Literatura Esotérica Capítulo IV






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títuloLiteratura Esotérica Capítulo IV
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CONDICIONES, FACULTADES Y ACTITUDES FAVORABLES PARA EL ESTUDIO
Condiciones físicas

Como es natural, las condiciones físicas favorables para el estudio deben ser las de un cuerpo sano. Mente sana y tranquilidad espiritual en un físico saludable son fundamentales, ya que la función normal del cerebro desarrolla toda su eficiencia cuando el cuerpo se halla fisiológicamente en óptimas condiciones. No queremos decir con esto que aquellos que tienen la desgracia de no tener buena salud no puedan dedicarse al estudio. Son muchos los hombres que han brillado en todas las ramas del saber y lucharon con tremendas dolencias o imposibilidades físicas. Claro está que la voluntad que se necesita en estos casos es mucho mayor y que el esfuerzo es doblemente meritorio.
No es oportuno hablar aquí de los sistemas que tienen como objetivo lograr un cuerpo sano, pero no podemos dejar de mencionar tres factores que son fundamentales para la salud: la higiene, la dieta y el descanso. La primera tiende a llevar el físico a condiciones ideales, la dieta o régimen alimenticio lo mantiene y el descanso le recupera las energías perdidas.
Momento y lugar para el estudio

Dos factores que tienen cierta importancia, a pesar de que generalmente no se los tiene muy en cuenta, son los del hábito de la hora y el lugar. La repetición de nuestras acciones las hace más fáciles al crearse hábitos, consecuentemente debemos tratar de obtener el mejor partido posible de esta peculiaridad. El hábito de la hora debemos fomentarlo distribuyendo la labor diaria en tal forma que la del estudio coincida diariamente en todo lo posible, con preferencia cuando haya menores posibilidades de interrupciones y el cerebro esté más despejado. Como la costumbre es un eficaz colaborador nuestro, observaremos que cuando llegue la hora de estudiar nos sentiremos impelidos a hacerlo sin tener que desarrollar mayores esfuerzos.
Con respecto al hábito del lugar, sería conveniente se estudiara siempre en el mismo sitio, ya que esto contribuye a que sea más fácil concentrarse. Claro está que si se dispone de muy poco tiempo, siempre puede intentarse estudiar en cualquier lugar, aún mismo en el vehículo que empleamos para concurrir a nuestras ocupaciones cotidianas. Todo reside en llegar a saber hacer abstracción total de los ruidos y del movimiento que nos rodee.
Creemos que los que no están acostumbrados a estudiar con regularidad deberían comenzar sus estudios, dedicándoles poco tiempo, tal vez no más de media hora diaria, lapso este que podrá aumentarse paulatinamente.

Aquellos estudiantes que no tengan buena disposición para estudiar a solas y no encuentran atractivos en pasar largas veladas con libros filosóficos, podrían reunirse en pequeños grupos de 3 ó 4 personas, interesadas en el mismo tema para estudiar y comentar un mismo libro como texto. Esto a veces produce buenos resultados y permite en un período razonable realizar muchos progresos, pero cuando esta práctica se quiere llevar a grupos más grandes, generalmente fracasa.
Algunas facultades y actitudes que exige el estudio

El estudio exige cierta capacidad mínima intelectual que, como el poder físico del hombre, puede desarrollarse adecuadamente con el ejercicio metódico y ordenado. Además existen ciertas facultades y actitudes de ánimo que influyen enormemente en este desarrollo. Trataremos a continuación de analizar algunas de ellas.

Interés. En nuestro caso es la inclinación que nos lleva a desear la obtención de algún objeto o conocimiento; de realizarlo con gusto y afición y sobre todo con cariño, como bien dice el inmortal Goethe en la sentencia que abre este capítulo. Sin interés no hay preocupación, si no ponemos amor en el estudio no llegaremos a comprender ninguna cosa.
Fuerza de voluntad. Es ésta la facultad básica e indispensable que exige cualquier trabajo y con cuya ayuda llevamos adelante nuestros esfuerzos para que los corone el éxito. La voluntad nace en buena parte del hábito y para nuestra finalidad debemos fomentarla continuamente reflexionando sobre la labor de trascendencia que vamos a emprender.
Atención y concentración. La atención es el enfoque de la mente en una determinada tarea y la concentración consiste en no desviar ese enfoque del trabajo que queremos realizar. Son éstas dos condiciones esenciales para el estudiante. Aquellos que estudian sin concentración llenan sus cerebros de ideas indefinidas e inconexas, cosa ésta que no es precisamente la más aconsejable para el estudiante que aborda los profundos y variados temas de la filosofía esotérica.
Memoria. No hay duda de que la memoria influye en forma considerable en el fruto del estudio, ya que es la facultad de recordar los conocimientos adquiridos. La memoria es susceptible de cultivo o mejora por medio de sistemas diversos, como el de asociación de ideas, pero la extensión de esta obra no nos permite extendernos sobre el particular y además debemos tener en cuenta que para el propósito de nuestro estudio no es necesario aprender nada de memoria. Si prestamos un poco de atención a la lectura, conservaremos fácilmente en nuestro cerebro las ideas principales, ya que se trata sólo de recordar los fundamentos de lo estudiado, lo cual quedará sin mayor esfuerzo grabado en la mente con sucesivas lecturas analíticas, tal como explicaremos más adelante.
Mente decidida y confiada. La mente con ayuda de la voluntad puede asumir ciertas actitudes que debemos cultivar y que nos predispondrán para conseguir el provecho máximo en nuestra labor diaria. Por mente decidida y confiada debemos entender esa actitud mental que al iniciar el estudio nos hace pensar y formularnos el propósito de que estamos decididos a no desanimarnos ante los pasajes difíciles a la par que confiar en nuestra capacidad intelectual para salir airosos de la prueba.
La ventaja de cultivar estas actitudes las comprobaremos a medida que se adelanta en el estudio, ya que todo requiere un proceso de asimilación o sedimentación y lo que nos parece oscuro e ininteligible un día se aclara al siguiente. Por eso nuestra decisión y confianza serán el mejor abono mental que podamos emplear para recibir nuestra recompensa en frutos de comprensión y claridad mental.
Mente imparcial e investigadora. Estas otras dos cualidades mentales son de gran importancia. La imparcialidad significa estar siempre dispuesto a considerar con criterio no sectario los temas de estudio, o sea que ni las ideas preconcebidas ni los prejuicios deben ser obstáculo para hacer justicia y reconocer a la verdad donde la hallemos. En otras palabras, muchos buscamos en nuestras lecturas nada más que lo que está de acuerdo con nuestras convicciones y ni siquiera somos capaces de suspender juicio hasta que ulteriores comprobaciones modifiquen nuestra opinión. Este proceder no es práctico ni beneficioso para el que confronta hechos e ideas a veces completamente distintas, a las que sustenta. La mejor actitud, entonces, es la de la imparcialidad que por encima de opiniones propias trata de descubrir siempre la verdad subyacente en la materia que estudia.
Mente investigadora es aquélla que al análisis imparcial antes descrito, une la disposición de confrontar hechos nuevos o similares fuera de nuestro campo de estudio, ahondando el tema al máximo. Y este análisis comprensivo de ideas y opiniones de otros autores, nos permite muchas veces encontrar puntos de acercamiento que creíamos alejados y nos proporciona agradables sorpresas al notar que a pesar de los distintos ángulos de visión, la Verdad es solamente una e inmutable.
Método de estudio

Todo trabajo requiere ser efectuado con orden para lograr un progreso más rápido y esto más que nada puede ser aplicado al estudio. No es nuestra intención fijar aquí normas ni crear métodos al respecto, lo que por otra parte es una tarea casi imposible debido a la idiosincrasia siempre variable del ser humano. En todo caso únicamente pretenderemos aconsejar sobre cual es a nuestro juicio y, de acuerdo con lo que nos ha dictado la propia experiencia, la mejor manera de sacar provecho de la lectura y estudio de un texto relacionado con la Filosofía Esotérica.
Panorama general. Lo primero que aconsejamos hacer al iniciar un nuevo libro es dar una lectura preliminar al índice, prólogo y primer capítulo, no deteniéndonos en desentrañar el significado de las ideas. Se trata solamente de tomar contacto con el autor y formarnos una idea general de conjunto. Después de esto recién deberíamos iniciar la segunda lectura que ya en realidad sería el comienzo del estudio.
Relación entre los conceptos principales y los accesorios.

Anteriormente manifestamos que estudiar no significa aprender páginas de memoria, pues no tiene objeto recargar la mente con detalles casi siempre secundarios; lo que importa es recordar bien los conceptos de valor positivo, despreocupándonos de los demás. Como en todas las cosas de la vida en nuestro estudio debemos aprender a discernir entre lo esencial y lo accesorio. Deberemos pues empezar esta segunda lectura, que debe ser muy lenta, esforzándonos en entender y desentrañar el concepto o los conceptos principales del capítulo en estudio y subrayar las sentencias que a nuestro juicio mejor lo expresen. La costumbre de marcar frases y escribir notas marginales facilita la labor de fijar en la mente lo más substancial de la parte tratada. Para quienes no deseen hacer estas llamadas sobre el mismo libro, le sugerimos el uso de un cuaderno donde se copiarán los conceptos o pensamientos básicos, anotando también la página > el renglón donde se encuentra por si hay que referirse a ello más tarde. Estamos convencidos de que el tomar apuntes en esta forma es aún más ventajoso que el subrayar o escribir sobre el mismo libro.
Una vez determinado el concepto principal se procederá a relacionarlo con los conceptos accesorios, que en realidad son los que explican en detalles las causas, efectos, ejemplos, etc., del pensamiento principal. Representan el cortejo de la idea madre, pero no por eso dejan de tener gran valor para aclarar, afirmar y sostener un hecho, teoría o argumento.
Por muy bien tratada que se halle una materia, muchas de las dificultades que se presentan en los estudios se deben al hecho de que se lee sin entender exactamente el significado de algunas palabras, lo que hace imposible la asimilación total del asunto. En esta etapa del estudio es pues cuando podemos hacer uso con provecho del diccionario o de la enciclopedia, siendo recomendable disponer de algunos de estos elementos para consultarlos cuantas veces sea necesario, pues la costumbre de usar a menudo el diccionario es muy valiosa y se debe tomar empeño en adquirirla.
También, en ciertos casos, cuando el libro estudiado por su especialidad así lo requiere, es conveniente hacer cuadros sinópticos o dibujos a mano libre, no importando nuestra falta de habilidad en este arte, ya que no se trata de hacer algo perfecto sino nada más que ayudarnos con cuantos elementos dispongamos para grabar las ideas del autor en nuestra mente. Con el objeto de que sea mejor entendido lo expuesto tomaremos a continuación como ejemplo dos libros típicos y la manera de proceder.
Supongamos primero que estamos estudiando "El Cuerpo Etérico" de ARTURO C. POWELL. En este libro se incluyen una serie de diagramas y dibujos relacionados con los centros de fuerza del cuerpo etérico, etc., los cuales deben ser analizados con cuidado para comprender la obra. Correspondería aquí que tomando como base las explicaciones del texto y teniendo en cuenta los diagramas y dibujos incluidos en el libro, tratemos de reproducirlos tal como si fuéramos nosotros los autores de la obra, confrontándolos después con los originales e introduciendo las correcciones necesarias. Con este sistema, nos sorprenderá a medida que avanzamos en nuestra tarea, la claridad con que entendemos los conceptos expuestos.
Tomaremos ahora otra obra "El Concepto Rosacruz del Cosmos" de MAX HEINDEL. Con este libro no tendremos que ocuparnos de dibujos pues carece de ellos, pero en vez es rico en tablas explicativas que muestran en forma conjunta períodos cosmológicos, relaciones de Dios con el hombre, jerarquías creadoras, etc. Sería entonces nuestro trabajo, copiarlas y si es posible distribuirlas en forma distinta o en cuadros sinópticos de conjunto a la par que se van confrontando con el texto. Al ir en esta forma desmenuzando los pensamientos del autor sentiremos la íntima satisfacción de notar cuan claramente se comprenden asuntos abstractos que posiblemente no hubiéramos podido interpretar debidamente si nos ateníamos solamente a lo escrito.

Algunos de los textos que se utilizan para el estudio requieren el complemento de otras obras de consulta para su mejor comprensión. Así por ejemplo si tomamos el libro "El Alma y su Mecanismo" de ALICE A. BAILEY, notaremos de inmediato la utilidad que nos reportará el consultar una buena anatomía para poder localizar con exactitud el lugar donde se encuentran ciertas glándulas y órganos a que se refiere la autora, como asimismo ilustrarnos y comparar desde otro ángulo lo que dice la ciencia al respecto. Creemos que no está de más recordar aquí que la anatomía es una materia que no deberíamos dejar de lado los estudiantes de Esoterismo.
Otra cosa utilísima es hacer una recapitulación por escrito y con nuestras propias palabras de la idea medular que el autor ha querido trasmitirnos en cada capítulo estudiado. No olvidando al hacer este trabajo de verdadera síntesis que tenemos que emplear el menor número de palabras posible. De esta forma se retendrá mejor lo estudiado y adquiriremos paulatinamente a la vez cierta facilidad para expresarnos por escrito en forma clara y concisa.
Relación entre las ideas del autor y las nuestras. Hasta aquí nos hemos limitado a estudiar el pensamiento y los argumentos de los autores, dejando de lado las ideas propias que podríamos tener sobre el asunto. Creemos ahora llegado el momento de formar nuestra propia opinión, y al efecto, será conveniente confrontar las ideas del autor con nuestras propias experiencias en pro o en contra que tengamos sobre el tema, y con este procedimiento de comparación obtendremos nueva luz que aclarará muchos conceptos y a la vez se enriquecerán enormemente nuestros conocimientos.
Pensamos que estas consideraciones sobre la forma de estudiar un libro de carácter esotérico pueden aplicarse no solamente a temas metafísicos sino también a cualquier otra materia. Particularmente en nuestro caso creemos que tiene muchas ventajas, pues cuando finalicemos el estudio de un texto dominaremos el tema en una forma muy distinta a la de una mera lectura. Por otra parte dispondremos de una valiosa serie de apuntes con las principales ideas del autor, pero sobre todo nos habremos familiarizado con un sistema útil que nos desarrollará una mente analítica, imparcial e investigadora, perfectamente capacitada para obtener sus propias conclusiones. Es entonces cuando habrá llegado el momento de que entremos en otra etapa más elevada de nuestra disciplina haciendo uso de la meditación que es el complemento necesario de todo estudio para asimilarlo definitivamente y saber aplicarlo cuando las circunstancias lo requieran.
Al finalizar el estudio de cualquier obra sobre Filosofía Esotérica deberíamos formularnos una serie de preguntas, cuyas respuestas sean sinceras y nos permitan apreciar si en realidad haremos efectivos los conocimientos obtenidos. Estas preguntas podrían ser del tenor siguiente: ¿Qué conceptos nuevos hemos adquirido sobre la vida y el hombre? ¿Siendo el cultivo del carácter tan fundamental para nuestro progreso, qué virtudes, posibilidades o defectos hemos descubierto en nosotros? ¿Cómo podríamos desarrollarlas y a la vez corregir nuestros defectos? ¿Qué nuevas ideas se nos han ocurrido que podamos llevar a la práctica para servir a nuestros semejantes? Y otras similares sugeridas por el libro en estudio y nuestro deseo de progreso.

Bien dice el Bhagavad Gita que "la acción es superior a la inacción" y en concordancia el conocimiento, sin la experiencia de su aplicación es de valor relativo e incompleto. En cambio, el conocimiento unido a la experiencia, produce sabiduría. En otras palabras, el fruto de nuestro estudio no deberá quedar estático en nuestra esfera intelectiva, sino que su aplicación dinámica y constructiva será de gran trascendencia y provecho para el desarrollo de nuestra capacidad individual.
CAPITULO III

LITERATURA ESOTÉRICA
No debemos leer sino para ejercitarnos en pensar.
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