girando.

En el prólogo de Las grandes familias, el nacimiento del último vástago de la unión La Monnerie/ Schoudler se produce mientras los zeppelines alemanes bombardean París, en plena Gran Guerra. Los gerontes de la familia por ambas líneas se presentan a reconocer al nuevo y último nieto y heredero, Jean-Noël, que aúna en su nombre ambos insignes abuelos. La confluencia de generaciones de la familia de los Schoudler, de orígenes austriaco-judíos poderosamente ligados a la banca, a la prensa, y a la industria azucarera; la vieja y caduca aristocracia terrateniente de La Monnerie, unida al poder político y al Ejército por tradición, se engarza mediante el matrimonio de Jacqueline de La Monnerie, hija del gran poeta, con François, heredero de los Schoudler. Los problemas surgen cuando François intenta tomar las riendas del periódico familiar. Las maniobras de Noël, su padre, y las de su tío Lucien Maublanc, Lulú, personaje odioso y odiado, dominado por el resentimiento de sus orígenes y el desprecio a que le somete la familia legal, acaban por producir un desenlace fatal. La propia familia, cual Cronos, va devorando a sus miembros.

Nos encontramos a algunos de los personajes anteriores, los supervivientes, seis años más tarde en La caída de los cuerpos, que comienza con una gran partida de caza, símbolo de la cacería humana que va a desarrollar más adelante; aparecen nuevos arribistas, como el capitán De Voos, que tras abandonar a la promiscua Sylvaine se introduce entre los brazos de Jacqueline, y lo que parecía un buen «arreglo» resulta una fuente continua de conflictos. Dos hermanos La Monnerie, ya han muerto; queda Urbain, ciego y achacoso, así como el viejo Noël Schoudler. Los niños van creciendo entre colegios y amas de llaves, y Simon Lachaume ya es diputado. Transcurre la acción durante el año 1929, en el que asistimos a una gravísima crisis económica, previa a la de Wall Street, provocada por la intervención de un misterioso financiero al que se le supone poderosísimo, y que tumba al gobierno presidido por Rousseau y repercute fatalmente en los negocios de Noël, que cae en picado, mientras el diputado y antiguo profesor asciende, catapultado por la desgracia de los que le ayudaron a subir. La figura del calculador y frío Simon Lachaume, adulando, arrastrándose, sonriendo a los poderosos, es central. El médico Lartois, Isabelle, Mlle. Dual, Mme. Polant, De Voos y la madura dama Bonnefoy, son actores secundarios que desfilan por estas páginas.

Si en las anteriores entregas hemos asistido a una paulatina acumulación de intrigas, desamores, dramas y decadencias, en Cita en los infiernos decididamente las puertas del Hades se abren y descubrimos, en un dantesco viaje guiados por nuestro particular Virgilio galo cómo los últimos vástagos de las familias más poderosas y honorables caen en la inmundicia moral en un intento de supervivencia condenado al fracaso y a la esterilidad, mientras el mundo que les rodea, sus valores y sus puntales, se hunden definitivamente en el proceso que lleva desde la primera a la segunda guerra. Supervivientes y herederos de ambas familias, los jóvenes hermanos Schoudler entran en sociedad la misma noche en que muere su abuela, la viuda del gran poeta Jean de La Monnerie, en su viejo castillo de Mauglaives. Los círculos se van cerrando, y Marie-Ange, como anteriormente su tía Isabelle, se complica con Lachaume, el viejo trepador. Y por segunda vez el ahora ya ministro ha de revivir el pasado, cuando Jean-Noël, en bancarrota, le suplica como años atrás su tío abuelo Urbain rogó por su hermano a un entonces joven ayudante del ministerio.

La última palabra, como la primera en Las grandes familias, la tiene Simon Lachaume; y así como el comienzo de la trilogía va ligado al estallido de las bombas en el cielo de París, el final va unido a la noticia de la nueva guerra. El círculo se cierra, el ambicioso y oscuro profesor asciende en la escala social gracias a su sumisión a los poderosos y consigue acceder al ansiado Poder, borrando las huellas de su origen y enterrando los exquisitos e ilustres cadáveres que van quedando por el camino.

En suma, todo un corte transversal que nos muestra las tripas de la alta sociedad francesa, la podredumbre que la corroe y el entorno que las rodea. Druon nos lo cuenta con una prosa magistral, cuidada y poderosa, sin melodramas, bajo una luz fría y potente que no enmascara ni oculta nada. El recuerdo de Maupassant o de Balzac nos viene a la memoria durante la lectura de estas lúcidas páginas, así como la película El esplendor de los Ambersons, del gran Orson Welles, nos sugiere imágenes que podrían muy bien ambientar esta historia. Incluso escuchamos unas lejanas notas wagnerianas, de una Götterdämmerung o crepúsculo divino.

Narración decimonónica en su estilo y estructura, muy correctamente traducida por Amparo Albajar; una novela que recupera los recuerdos de un estatus social desaparecido, aunque en esencia muestra unos prototipos que podemos reconocer aún, reproducidos con diferentes rostros y ropajes. De ese modo va desgranando una decadencia, un cúmulo de muertes, naturales o no, la lenta e inexorable desaparición de toda una generación de poderosos, de dioses, a los que la vejez, las circunstancias y las ambiciosas generaciones posteriores les van derribando de sus pedestales y desplazando de sus tronos hasta acabar en la miseria o simplemente, morir, para ser sustituidos por otros que, bajo otros presupuestos, diferentes estilos o métodos, ocuparán el espacio vacío. El Valhalla arde. ¿Arderá París?

DATOS DE INTERÉS:


  • Biografía de Druon en Wiki:

http://es.wikipedia.org/wiki/Maurice_Druon


  • Sobre los reyes Malditos, en Wiki:

http://es.wikipedia.org/wiki/Los_Reyes_Malditos


  • Sobre su muerte y el Canto de los Partisanos:

http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Maurice/Druon/premio/Goncourt/1948/elpepinec/20090422elpepinec_1/Tes

http://www.papelenblanco.com/escritores/adios-a-maurice-druon-larga-vida-a-los-reyes-malditos


  • Canto de los Partisanos, en francés:

http://www.arnaudclement.org/article-30298408.html
BIBLIOGRAFÍA:


  • Ediciones B/Zeta tiene publicadas algunos de la serie Los Reyes malditos.

http://www.edicionesb.com/catalogo/autor/maurice-druon/138/libro/los-reyes-malditos-i-el-rey-de-hierro_1619.html


  • Saga de Los Reyes malditos:

    • El rey de Hierro. (Le Roi de fer) (1955)

    • La reina estrangulada. (La Reine étranglée) (1955)

    • Los venenos de la corona. (Les Poisons de la couronne) (1956)

    • La ley de los varones. (La Loi des mâles) (1957)

    • La loba de Francia. (La Louve de France) (1959)

    • La flor de Lis y el león. (Le Lis et le Lion) (1960)

    • De cómo un rey perdió Francia. (Quand un Roi perd la France ) (1977)




  • Enlace con la reseña de Arauxo sobre Los Reyes Malditos, en Hislibris:

http://www.hislibris.com/los-reyes-malditos-%E2%80%93-maurice-druon-2/


  • Trilogía de Las Grandes Familias:

    • Les grandes familles, 1948 (Las grandes familias, Libros del Asteroide, 2009)

    • La chute des corps,1950 (La caída de los cuerpos, Libros del Asteroide, 2010)

    • Rendez-vous aux enfers,1951 (Cita en los infiernos, Libros del Asteroide, 2010)




  • Enlace con la página de la editorial Libros del Asteroide:

http://www.librosdelasteroide.com/ficha_autor.php?id=107



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