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fecha de publicación08.07.2015
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El enviado especial

La calle Montero Rosas en Santa Beatriz, un espacio tranquilo de casonas antiguas remodeladas a la mala y tiendas de abarrotes, alberga en una esquina, en el número 1099, el edificio del Canal 4. El reloj marca las 3 de la tarde del martes 04 de octubre del 2011. El portero, apostado en la entrada, no se mueve por nada salvo para mirar su reloj y su registro de asistencia. Es raro. Fernando Llanos, el periodista treintañero que conduce América Noticias Edición Dominical y que el resto de la semana se dedica a reportear para América Noticias Edición Central, aún no llega. Nadie ha visto su carro. Ya debería estar aquí. Dos horas más tarde, el estacionamiento sigue sin dar pistas de su paradero. De pronto, vestido con un terno a rayas, Llanos desciende por fin de su automóvil y se da tiempo para saludar a los guachimanes que día a día lo reciben agitado, pero sonriente luego de una comisión.

-Qué bacán tu trabajo –le dice un taxista, que ha aparcado su vehículo al lado del suyo para descansar.

-Pero si es igual que el tuyo –replica Llanos con naturalidad, mientras se dirige a la bodega a por una botella con agua.- 8 horas, un sueldo para cubrir las necesidades de la familia y las ganas. ¿O me vas a decir que no te gusta manejar aunque sea un poquito?

-Pues sí –admite el hombre.

-¿Ya ves?

De ojillos negros y risueños, nariz recta y achatada, frente despejada y esa barba que lo convierte en la versión peruana del periodista Borat, ese personaje de ficción que trae de vuelta y media a la televisión inglesa, Fernando Llanos es de trato amable, de los que invitan algo de tomar porque no quieren beber solos. Las comisiones, por supuesto, son un punto aparte y cosa seria. Ahí sí tiene que arremangarse la camisa y arreglárselas como mejor sepa. Hoy estuvo en la Videna tras la pista del presidente Ollanta Humala, que fue a alentar a los jugadores de la selección y a palmear espaldas con Markarián. Llanos ha logrado entrar donde sólo entran las cámaras de Palacio. Ha sido toda una primicia. Nuevamente, vuelve a ser el único en llevar la noticia fresquecita, como su pelo recién lavado. Su rostro de profeta bíblico, típico de una película de Semana Santa, alberga una sonrisa de satisfacción. Una vez más, ha mezclado habilidad con providencia para olfatear la realidad. El periodismo es, más que un trabajo, su proveedor de convicción. Y en la televisión, él se siente como pez en el agua.

Llanos vive con la adrenalina a mil. Su familia está acostumbrada. Así lo conocieron. Y así han tenido que aceptarlo. Al principio su esposa no se alucinaba una vida sin él los domingos, cuando trabajaba en Teledeportes para Panamericana Televisión. Él fue claro al decirle que no estaba en capacidad de escoger. Cuando lo mandaron a la sección noticias, sintió que a ella le devolvieron la sonrisa y a él la vida. Sigue en busca de tiempo, pero ahora tiene más fin de semana. Ha habido días en los que le tocan 3 comisiones, dan las 8:00 de la noche y no tiene nada redactado. Su capacidad compite contra el tiempo. A él le gusta ‘ingeniárselas’ para sacar ventaja de la contingencia.

El 15 de agosto del 2007, fecha en la que aún trabajaba para Panamericana, lo mandaron a cubrir los 30 años de Elvis Presley. Llanos forzó una sonrisa. En un intento por sacudirle la apatía, lo cogieron del hombro y le arrancaron la promesa de conseguir una buena nota. Llanos se encaminó hasta el octavo piso de un edificio miraflorino, hogar de un ferviente seguidor del cantante. La entrevista seguía su curso con normalidad, pero fue interrumpida por un movimiento violento del piso que, por arte de magia, también hacía vibrar los cuadros hasta hacerlos caer. El fan dijo ‘camión’; Llanos dijo ‘temblor’ e hizo una seña al camarógrafo para que grabara la escena. Afuera, se oían cual sonsonete las plegarias llorosas de unas mujeres. Llanos invocaba a la calma; sus ojos destilaban emoción y deseo por continuar la cobertura. El nivel de improvisación era tal que hizo el audio sin micrófono, solo con la confianza de elevar su voz al cielo. Terminada la entrevista y de camino al canal, se devanaba los sesos. ¿Alguien más tendría el material? Al llegar al canal, las palabras sobraban. ¿Lo tienes? Sí. Lo embarcaron al primer piso, y lo metieron al estudio a editar mientras contaba lo sucedido. Un sismo de 7.9 grados había asolado la ciudad iqueña de Pisco, pero no había logrado desprender a un valiente reportero más preocupado por informar que por los objetos que podían caer en su cabeza. Ese día, Alejandro Guerrero lanzó un wow de admiración por su hazaña. Su informe para el programa 24 Horas fue el único que registró los precisos instantes del incidente. Su cara asustada, pero ansiosa, dio la vuelta al mundo y sigue así en Internet. Llanos estuvo en el sitio ideal y en la hora ideal. Y tomó la decisión ideal.

La osadía y desfachatez con que hace sus coberturas lo lleva a asumir desafíos que otros no asumen y hace que el público lo acoja como un miembro más. Esos movimientos fríamente calculados con los que se conduce son los que lo hacen llegar primero al lugar de los hechos, o por lo menos intentarlo.

En la redacción de América TV, el ambiente es relajado, pero a la vez activo. En cada una de las computadoras, los redactores teclean furiosamente, aparentemente inspirados. Llanos llega a la sala y hace un saludo general. El 50% de su chamba está lista, pero aún resta lo más importante: pautear. Alexis, su colega, mira con complacencia los fragmentos de video que Llanos ha capturado con su nueva cámara recién traída de Estados Unidos, lista para la acción como él. En las imágenes, se ve a Humala vestido en ropa sport secundado por la congresista Zenaida Uribe, Manuel Burga, los jugadores de la selección y Markarián. Para conseguirlas, Llanos tuvo que agazaparse como el inspector ardilla en la Videna y camuflarse entre la prensa de Canal 7. Humala lo reconoció, y él lo sabía; ya había tenido ocasión de entrevistarlo durante su primera visita como presidente a Pisco. No le dijo nada y él, por supuesto, tampoco habló. Se limitó a seguirlo en su paso por la cancha, a la espera de que en cualquier momento un miembro de su escolta le cogiese el hombro y le dijera: ‘Apaga la cámara’. Afortunadamente, no hubo altercados y hasta consiguió infiltrarse en los vestuarios. Humala se sentó con los jugadores a conversar y dio declaraciones únicas. Misión cumplida.

Llanos cruza el área de computadoras y se dirige diligente hacia la DIRECCIÓN NOTICIERO AMÉRICA NOTICIAS, una habitación pintada en tonos amarillos con un mueble abarrotado de papeles y folders. Es la oficina de Martha Rodríguez, la Directora de América Noticias Edición Central, una mujer cincuentona de cuerpo rollizo y semblante amable que, junto a César Lengua, el Jefe de Informaciones, esperan buenas nuevas. Llanos se deja caer en una silla pegada a la pared. Está listo para el interrogatorio que se repite todos los días a horas distintas. A su costado, tres televisores emiten una programación tan variada como un talk show español y un documental sobre lucha antidrogas. Se sienta con las piernas cruzadas, con las manos juntas. De cuando en cuando, se inclina para rascarse la pierna derecha. Traga un sorbo de agua y saca su cámara, su nueva mano derecha.

-¡Está bien, ahh, está bacán, te ganaste! –exclama Rodríguez, complacida por el travieso arrojo de su reportero. Éste le da la razón. Su trabajo no era capturarlas, pero la oportunidad lo demandaba.

-Escuché que los demás reporteros se quejaban porque yo tenía cerquita al presidente y ellos a cincuenta metros –cuenta Llanos.- Pero como dicen, así es el fútbol.

La directora está encantada con su aventura. 3 minutos de nota en base al material conseguido, ésa es la consigna. Llanos se frota las manos. No suelta para nada su cámara. A su costado, en la pared, aparece escrito sobre la pizarra una máxima que debe haber leído y asimilado infinidad de veces: “Para ser primero en la información, hay que sentir pasión por las noticias”.

Llanos vuelve a la sala de redacción. Se coge la barbilla, enciende la computadora y se pone a hojear la página web MARCA, nutrida con información deportiva. Con cada movimiento del mouse, los ojos le brillan.

-Yo fui periodista deportivo muchos años. En mis tiempos muertos leo un poco de deportes –recuerda con resolución, mientras se muerde las uñas, en una ansiedad distraída del que sabe que tiene algo pendiente pero prefiere aplazarlo.– Hay que distraerse un poco, no puede ser todo trabajo –dice muy convencido.

Llanos fue a la Copa América por una semana hace 2 meses y medio. Se levantaba temprano, desayunaba y se metía a las 9:15 am al hotel de la selección. Cuando los demás periodistas llegaban, él ya tenía en su poder 2 buenas entrevistas. Su día laboral terminaba a las 11 pm. El único que se comía 11 horas de bus para el seguimiento era su equipo, América Noticias, y algunos fotógrafos independientes. El Perú quería saber dónde estaban las figuras de su fútbol y él ya tenía la entrevista exclusiva.

Está felizmente casado con las noticias, pero, siempre que puede, se da un gustito con el deporte, el mismo que lo animó a ser lo que es. De niño, se metía como podía entre la muchedumbre agolpada afuera del Estadio Nacional. Algunos señores se compadecían y lo cogían de la mano para hacerlo ingresar. Una vez dentro, apretaba sus dedos contra el enrejado que separaba a la hinchada de los jugadores. Observaba con interés a aquellos hombrecillos de andar intrépido que los seguían cada vez que podían, el rostro agitado, expectante y ansioso por saber la identidad de esos afortunados que preguntaban y recibían respuestas de sus ídolos. Esos fueron sus primeros coqueteos con el periodismo. Al final, salió conquistado. Cuando le dijo a su madre que no quería ser abogado, sino periodista, ella lo aceptó con el amor de quien sólo quería verlo cumplir su sueño.

Sus tres primeras comisiones en televisión fueron sobre Daddy Yankee, el restaurante Kala y Espumantes Asti. Eso lo marcó porque sintió la punzada de la subestimación en sus nervios. Se propuso demostrar que era más que un improvisado. Con el tiempo, se fue ganando un espacio en la pantalla. Ya va 5 años en ella, 2 de los cuales los aguantó en Panamericana, primero en Teledeportes, luego en 24 Horas. Atrás quedaron los días de las vacaciones forzadas, los sueldos tardíos y los malos tratos de Genaro Delgado Parker. Ahora su casa es América y, a largo plazo, no pretende mudarse; está cómodo en ella.

Suficiente devoción por hoy. El deber lo llama. Se despereza, frota sus ojos, bosteza y se pasa una mano sobre el pelo. Se coloca los audífonos y se despide de MARCA. Empieza a hacer anotaciones en una hoja de papel, mientras examina la toma. Necesita una segunda opinión para estar seguro de que la comisión fue un éxito. Uno a uno, sus colegas caen por su sitio y le dan el visto bueno.

-¿Cómo hiciste para ingresar sin que nadie lo notara? –le pregunta uno de ellos, mirándolo con suspicacia.

-Pasé como patrocinador –responde Llanos, sonriendo pícaramente. Se ha tomado su tiempo para responder, como para crear suspenso. Finalmente, lo que él llama su “secreto profesional” ha salido a la luz.

-Qué pendejo –masculla el otro, celebrando la hazaña. Llanos mira atentamente la pantalla aunque por momentos su mirada parece perdida. Pero está más concentrado que nunca. Tiene que entregar el texto cuanto antes. De vez en cuando, se vuelve para hacer una pregunta. Desquita su ansiedad con el lapicero que tiene en la mano y que ahora succiona y muerde compulsivamente. Va marcando las cosas que le interesan. La cinta acaba. Pone la siguiente. Cree haber reunido todo el material. De pronto, se detiene. Falta el Loco Vargas. Continúa ejercitando su mandíbula, lo mismo que su capacidad de síntesis. Por fortuna, no tiene que preocuparse por seguir al pie de la letra un ángulo noticioso impuesto a su cobertura. Ya no más.

Alguna vez, durante su estancia en canal 5, presenció una disputa entre el congresista Carlos Bruce y el ministro Garrido Lecca. Sospechosamente esa comisión no le tocaba a él, pero lo mandaron. En aquel momento, se sintió afortunado. Cuando llegó al canal le dijeron que lo de Garrido Lecca se dejaba tal cual, pero que lo de Bruce se borraba. Llanos pidió explicaciones. Era una orden, así de simple. Llanos se rehusó a hacer la nota. A él no le imponían nada. Y ahora tampoco, o al menos quiere estar convencido de eso.

Hay algo en la seguridad con la que mira la pantalla de la computadora que sugiere que ha sido un buen día para él. Ríe de buena gana. “¿Cómo está el balón?” –se ve que le pregunta a Ollanta. “Redondo” –le contesta éste.

-Una broma –murmura Llanos, meneando la cabeza. Ahora Humala está apostando por el talento escondido de la blanquirroja. Llanos asiente con la cabeza, al tiempo que garabatea unas palabras. Eso va de todas formas.

-Tengo el testimonio exclusivo de Humala -dice Llanos, haciéndose a un lado para que el equipo vea la bienvenida que le da Markarián a Humala.- ¿Va o no va?

-Va –exclaman todos a coro, levantando los pulgares. La cinta se queda suspendida. Burga parece señalarlo. Llanos continúa redactando, las dos hojas de su pauteo frente a él. Bosteza. El reloj marca las 7:03 pm. Por fin, termina el guión. Está preparado para leerlo. Se dirige hacia el estudio donde se grabará esa voz de predicador que lo identifica.

-‘Oso’ tiene un hígado muy grande, pero en el fondo es un buen tipo –comenta Llanos, prodigándole unas palmaditas en la espalda a un tipo de contextura gruesa y anteojos, sentado frente a una máquina con mil y un cables y botones de comando a su costado.

-¿Están buenas mis imágenes, no? –inquiere Llanos, con la expresión de una mascota que espera ser recompensada por haber traído el periódico.

– Sí, bueno… -contesta el operador con un tonito de fingida desaprobación.

Acto seguido, Llanos da curso a la locución: “Con buzo y zapatillas el presidente Humala llegó a la Videna listo para compartir un momento en la intimidad de la selección. El presidente de la Federación le da la bienvenida. Fue la acogida que le dio el técnico de la selección al presidente de la república Ollanta Humala que hizo un pequeño entrenamiento con el equipo nacional y alentó a los futbolistas.” Es un poco obsesivo. Repite la frase unas cinco veces hasta que el sonido queda limpio.

-¿Cómo vas? – le pregunta la productora, estudiándolo con la mirada.

- Ya estoy listo –responde Llanos y le dedica una mirada como si ella fuera una gentil domadora de tigres. A las 10:00 pm, su informe encabezará los titulares de América Noticias Edición Central. No falta mucho para que eso ocurra. Llanos resopla aliviado. La jornada ha sido intensa, pero ha valido la pena el esfuerzo. Terminado el informativo, irá a su casa a recargar baterías. Con razón y con fe, mañana estará operativo nuevamente.

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