Competencia: Identifica distintos tipos de introducción en textos argumentativos sobre temas de actualidad






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títuloCompetencia: Identifica distintos tipos de introducción en textos argumentativos sobre temas de actualidad
fecha de publicación18.06.2016
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El papel de la introducción en el texto argumentativo
Competencia:
Identifica distintos tipos de introducción en textos argumentativos sobre temas de actualidad.
La introducción presenta el tema, la hipótesis de la argumentación, los objetivos y los alcances de la totalidad del texto. Asimismo, la introducción de un texto argumentativo suscita la benevolencia y el interés del auditorio, lo dispone al tema a tratar y genera una posición favorable con respecto a la hipótesis que se va a sustentar.

Tipos de introducción
1. Introducción mediante la exposición del contexto
Presenta el marco histórico, filosófico, político, cultural o teórico concerniente al tema que se va a desarrollar. Esto le permite al lector tener un panorama breve sobre el asunto.
Ejemplo:


Durante largo tiempo se vió (sic) en los Incas a los autores de la civilización peruana. A principios del siglo XX ha venido recién a divulgarse por los descubrimientos hechos de restos, en gran parte subterráneos, de épocas anteriores, que mucho debieron los Incas a otras culturas. Fueron numerosas estas culturas preincaicas: probablemente, vinculadas a Centro América, descendieron de norte a sur, si bien su orden de arribada y sus radios de expansión aún no pueden ser exactamente determinados. Las esculturas, los tejidos, los vasos revelan la habilidad de sus artífices; la riqueza del idioma, hace ver la cultura de sus clases superiores; los dibujos de los vasos y de las telas informan de una fuerte jerarquía social.

Jorge Basadre: Perú: Problema y posibilidad. Ensayo de una síntesis de la evolución histórica del Perú. Lima: Editorial Rosay, 1931. (p. 8)




Hipotesis

Seguidamente, desarrollaremos –de modo sucinto– esta idea, analizando especialmente los restos arqueológicos que nos han dejado nuestros antepasados, los incas.

Oración bisagra

(propuesta)

Contextualización



Introducción con interrogante
Mediante este tipo de introducción se le plantean una o más interrogantes que abre un debate en torno al cual versará la argumentación.


Hipótesis

Interrogante

Pero ¿existe actualmente el arte socialista? Evidentemente sí. El arte socialista existe. Ejemplos: Beethoven, muchas telas del Renacimiento, las pirámides de Egipto, la estatuaria asiria, algunas películas de Chaplin, el propio Bach (en Rusia, se toca Bach), etc.
¿Por qué tales obras corresponden a la noción y al contenido del arte socialista? Porque, a nuestro parecer, responden a un concepto universal de masa y a sentimientos, ideas e intereses comunes –para emplear justamente un epíteto derivado del sustantivo comunismo– a todos los hombres sin excepción.
César Vallejo (1973): El arte y la revolución. Lima: Mosca Azul Editores, p. 37




Argumentación


Introducción con citas
Este tipo de introducción se caracteriza por contener, luego de plantear un breve acercamiento al tema, una cita textual pertinente, profunda y reflexiva correspondiente a un proverbio, una máxima o una expresión aceptada como paradigma social. Comúnmente, la cita corresponde a un autor reconocido, aceptado como autoridad por los lectores.

Ejemplo:


PRIMITIVISMO E HISTORIA

La naturaleza está siempre ahí. Se sostiene a sí misma. En ella, en la selva, podemos impunemente ser salvajes. Podemos, inclusive, resolvernos a no dejar de serlo nunca, sin más riesgo que el advenimiento de otros seres que no lo sean. Pero, en principio, son posibles pueblos perennemente primitivos. Los hay. Breyssig los ha llamado «los pueblos de la perpetua aurora», los que se han quedado en una alborada detenida, congelada, que no avanza hacia ningún mediodía.

José Ortega y Gasset: La rebelión y las masas. Descargado de Psikolibro.org (11/04/14), p. 66.




Aproximaciones al tema


Cita

Hipótesis




Oración bisagra

(propuesta)

En los siguientes párrafos analizaremos con detalle nuestra propuesta. Brindaremos ejemplos y argumentos palpables de la existencia de dichos pueblos “aurorales”, enfocándonos en los aportes de Claude Lévi-Strauss.



Introducción con anécdota

Es aquel tipo de introducción que utiliza un relato breve, entretenido y curioso, a manera de ejemplo o ilustración. La anécdota capta rápidamente la atención del lector, lo introduce al tema de una manera amena y sencilla. Mediante el caso expuesto en la anécdota se le muestra un hecho real a partir del cual se puede plantear la hipótesis.


LO QUE SOMOS

Cuentan que un filósofo vió (sic) el cadáver de un burro destrozado por los buitres, y que fijando su atención (sic) en estos restos mortales del ex-viviente, esclamó (sic) en tono solemne: ¡Bendito sea el Señor, y lo que somos! Si ese filósofo no fue peruano, difíciles que pueda adivinarse dónde nació, porque nosotros no tenemos necesidad sino de vernos unos á otros para tener derecho a esclamar (sic): ¡Bendito sea Dios y lo que somos! ¿Pero qué cosa somos? Allí está la pelotilla, ¿somos mujeres? Las patillas y los bigotes hablan en contrario. ¿Somos hombres? Aunque lo parecemos no sabemos. ¿Somos hembras-floritas? (como decía mi maestro de literatura) no estamos muy convencidos de ello ¿Entonces no somos nada?

Sí, Señor que somos algo y mucho mas (sic) de lo que se nos cree y sino déjense conducir por mí que serviré de Asmodeo y les haré ver si ténemos derecho para decir…

Manuel Atanasio Fuentes, el Murciélago: Aletazos del Murciélago. París: Imprenta de Ad. Lainé y J. Harvard, 1866. Pág. 202



Anécdota



Conexión anécdota-tema a tratar


Hipótesis




Oración bisagra



Asmodeo, en la demonología hebrea, gran jerarca diabólico, ocasionalmente identificado con Belcebú, príncipe del infierno.

Introducción mediante el uso de la analogía

Mediante este tipo de introducción, usamos una comparación entre un hecho sencillo y una idea que deseamos desarrollar. Los elementos comparados deben ser semejantes. El hecho debe ser conocido por los lectores, de modo que –al llevarlos al campo de las ideas– estarán ya advertidos del asunto a tratar. Una vez expuesta la analogía redactamos la oración bisagra que contiene los alcances del ensayo y los objetivos del mismo.


En este Olimpo de monstruos hay uno tan grande como el que más, el monstruo, el dios de la cantidad. Él es el que nos invita a resbalar hacia la catástrofe poniéndonos a los pies de ese deslizadero, esa fatal ecuación: más, igual a mejor. Ajustémonos a semejante insidia, y la vida del hombre consistirá en aumentar y no en mejorar, en acrecentar, no en perfeccionar. Don Juan contra Don Quijote: la lista de las mujeres conquistadas, el número, sin nombres, las cualquieras, contra la mujer de perfección, contra la única, la súper Aldonza, Dulcinea, que podría cantar, si no es irreverencia, las palabras de la zarzuela; “yo no soy una cualquiera”. El ser humano contemporáneo tiende a realizarse en el número, por donde quiera que se mire; la forma que en él toma la lucha con el destino es la de una pugna con los números' Y así en el orden de la cultura intelectual, se encuentra en una de tantas vías muertas, de su propia hechura: perdido, extraviado entre los libros. Quiere decirse, entre lo que los libros tienen dentro; las ideas, las teorías, los poemas, las relaciones, todos los productos escritos, ya sabios, ya primorosos, de la experiencia humana, la cultura. El hombre está perdido en el centro de la cultura. Y es, como nunca, monstruo de su laberinto, el laberinto de los monstruoso.

Pedro Salinas: El defensor. Barcelona: Editorial península, 2002, p. 155.



Comparación:

Monstruos: cantidad



Hipótesis


Introducción mixta

Este tipo de introducción utiliza prudentemente dos o más tipos de introducción (analogía, contextualización, cita, anécdota o interrogante). El uso de este tipo de introducción requiere maestría y agudeza por parte del escritor, el cual debe procurar no caer en digresiones ni redundancias.


Sin duda es muy loable la misión de acarrear palabras vivas, llevarlas de acá para allá, adonde y a quien se quiere, trajín que es propio de la telefonía. Además de loable, resulta pingüe para quienes se aplican a él. Y pues medran con el lenguaje, parece que nada debería resultarles más respetable; sin embargo, no demuestran mucho miramiento con el que usan. Ahí tenemos a nuestra vieja compañía hoy abreviada de nombre, casi en tanga, exhibiéndose en letreros por aquí y toda América hispana como Telefonica, así monda de tilde. Ni el baturro más hostil al esdrújulo se hubiera prestado a tanta demasía, pero sí los instruidos responsables de imagen que han aprobado el diseño. Lo han tramado quizá publicitarios foráneos a quienes la lengua española importa un pepión: ¿hubieran propuesto a una empresa francesa que se presentara como Telephonique, sin sus dos acentos, o que grandes carteles anunciasen el Theatre Chatelet? Caso de hacerlo, ¿no habrían quedado para setiembre? Si para colmo eran franceses, Dios sabe qué expiación les hubiera vedado vivir de anunciar. Pues aquí no: su diseño gustó cuanto cabe a quienes decidían, juzgando irrelevante verter un poco más de escombro sobre este solar compartido que es la lengua española. Si surgió alguna aprensión ante la falta de virgulilla, quedó conjurada por el cayado con que han prolongado la efe para dejarlo caer sobre la siguiente. Pasaron sin duda que los entendidos lo harían valer por tilde, y los otros, aire; o puerta, que es lo mismo.

Fernando Lázaro Carreter. Telefonía sin tildes. En El País, 29-08-1999.




Contextualización




Interrogante




Analogía



El papel de la conclusión en el texto argumentativo


Competencia:
Identifica diferentes tipos de conclusión en textos argumentativos sobre la pena de muerte y el aborto
Conclusión.
Es la resultante lógica de todos los razonamientos planteados en la demostración o argumentación en sí. En esta instancia se recapitula los argumentos y se insiste en la coherencia de la hipótesis.
La conclusión es confiable si cada premisa tiene garantías o fundamentos, ya sean estos tácitos o explícitos.
Garantías

La luz está apagada (cuando sale, Mario apaga la luz)

Hay silencio en la vivienda (Mario suele ser muy ruidoso: o ve tv o escucha radio)

El perro está amarrado al árbol (cuando Mario sale, amarra al perro)

En conclusión, Mario no está en casa

Tipos de conclusión
Conclusión sintetizante
Es aquel tipo de conclusión que enumera sucintamente las ideas o razones principales desarrolladas a lo largo del texto. Asimismo, se expone la relevancia de la argumentación desarrollada.


(En conclusión,) La conquista hispana causó un profundo y violento trauma en la población indígena, trauma que repercutió en el transtorno (sic) de las estructuras andinas. Las consecuencias a nivel de las clases sociales elevadas fue su casi total exterminio, sufriendo las mujeres de la élite el de tornarse mancebas de los españoles. En cambio las mujeres de los ayllus basados en las unidades domésticas y la familia extendida, tuvieron más posibilidades de sobrevivir que las de las clases elevadas. Esta situación hace posible estudiar las clases campesinas actuales, observar en ellas las posibles continuidades y/o rupturas con la situación anterior.

María Rostworowski (1988): La mujer en la época prehispánica. Lima: IEP, Documento de Trabajo N°17, pág. 13. Descargado de http://www.iep.org.pe



Relevancia

Síntesis de las

ideas principales



Conclusión con uso de preguntas
Es aquel que, una vez expuesta la conclusión, cierra el discurso mediante preguntas que plantea aspectos no resueltos (pues no estaban incluidos en los propósitos del texto) o apelan al lector para que investigue o reflexione más acerca del asunto desarrollado.

¿Qué pensaría Grau de marinos que matan a rendidos? ¿Qué penaría de un compañero de armas tan valiente con los desarmados? ¿Y qué pensaría Grau de un gobierno tan netamente subordinado a Chile, no en nombre de la paz sino en nombre de la cobardía y los complejos, esos complejos que el doctor García encarna con la más absoluta perfección, el papelote encarna con históricos precedentes, la televisión encarna con amnesia conveniente y la prensa, en general, encarna con su minuciosa ignorancia sobre el pasado? El contralmirante Grau nos mira y se avergüenza. Él también quiso la paz de los dignos.
César Hildebrandt (2011): Una piedra en el zapato. Iquitos: Editorial Tierra Nueva, p. 47



Conclusión con analogía
Una vez planteada la conclusión, se incluye una analogía que compara lo abordado y una situación problemática actual con el fin de fomentar la reflexión crítica en el lector.



Conclusión

(En síntesis,) Vemos, pues, que la experiencia del lenguaje pertenece a la misma red arqueológica que el conocimiento de las cosas de la naturaleza. Conocer las cosas es revelar el sistema de semejanzas que las hace ser próximas y solidarias unas con otras; pero no es posible destacar las similitudes sino en la medida en que un conjunto de signos forma, en su superficie, el texto de una indicación perentoria. Ahora bien, estos signos mismos no son sino un juego de semejanzas y remiten a la tarea infinita, necesariamente inacabada, de conocer lo similar. De la misma manera, aunque casi por inversión, el lenguaje se propone la tarea de restituir un discurso absolutamente primero, pero no puede enunciarlo sino por aproximación, tratando de decir al respecto cosas semejantes a él y haciendo nacer así al infinito las fidelidades vecinas y similares de la interpretación. El comentario se asemeja indefinidamente a lo que comenta y que nunca puede enunciar; de la misma manera que el saber de la naturaleza encuentra siempre nuevos signos de semejanza porque ésta no puede ser conocida por sí misma y los signos no pueden ser otra cosa que similitudes. Y así como este juego infinito de la naturaleza encuentra su vínculo, su forma y su limitación en la relación entre microcosmos y macrocosmos, así la tarea infinita del comentario se reafirma por la promesa de un texto efectivamente escrito que la interpretación revelará un día por entero.

Michel Foucault (1968): Las palabras y las cosas: Una arqueología de las ciencias humanas. Buenos Aires: Siglo XXI. p.49




Analogía

(conocimiento de las cosas-conocimiento del lenguaje)



Conclusión mediante cita textual
Es aquel que utiliza una cita textual pertinente y trascendente para cerrar el texto. La cita debe añadir la opinión de una autoridad reconocida, de manera que con sus palabras cierra y avala lo planteado en nuestra argumentación.


(En conclusión,) Un ejercicio de recuerdo y reflexión como el que hemos hecho en torno de esos seres literarios violentos que protagonizan la literatura fascista española y que comparten con sus creadores un concepto de España y de su historia que les hizo estar, triste es decirlo, satisfechos de sí mismos y, con verso de Dioniso Ridruejo, «vecinos de la pólvora y la muerte».

Jorge Urrutia (2004: 36): Vecinos de la pólvora y de la muerte: La literatura del fascismo español. En Centro Virtual Cervantes.



Conclusión-cita


Conclusión mixta
Es aquel tipo de cierre que, una vez expuesta la conclusión, emplea dos o más recursos anteriormente expuestos (cita, interrogante, analogía, enumeración de ideas principales).


(En conclusión), Educar con nuevas tecnologías de información y conocimiento implica imprimirle al uso de las TIC una orientación vinculada a la producción de sentido, individual y colectivo. Esa producción de sentido se nutre de la cultura propia. No se trata de transmitir una "euforia amnésica", sino de infundir el gusto y la responsabilidad por el encuentro entre cultura y tecnología, lo propio y lo exógeno, sentido e instrumento. Al decir de Jesús Martín Barbero, la educación debe ser un espacio idóneo para pasar de los medios a las mediaciones.
Martín Hopenhayn: La educación en la actual inflexión epocal. En revista PRELAC (Proyecto Regional para América Latina y El Caribe), N° 02/Febrero de 2006.




Cita

(indirecta)

Conclusión sintetizante



Funcionalidad de la argumentación académica
Competencia

Reconoce la importancia de la argumentación académica en el debate acerca de la libertad de expresión.



  • Es necesario argumentar bien, con razones sólidas, en un contexto en el que las personas suelen ser manipuladas (convencidas: fin máximo de la argumentación) con falacias y otros discursos que apelan al sentimiento y no a la razón.




  • La argumentación sobre razones sólidas y justificadas evita los conflictos sociales. Allí donde no hay argumento se levantan las armas y los puños. La argumentación constituye una institución social que significa un avance en la resolución de problemas




  • La argumentación académica eleva el nivel del debate. Aclara el panorama sobre el tema tratado y lo analiza con profundidad. Un argumento académico supera a las otras formas de convencimiento: la amenaza, la manipulación, la razón bruta o la seducción.




  • La argumentación es una actividad humana practicada en distintos contextos: la justicia, la economía, la religión, las leyes, la educación, la ciencia, la geopolítica, entre otros.




  • De una correcta argumentación, y solo de ella, podremos evidenciar la corrección o incorrección de nuestras creencias.




  • La función básica de la comunicación es comunicar el razonamiento al que hemos llegado y persuadir mediante él, racionalmente a nuestro oyente.




  • La argumentación no solamente es un discurso que llega a una conclusión, sino que constituye un medio de interacción social pacífico, que aproxima a los defensores de una y otra postura. De esta manera, la argumentación garantiza la sociabilidad humana.


De ese modo, al coordinarnos mediante la práctica de dar y pedir razones, evitamos la exclusión y la imposición: sólo la argumentación que resulta correcta, en el sentido de justificar lo que decimos, está en condiciones de persuadir por sí misma. (Lilian Bermejo Luque: ¿Por qué argumentar y por qué hacerlo bien?, p. 6)


  • Mediante la argumentación llegamos al razonamiento y no al revés. Razonamos porque argumentamos. Este quehacer argumentativo nos conduce al campo directo de la razón. Y la razón es la que logra el progreso científico y social.




  • La argumentación tiene un fin teórico y uno práctico. Al establecer los modos más o menos correctos del razonamiento, creamos formas adecuadas de pensamiento, que nos conllevan a la obtención de conocimientos, métodos y estrategias que nos conducen a prácticas ordenadas, reglamentadas, razonables y justas.




  • Los razonamientos a los que arribamos pueden ser refutados por la fuerza de la tradición, legitimada por instituciones protectoras de la misma. Sin embargo, la argumentación se legitima a sí misma. Y al demostrar a la comunidad que existe una nueva y mejor forma de razonar, esta aceptará dicha manera de pensamiento y la legitimará como nuevo paradigma.




  • Quien argumenta entiende que se dirige a seres racionales a los que pretende persuadir racionalmente. En un debate, es la razón y solo la razón la que debe salir triunfante. Prejuicios, exclusiones e imposiciones sobran en el debate argumentativo, constituyen el campo de la irracionalidad o la razón bruta.




  • Son requisitos para entablar un debate argumentativo


a) los intereses comunes (circunstancia social que permite la organización en torno a creencias y acciones entre seres capaces de llegar a acuerdos mediante la palabra razonada);
b) los puntos de vista diferentes (las ideas discrepantes y cuestionables son requisito necesario para la argumentación);
c) la confianza en la racionalidad (fe en la razón como método autorizado para llegar a acuerdos justos); y
d) la apertura al cambio (las personas deben estar dispuestas a cambiar sus paradigmas gnoseológicos, religiosos, científicos, religiosos o éticos).


  • Las razones a las que se arriben no deben ser consideradas como definitivas. El razonamiento debe ser constante. Mediante nuevas argumentaciones pondremos a prueba las conclusiones preexistentes y las corregimos total o parcialmente.





  • El discurso convincente: “es aquel cuyas premisas y argumentos son universables, es decir, aceptables, en principio, por todos los miembros del auditorio universal.” (PERELMAN, 1997: 39)




  • El discurso de la argumentación se diferencia del discurso científico: la ciencia no admite grados de verdad; para ella todo lo real tiene un valor en sí. En cambio, la filosofía sí admite grados de verdad; incluye juicios de valor en los discursos que aluden a la verdad.



  • ¿Cómo comprobar la eficacia de una argumentación?




  • ¿En qué me baso para sustentar la hipótesis?

  • ¿Tengo garantías confiables de mis afirmaciones?

  • ¿Son las premisas relevantes, aceptables y bien sustentadas?

  • ¿He considerado algún contraargumento que pueda anular mi tesis?

Fuentes:

La introducción y la conclusión de un texto académico. En Blog de ciencias de la PUCP.
Lilian Bermejo Luque: ¿Por qué argumentar y por qué hacerlo bien? Instituto de Filosofía, CCHS-CSIC, Madrid.

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