Lengua y literatura 2º bachillerato. Curso 2010-2011






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títuloLengua y literatura 2º bachillerato. Curso 2010-2011
fecha de publicación27.06.2016
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LENGUA Y LITERATURA 2º BACHILLERATO. CURSO 2010-2011

1. ARGUMENTO
La historia se centra en la Amazonía ecuatoriana y cuenta las aventuras de Antonio José Bolívar Proaño, un anciano que habita en El Idilio, una remota población que solo recibe la visita de un barco dos veces al año. Para matar las largas noches de su vejez, a nuestro protagonista le gusta leer novelas de amor que le lleva dos veces al año su amigo el dentista Rubicundo Loachamín, y procura mantenerse alejado de las ambiciones y locuras de sus convecinos blancos. Un día se ve obligado a tomar parte en la cacería de una tigrilla que ronda por los contornos después de que un insensato gringo matara a sus cinco crías e hiriera a su macho, convirtiéndose desde entonces en un peligro para la comunidad. Durante la caza, Antonio José descubrirá los verdaderos motivos que llevaron al animal a convertirse en un cazador de hombres y le llevará a sentir una mayor comunión con el animal que con sus congéneres.
Partiendo de esta anécdota, Sepúlveda narra la vida del protagonista: su juventud, la llegada a la jungla como colono y su convivencia con la tribu shuar que le permite conocer diversos aspectos de la cultura de esta tribu: comidas, forma de vestir, códigos de cortesía e incluso el embrutecimiento de los shuar debido al contacto con la civilización y sobre todo con el alcohol. Junto a los shuar, Bolívar aprenderá a conocer, respetar y amar la selva. Después de un tiempo con ellos, vuelve a El Idilio, donde se dedica a la caza, a mirar con ojos críticos cómo su amada selva va siendo destruida y a leer novelas de amor, “del verdadero amor, del que hace sufrir”, y que, a ser posible, tengan un final feliz.
2. TEMÁTICA
2.1. La relación del hombre con la Naturaleza
Es el tema principal de la novela. Sepúlveda plantea las diferentes dimensiones que integran la relación del ser humano con su entorno natural:, a partir del enfrentamiento entre civilización y Naturaleza. En el texto se determina fuerzas ideológicas diferentes de acuerdo con la situación del sujeto con respecto a la naturaleza amazónica: los indios shuar, los animales. el viejo Antonio José Bolívar frente al alcalde, los gringos, los buscadores de oro y los colonos.
El contraste con la actuación del hombre blanco es determinante para que el lector perciba las consecuencias de los actos del ser humano con relación a la ecología. Si se persiste en destruir el ecosistema, se producirá un desequilibrio cuyo carácter irreversible terminará con la vida misma del planeta. Los hombres primitivos, como los indios shuar, e incluso los animales, sí han captado esta situación y se desenvuelven de acuerdo a las leyes naturales. Pero también se produce un caos en la naturaleza cuando hay individuos inescrupulosos que la explotan –gringos, buscadores de oro y algunos colonos- al buscar en ella un fin meramente utilitario.
Los shuar como modelo del hombre natural
Los shuar se sienten parte de la naturaleza y actúan en consonancia con ella: la cuidan y por eso sólo se quedaban tres años en cada sitio, no hacen daño a los animales ni a la vegetación. Toda una vida en la selva hace al shuar poseedor de una sabiduría de la misma y de un cuerpo fuerte y ágil. Cuando los primeros colonos llegan a El Idilio deben luchar muy fuerte con esa naturaleza desconocida y avasalladora; es gracias a esas características de los shuar unidas a su espíritu colaborador que la gente del lugar puede sobrevivir: “...de ellos aprendieron el arte de convivir con la selva”. Sus costumbres, creencias, mitos, medicinas, ideas del amor y de la muerte, están regidas por sus propias leyes basadas en el ritmo de la naturaleza selvática.
Los indios shuar encarnan en la novela el respeto y la convivencia con la naturaleza; son el pueblo indígena amazónico más numeroso, con decenas de miles de habitantes (según la fuente consultada varían entre treinta y cinco y ochenta mil) asentados entre las selvas del Ecuador y Perú. En muchas publicaciones suelen aparecer con el nombre de “jíbaros”, término despectivo que les dieron los conquistadores españoles hace siglos para acentuar el lado más salvaje de algunas de sus prácticas ancestrales. Algunas de sus tradiciones, rituales y costumbres se podrán ir conociendo a lo largo de la lectura de la obra de Sepúlveda –a veces rozando una visión casi maniqueísta–.
Los animales
A los animales de la selva amazónica se les adjudica sólo características positivas, no son crueles y atacan únicamente si se les agrede antes. La tigrilla enloquece de dolor al encontrar a sus crías muertas y al tigre macho herido y por esa razón es que este animal ataca al hombre. Sus víctimas fueron: el gringo infractor, el buscador de oro Napoleón Salinas, Miranda y su acémila, Plascencio Puñán. Pero esas muertes el viejo las justifica porque en ellas ve un acto de justicia: “Un cruento, pero ineludible, ojo por ojo”. Dado que el animal está más cerca del medio natural que el hombre “civilizado”, también demuestra más inteligencia para sobrevivir.
La destrucción de la Naturaleza
La denuncia de la destrucción de la Amazonía es el motivo presente en toda la obra y sobre el que se desarrollan el resto de los temas y narraciones, no solo porque la acción transcurra en un poblado de la selva ecuatoriana rodeado de bosques vírgenes milenarios (en el Valle de Nangaritza), sino porque incluso la dedicatoria de la obra y del premio con el que fue galardonada (“Tigre Juan”, 1998) la realiza el autor a Chico Mendes, un activista ambiental que dedicó su vida a luchar por la conservación del Amazonas, asesinado en 1988, e icono de esta causa. Se critica la barbarie humana, que antepone sus intereses a todo lo que le rodea.
“Tanto los colonos como los buscadores de oro cometían toda clase de errores estúpidos en la selva. La depredaban sin consideración, y esto conseguía que algunas bestias se volvieran feroces”. Aparecen como individuos que sólo buscan su propio beneficio. Por ejemplo, el alcalde, quien llega a cobrar impuestos a El Idilio y a vender permisos de caza y pesca. El móvil del alcalde es el negocio fácil, lo que a él le interesa es sólo el dinero. A los buscadores de oro se les describe como: “Individuos sin escrúpulos venidos desde todos los confines sin otro norte que una riqueza rápida”. Ellos mantienen buenas relaciones con el alcalde porque lo pueden manejar a su antojo; eso no lo pudieron lograr con el anterior representante de la ley, y por eso lo mataron. Los buscadores de oro y los gringos irrumpen en el medio natural de la selva sin conocimiento alguno, sólo los conduce la avidez material o la sensación de poder y orgullo; por lo tanto, no hay intercambio de bienes entre ellos y la naturaleza a la cual explotan. Los gringos le sacan provecho a la selva mediante la adquisición de pieles para venderlas luego a grandes precios, e incluso matan a los cachorros sólo para después retratarse con sus pieles.
No son sólo estos grupos humanos los que tratan de beneficiarse según el texto; la misma fundación de El Idilio está basada en el engaño del Gobierno que nunca cumplió las promesas hechas a los colonos: por lo consiguiente, entre el Gobierno y los colonos tampoco existe intercambio de bienes. El Idilio y su región selvática aledaña has sido dejadas a la “mano de Dios”, una vez que se cumplió el deseo de las autoridades gubernamentales de que ese territorio estuviera poblado, por conveniencias meramente políticas.
La ironía y la burla son recursos que se emplean como parte de la denuncia o crítica social inmersa en la novela, en relación con la depredación del ambiente: “...los colonos destrozaban la selva construyendo la obra maestra del hombre civilizado: el desierto”. Los gringos: “se las saben siempre todas”. La burla está presente sobre todo en las descripciones que se hacen del alcalde. Cuando los colonos van en la expedición con el alcalde, se destaca su figura amorfa y ridícula, además de los errores que él comete. Estos recursos de estilo crean una atmósfera de rechazo hacia estos personajes y sus actitudes.
El hombre natural
El proyecto ideológico del autor se resume mediante su propuesta de que el hombre íntegro es el que vive en contacto con la naturaleza, ya que la civilización lo corrompe.
2.2. El valor de la lectura
En nuestra sociedad, aunque se trate de fomentar la lectura placentera, se le suele dar más importancia a la dimensión instrumental de la actividad lectora. Esto no pasa por la mente de nuestro protagonista, Bolívar Proaño, que recurre a la lectura de novelas de amor en busca de entretenimiento para relajarse, sosegarse y alejarse de la soledad en sus últimos días. En ocasiones, bien es cierto, que la lectura le permite conocer ciudades lejanas e incomprensibles como Venecia, pero éste no es su objetivo primordial. La lectura consigue deslumbrar a nuestro protagonista por la temática amorosa y desgarradora de sus novelas y por los hechos maravillosos que en ellas suceden. Nuestro insaciable lector tiene muy claros cuáles son sus gustos literarios e incluso se permite realizar una “inocente” crítica literaria: no le gustan los libros de geometría porque no los entiende, opina que los de historia están llenos de mentiras y rechaza Corazón de Edmundo de Amicis por acumular excesivas desgracias; en cambio le encanta la novela amorosa El Rosario de Florence Barclay por acumular pasiones y sentimientos desmedidos y tener un feliz desenlace. En la ímproba labor de conseguir material de lectura en una región tan aislada, Bolívar cuenta con la ayuda del doctor Loachamín, el dentista, que, cada seis meses y aconsejado por una prostituta aficionada a la lectura, Josefina, provee al voraz lector de novelas de amor.

2.3. El amor
Este tema se presenta como otro discurso de ficción dentro del primer discurso ficcional que es la novela. Es el Dr. Rubicundo Loachamín quien le facilita a Antonio José las novelas de amor que tanto le gustan. Pero el dentista no es quien las escoge, sino una prostituta, ya que ese tipo de lecturas era propio de mujeres. Las novelas de amor forman parte de la existencia del viejo y cuando el Dr. Loachamín se las entrega, las aprieta junto al pecho, indicio de que son muy queridas por él. Esta particularidad de que a un hombre le gusten las novelas de amor constituye un signo de su carácter: Antonio José, como persona muy humanitaria, se siente atraído hacia un sentimiento tan noble como lo es el amor. Y es ese amor ideal, lleno de lágrimas, sacrificado, pero con final feliz que le llama la atención en los textos.
Tal vez por esa razón el viejo participa de la concepción de amor de los shuar: “Era el amor puro sin más fin que el amor mismo. Sin posesión y sin celos”. Así era la relación que tenía con su esposa Dolores Encarnación y luego con la mujer que el shuar anfitrión le rogaba que aceptara durante la estación de las lluvias. Era un amor lleno de sensaciones, de sensualidad, sin violencia ni precipitación.
El título Un viejo que leía novelas de amor crea la expectativa de que el texto posea muchos elementos relacionados con este sentimiento. No obstante, aunque no se encuentren en abundancia esos rasgos, el hecho mismo de que el viejo prefiera ese tipo de lecturas, lo perfila como un hombre sentimental muy particular.
2.4. Otros temas
La envidia es un motivo constante en la obra de Sepúlveda; en alguna ocasión manifestó su desdén por la envidia chilena, de la que dijo que deberían exportarla. En la obra encontramos algunos ejemplos. Otros motivos: la vejez, la soledad, la miseria, la educación...
3. ASPECTOS TÉCNICOS Y FORMALES
3.1. El punto de vista
La novela está narrada por un narrador en tercera persona, de carácter omnisciente, aunque con focalización en el protagonista, Antonio José Bolívar Proaño. En una parte del capítulo 8 este narrador omnisciente se convierte en un narrador en segunda persona, el propio Antonio José Bolívar, en una especie de monólogo interior o discurso vivencial antes del enfrentamiento final con la tigrilla.
3.2. La técnica narrativa
La técnica narrativa es la de un relato tradicional: narrador omnisciente, linealidad, desarrollo en planteamiento, nudo y desenlace.


3.3. El tiempo

La historia principal sigue un desarrollo lineal, interrumpido por frecuentes flash backs, cuya función principal es la de narrar la historia anterior al momento del relato de los personajes principales, o recuerdos concretos del protagonista asociados a la situación presente.
Igualmente hay digresiones, que interrumpen el desarrollo de la acción. Las más importantes son las relativas a las novelas que lee el protagonista.
3.4. El desarrollo de la acción
Existe una acción principal: la partida de caza para dar muerte a la tigrilla, que se extiende por todos los capítulos. Sobre ella se integran las diferentes historias y recuedos de los personajes, especialmente la de Antonio José Bolívar.
La novela está compuesta por ocho capítulos. Existe continuidad entre ellos, salvo los capítulos 3 y 4, que constituyen un flash-back en el que Sepúlveda narra la historia del protagonista.


Planteamiento

Caps. 1 y 2

Muerte del gringo

Flash-back

Caps. 3 y 4

Historia de Antonio José Bolívar

Nudo

Caps. 5 y 6

Muerte de Napoleón Salinas (cap. 5)

Muerte de la mula de Miranda (cap. 6)

Desenlace

Caps. 7 y 8

Partida de caza. Nuevas muertes (cap. 7)

Duelo de Antonio José con la tigrilla (cap. 8)


3.5. El espacio
La novela transcurre en El Idilio, un poblado en la selva ecuatoriana en el Valle del Nangaritza, uno de los más biodiversos del planeta, conocido ser caudaloso, muy extenso y profundo, donde se puede encontrar una gran variedad peces. El espacio geográfico corresponde a la amazonía, región de América del Sur que se caracteriza por su exuberancia de flora y fauna.
En esta región se ubica El Idilio, pueblo en donde tienen lugar muchos de los acontecimientos de la novela. De él se dice que es un “...rincón perdido del oriente” Cuando el viejo llegó ahí por primera vez con su esposa, sólo existía una choza; después los colonos pueblan el lugar a conste de esfuerzos y privaciones. También se nombran tíos que pertenecen a esa extensión, tales como: el río Nangaritza (al frente de él tiene el viejo la choza), el Zamora, el Yacuambí. Hay un puerto fluvial importante que es “El Dorado”, en donde se ubica un puesto policial y también ahí arriba el barco “El Sucre”.
En San Luis, un poblado serrano aledaño al volcán Imbabura, Antonio José conoce a

Dolores Encarnación; allí se casa y permanece unos años. Cuando la pareja va rumbo a la amazonía, pasan por las ciudades de Zamora y Loja, pero solo las ven de lejos. En realidad la única ciudad grande que Antonio José había conocido fue Ibarra, El viejo también anduvo por la cordillera del Cóndor,

Si se observa el mapa, todos los nombres de los lugares aludidos corresponden a la realidad referencial, circunstancias que crea un carácter de verosimilitud dentro del texto de ficción. Sitios como El Dorado, Loja, Zamora, Marañón (río que da origen al Amazonas), se ubican en la parte sur del territorio ecuatoriano. El pueblo El Idilio probablemente se podría encontrar dentro de lo que se conoce como “zona de litigio” y que estaría situada entre Ecuador y Perú.
4. ESTILO
La novela conecta con el mejor realismo de la década de los cuarenta de la narrativa hispanoamericana, e incide en esa lucha del hombre con la naturaleza que representaron importantes novelistas como José Eustaquio Rivera. Por otro lado, también recoge esa sintonía entre fantasía y realidad que representó el “realismo mágico”; como en este movimiento, el lenguaje derrocha creatividad, imágenes originales y un estilo sencillo y directo que capta al lector. Los procedimientos discursivos son variados: narración (fundamentalmente), algunas descripciones, digresiones y diálogos.
Aparecen abundantes términos y expresio­nes del español de América (“cojudo”; “gringo”), y, especial­men­te, palabras relacio­nadas con la selva (“guatusas”; “capi­ba­ras”; “saínos”), que ayudan a crear, por su componente exótico, ese clima de miste­rio tan caracterís­tico de las nove­las de aventu­ras. También son numerosos los episodios humorísticos, que aligeran el tono de la novela (“El Gobierno tiene la culpa de que tengas los dientes podridos”; “Y usted, que traspira tanto, todo saladito, es una invitación para estos bichos”).
5. ORIENTACIONES SOBRE EL COMENTARIO CRÍTICO
El compromiso ecologista
La dedicatoria de la obra y del premio con el que fue galardonada (“Tigre Juan”, 1998) la realiza el autor a Chico Mendes, un activista ambiental que dedicó su vida a luchar por la conservación del Amazonas, asesinado en 1988, e icono de esta causa.A modo de curiosidad podemos señalar que la compañera de lucha de Chico Mendes, Marina Silva, fue nombrada en 2003 ministra brasileña de Medio Ambiente por el presidente Luis Inácio Lula da Silva.
La destrucción del medio ambiente
La selva amazónica está considerada la cuenca fluvial más grande del mundo, un gigantesco ecosistema de selvas tropicales que se extiende sobre un área de siete millones de kilómetros cuadrados. Los expertos consideran a esa zona como la reserva biológica más rica del mundo, con varios millones de especies de insectos, plantas, pájaros y otras formas de vida, muchas de las cuales todavía no han sido catalogadas por la Ciencia. Y sobre ella pesa continuamente la amenaza de su destrucción: hasta el 40% de la selva amazónica podría desaparecer antes del 2050, a menos que se apliquen medidas para la conservación de ese enorme ecosistema, según se desprende de un informe elaborado por el científico brasileño Britaldo Silveira Soares-Filho, y que ha sido publicado en la revista científica Nature3.
La desaparición de la selva ecuatorial
Las selvas ecuatoriales son los ecosistemas más ricos y complejos de toda la Tierra. La abundancia de agua y las pocas variaciones estacionales permiten a los seres vivos de estas regiones desarrollarse sin limitaciones a lo largo de todo el año, lo que origina una extraordinaria biodiversidad. En cada hectárea de selva ecuatorial se han llegado a contabilizar 1.500 especies vegetales diferentes (de ellas 200 son árboles), 400 de aves y 100 de reptiles. Además, en algunos de los grandes árboles viven 1.000 insectos diferentes, e incluso aún existen numerosas especies desconocidas para la ciencia. Esto la convierte en la gran reserva de biodiversidad (entre el 70% y el 90% de las especies del planeta).
Y sin embargo, estos bosques que durante miles de años habían permanecido intactos están siendo destruidos a un ritmo alarmante. Cada año se pierden 16 millones de Ha. Las causas son las explotaciones madereras que llevan a cabo compañías multinacionales, la sustitución del bosque por pastos para el ganado, cuya carne normalmente se comercializa en los países desarrollados, y por último la agricultura de subsistencia que realizan los indígenas impulsados por su necesidad de conseguir tierras.
Pero a pesar de todo este despliegue de vida, la selva ecuatorial es un ecosistema muy frágil. La circulación de los nutrientes es muy rápida y se produce a través de los seres vivos, dado que las altas temperaturas aceleran las reacciones químicas y la descomposición de los restos orgánicos. Esto quiere decir que los nutrientes no se concentran en el suelo, sino sobre todo en los árboles, que además son los que crean el microclima adecuado para el desarrollo del resto de la vegetación. Por este motivo cuando se talan para conseguir pastos o madera, el suelo, muy pobre en nutrientes, queda expuesto a las fuertes Iiuvias y sometido a un proceso de lavado muy fuerte (arrastre de las sales minerales por el agua) que lo hace inservible a los pocos años.
La comunidad shuar
Son aproximadamente 45.000 personas que habitan en las cuencas del río Santiago, Marona y Pastaza. Ocupan el Este de la Provincia de Zamora y Morona Santiago y el Sur de la Provincia de Pastaza. Los shuar son aproximadamente 35.000 habitantes y los Achurs unos 15.000. La subsistencia se basa principalmente en la horticultura itinerante de tubérculos, complementando con la caza, pesca y recolección que son realizadas por el hombre; el cuidado de la parcela y también de la recolección, le corresponde a la mujer. Ella está a cargo de los niños y de las labores del hogar, particularmente de la preparación de la chicha y de la cocina. Utilizan el sistema de cultivo de roza y quema. La caza es la principal fuente de proteínas, complementando la alimentación con la pesca y recolección de frutos, insectos y plantas.
Sin embargo, en la actualidad la mayoría del tradicional territorio de caza está siendo sustituido por pastizales para ganado, lo que ha traído como consecuencia el agotamiento progresivo del suelo y una menor disponibilidad de tierras. Esto ha ocasionado la implantación de un patrón de asentamiento sedentario, el mismo que está produciendo cambios en su sistema socioeconómico. Tradicionalmente el asentamiento fue disperso, normalmente zonificado de acuerdo a las relaciones de parentesco. Actualmente su patrón de asentamiento se integra a la estructura político administrativa de la Federación Shuar, y otras organizaciones. Esta formada por varias unidades llamadas “centros”, vinculados en torno a una zona comunal, que es la plaza donde funcionan servicios tales como; escuela, capilla centro de salud, campos de juego y lugar de reuniones sociales. Su territorio está delimitado por el número de familias que conforman y es reconocido por las autoridades.
Rousseau y el Emilio
Jean Jacques Rousseau (1721 – 1778) vive la mayor parte de su vida en Francia, aunque nació en Ginebra y fue un infatigable viajero. Durante el siglo XVIII, conocido como el “siglo del Despotismo Ilustrado” se le da preponderancia a la razón y se considera que el “ilustrarse” es garantía de felicidad y de progreso social. De ahí que, se le adjudica gran importancia a la educación como elemento modificador de la naturaleza humana.
La doctrina que defiende Rousseau es que el hombre natural es bueno, es la sociedad laque corrompe esa bondad. Para buscar una salida a esta situación, Rousseau propone el retorno a la virtud primitiva. Este escritor publica el Emilio, en 1762, obra que fue condenada a la hoguera, y debe huir de Francia porque se dicta una orden de su detención. Ya había participado Rousseau con artículos que se incluyeron en la Enciclopedia y había también salido a la luz La Nueva Eloísa y El contrato social, texto que se prohíbe en Francia. Además de esas obras, tiene numerosos discursos, Las confesiones, Sueños, Reflexiones de un paseante solitario.
En el Emilio, obra considerada como “novela de educación”, Rousseau propone una educación triple, la primera es la que brota de la misma naturaleza, la segunda viene de los hombres y la tercera de las cosas. En la obra Rousseau de convierte en preceptor de Emilio, un niño o alumno imaginario, y lo educa con base en esa triple secuencia que también está acorde con su desarrollo biológico, cuyas etapas son la infancia, adolescencia y juventud. El educador, para Rousseau, tiene que ser muy especial y hábil porque primero tiene que conseguir poner al niño en armonía con su medio ambiente y después, con esa base, debe conformar al hombre social.
El concepto de “naturaleza” en el siglo XX
Así como Rousseau, otros escritores han tenido presente a la naturaleza como tema fundamental de sus textos. En la literatura latinoamericana ese asunto ha surgido en variadas ocasiones, aunque la manera de enfocar la relación hombre-naturaleza es diversa. Es sobre todo a principios del siglo XX cuando el centro del mundo narrado lo constituye el espacio geográfico en la llamada “novela regionalista”. En un afán por exponer los problemas sociales del hombre latinoamericano, los escritores dan a conocer regiones como la pampa, el llano, la selva, la montaña, con un predominio de ese ambiente sobre esos personajes; Doña Bárbara (1929) del venezolano Rómulo Gallegos y La vorágine (1924) del colombiano José Eustasio Rivera son fiel ejemplo de esta circunstancia.
Ahora, a fines del siglo XX cuando la preocupación por el problema ecológico se encuentra en su apogeo, el medio natural es también un elemento importante para la literatura latinoamericana. En el texto de Luis Sepúlveda la naturaleza no se contempla como ajena al hombre, ni es aquella que lo “engulle”. El elemento natural es asunto de preocupación desde otra perspectiva: si se destruye el ecosistema, se acaba la misma existencia del ser humano. El discurso ecológico, como eje programador del texto, remite al contexto histórico y social latinoamericano de finales del siglo XX, en el cual el binomio hombre-naturaleza representa una gran problemática. Como dominante discursiva, remite a la propuesta del sujeto colectivo de que el hombre actual debe tomar conciencia de que él es un elemento inherente de la naturaleza, por eso si la destruye también lo hace consigo mismo.
Crítica a la posición de Luis Sepúlveda
La propuesta del autor deja ciertos vacíos en una época como la actual. Su angustia es válida en una coyuntura en donde los recursos naturales se están perdiendo y el hombre aparece impotente ante esta situación irreversible. El individuo ya es hora de que tome conciencia de su condición natural y aprenda a convivir con el medio ambiente para amarlo y cuidarlo en vez de destruirlo. En el texto se percíbela nostalgia por volver a ese estado natural considerado como ideal. Pero, como la de Rousseau en el siglo XVIII, la posición de Sepúlveda a fines del siglo XX se considera demasiado idealista y romántica.
¿Cómo puede el hombre prescindir de la civilización en su condición de ser social? El viejo protagonista de la novela, tuvo la suerte de aprender muchos secretos y leyes de la naturaleza mediante la convivencia directa con ella; sin embargo, no tenía sus raíces en ese lugar y por esa razón no se “compenetra” del todo con él. Por tanto, el viejo debe asumir una postura más bien contemplativa y de reparación. ¿Es esa la actitud que debe poseer, según Sepúlveda, el hombre frente a la naturaleza? Parece que la consigna del texto: “vivir y dejar vivir”, se fundamenta en la idea de José Tono de que el buen posmoderno es “El que vive su vida y nos deja en paz” (1986: 25). No obstante, ¿cómo conciliar esos dos mundos, el natural y el de la civilización, que en el texto de Sepúlveda están tan separados, pero que conforman nuestras vidas?





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