Cuestionario de la leccióN 1






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LECCIÓN 4

COMO VIVIR ENTRE CREYENTES (8-9)

1. INTRODUCCIÓN


Conforme avanzamos en el estudio de esta carta, vamos viendo cómo nuestra forma de pensar al creer en Cristo se debe ir ajustando a una forma diferente de ver y vivir la vida. Esto tiene que ver con el hecho de que ahora somos templo del Espíritu Santo. De la misma manera nuestro testimonio y la relación entre creyentes se ven afectadas por esto.

Después de haber tratado los asuntos que requerían pronta corrección, Pablo empieza a instruirles a fin de que todo lo corregido pueda permanecer firme en la vida de los corintios. Esto es lo que veremos a partir del capítulo 8 de esta Carta.

Además, en esta lección veremos por primera vez uno de los términos más importantes de toda la Biblia. Y aunque Pablo lo tratará ampliamente en el capítulo 13, es introducido en el capítulo 8 y será parte fundamental de todo lo que hayamos de ver a partir de ahora.

2. LOS DERECHOS DEL CREYENTE SACRIFICADOS POR AMOR (8:1-13)


Hay cosas de las que todos tenemos conocimiento, de hecho es importante tener conocimiento. Oseas 4:6 dice que el pueblo de Dios ha sido destruido por falta de conocimiento, que debido a que rechazó el conocimiento, él le echa del sacerdocio y por haber olvidado su ley, él se olvidará de sus hijos.

Es interesante notar que el motivo por el cual el pueblo de Israel fue echado del sacerdocio fue por haber desechado el conocimiento.

Así que, sí el conocimiento es tan importante sería una contradicción total que Pablo se dedicara en este pasaje a menospreciar o a atacar el conocimiento; esto daría la impresión de que de pronto, a media carta hubiera cambiado de idea, y ahora empezara a resaltar el amor en detrimento del conocimiento.

Por eso es necesario meditar brevemente sobre los primeros versículos de este capítulo y darnos cuenta que en realidad lo que Pablo ha enseñado hasta ahora es que, si ciertamente Cristo es poder y sabiduría de Dios, es para que el cristiano sea una persona equilibrada y no extremista.49

Por lo tanto, el conocimiento es importante, sin embargo no por tener mucho conocimiento tenemos una vida cristiana equilibrada. Eso significa que no es por el puro conocimiento que estamos listos para edificar. Lo que es vital para poder edificar es hacer las cosas por el motivo correcto. Ese motivo es “el amor.”

Y es en este punto que Pablo introduce el amor como aquello que marcará el sentido del resto de la carta y de la vida cristiana misma.

Es una realidad que hay gente muy preparada, eruditos en temas profundos… pero cuando tal conocimiento no va acompañado de amor, lleva al envanecimiento. Y recordemos que la base del problema de los corintios era que estaban envanecidos, por tal motivo no se estaban edificando unos a otros.

John Piper lo expone de este modo: Así que el problema en Corinto era que el conocimiento producía orgullo y el orgullo destruía el amor… El conocimiento es propenso al orgullo porque es el resultado de lograr, no de dar. El conocimiento es una posesión. Es algo que hemos adquirido. Por lo tanto, somos propensos a jactarnos de ello. Por otra parte, el amor es el acto de dar, no de conseguir. El amor no es un logro ni una adquisición. Se mueve hacia afuera. Comparte. Piensa en los intereses de los demás. Edifica la fe de los demás en lugar de fortalecer el ego del que da amor.50

El amor es lo que llevará al cristiano que tiene conocimiento a ser equilibrado. Y es necesario aclarar que para estar equilibrado, también el amor debe ir acompañado de conocimiento. El amor no se aplica de manera irresponsable o indiscriminada, ya que la palabra misma nos enseña a amar a Dios de una forma, al prójimo de otra, que al mundo no debemos amarlo, etc. Pero esto lo veremos más ampliamente en la Lección 6.

Y aunque tendremos que esperar dos lecciones para entrar de lleno al tema del amor, a partir de este momento nos iremos preparando para entender con claridad los primeros versículos del capítulo 13. Esto lo haremos al entender “porqué el amor edifica.”

Precisamente el propósito de este pasaje es enseñarnos porque el conocimiento envanece, mientras que el amor edifica. Pues ya vamos viendo que para que la mente de Cristo funcione en el cristiano, requiere de conocimiento, pero es vital que todo sea movido por el amor.

El primer punto que nos explica es que no tenemos ningún derecho a envanecernos. Sí creemos que sabemos algo, es decir, si afirmamos que hay un tema o un asunto que dominamos completamente, aún nos podemos equivocar porque en realidad no lo conocemos como deberíamos.

Esto es una realidad para el no cristiano, pero también se aplica al cristiano. Hemos hablado sobre el hecho de que aquí en la tierra estamos siendo perfeccionados. Así que cuando creemos conocer cualquier tema cotidiano, ya sea salud, mecánica, electrónica, etc., aún tenemos algo que aprender de ello. También en lo teológico y lo espiritual aún no sabemos todo en la medida en que podemos llegar a saberlo. Nuestra experiencia no puede ser ley sobre la palabra de Dios, debido a que aún necesitamos aprender a interpretar correctamente lo que vivimos.

Y ¿por qué esta afirmación tan severa? ¿Acaso una persona con mucha experiencia no conoce el tema del que es experto con toda exactitud? ¿Acaso un maestro no conoce con perfección la materia que enseña, o un doctor en ciencias no domina a la perfección el campo de la ciencia en que se ha preparado?

La respuesta es no. De acuerdo al pasaje podemos decir con toda certeza “NO.” La explicación es sencilla, pero muy importante, y si dejamos que se nos escape podemos caer en la trampa de la vanidad.

Todo nuestro conocimiento antes de convertirnos a Cristo, estaba influido por el pecado. Nuestra perspectiva era equivocada porque no habitaba en nosotros el Espíritu de Dios, ni teníamos la mente de Cristo. Por lo tanto no accedíamos a la revelación de Dios. Al venir a Cristo, esa forma de pensar no se esfumó de manera automática, como para dar paso libre a una nueva mentalidad.

Es cierto que al nacer de nuevo recibimos el Espíritu de adopción, recibimos la mente de Cristo y la revelación de Dios empezó a ser una realidad para nosotros. Ejemplo de ello es la misma comprensión de nuestra necesidad de salvación.

Eso empezó a llevarnos a una nueva forma de pensar, a cambiar nuestra perspectiva de la vida y nuestro concepto de Dios, de nosotros y de la gente. Pero nuestra manera de pensar, derivada de nuestra naturaleza caída seguía ahí.

De este modo se estableció una lucha en nuestro interior, una lucha que continúa en cada uno, aunque el área en la que se da esa lucha va cambiando conforme vamos madurando en Cristo. Esa madurez se adquiere conforme conocemos lo que Dios nos revela, y es así como la influencia de nuestra vieja manera de pensar va siendo disminuida.

A esto es a lo que Pablo se refiere en Romanos 12:2 al hablar de la renovación de nuestra mente. Esta renovación de nuestra mente es la que cambiará nuestra forma de vivir.

Pero es un proceso, no es instantáneo como algunos piensan. Es cierto que hay cosas que de inmediato cambiamos, aunque no con una comprensión total. De hecho algunos al recibir a Cristo se vuelcan por completo a un extremo, y conforme van conociendo la Palabra de Dios, van haciendo los ajustes necesarios para adquirir un equilibrio. Ese es el avance en la madurez.

Y el asunto es que en esta vida no tenemos el panorama completo, aún necesitamos ser perfeccionados ya que nuestra semejanza total a Cristo se dará cuando él vuelva.

Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. 1 Juan 3:2 NVI

Esta afirmación no es para que nos desanimemos pensando que en esta vida no llegaremos a ser como Cristo, al contrario, nos debe animar el hecho de que lo que crezcamos aquí nos llevará a ser cada vez más semejantes a él, y en la eternidad seremos perfectos.

De este modo evitaremos que cuando sepamos algo, creamos que ya lo sabemos todo. En la Lección 7 tendremos oportunidad de ampliar un poco más este punto.

Aquí es donde debemos terminar con el “síndrome del producto terminado.” Esto se refiere a la actitud que algunos toman pensando que ya saben todo lo que necesitan saber. Hemos dicho que tal era el caso de los corintios que ya se sentían reyes.

Por supuesto, reconozco que ese no es el caso de usted, pues está estudiando en este Seminario y está tomando tiempo para leer este manual.

Sin embargo, el amor tiene una enorme diferencia con respecto al conocimiento, sí amamos a Dios, somos conocidos por él.

Es cierto que Dios es omnisciente, tiene todo conocimiento, pero la manera en que se establece el término conocer se aplica mejor al referirnos a una relación.

Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. Juan 14:23 RVR

Bajo este sentido de relación por amor, es que Jesús niega haber conocido a aquellos que no hicieron la voluntad de su Padre, pese a que en su nombre profetizaron, echaron fuera demonios e hicieron muchos milagros.

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mat 7:21-23 RVR

Así que el amar a Dios tiene que ver con nuestra relación con él.

Antes, Pablo había dicho que el amor edifica (v.1). Esto implica que cualquier conocimiento que no está al servicio del amor no es conocimiento verdadero. Es un conocimiento prostituido. Es como si Dios pusiera instrumentos quirúrgicos en nuestras manos y nos enseñara a salvar a los enfermos, pero nosotros los usáramos en un acto ingenioso de malabarismo mientras los pacientes mueren.51

Ahora bien el conocimiento nos hace conscientes de la realidad, de lo que somos y la libertad que tenemos como cristianos. La primer cosa que sabemos (o debemos saber) es que respecto a comer de lo sacrificado a los ídolos, un ídolo no es nada.

Aunque los que practican guerra espiritual echando fuera potestades de ciudades y de todos lados, consideran que los ídolos son sus grandes enemigos, por lo que agreden a los ídolos católicos romanos, prehispánicos, ungen pirámides y piedras en los cerros, etc. Nosotros debemos reconocer que un ídolo no es nada. Dejaremos el tema de los demonios detrás de los ídolos para la siguiente lección, al estudiar el capitulo 10.

Pero tengamos claro que un ídolo no puede ver ni oír como lo dice Apocalipsis 9:20. De la misma forma lo señala el libro de los salmos:

Los ídolos de las naciones son plata y oro,
Obra de manos de hombres.
Tienen boca, y no hablan;
Tienen ojos, y no ven;
Tienen orejas, y no oyen;
Tampoco hay aliento en sus bocas.
Sal 135:17 RVR

Pero hay un solo Dios, pese a las muchas deidades adoradas por todo tipo de religiones. La realidad es que todos los dioses de los pueblos son solo ídolos (Sal. 96:5), y el único y verdadero Dios no es comparable a ninguna deidad adorada por religión o pueblo alguno.

Salvador Dellutri hablando de Jenofanes de Colofón dice: Poéticamente y en forma burlona se reveló contra el poiteísmo y el carácter mudable de sus dioses a los que consideraba proyecciones de los hombres que habría creado.52

Y posteriormente cita un fragmento de su poema el cual dice:

A los dioses achacaron Homero y Hesíodo todo aquello
que entre los hombres es motivo de vergüenza y de reproche:
Robar, adulterar y engañarse unos a otros.
Proclamaron de los dioses innúmeras acciones fuera de toda ley:
Robar, adulterar y engañarse unos a otros.
Mas los mortales creen que los dioses han nacido
Y que tienen la misma voz, porte y vestimenta que ellos.
Los etíopes afirman que sus dioses son chatos y negros,
Y los tracios, que ojizarcos y rubicundos son los suyos.
Pero es que si los bueyes, caballos y leones pudieran tener manos,
Pintar con sus manos y realizar obras de artes, como los hombres,
Los caballos, parejas a caballos, y los bueyes, a bueyes
Pintarían las figuras de sus dioses, y harían sus cuerpos
A semejanza precisa del porte que tiene cada uno.53


Hoy en día bien podemos comparar a los dioses de la antigüedad con los superhéroes de las historietas, en lo cual se incluyen a dioses como Odin, Thor y Loki.

Bajo ese concepto el director Tarsem Singh trabajó el guión de la película “Inmortales”, del cual comenta “Es simplemente tomar una narración griega, y algo más, y hacerla contemporánea para después contarla.”54 En ella los dioses griegos son aplicados a la mentalidad actual.” Tienen más apariencia de superhéroes que luchan contra los Titanes y son susceptibles de morir.

En nuestra cultura latinoamericana, influenciada por la cultura greco-latina, el concepto de Dios se toma más en esta forma griega. Es por eso que para muchas personas de nuestro entorno, entender el concepto Bíblico del Dios trino es complejo.

Pues para nosotros no hay más que un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y nosotros somos para él. Y un solo Señor, Jesucristo, por medio del cual existen todas las cosas y por medio del cual vivimos.

Lo que Pablo menciona aquí, da la impresión de que está aplicando el concepto arriano de Dios, diciendo que solo el Padre es Dios y el Hijo es sólo Señor, como lo piensan los testigos de Jehová. Pero si observamos el pasaje con cuidado, nos damos cuenta de que Pablo no está dando una enseñanza sobre la trinidad en este pasaje. Lo que él está haciendo es señalar que cuando oramos, oramos al Padre y cuando actuamos, lo hacemos bajo la autoridad del Hijo. Esto en comparación con los paganos que rezan a los santos y todo tipo de deidades, las cuales ellos han creado (en grandes cantidades si consideramos todas las culturas y religiones). Y actúan conforme a su tradición y el señorío de sus costumbres.

“Pero no en todos hay este conocimiento.” Esta frase se refiere al conocimiento de que el ídolo no es nada y por lo tanto el comer de lo sacrificado a los ídolos no tiene el más mínimo efecto. Sin embargo no todos saben eso porque muchos cristianos aún creían (y hoy en día creen) que los ídolos les podían hacer algo.

Por eso al comer de lo sacrificado a esos ídolos, tal vez al sentirse comprometidos por la familia, compañeros de trabajo, amigos, etc.; por estar acostumbrados a tener este tipo de relación con las personas, contaminan su conciencia.

¿Pero cómo puede contaminarse la conciencia si a final de cuentas el ídolo no es nada aunque ellos no lo sepan? Bueno, es porque al comer de lo sacrificado a los ídolos pensando que esto es malo ante Dios (lo sea o no), sí piensan que hacer esto es ofensivo a Dios y aún así no se abstuvieron de hacerlo, entonces se sienten culpables ante Dios.

Lo cierto que el comer o no comer tal carne no influye en su relación con Dios. No los hace menos santos, porque el ídolo no es nada. Pero el problema está en que al desconocer esto, hacen cosas que ellos mismos desaprueban. Por eso es que su consciencia se contamina.

En la siguiente lección veremos este tema en relación a nuestro testimonio ante los incrédulos, pero en este capítulo hay una advertencia. Debido a que no todos saben que tenemos libertad para comer de todo, aún de lo sacrificado a los ídolos, debemos ser cuidadosos. Pues esta libertad puede ponerle tropiezo a algún hermano inmaduro, que desconoce dicha libertad y al vernos comer de lo sacrificado a los ídolos pensará que si eso no es malo, entonces tal vez termine volviéndose a los ídolos, ofreciéndoles sacrificios y pensando que ser cristiano no es algo tan serio, ni importante.

Y con esto, tal hermano se perderá, porque nuestra libertad habrá resultado en tropiezo para él. De esta forma estaríamos pecando contra Cristo quien murió por este hermano a quien nosotros hacemos tropezar.

Así que el amor edifica, ya que por amor a mi hermano, y por amor a Cristo, decido renunciar a esta libertad para no hacer tropezar a mi hermano.

Es cierto que este tema, “lo sacrificado a los ídolos” no es un problema tan fuerte para nosotros hoy en día. Pero esto nos enseña un principio trascendente, el cual hemos de aplicar a muchas actividades en nuestra vida. Pues hoy en día las discusiones en la iglesia giran en torno a bailar, tomar, hablar o vestir de cierto modo, escuchar cierta música, ver ciertos programas de televisión, incluso ver o no televisión, etc. En todo esto podríamos decir que tenemos libertades que muchas veces tendremos que abandonar a fin de ser edificación para los hermanos y para no ponerles tropiezo. Este tema se aplica aún cuando se habla sobre si se puede o no comer “pan de muerto.”

Ya hemos visto que todo nos está permitido, pero no todo edifica y no debemos dejarnos dominar por nada. Hay cosas que no nos dañan y no serían lastre para nosotros, pero si lo serían para nuestros hermanos. De modo que sólo estaríamos dispuestos a renunciar a tal libertad para no hacerlos caer, por el hecho de que en verdad los amamos.

3. LOS DERECHOS DE UN MINISTRO SACRIFICADOS POR AMOR (9:1-18)


Tras haber enseñado a los corintios que amar a los hermanos puede llevarnos a renunciar a libertades que tenemos, ahora el Apóstol aplicará a sí mismo este mismo principio. Él mismo debe actuar motivado por el amor.

Para enseñar esto, inicia ubicándose a sí mismo en el lugar correcto. El es Apóstol, eso lo declaró en el capítulo 4 cuando habló sobre el precio del apostolado. Sin embargo él reconoce la necesidad de defender esta posición ante los que lo acusan o critican.

Aquí debemos recordar un comentario que ya hemos expuesto y que todo ministro debe tener claro: No existe, ni ha existido nunca un ministro de Jesucristo que haya sido aceptado por toda la gente que le escucha y que no haya enfrentado oposición en alguna ocasión. Todos somos cuestionados, criticados o calumniados en algún momento.

El Apóstol Juan menciona que Diótrefes hablaba en su contra y no recibía a los hermanos enviados por él, y a quien quisiera recibirlos se lo prohibía y lo expulsaba de la iglesia (3 Jn. 9-10). Pedro fue criticado por haber entrado en casa del centurión romano Cornelio y por haber comido con gentiles (Hch. 11:2-3). Y aquí Pablo nos habla de que él es criticado, por lo que siente la necesidad de defenderse. Él mismo instruye a Timoteo a cuidarse de Alejandro el calderero, quien además de causarle muchos males, se opone a lo que Pablo enseña (2 Tm. 4:14-15).

Así que Pablo inicia esta parte de la carta con cuatro preguntas retoricas que nos llevan a destacar cuatro características de él:

  • Él es libre

  • Él es Apóstol

  • Él ha visto a Jesús nuestro Señor

  • Los corintios son fruto de su obra en el Señor

Bien podríamos decir que ante tales características, nadie se atrevería a cuestionar a Pablo. Pero no fue así. Sin embargo hoy en día encontramos a muchos personajes mediáticos supuestamente cristianos que sin haber hecho gran cosa se sienten incuestionables.

Pero Pablo es apóstol, aunque tal vez algunos no lo quisieran reconocer, sin embargo los corintios deben estar seguros de que él es apóstol porque él fue el primero en ir a anunciarles el mensaje del evangelio. A esto se refiere al decir que ellos son “el sello de su apostolado.” Pero Pablo no dice nada de esto para exaltarse a sí mismo, sino para darle sentido a lo que está por enseñar.

Él, siendo apóstol de Jesucristo tiene derecho a comer y beber, a casarse y que su esposa lo acompañe a donde él viaje, y tiene derecho a dedicarse de lleno a la predicación del evangelio sin tener que preocuparse por conseguir recursos por medio de otro trabajo.

Veamos el sentido de estos derechos uno por uno:

  1. Derecho a comer y beber. Es obvio que toda persona necesita de la comida y de agua para beber a fin de poder vivir. Esto no va en el sentido de darse grandes banquetes y emborracharse, sino en el sentido de que, dado que ha trabajado es digno de la comida y la bebida que le compartan los hermanos. Su mandato a los tesalonicenses fue que si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma (2 Tes. 3:10). Esto se debía al hecho de que algunos andaban desordenadamente, de metiches y no trabajaban en nada y lo que comían lo hacían sin merecimiento alguno. Pablo es ejemplo de que el cristiano debe trabajar y así tomará su comida dignamente.

  2. Derecho a llevar con él una esposa. Este es un derecho sobre el cual él mismo ha explicado el motivo por el cual renunció; para cuidar únicamente de agradar a Dios. Sin embargo en sus palabras deja ver que los demás discípulos estaban casados, y sus esposas los acompañaban a donde iban a predicar el evangelio.

  3. Derecho a no trabajar en otra cosa. Aquí aprendemos algo de Bernabe, que él al igual que Pablo en alguna ocasión dedicaron tiempo a trabajar en algo más para tener recursos para su sustento. Este derecho implica que Pablo no tendría que buscar recursos para el ministerio, la iglesia debería proveer para ello.

Y este cuarto derecho es el que Pablo tomará para explicar su motivación para hacer las cosas. Si él trabaja por el evangelio, es justo que sea respaldado por aquellos que reciben enseñanza de parte de él.

A los Gálatas les dijo:

Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña.
Gálatas 6:6 NBLH

Las razones para este derecho las explica mediante preguntas retoricas relacionadas con otras ocupaciones de la vida cotidiana. Él explica que: un soldado no se paga sus propios gastos, mas bien quien lo llama a su servicio debe sustentarlo. Aquella persona que planta una viña, no se queda sin comer de su fruto, aún cuando venda la mayor parte, algo ha de tomar para alimentarse. De la misma forma un pastor bebe de la leche del rebaño. ¡Imagine que después de cuidar el rebaño tiene que ir a comprarle leche a alguien más¡

Es posible que este tema no se vea muy espiritual y hasta suene algo carnal y codicioso. Pero Pablo asegura que esto no lo dice por una motivación materialista, sino que Dios también habló de ello en la Ley de Moisés:

No pondrás bozal al buey mientras trilla.

Deuteronomio 25:4 LBLA

En realidad esto no lo dijo Dios a Moisés por causa de los bueyes. Es cierto que Dios cuida de su creación, pero lo dijo para que todo aquel que participa de una obra, pueda tomar de los frutos de tal obra.

Pero demos un poco de luz al ejemplo usado por Dios y que Pablo aplica en este pasaje:

Cuando el trigo es cosechado (segado) hay que trillarlo. Hoy en día hay grandes tractores que hacen este trabajo completo, segar y trillar. Pero el sistema milenario ha sido que el trigo, una vez que ha sido segado, debe separarse el grano del resto de la planta. Para lograr esto se coloca en el piso, y se hace pasar a los animales, comúnmente los toros viejos y ya no muy útiles, para que lo pisen. Esto provoca que el grano salga de la espiga. Después se toma un aventador o trinche,55 y se avienta todo al aire para que el grano, debido a su peso, caiga al suelo mientras el tamo u hojarasca sea llevado por el viento.

Ahora bien, que sucede mientras los bueyes están trillando, que de cuando en cuando se detienen a comerse la paja, incluyendo el grano. Esto representa pérdida para el agricultor porque además de detenerse el trabajo, el animal se come el producto de la cosecha. Así que le ponen un bozal para que al tener el hocico cerrado no se coma el trigo. Es a esto último a lo que Dios se opone, pues aunque el buey es sólo un animal, la mentalidad del creyente debe ser que si se participa del trabajo se debe participar de sus frutos.

Y ese es el sentido de esta enseñanza del Apóstol Pablo. El que predica la palabra debe disfrutar del fruto de tal obra, así lo enseña Dios.

Es cierto que en la Iglesia se han dado abusos tremendos. Hoy en día es común ver a bueyes que viven para comerse toda la cosecha, aunque en realidad no trabajan en la obra. Muchos que visten bien y presumen de un gran respaldo económico de Dios, se la pasan viajando, disque predicando en otras ciudades y países (donde por cierto hay quienes pueden predicar), asistiendo a constantes desayunos políticos y reuniones estériles, organizando congresos que le den alguna ganancia, pero sin edificación, y haciendo de todo, menos atendiendo a los creyentes que están bajo su cuidado. Para ello montan una lujosa oficina que funciona más como un despacho de asesoría espiritual donde hay que hacer cita con la secretaria, en lugar de visitar a los creyentes en sus casas, interesándose por sus vidas y el desarrollo de su crecimiento.

Es cierto que vemos ese tipo de pésimos ejemplos. Lo que eso debería impulsarnos a hacer, es buscar una iglesia donde el pastor en verdad se dedique a pastorear. Pero no es pretexto para ser mezquinos con los ministros que sí cuidan de la vida de los creyentes. Más bien debemos tener la conciencia de que el que recibe la bendición de la instrucción de la palabra y es pastoreado debe respaldar a quien le pastorea. Y en esto Dios está diciendo, tanto a través de la ley como a través de esta carta, que está hablando de lo material.

En la iglesia hay quienes piensan que por definición el pastor debe ser muy espiritual y contentarse con recibir de lo poco que se ofrende, porque Dios lo llamó a sufrir. Debido a esto muchos pastores han abierto un changarro, o se han vuelto empleados al servicio de alguien más. Esto ha creado cierta amargura en algunos pastores, y sus esposas, y aún más en sus hijos, quienes al crecer seguramente renegarán del evangelio, porque la iglesia no tiene un cuidado material de muchos de ellos.

En lo personal me ha tocado escuchar a personas sentirse ofendidas porque el pastor tomó unos días de vacaciones o se le dio una ofrenda especial a fin de año. Pero Pablo pregunta que si al sembrar lo espiritual en los corintios ¿será mucho esperar cosechar de ellos lo material? Pues les explica que en la ley, los sacerdotes que trabajaban en el altar y los que trabajaban en el templo, recibían su sustento material de ello.

Pero es el mismo Señor Jesús quien lo dice a sus discípulos: “El obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:10) y “El obrero es digno de su salario” (Lc. 10:7). 56

Aquí la pregunta del apóstol es directa ¿Si otros tienen derecho a este sustento, no tengo yo más derecho a ello?

Sin embargo este es su privilegio, que teniendo derecho a este sustento, él no haya hecho uso de tal. Y es que él deja claro que el evangelio lo predica porque es su obligación, no tiene de que gloriarse al hacerlo, pues es su deber. Sí lo hace con agrado Dios le recompensará. Y si lo hace de mala gana, como lo hizo Jonás, de cualquier forma es lo que debe hacer.

Así que al tener derecho a recibir sustento de los corintios, él ha decidido no recibirlo. De modo que al predicar el evangelio, su gloria es hacerlo sin esperar nada a cambio. Y esto lo hace para quitar todo obstáculo a la predicación del evangelio a los corintios, pues ya en los capítulos anteriores ha manifestado que aun de él se murmura en esta iglesia. Pablo sabe bien que Dios es quien se encargará de sostenerle.

4. LA RENUNCIA NOS LLEVA A ALCANZAR LA META (9:19-27)


Gozando de la ciudadanía romana, y siendo judío de madre, el apóstol Pablo supo utilizar su identidad con ambos pueblos para compartir el evangelio de Jesucristo. Esta fue una característica que llevó a fortalecer la unidad entre los creyentes en Cristo de diferentes procedencias. Lo mismo le permitió exponer en sus cartas el sentido del cristianismo tanto para los gentiles como para los judíos.

Pero cuando leemos lo que él dice respecto a su trato con los diversos tipos de personas nos debemos preguntar ¿Qué significa hacerse al modo de otros para ganarlos para Cristo? ¿Tendrá esto que ver con nuestro lenguaje o nuestra apariencia física? ¿O será que hemos llegado a utilizar de manera equivocada lo que en un principio permitió romper una barrera que ahora para nosotros no parece ser importante?

Alguien me comentó una vez que ella iba con sus amigos a la discoteca para que cuando ella los invitara a la iglesia no tuvieran pretexto para no ir. Dudo mucho que tal estrategia estuviera basada en el poder del evangelio.

Otro más presumía su cabello largo, su falta de cuidado personal y su lenguaje rudo argumentando que eso le ayudaba a aproximarse a los viciosos para compartirles el evangelio.

Incluso en algún momento me tocó escuchar el argumento: Después de todo ¿no andaba Jesús en los prostíbulos? ¿No trataba él con las prostitutas y bebía en las fiestas?

¿Será todo esto en verdad un deseo de llevar a otros a Cristo o es más bien un pretexto para dar rienda a pasiones personales?

La realidad es que no debemos engañarnos, pensando que Dios no mira lo que hacemos cuando le usamos a él y al evangelio por pretexto.

Meditemos por un momento lo que en realidad el Apóstol Pablo hizo para poder decir que se hizo siervo (esclavo) de todos, aunque él en realidad es libre, a fin de ganarlos.

El pasaje mismo incluye esta explicación, por lo que Pablo no está encimando un tema sobre otro, él está ampliando lo que acaba de explicar: Si los corintios tienen algún problema en que Pablo reciba una ofrenda de parte de ellos, y eso establece un obstáculo para ser enseñados, entonces él está contento con predicar el evangelio sin recibir ofrenda alguna. Aunque es libre, es decir que está en su derecho de recibirla; se hace esclavo, es decir que renuncia a recibirla.

Y esto es algo que debemos aclarar aún más, ya que a algunos maestros de la palabra les ha dado por decir que Pablo financiaba todo su ministerio con su trabajo. Esto incluso llegó a usarse en misiones para ejemplificar la figura del misionero biocupacional, después llamado obrero integral.

Hechos 18:1-5 nos enseña que Pablo conoció a Aquila y Priscila en Corinto, y que como ellos hacían tiendas lo mismo que Pablo, trabajó con ellos. En ese tiempo todos los sábados discutía en la sinagoga para ganar a los judíos y griegos. Pero el mismo pasaje nos indica que cuando Silas y Timoteo llegaron a Corinto, Pablo ya no trabajaba haciendo tiendas, sino que se dedicaba de lleno a la predicación del evangelio a los judíos.

Ahora bien, hemos dicho que esto fue un caso exclusivo en Corinto, porque el mismo apóstol lo dice en su segunda carta a la iglesia de esta ciudad. En 2 Corintios 11:7-12 y 12:13. El afirma que evitó serles una carga mientras estuvo entre ellos, pues no les pidió nada que necesitara y que en esto ellos fueron inferiores a las demás iglesias. Lo cual nos indica que en otras iglesias si era respaldado, como lo indica en el pasaje que estamos citando, pues los hermanos de Macedonia le apoyaron. Lo mismo se indica en Filipenses 4:15-18.

El propósito de hacer esto es quitar tropiezo para presentar el evangelio. Pablo no dejó que le impidieran presentar el evangelio sin cobrar. Realmente este proceder de Pablo les hacía lucir mal. Ellos codiciaban ganancias, y les sería ventajoso que él deseara aceptar dinero a cambio de sus enseñanzas, porque así se colocaría al nivel de ellos en sus prácticas lucrativas. 57

Este mismo principio se aplica a otro tipo de personas. Si el negarse a recibir un pago por la predicación del evangelio permitía que los corintios fueran edificados, lo mismo era el no atacar la ley de Moisés, sino usarla para llevar a los seguidores de la ley, a Cristo. De la misma manera su mensaje a aquellos que no practicaban la ley de Moisés y por lo tanto la desconocían no iba centrado en la ley, sino como lo hizo en Atenas, hablando de acuerdo a su creencia.

Esto podríamos aclararlo con la frase “ser sensible a lo que la gente piensa.” Es decir, usar como punto de partida lo que la gente cree a fin de guiarle desde ese punto a Cristo.

Aún era sensible a los débiles, como lo dijo en el capítulo 8. Pablo no insistía en ejercer su libertad como cristiano si hacerlo dañaba a otros creyentes.58

La diferencia entre esto y lo que hacen los movimientos actuales del “cristianismo light”, es que Pablo parte de el punto donde la gente se encuentra para llevarles a Cristo, mientras que hoy en día se les deja en el punto donde se encuentran y se les trata de agregar lo que dijo Cristo.

Como lo dice la NVI de estudio: “Pablo se acomodaba a la cultura gentil siempre que no violara su lealtad a Cristo, aunque aún reconocía que estaba bajo la ley de Dios y la ley de Cristo (Al hablar de la <> Pablo se refiere principalmente a las enseñanzas de Cristo).59

Y ¿Cuál es el propósito de hacer esto? La respuesta nos la da a continuación Pablo: Llegar a la meta.

En la lección uno hablamos sobre dos visiones respecto de la vida cristiana. Hablamos del pastorado tipo “bodega”, donde los creyentes sólo son almacenados en la que Cristo vuelve, o ellos parten con él. Este es un cristianismo sin meta, no tiene un verdadero sentido para esta vida, por lo tanto se la pasa inventando nuevas formas de entretenimiento cristiano. Quien vive bajo este concepto de la vida cristiana no va a ningún lado. Sabe que es malo pecar y que tiene que vivir en santidad. Pero como no camina hacia ningún lado, cae constantemente y se siente mal por ello. Pronto llega la frustración y entonces piensa que es difícil ser cristiano y se pregunta si vale la pena. Así que combina el mundo con Cristo para hacer más llevadera su “vida cristiana.” Este es un medio ideal para el desarrollo de teologías perniciosas como la de la prosperidad donde se piensa que lo único que Dios desea es que tengamos una vida cómoda y agradable. O también para la teología de la liberación donde se buscan culpables de todo lo malo que pasa en el mundo y se cree que lo único que Dios desea es que haya justicia humana.

Pero cuando se entiende que la vida cristiana tiene una meta, entramos en la mentalidad de ser “preparados.” Se entiende entonces que Dios está trabajando en nuestra vida para llevarnos a la meta. Ahí es cuando los problemas, las pruebas y todo obstáculo que enfrentamos toman sentido. Es donde podemos decir como Santiago, somos dichosos de encontrarnos en diversas pruebas, pues estamos siendo perfeccionados por Dios.

Es por eso que Pablo sabe renunciar a sus derechos, sabe hacerse al modo de los demás para llevarlos a Cristo sin exigir lo que le corresponde, a fin de participar del fruto del evangelio.

Su mensaje es que nosotros mismos vivamos de esa manera. Él tiene una meta definida, predicar el evangelio le llevará a esa meta. Si los que corren en el estadio corren para obtener un premio, nosotros debemos correr como si fuéramos a obtenerlo también. Porque la vida cristiana tiene sentido, no es tirar golpes al aire o correr sin sentido.

Cuando uno ora por orar, solo porque sabe que debe hacerlo; cuando se toma un pasaje de la Biblia para leerlo porque se debe leer; o cuando se predica un sermón solo porque eso es lo que se debe hacer en el culto; eso es correr sin meta, es tirar golpes al aire.

Pero cuando se ora para fortalecer la relación con Dios, para entender su voluntad, para hacer los ajustes en la vida personal; entonces se pone al cuerpo bajo dominio, las pasiones son sujetadas a Cristo y la imagen de Cristo va siendo formada en el creyente.

Si hay una meta que es clara en la Biblia, es la que nos indica Romanos 8:29.

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Romanos 8:29 RVR

Llegar a la meta es llegar a ser la imagen de Cristo. Y esto es para todos los creyentes.

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Efesios 4:13 RVR

Lo que esto nos enseña entonces es la responsabilidad que tenemos de crecer como cristianos. Así hablaremos con la sabiduría que estudiamos en los primeros capítulos, ya no seremos niños espirituales, y podremos edificar a otros y cosechar fruto. Para estar firmes cuando Cristo se manifieste en su segunda venida.

A lo largo de esta lección hemos visto que Pablo ha puesto una base sólida para renunciar a nuestros derechos. Esta base es el amor. Renunciamos porque buscamos edificar a los hermanos, porque les amamos. Amamos a Dios y buscamos llegar a la meta que él nos ha puesto por delante. Es por eso que debemos aprender a renunciar a nuestros derechos si ello edifica la vida de los demás. No está por demás decir que Cristo mismo nos puso ejemplo de ello y lo encontramos en Filipenses 2:5-11. Él se despojó a si mismo, y lo hizo por amor al Padre, y así el Padre manifestó su amor por nosotros. Pero el amor es un tema que hemos de ampliar en un par de capítulos.

CUESTIONARIO DE LA LECCIÓN 4


  1. ¿Cuándo el conocimiento se vuelve un problema?

  2. ¿Qué significa “ser conocidos por Dios”?

  3. De acuerdo a esta lección ¿de qué manera el amor edifica?

  4. ¿Cuáles son las cuatro características que Pablo menciona acerca de sí mismo en esta lección?

  5. ¿A qué se refiere la orden en la ley de no ponerle bozal al buey que trilla?

  6. ¿Cuál era el privilegio de Pablo respecto del sustento?

  7. Según lo explicado en la lección ¿a qué se refería Pablo al hacerse siervo a todos para ganarlos?

  8. En la práctica de la vida cristiana ¿cómo sería tirar golpes al aire?

  9. ¿Cuáles son los beneficios de madurar según lo vimos al final de la lección?

  10. ¿Qué provecho le traería a su vida el que usted aprendiera a renunciar a sus derechos?
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