La vocación de servicio y la universidad






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Hacia la pedagogía de las misiones

La vocación de servicio y la universidad

Héctor Luis Acevedo

16 de agosto de 2013
Mi agradecimiento al presidente Dr. Jorge Iván Vélez Arocho por esta invitación a dirigirme a ustedes la cual atesoro con especial sentimiento. Un saludo a las autoridades eclesiásticas y universitarias, un saludo especial a Mons. Félix Lázaro y a Mons. Álvaro Corrada del Río.

Un día como hoy hace exactamente 30 años un joven abogado de San Juan cruzó la cordillera central para responder a una invitación a venir a Ponce. Esa invitación contenía en su ser el entendimiento de esencias universitarias superiores a las ordinarias.

El decano de la Escuela de Derecho don Charles Cuprill Oppenheimer presidió la Comisión de Reforma Electoral en los años 1981 a 1983. Al concluir sus trabajos invitó al comisionado electoral del partido de oposición al suyo a venir a Ponce a enseñar.

Ese joven era yo. Este ejemplo de lealtades superiores y universitarias conmovió mi espíritu y me propuse corresponder a la misma mientras don Charlie viviera, a pesar de los sacrificios que ello implica. Duró sus 95 años y sigue presente entre nosotros. Por ello estoy aquí.

Comparto esta vivencia no por sus protagonistas, sino por sus mensajes.

En un sentido profundo caminamos siempre de la mano de nuestros maestros.

La convocatoria universitaria

La universidad nos convoca al liderato transformador. Existen dos tipos de liderato según los estudiosos, el transaccional y el transformador. El transaccional invita al respaldo a base de unos frutos previsibles y cuantificables. A modo de ejemplo: te matriculas y vas a obtener un trabajo con buena remuneración. Me respaldas y te aumento las ayudas.

Existe una segunda opción: el liderato transformador que cambia la vida de los seguidores y de sus líderes con una causa mayor que las propias. se sacrifican vidas familiares, trabajos, riquezas.1 Ejemplo de ello son nuestros religiosos, nuestros líderes honrados, nuestros voluntarios. Recuerdo de niño ver pasar frente a casa a Sor Pierina de las hermanas de San Pablo con su uniforme de mangas largas llevando libros de hogar en hogar. Esa lealtad y sacrificio transformó su vida y las de quienes le conocimos.

Correspondo a esta convocatoria ante maestros, vocación a la que dedico mi vida. Nuestro Papa SE Francisco nos ayuda en el entendimiento de nuestra profesión al decirnos:

Educar no es una profesión, sino una actitud, un modo de ser; para educar es necesario salir de uno mismo y estar en medio de los jóvenes, acompañarles en las etapas de su crecimiento poniéndose a su lado. Donadles esperanza, optimismo para su camino por el mundo. Enseñad a ver la belleza y la bondad de la creación y del hombre, que conserva siempre la impronta del Creador. Pero sobre todo sed testigos con vuestra vida de aquello que transmitís.”2

“Un proceso que hace crecer la humanización integral y la cultura del encuentro y de la relación; ésta es la manera cristiana de promover el bien común, la alegría de vivir.”

“el elemento principal en la escuela es aprender a ser magnánimos. La magnanimidad: esta virtud del grande y del pequeño (Non coerceri maximo contineri minimo, divinum est), que nos hace mirar siempre al horizonte. ¿Qué quiere decir ser magnánimos? Significa tener el corazón grande, tener grandeza de ánimo, quiere decir tener grandes ideales, el deseo de realizar grandes cosas para responder a lo que Dios nos pide, y precisamente por esto realizar bien las cosas de cada día, todas las acciones cotidianas, las obligaciones, los encuentros con las personas; hacer las cosas pequeñas de cada día con un corazón grande abierto a Dios y a los demás. Es importante entonces cuidar la formación humana que tiene como fin la magnanimidad. La escuela no amplía sólo vuestra dimensión intelectual, sino también humana.”3

En este peregrinaje del enseñar todos somos eternos estudiantes. Pero nos distingue que nuestros triunfos se dan en las vidas de otros. El verlos crecer en sus valores, adquirir conocimientos, desarrollar destrezas insospechadas para ellos mismos, es un sublime placer que solo lo conoce el maestro.

Llegan a nuestras aulas con diferentes velocidades y distancias pero con el mismo reto de superación para cultivar sus potencialidades y su entendimiento. Les ofreceremos las esencias universitarias para hacer suyo la cultura, las profesiones, investigaciones y ayudarles a encontrarse a sí mismos.

Don Jaime Benítez en su primer mensaje de rector en 1943 nos brinda el regalo de su pensamiento:

“Es pues mi criterio que el principal objetivo de esta universidad debe ser hacer hombres libres en su espíritu, hombres que no rindan la potencialidad creadora de su alma a nada en este mundo-ni al halago, ni al cliché social, ni al prejuicio, ni a la ambición, ni a la amenaza, ni al poder- a nada en este mundo.

“Es hombre libre el que respeta y perfecciona sus potencias de suerte que, al usarlas lo hace con arreglo al más alto ideal de naturaleza humana y lo hace voluntariamente. Ser hombre libre en este sentido no es poder hacer lo que se quiere, sino querer voluntariamente hacer lo que se debe.”4

Puerto Rico en setenta años ha multiplicado sus oportunidades universitarias de manera revolucionaria. De 5,500 estudiantes en 1940 a más de 220,000 en estos días. Escuelas de medicina, ingeniería, arquitectura, derecho, un salto cualitativo de gran impacto en nuestra gente.

Cabe preguntarse cómo es posible que con tantos universitarios e investigaciones tengamos tantos problemas sociales. A eso vamos.
Los nuevos retos

Pensadores de nuestros tiempos nos alertan a la paradoja de la abundancia donde la cantidad de información diluye la atención en las instancias vitales y no se concentra el esfuerzo en solucionarlos.

El Padre Adolfo Nicolás, Superior de la Compañía de Jesús, nos advierte del peligro que entraña lo que él llama la globalización de la superficialidad:
“creo que todos vosotros tenéis experiencia de lo que yo llamo globalización de la superficialidad y cómo afecta a miles de jóvenes que nos son confiados en nuestras instituciones. Cuando se puede acceder a tanta información tan rápidamente y sin esfuerzo; cuando podemos expresar y publicar al mundo las reacciones propias de forma tan inmediata y sin pensar, en nuestro propio blog, cuando la última columna de opinión del New York Times o de El País, o el más reciente video viral puede propagarse tan rápidamente a medio mundo, influyendo en sus percepciones y sentimientos, entonces el arduo y costoso trabajo del pensamiento serio y crítico queda frecuentemente anulado.

“{}un mundo de globalización superficial del pensamiento significa un reinado sin oposición del fundamentalismo, del fanatismo, de la ideología, y de todas las desviaciones del pensamiento, que causan sufrimientos a tantas personas. La percepción limitada y poco fundada de la realidad, hace casi imposible sentir compasión por el sufrimiento de los demás; y la satisfacción inmediata de los deseos, o la pereza para implicar la propia lealtad interior en cuestiones que la reclaman, dan como resultado la incapacidad para comprometer la propia vida en algo que merezca la pena. Estoy convencido de que este tipo de procesos son la causa de la falta de humanidad que ya estamos comenzando a experimentar. Las personas pierden la costumbre de implicarse con la realidad: es un proceso de deshumanización que puede ser gradual y silencioso, pero muy real. La gente pierde su cultura, sus puntos de referencia.”5

Ese es nuestro reto.

Esta aseveración nos hace recordar el pensamiento de Ellie Wiesel , Premio Nobel y sobreviviente de Auschwitz, cuando decía que el opuesto al amor no era el odio sino la indiferencia.6

Nos arropa también el individualismo y la dictadura del presente sobre el futuro. El pensamiento muchas veces presente en qué hay para mi hoy y que el que venga atrás se las arregle como pueda. Por eso, desobedeciendo nuestros maestros, hemos hipotecado como sociedad el crédito de nuestros hijos y nietos gastando más de lo que producimos y podemos pagar.

El profesor Carol Quigley ha estudiado la evolución de las civilizaciones y ha concluido que aquellas que crean un sobrante social y lo invierten en innovaciones y productividad crecen, y las que se consumen ese sobrante declinan.7

En 1950 don Luis Muñoz Marín nos explicaba que los pueblos y sus gobernantes deben ser como el buen agricultor, que aun cuando sus hijos tengan hambre, no pone todas las semillas en la olla, pues guarda algunas para el surco.

Estos retos hay que exponerlos y articular una respuesta universitaria a los mismos. Vivir con ellos e ignorarlos no es una alternativa de futuro. Es el germen de la indiferencia colectiva de no ver las consecuencias de nuestros actos.

¿Qué hacer? Una pedagogía de misiones.

En una reunión con estudiantes el 7 de junio de 2013 le preguntaron al Papa que le había impulsado a ser jesuita. Y contestó su sentido de “misionariedad”, quería ser misionero.8

Ayudando a otros nos encontramos a nosotros mismos.

Viktor Frank’l nos aporta que es el sentido de misión lo que le da sentido a la vida y era la causa que muchas veces mantenía vivos a los más débiles en los campos de concentración. Por ello creo la escuela de la logoterapia o la terapia de las misiones. Descubrió que cuando tienes una razón poderosa para vivir se ordenan tus pensamientos, y prioridades y superas las crisis de la existencia y del diario vivir.9

Nuestro Papa Francisco nos guía en ese camino al expresar a los jóvenes:

“Ser libres para elegir siempre el bien es fatigoso, pero os hará personas rectas, que saben afrontar la vida, personas con valentía y paciencia (parresia e ypomoné). La segunda palabra es servicio. En vuestras escuelas participáis en varias actividades que os habitúan a no cerraros en vosotros mismos o en vuestro pequeño mundo, sino a abriros a los demás, especialmente a los más pobres y necesitados, a trabajar por mejorar el mundo en el que vivimos. Sed hombres y mujeres con los demás y para los demás, verdaderos modelos en el servicio a los demás.” 10

El adoptar una misión central a nuestro quehacer es una experiencia educativa de la mayor prioridad. Ataja la indiferencia, sensibiliza a la vivencia colectiva y siembra en el ser.

Debemos contrarrestar la indiferencia colectiva ayudando a nuestros hermanos y vecinos haitianos más allá de los titulares. Nuestro presidente Dr. Vélez Arocho ya ha iniciado un programa de apoyo a estudiantes haitianos. Esa iniciativa hay que ampliarla.

Asimismo recomiendo muy respetuosamente convocar a un proyecto anual de servicio a una comunidad o región cercana con los recursos de nuestros estudiantes y maestros ayudando en la salud, arquitectura, educación incluyendo la educación de computadoras para adultos, pintando y construyendo. Llevando cultura, música, teatro y poesía. Porque la riqueza de la cultura, como bien se ha dicho, “crece cuanto más se entrega.”

Ese servicio alegre y comprometido es la semilla del universitario libre de pequeñeces porque su corazón lo llenan causas más grandes que las propias.

Cuando llega un joven a mi salón le digo lo siguiente:

La universidad es recinto de libre pensamiento, con el rigor del que sabe que el tiempo de la libertad es tan valioso que no regresa jamás.

Universidad es pasión por la verdad. Es ir más allá de las apariencias y de los dictámenes de la opinión pública. Los universitarios viven de la verdad. 11

Universidad es pasión por la justicia. Es compartir el dolor de los menos afortunados, de los marginados y los perseguidos. Vienes aquí a identificarte y a forjar ideales que hagan palpitar rápido tu corazón y le den explicación al sacrificio. No se es universitario sin ideas ni ideales. Búscalos, amplía tus horizontes con conocimientos nuevos, ya sea en las Ciencias Naturales, en las Sociales o en las de la vida; siéntete enamorado intensamente de un pensamiento, de una causa, de un ideal. Esa emoción la describe José Ingenieros con intensidad única cuando expresaba:

“Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud invencible, esperanza de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un ideal. Es ascua sagrada, capaz de templarte para grandes acciones. Custódiala; si la dejas apagar, no enciende jamás.”

Encontrar causa y compromiso libera al ser humano de lo ordinario y lo destina a grandes obras, le da sentido a nuestra vida y a nuestro quehacer. Le brinda al espíritu la felicidad y la libertad de los hombres libres, cuya conciencia no tiene precio y cuyos pensamientos y acciones no están sujetos a los demás. Aprenderás a caminar solo, por compromiso de libre conciencia. La soledad y la minoría no son vejámenes para el que responde a un principio.

Universidad es convocatoria de valores.

Universidad es reconocer que lo que vale es el hombre mismo, y no el título que lleva. Es valorar la sustancia sobre la forma, es ver la belleza de adentro más que la de afuera; es no dejarse llevar por la primera impresión y buscar lo profundo, lo permanente; el valor del ejemplo sobre el de la palabra. Es ver que la palabra es fuente de conocimiento, de sabiduría y de buena comunicación que da valor y transforma tanto al que la recibe como al que la emite… cuando viene amparada a la sombra del ejemplo..

La vida es un viaje en el que se conoce su punto de partida, pero en el que se desconoce su punto de llegada. En ese viaje abre tus alas para que cojas impulso con el pensamiento de las generaciones que te precedieron, busca y encontrarás la emoción de tener maestro –aquel que te guía por tus caminos y en cuyo viaje lo acompañas por un tiempo en lo que tu ser encuentra su propio rumbo y alza su propio vuelo.

Hace solo sesenta años el setenta por ciento de nuestra gente moría sin ver a un médico en su último año de vida.12 En agosto 21 de 1950 don Jaime le dirige un mensaje a la primera clase de medicina de Puerto Rico. Esas palabras de entonces encierran en su ser el compromiso de servicio que nos hace verdaderos universitarios:

“a fin de cuentas lo importante no es que tengamos aquí escuela de medicina y que tengamos 50 ó 100 médicos adicionales. Lo importantes que esta inyección de juventud, de sabia y de entusiasmo nuevo, sirva para ampliar el sentido de responsabilidad hacia esta tierra, hacia el dolor, el sufrimiento y la enfermedad.

“Todos hemos tenido la experiencia dolorosa de que no se puede ir de un lado a otro en esta isla sin encontrarse en el camino un entierrito, un gruo de gente que lleva el cadáver del niño en pequeñas cajas blancas hacia el cementerio del pueblo. Esos perennes entierros de niños pobres, de gente sin recursos que bordean todos los caminos de Puerto Rico, deben constituir un reto humano a la inteligencia y a la voluntad de servicio de cada uno de ustedes. Formen con ese y otros recuerdos su ‘dolorido sentir’, ese doloroso sentir que debe templar el ánimo de cada uno de nosotros y aún más de quienes han de dedicarse a aliviar el sufrimiento.”13

Como nos legara el poeta pienso que debe “aturdirnos más el cosechar sin cultivar que el cultivar sin cosechar sin cosechar”.14

Ese es nuestro quehacer, sembrar y hacerlo con la alegría y el rigor del que se sabe dueño de un sueño Adelante con la bandera en alto hacia una enseñanza con misiones y con sentido sentimiento de nuestra propia misión.

Muchas gracias.


1 James McGregor Burns, Leadership, Harper and Row New York (1978) Págs. 4, 141-256, 257-400.






2 Discurso del Santo Padre Francisco a los estudiantes de las escuelas jesuitas de Italia y Albania, 7 de junio de 2013 P5. Co http://www.vatican.va/holy_father/francesco/speeches/2013, Consultado el 14de agosto de 2013.





3 Ibid. Pág. 4.






4 Ver Jaime Benítez, La reforma universitaria, reproducido en Héctor Luis Acevedo, editor, Don Jaime Benítez, Entre la universidad y la política, Universidad Interamericana de Puerto Rico, San Juan (2008) Págs. 457,468.






5 Adolfo Nicolás. SJ, Profundidad, universalidad y ministerio intelectual para la educación superior jesuita de hoy, Ciudad de Méjico, 23 de abril de 2010, mimeo, Págs. 2-3.






6 Ellie Wiesel, Remarks on Presenting the Congressional Gold Medal to Elie Wiesel and on Signing the Jewish Heritage Week Proclamation,19 de abril de1985, reproducido en William Safire , Lend Me Your Ears, Norton, New York (1997) Pág. 678.



7


 Carol Quigley, The Evolution of Civilizations, Liberty Fund, Indianapolis (1961) Págs. 85-126.

8


 Discurso del Santo Padre Francisco a los estudiantes de las escuelas jesuitas de Italia y Albania, 7 de junio de 2013 Supra, Pág. 2.

9


 Víktor Frank’l, El hombre en busca de sentido, Herder, España (1946) (2004) Págs. 100-104.

10


 Ibi Discurso del Santo Padre Francisco a los estudiantes de las escuelas jesuitas de Italia y Albania, 7 de junio de 2013, supra, Pág. 5.

11


 Ver Héctor Luis Acevedo, ¡Viva la universidad! Revista Interamericana, Núm. 3 (2011) Págs. 6-9.

12


 Mario García Palmieri, MD, La contribución de Jaime Benítez a la medicina en Puerto Rico, en Héctor Luis Acevedo, editor, Don Jaime Benítez, Entre la universidad y la política, Pág. 299.

13


 Ibid. .Págs. 476,480.

14


 Luis Muñoz Marín, Mensaje del 20 de marzo de 1952 a la Asamblea Legislativa, en Mensajes al pueblo, Editorial Universidad Interamericana San Germán (1980), Pág. 71.


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