La edad de hierro en la época de los atlantes y los hijos del quinto sol






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La edad de hierro en la época de los Atlantes y los hijos del quinto sol



LA EDAD DE HIERRO EN LA ÉPOCA DE LOS ATLANTES Y LOS HIJOS DEL QUINTO SOL



El Apóstol San Pablo, en su epístola a los Tesalonicenses, advierte: “No menospreciéis las profecías; examinad todo, retened lo bueno”.


Introducción:
Incuestionablemente, la PIEDRA DEL SOL, el famoso Calendario Azteca, es una síntesis perfecta de ciencia, Filosofía Arte y Religión. tonatiuh, el Verbo de San Juan, el Logos o Demiurgo Creador del Universo, con su lengua triangular de fuego, es el NIÑO DE ORO de la Alquimia Sexual, el SOL ESPIRITUAL de la media - noche, el Águila que asciende, el resplandeciente DRAGÓN DE SABIDURÍA, y se representa con el brillante astro que nos da vida, luz y calor. Decorado a la manera NAHUATL, aparece glorioso en el centro de la gran PIEDRA SOLAR.
A los lados del GRAN ROSTRO, aparecen sus manos armadas de garras de águila estrujando humanos corazones. En cuestiones de esoterismo trascendental, bien saben los “M. M.” el hondo significado del saludo con la Garra. Alrededor de la figura del VERBO MEXICANO, se puede ver cincelada, en grandes dimensiones, la fecha “4 TEMBLOR”, día en el que ha de concluir nuestro actual QUINTO SOL por el fuego y los terremotos.
En los rectángulos maravillosos del SIGNO TEMBLOR, están esculpidas las fechas en las que perecieron los SOLES anteriores.
Los “HIJOS DEL PRIMER SOL” los Andróginos Divinos de la primera Raza, que otrora vivieran felices en la “Isla de Cristal” “perecieron devorados por los Tigres”
Los “HIJOS DEL SEGUNDO SOL” la segunda Raza de la tierra de Apolo, los Hiperbóreos - “fueron arrasados por fuertes huracanes”.
Los “HIJOS DEL TERCER SOL” los Hermafroditas Lemures, las multitudes de la tercera Raza, que antes vivieran en el Continente Lemúrico, situado en el Océano Pacífico “perecieron por sol de lluvia de fuego y grandes terremotos”.
Los “HIJOS DEL CUARTO SOL” la cuarta Raza, los Atlantes, cuya tierra estaba situada en el Océano Atlántico “fueron tragados por las aguas”.
Quienes hayan estudiado a fondo el Sermón Profético del Gran Kabir Jesús, y la segunda epístola de Pedro a los Romanos, Indubitablemente habrán de inclinarse, reverentes, ante el tono severo de la PIEDRA SOLAR.
SAMAEL AUN WEOR, “La Doctrina Secreta de Anahuak”.

cap. 12, “El Cataclismo Final”.
Juan el Evangelista dice: “Cuando los pájaros de acero desoven huevos de fuego, cuando los hombres dominen los aires y crucen los fondos de los mares; cuando los muertos resuciten, cuando descienda el fuego de los cielos y los hombres de los campos no pudieran alcanzar las ciudades y los de las ciudades no pudieran huir hacia los campos; cuando extraños aparatos se vieran en el cielo y cosas extravagantes fueran vistas en la tierra.
Cuando criaturas jóvenes y viejos tuvieran visiones, premoniciones e hicieran profecías; cuando los hombres se dividieran en nombre del Cristo; cuando el hambre, la sed, la miseria, la dolencia y los cementerios sustituyen las poblaciones de las ciudades; cuando hermanos de sangre se maten entre sí y las criaturas adoren a la BESTIA, entonces los tiempos son llegados”.
Los tiempos del fin han llegado y el gran INCENDIO UNIVERSAL se encuentra y a demasiado cerca. La Humanidad ya está completamente madura para el castigo supremo, el fin de esta Humanidad ya está completamente madura para el castigo supremo; el fin de esta Humanidad vergonzosa, se acerca. Es preciso guardar con “sangre fría” la hora suprema, la hora del castigo para muchos y del martirio para algunos.

LA EDAD DE HIERRO EN LA ÉPOCA DE LOS ATLANTES Y LOS HIJOS DEL QUINTO SOL

(En torno a la era de acuario.)

Conferencia:

Dictada en el auditorio de la galería municipal de Guadalajara, jalisco, república de México.



Así como existe el año terrestre, existe también el año sideral. Entiéndese por “año terrestre”, el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, en 365 días y algunas fracciones, con minutos y segundos. Obviamente, este año terrestre tiene cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Más también existe el año sideral; tal año se realiza en 25,968 años, con fracciones de minutos, segundos, etc.
Durante el viaje de nuestro Sistema Solar, acaecen cosas insólitas. Sucede que el Sistema Solar viaja alrededor del Zodíaco, desde su punto de partida original. Cuando regresa nuestro Sistema Solar, al punto de partida original, después de haber recorrido todo el Cinturón Zodiacal, concluye el año. Obviamente, tal año tiene también cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Primavera, la Edad de Oro; verano, la Edad de Plata; otoño, la Edad de Cobre; invierno, la Edad de Hierro. Una Raza dura tanto tiempo, cuanto dura el viaje del Sistema Solar alrededor del Cinturón Zodiacal.
Nuestra Raza actual, la Raza Aria, que puebla los cinco continentes del mundo, nació después del DILUVIO UNIVERSAL, y durará exactamente hasta esta Era de Acuario, la cual ya comenzó. Obviamente, el viaje de nuestro Sistema Solar se inició en Acuario y termina en Acuario. Antes de este viaje en el que estamos se hubiera iniciado, nuestro Sistema Solar previamente había realizado otro viaje. En aquél pasado viaje es decir, en aquél pasado año sideral existió una Raza. Quiero referirme, en forma enfática, a la Raza Atlante. Los Atlantes tenían cuerpos hasta de tres metros de estatura y llegaron a poseer una poderosa civilización. Los Atlantes vivieron en un Continente que se llamó “ATLÁNTIDA” y ésto nos recuerda a ATLANTEOTL y también a ATLAS.
El Continente Atlante era inmenso, corría de Sur a Norte, desde las regiones Australes hasta el Septentrión. Tuvo la Raza Atlante sus cuatro estaciones: primavera, es decir, la Edad de Oro. Entonces no existían las fronteras, todo era amor, la inocencia reinaba sobre la faz de la Tierra; aquél que sabía tocar la Lira, estremecía al Universo con sus melodías. Entonces realmente la Lira no había caído sobre el pavimento del Templo, hecha pedazos; gobernaban las JERARQUÍAS SOLARES.
Más tarde vino la Edad de Plata, todo pareció decrecer. Sin embargo, los hombres seguían comunicándose con los Seres Inefables: con los Ángeles del cristianismo, con los Arcángeles, con los Principados, etc. Cuando llegó la Edad de Cobre, la luz se obscureció, ya no hubo los mismos esplendores de antes: comenzaron a establecerse fronteras, se iniciaron las guerras, nacieron los odios, el egoísmo, la envidia, etc., y al fin, llegó la Edad Negra, la Edad de Hierro. Obviamente, la Edad de Cobre fue la precursora de la Edad de Hierro Atlante. La Edad de Cobre fue el otoño, la Edad de Hierro fue el invierno.
En la Edad de Hierro, los Atlantes desarrollaron una poderosa civilización: crearon cohetes atómicos que podían viajar hasta la Luna, crearon cohetes, atómicos que pudieron viajar a Mercurio, a Venus, a Marte, y en general, a todos los planetas del Sistema Solar.
Los Atlantes fueron expertos en trasplantes. No sólo transplantaron vísceras, como las del corazón, riñones, páncreas, etc., sino también aprendieron a transplantar cerebros. Esto de transplantar cerebros fue ya el colmo, en la ciencia de los transplantes. Así hubo sujetos que pudieron continuar viviendo, con cuerpos diferentes y sin interrupción, transplantando su cerebro de un organismo a otro.
La ciencia de los Atlantes fue formidable. Aún hay cavernas secretas en los Himalayas donde se conservan ciertos aparatos mecánicos que pueden transmitir telepáticamente el conocimiento a quien lo desee. No necesitaban pues, los Atlantes, devanarse tanto los sesos para adquirir conocimientos. El alumbrado de los Atlantes era atómico, y bien sabemos que hay ciertas cavernas en el Asia donde aún se conservan lámparas que devienen de los Atlantes.
Aprendieron los Atlantes, también, a utilizar la energía solar. Lo peor de todo fue que desarrollaron PODERES MÁGICOS podían construir un robot mecánico y dotarlo de un PRINCIPIO INMORTAL, INTELIGENTE. Bien sabían los Atlantes que los elementos del fuego, de los aires, de las aguas y de la tierra, están habitados. Para ellos, los “ELEMENTALES” de la Naturaleza esos que los cuentos de niños pequeños llaman “Hadas”, o “Gnomos”, o “Salamandras”, o “Silfos” eran una tremenda realidad. Aún poseían el sentido de la Clarividencia, y es obvio que mediante ese sentido podían perfectamente ver, no solamente el mundo tridimensional de Euclides, sino aún más: podían ver también la Cuarta Coordenada y la Quinta, y aún la Sexta y Séptima. Entonces - repito - se apoderaban de cualquiera de esas criaturas de los elementos criaturas invisibles para los sentidos ordinarios y la metían dentro de su robot. Tales robots, de hecho se convirtieron en seres inteligentes, en seres que servían a sus amos.
El RITO más poderoso de la Atlántida, fue el del DIOS NEPTUNO. El culto duró muchos siglos, más sucedió que los Atlantes degeneraron. En la Edad del Kali-Yuga, tremendos poderes poseían... Aún me viene, a la memoria, el caso de Ketabel, “la de los tristes destinos”. Esa Ketabel era extraordinaria: una Reina que se hizo inmortal. Cuando alguna glándula le envejecía o trataba de atrofiársele, los científicos se la extraían y reemplazaban por otra, porque no solamente manejaban la endocrinología. Los Atlantes sabían que las glándulas de secreción interna, están relacionadas con los TATTWAS, es decir, con las fuerzas sutiles de la Naturaleza, y conocían esas vibraciones de los TATTWAS; entonces las manejaban.
Ketabel, “la de los tristes destinos”, vivió millares de años. Desgraciadamente, Ketabel estableció en la Atlántida la ANTROPOFAGIA: se inmolaban niños, mujeres jóvenes, en aras de sus cultos religiosos a las POTESTADES DE LAS TINIEBLAS, y después las multitudes se lanzaban sobre aquéllos cadáveres - de los cuales se había extraído el corazón - y naturalmente, trataban de devorar sus carnes. Más antes de que esos cadáveres fueran arrojados a las multitudes, eran llevados al laboratorio; entonces se les extraían las glándulas para servicio de Ketabel, “la de los tristes destinos”. La Atlántida degeneró en MAGIA NEGRA y ANTROPOFAGIA. Podían, los Atlantes, fabricar un monstruo mental y luego cristalizarlo con la voluntad. Posteriormente lo alimentaban con sangre.
Las guerras Atlantes, en los últimos tiempos, fueron espantosas: se usó la energía nuclear, bombas atómicas acabaron con las preciosas ciudades de la Atlántida. Más al fin terminó, el Sistema Solar, su viaje alrededor del Cinturón Zodiacal. Cuando eso sucedió, hubo una revolución de los ejes de la Tierra y los mares se desplazaron, cambiando de lecho; lo que eran Polos, se convirtieron en Ecuador; lo que era Ecuador, se convirtió en Polos. Perecieron millones de personas; todas esas poderosas ciudades de la Atlántida, quedaron sumergidas entre el Océano que lleva su nombre. Adviéneme a la memoria, en estos momentos, el aso de las multitudes que invadieron cierto Templo. Entre el fuego, los terremotos y las inundaciones, las gentes desesperadas clamaban al gran Sacerdote RA-MÚ, y decían: “RA-MÚ. sálvanos!” RA-MÚ apareció ante todos, diciendo: “Ya os lo había dicho; vosotros pereceréis en vuestras mujeres y con vuestros esclavos y con vuestros hijos. Si la futura Raza va a seguir el camino de vosotros, si va a seguir vuestro ejemplo, perecerá también”. Dicen, cuentan las Tradiciones que las últimas palabras de RA-MÚ, fueron ahogadas por el humo y las llamas.
Tres fuertes terremotos hundieron al Continente Atlante, entre las enfurecidas olas del Océano que lleva su nombre. Concluida aquélla gran catástrofe, se inició la nueva Raza. Obviamente, entre aquéllas multitudes que perecieron antes de que la gran catástrofe sucediera, se escapó un pueblo. Dicen las tradiciones que un gran Maestro llamado VAIVASBATA, el Noé bíblico, indudablemente, llamó a las gentes para decirles lo que iría a suceder; más las gentes no le creían: se burlaban, se mofaban de él, y en vísperas de la gran catástrofe, comían, bailaban, se divertían y se daban en casamiento, y al otro día eran cadáveres.
Los Santos Seres, - que dicen que rigen el destino de la Humanidad - dieron orden al MANÚ VAIVASBATA para que saliera con su pueblo, antes de que el Continente Atlante se sumergiera entre las tormentosas aguas del Océano. Y el Manú, al frente de su pueblo, supo escaparse, tuvo que huir de noche. Como quiera que los “SEÑORES DE LA FAZ TENEBROSA”, los Reyes, los dueños de aquéllos famosos y poderosos robots, tenían aviones maravillosos, para viajar a través del espacio, entonces los líderes del selecto pueblo del MANÚ VAIVASBATA, se apoderaron de aquéllos aviones y los destruyeron. Cuando los “SEÑORES DE LA TIERRA”, cuando los perversos moradores de aquélla tierra despertaron de su sueño, porque el viaje fue nocturno, con gran asombre notaron que las aguas estaban invadiendo sus tierras. Fueron inmediatamente en busca de sus naves aéreas, más no las hallaron; comprendieron lo que pasaba y trataron de perseguir al pueblo selecto, más sólo lograron matar a algunos pocos. En realidad, aquéllos “SEÑORES DE LA FAZ SOMBRÍA” - los Atlantes - murieron, fueron devorados por las aguas. Hoy, en el fondo del Océano Atlántico, subyacen ciudades maravillosas y ricos Palacios. Donde antes existieran salas espléndidas, con gentes que por allí se deslizaban, ahora sólo hay focas y peces.
Pasada la gran catástrofe Atlante - repito - el Sistema Solar inició un nuevo viaje alrededor del Cinturón Zodiacal. Los que se salvaron de la gran catástrofe, emigraron hasta el altiplano que está situado en la Meseta Central del Asia, y que hoy se llama “TÍBET”. Fue en ese Tíbet, o en esa Meseta Central del Asia, donde los sobrevivientes se mezclaron con los Hiperbóreos, con los Nórdicos, para originar la nueva Raza, nuestra Raza, la Raza Aria.
Después del Diluvio, se inició un nuevo viaje alrededor del Cinturón Zodiacal; después del Diluvio, nació nuestra Raza. Obviamente, cada Raza tiene siete subrazas. La primera sub-raza se formó en la Meseta Central del Asia, que entonces se llamaba - la misma - “ASAH”. La segunda sub-raza floreció en la India; luego las emigraciones llevaron pues, a la Humanidad, hasta las tierras de Persia, Caldea, Egipto, donde floreciera la tercera sub-raza. La cuarta sub-raza estuvo conformada por griegos y romanos; la quinta está formada por germanos, ingleses, etc. La sexta se formó aquí, en la América Latina. Habían aquí, como bien sabemos muchas gentes. Moraban, aquí en México, nuestros antepasados: los Anahuaks, los Zapotecas, los Toltecas, etc. En Yucatá, en Honduras, en Centro América, vivían los Mayas. Sin embargo los Aztecas, o sea, lo Nahuatls avanzaron por todo el Istmo de la América Central, pues eran guerreros, y llegaron hasta lo que hoy se llama “Panamá”. En América del Sur existieron los Incas, con su poderosa civilización.
No hay duda de que las civilizaciones pre-hispánicas mas poderosas, fueron las de los Nahuatls, Mayas e Incas. No quiero decir que los Chibchas, Araucanos, etc., no hubieran tenido también hermosas culturas; más en verdad que las civilizaciones más fuertes, fueron las del México antiguo, las de los Mayas - en Yucatán, Centroamérica - y las de los Incas en el Perú, en el Alto Cuzco. Cuando los españoles llegaron aquí, a nuestra querida tierra mexicana, y cuando invadieron en general a toda esta tierra de América, se mezclaron con las razas autóctonas y de esta mezcla nacimos nosotros, los hombres de la sexta sub-raza de la Raza Aria. La séptima se está formando en los Estados Unido, ya existe: es el resultado de todas las sub-razas del mundo.
Repito: una Raza dura lo que dura el viaje del Sistema Solar alrededor del Cinturón Zodiacal. Nuestra Raza nació en la Constelación de Acuario, durante la Era del Aguador, después del Diluvio Universal.
El fin se acerca, ha terminado el viaje del Sistema Solar; ha vuelto, después de muchos años, al punto inicial de partida. En estos precisos momentos, nos encontramos en la Era del Acuarius. Esta Era se inició el 4 de febrero de 1962, entre las 2 y 3 de la tarde. Entonces todos los astrónomos del mundo pudieron ver, con sus telescopios, el “embotellamiento” del tránsito celeste, bajo la Constelación del Aguador. Lo que estamos diciendo está, pues, debidamente documentado; no estamos afirmando nada que no tenga debida documentación.
Que alguien diga que “la Era de Acuario todavía no se ha iniciado”, o que otros sostengan que “se inició mucho antes del 4 de febrero del 62, ¿qué importa a la ciencia y qué a nosotros? La cruda realidad de los hechos es que la Era del Aguador se inició el 4 de febrero del 62, y ésto lo vieron los Astrónomos de todos los países del mundo, es un hecho oficial, concreto, comprobado. Hubo, por aquélla época, un eclipse de Sol y de Luna, que algunos de ustedes recordarán.
Faltan pocos grados, pues, para que el viaje del Sistema Solar, en Acuario, llegue exactamente al punto inicial de partida.
Durante el viaje alrededor del Cinturón Zodiacal, los Polos de la tierra se van desviando. Si hoy saliéramos en un avión, orientados exclusivamente por la aguja de la brújula, al llegar al Polo Norte, ésta quedaría “como loca”, y si descendiéramos verticalmente, de acuerdo con la Ley, veríamos que ahí ya no está el Polo; es decir, ya el Polo Geográfico no coincide con el Polo Magnético.
Los Polos de la Tierra ya están desviados, y al concluir definitivamente el viaje, al llegar al grado exacto, al punto preciso de partida original, los Polos se convertirán en Ecuador y el Ecuador en Polos. Entonces los mares furiosos, cambiarán de lecho, y estas tierras en las cuales habitamos se sumergirán entre el fondo del Océano.
Un acontecimiento insólito acelerará o coadyuvará, con esta cuestión de la revolución de los ejes de la Tierra. Quiero referirme al caso de “Hercólubus”. Dicho planeta es tres o seis veces más grande que Júpiter; pertenece a un Sistema Solar muy lejano: al Sistema Solar de TYLO. Este Sistema Solar se está acercando a la Tierra; los Astrónomos ya tienen ante su vista a “Hercólubus”, que es un gigante poderoso. “Hercólubus” pasará por un ángulo del Sistema Solar. Cuando ésto sea, la revolución de los ejes de la Tierra se acelerará violentamente, y entonces vendrá la catástrofe. Algunos científicos pretenderán alejar a “Hercólubus” con explosiones atómicas, más ésto resultará inútil. Es imposible, con puras bombas atómicas, alejar a un planeta monstruoso, gigantesco, poderoso. Hechos son hechos, y ante los hechos tenemos que rendirnos.
“Hercólubus” llegó en la época de la Lemuria, antes de que existiera la Atlántida, y acabó con tal Continente. Bien sabemos que el Continente “Mú”, o Lemur, a través de 40,000 años de terremotos e incesantes erupciones volcánicas, se fue hundiendo entre las aguas del borrascoso Océano Pacífico. Cuando “Hercólubus” pasó por un ángulo del Sistema Solar, al final del KALI-YUGA del Continente Atlante, vino el Diluvio Universal: los mares se desplazaron, cambiando de lechos, y se acabó la Atlántida. Restos de la Atlántida, son las Antillas, como restos del Continente “Mú” son la Isla de Pascua, el Archipiélago de la Oceanía: Australia, etc.
Así, pues, cuando “Hercólubus” pase nuevamente, por este ángulo del Sistema Solar, pueden ustedes estar absolutamente seguros de que vendrá la catástrofe. Así, pues, la catástrofe que se avecina, no es la primera; tampoco será la última.
Si estudiamos cuidadosamente la “PIEDRA SOLAR”, el Calendario Azteca, encontraremos allí una sabiduría extraordinaria. Dicen los Nahuatls que “los Hijos del primer Sol fueron devorados por los Tigres”, que “los Hijos del Segundo Sol fueron arrastrados por fuertes huracanes y se convirtieron en monos o changos”; que “los hijos del Tercer Sol perecieron por sol de lluvia de fuego y grandes terremotos, y se convirtieron en pájaros”. Dicen que “los Hijos del Cuarto Sol fueron tragados por las aguas” y que “se convirtieron en peces”, más nada dicen sobre los “Hijos del Quinto Sol”.
Pero si investigamos cuál ha de ser la suerte de los “Hijos del Quinto Sol”, sí dicen los Nahuatls cómo habrán de perecer, y lo explican, ya hablando para el futuro: “los Hijos del Quinto Sol - señalan - perecerán por el fuego y los terremotos”. Luego aseguran que “en la época del Quinto Sol, morirán los Dioses, que se abandonará el culto a los Dioses”, cosa que se ha cumplido. Más ponen luego énfasis los Nahuatls - en su Calendario Azteca - para decir que “durante la época del Sexto Sol, resucitarán los Dioses” y que “en la época del Séptimo Sol, todo será Divinal”. Pero concretémonos a nosotros, los “Hijos del Quinto Sol”.
Obviamente, los “Hijos del Primer Sol” fueron los hombres que vivieron en la TIERRA PRIMIGENIA, hace más de 300 millones de años, en la TIERRA PROTOPLASMÁTICA. Se dice que “fueron devorados por los tigres”, porque eran “hijos de la Sabiduría”, eran los hombres Protoplasmáticos. Al hablar de “HOMBRES PROTOPLASMÁTICOS”, para que ésto chocara con la teoría de Haeckel, que nos habla únicamente de esa “pizca de sal”, llamada “protoplasma”. Los hombres Protoplasmáticos tenían cuerpos gelatinosos, eran dúctiles, elásticos, plásticos; podían asumir gigantescas estaturas, o reducirse a un punto matemático. Eran ANDRÓGINOS, se reproducían en la misma forma en que se reproducen las células: por división celular. Ese fenómeno de reproducción, quedó precisamente en nuestra sangre. Así vemos cómo las células se dividen en dos y las dos en cuatro, para reproducirse. ¿Que “fueron devorados por los Tigres”? Sí: la Sabiduría.
Cuando se habla de los “Hijos del Segundo Sol” que “fueron arrasados por fuertes huracanes”, se habla realmente en forma esotérica. Los HIPERBÓREOS tenían cuerpos ANDRÓGINOS, pero algo menos gelatinosos, más gaseosos. Se dice que “se transformaron en changos”, es decir, que se degeneraron y perecieron.
Se habla también, en la cultura de nuestros antepasados de Anahuak, sobre los “Hijos del Tercer Sol”, los LEMURES. Estos eran HERMAFRODITAS gigantescos, tal como los vemos representados en aquéllas esculturas que están en TULA. Se reproducían por GEMACIÓN. Los “Hijos del Segundo Sol” se reproducían por BROTACIÓN, pero los “Hijos del Tercer Sol por GEMACIÓN. Es claro que aquéllos Hermafroditas ovulaban, y ese óvulo que se escapaba de sus ovarios, venía a la existencia ya fecundado, pues eran VARÓN Y HEMBRA, como dice la Biblia: “Dios creó a los hombres Varón y Hembra, Varón y Hembra los creó”. Entonces - se dice - en determinada época, aquéllos huevos se abrían y de allí salía una criatura que se alimentaba del PADRE-MADRE. Esto de que “fueron Hermafroditas”, nos invita a pensar. Ciertamente, las tetillas del varón son glándulas mamarias atrofiadas; el clítoris de la mujer, es un phalo atrofiado y recogido con ligamentos nerviosos.
Así pues que, en el organismo humano están los testimonios de que, un día, la raza humana fue Hermafrodita; pero a través de millones de años, esa Raza se fue dividiendo en sexos opuestos: empezaron a nacer algunas criaturas con un sexo más desarrollado que otro, y llegó el día en que aparecieron las criaturas unisexuales. Cuando esto sucedió, ya entonces fue necesaria la cooperación para crear. Por aquélla época, en la Lemuria, el acto sexual era sagrado y sólo se verificaba como un SACRAMENTO, dentro de los Templos de Misterios. Era otra Edad, la Humanidad no se había todavía degenerado.
Se dice que “los Lemures se convirtieron en pájaros”. Ciertamente, como testimonio de ello, digo que hace poco tiempo, en Bolivia, descubrieron una pequeña raza de LILIPUTIENSES. Tenían de 10 a 20 centímetros de estatura, hombres y mujeres eran pequeñitos. Habitaban dentro de un pueblito que parecía más bien un “muñequero”, un juego para niños. De la noche a la mañana, aquéllos Liliputienses desaparecieron, se metieron entre la Cuarta Vertical y se transportaron a otro lugar. Tenían que escapar, porque ya se habían convertido en un escándalo público: multitudes de gentes iban a verlos. Hoy el pueblito aquél - según me cuentan - es debidamente custodiado por las tribus indígenas de aquél lugar. Así, pues, es cierto eso de que “los Hijos del Tercer Sol se convirtieron en pájaros”.
Los “Hijos del Cuarto Sol” perecieron por las aguas, “se transformaron en peces”. ¡Así es!; es decir, fueron tragados por el Océano. Y en cuanto a nosotros, los terremotos se están intensificando de instante en instante, de momento en momento. Sucede que en el fondo de los Océanos Atlántico y Pacífico. Algunas grietas de esas son ya tan profundas, que el Océano está penetrando dentro de ellas y se ha puesto en contacto con el fuego que circula dentro del interior de la Tierra. A consecuencia de eso, se producen vapores y presiones que aumentan de instante en instante, de momento en momento. Esa es la causa secreta de tantos y tantos terremotos que se están sucediendo por esta época. Ya no convence a nadie la teoría aquélla de que tal o cual terremoto se debió, simplemente, a un cambio, o a un movimiento, o a un deslizamiento de determinada capa geológica. La cruda realidad es que tan pronto tiembla en un país como en otro, y cada día los terremotos se hacen más y más intensos, y se harán cada día más intensos; de eso no cabe la menor duda.
Si se añade, a eso, las explosiones atómicas que Tirios y Troyanos están realizando dentro, en el interior del planeta Tierra, no puede sorprendernos el que en cualquier momento haya, pues, alguna gran catástrofe.
Este planeta: está sometido, ahora a una larga agonía. Los peces del inmenso mar están muriendo, porque las aguas están contaminadas. No hay duda de que los Océanos se han convertido en grandes basureros. Los desperdicios atómicos pueden ocasionar, en cualquier momento, catástrofes tremendas. Los recipientes que se usan para guardas los desperdicios atómicos, realmente no sirven, y en cualquier momento - repito - pueden provocar grandes catástrofes.
Los abonos químicos están, actualmente, esterilizando la tierra. Los bosques están siendo talados, las ciudades están llenas de “SMOG”. Hay científicos que afirman que, al paso que vamos, dentro de 40 años la Humanidad habrá terminado por el “SMOG”. Así, pues, los ríos, los mares, la atmósfera, están contaminados.
En la epidermis de la Tierra, existe la vida orgánica. Los árboles, los animales, las gentes, son necesarios para la vida de la Tierra. Los árboles atraen determinados tipos y sub-tipos de energía cósmica, las transforman y luego la retransmiten a las capas anteriores de la Tierra. Los insectos más insignificantes, captan determinadas modalidades de energía que después de transformar, la retransmiten a las capas anteriores del organismo planetario en que vivimos. Cada uno de nosotros atrae determinados tipos y sub-tipos de energía que transforma y retransmite a las capas anteriores de la Tierra. Así, pues, la vida orgánica es necesaria para la Tierra; sin la vida orgánica, la Tierra se convertiría en un gran desierto, en un gran Sahara.
Desgraciadamente, todo está siendo alterado: los cazadores están acabando con todas las especies animales. En el África se han hecho las famosas “RESERVACIONES”, porque ya los cazadores no estaban dejando viva a criatura alguna, estaban terminando con las especies de la Naturaleza.
Los bosques, tan necesarios para la vida, están siendo talados: los frutos de la Tierra han sido adulterados por los “sabihondos”, ya es difícil conseguir manzanas puras, sin adulteración. Un árbol que no ha sido adulterado, un árbol sin injertos, atrae, específicamente, la energía cósmica que le corresponde, y luego la transforma y transmite a las capas anteriores de la Tierra. Pero un árbol que ha sido injertado, no puede ya cumplir tan preciosa misión, y sus frutos están ya también alterado, ya no capturan, ya no se cargan con esa energía cósmica maravillosa con la que antes se solían cargar y dentro del organismo humano, ya no llevan los mismos principios vitales que antes. Así, pues, hoy en día vemos, sobre todo en California del Norte, frutos bellísimos que son una fiesta para los ojos, pero que realmente no producen, en el organismo, los mismos efectos que producen los frutos que no han sido alterados por los injertos.
Al paso que vamos, la Tierra entera está siendo sometida a una pavorosa agonía, y ésto tiene que llegar a un fin. Nostradamus - ese gran Astrólogo que viviera en la Edad Media - afirma que en el año 1999, “Hercólubus” pasará cerca de la Tierra. Aclara Nostradamus en sus “CENTURIAS”, diciendo que “entonces veremos como dos Soles”, y hace énfasis para sacar, como consecuencia, el fin de la presente Raza Aria.
Obviamente, ésto tiene que llegar a un final. Por lo pronto, han habido dos guerras mundiales pavorosas: la de 1914 a 1918 y la de 1939 a 1945. Más viene una tercera guerra mundial, que será peor que la primera y que la segunda. Y es que cuando el ser humano está lleno de odio, cuando carga en su interior los factores que producen guerras, incuestionablemente tienen que haber guerras.
Me viene en estos momentos a la memoria, Daniel el Profeta. Decía Daniel que “había visto en visión un gran océano” y que “cuatro vientos combatían entre sí”. Después relata que “había visto, también a cuatro bestias que salían de entre el fondo de las aguas”. “La primera bestia - dice - era semejante a un león que tenía alas de águila, y le fue dado corazón de hombre”. “La segunda bestia - dice - parecía un oso” la tercera dice que “tenía cuatro alas y cuatro cabezas, más bien parecía un leopardo” y “ la cuarta - dice - era diferente a todas en gran manera: sus uñas eran de hierro y sus dientes también de acero, y todo lo que mascaba lo reducía a polvo. Y le fue dado que pudiera destruir la Tierra por todas partes, y que llevara desolación a todos los rincones del mundo. También le fue dado que combatiera contra los Santos Altísimos, más vino el Juez, se sentó, y le fue quitado el Reino, y este Reino fue entonces entregado a los Santos”, llegó la Edad de Oro.
Obviamente, se refiere Daniel a las cuatro edades: a la Edad de Oro, a la Edad de Plata, a la Edad de Cobre y a la Edad de Hierro, que es esta en la que estamos, en estos momentos, todos nosotros.
En la Edad de Hierro, la Humanidad llega al estado actual en que se encuentra. La cuarta bestia, realmente, ha sido “espantosa en gran manera, como dijo Daniel, distinta a las otras bestias”. Más tendrá su fin, de la noche a la mañana, porque “el día del Cristo vendrá, cuando menos se aguarde”. Así está escrito: “que él llegará, como ladrón en la noche”. Y en este preciso momento nos encontramos en “el principio del fin”. El Apocalipsis nos habla del “principio del fin”; estamos, precisamente, en el principio de todos los tiempos, en el final del KALI-YUGA, en el final de la CUARTA BESTIA.
Ya verán ustedes, dentro de poco, caer las grandes ciudades del mundo: Nueva York, Washington, París, Londres, quedarán reducidas a cenizas. Los terremotos se irán intensificando espantosamente. Ya serán testigos ustedes, dentro de poco, en carne y hueso, de todo lo que va a suceder entre 1982 y 1992. Lo verán ustedes, por si mismos, y se acordarán de lo que escucharon aquí, en este Auditorio de la Galería Municipal de Guadalajara; Jalisco.
Es necesario, pues, que pongamos atención, porque los tiempos del fin han llegado. Con mecánica celeste, se puede demostrar que el Sistema Solar está llegando al final de un viaje, y todo viaje alrededor del Zodíaco, termina en verdad con una catástrofe. Por otra parte, el mal del mundo es tan grande que ya llegó hasta el cielo. Babilonia la grande, la madre de todas las fornicaciones y abominaciones de la Tierra, caerá destruida, y de toda esta perversa civilización de víboras no quedará piedra sobre piedra.
Pedro, profetizando dijo: “Los cielos arderán con gran estruendo y la Tierra y todas las obras que en ella hay, serán quemadas”. Ciertamente, el fuego es lo primero que entrará en acción, con el acercamiento de “Hercólubus”. Es tan grande la fuerza de atracción de aquél mundo y pasará tan cerca de nosotros, que atraerá al fuego que corre en el interior de la Tierra; entonces surgirán, por donde quiera, muchísimos volcanes y un gran incendio se propagará desde el Polo Norte hacia el Sur. Sin embargo, es obvio que, antes de ese gran acontecimiento, el ANTICRISTO realizará verdaderas maravillas; el ANTICRISTO de la FALSA CIENCIA, realizará prodigios: hará cohetes atómicos, capaces de viajar a Marte; hará cohetes atómicos, con los que se podrá llegar a todos los planetas del Sistema Solar; se inventarán armas extraordinarias y las gentes todas se prosternarán en tierra, adorando a la GRAN BESTIA y diciendo: “No hay como la Ciencia Oficial, no hay como el ANTICRISTO. Pocos serán los que escuchen la palabra del Cristo, dentro de poco tiempo. Ya las gentes no están para eso. En estos tiempos dicen: “Quiero demostración, me interesan las cosas demostrables, lo que los sentidos puedan comprobar”.
Pero así como en la Atlántida se formó un pueblo selecto, asimismo estamos formando ahora un Ejército de Salvación Mundial. Ese pueblo selecto estará formado por aquellos que se auto-exploren a sí mismos, por aquéllos que eliminen sus defectos psicológicos, por aquellos que acaben con el culto al Ego, al “mí mismo”, al “sí mismo”. Ese pueblo selecto estará formado por hombres y mujeres de buena voluntad, por gentes de verdad dispuestas a transformarse radicalmente. Ese pueblo selecto será llevado a cierto lugar del Océano Pacífico; ese pueblo selecto vivirá, por aquellos días, en una región donde podrá ver la lucha, el duelo a muerte entre el fuego y el agua, durante dos siglos. Y cuando el DOBLE ARCO - ÍRIS aparezca entre las nubes, como señal de una NUEVA ALIANZA de Dios con los hombres, ese pueblo selecto habitará en tierras nuevas y cielos nuevos; entonces amanecerá la Edad de Oro. Por eso fue que Virgilio, el Poeta de Mantúa, dijo: “Ya llegó la Edad de Oro y una nueva progenie manda”.
Hasta aquí mis palabras. ¡Muchas gracias!

Samael Aun Weor.

FAVOR DE INSERTAR MAPA...............(sistema Solar Tylo).

Resulta oportuno citar ahora, entre los fastos de esta pobre Humanidad pigmea, aquélla fecha y hora: 4 de febrero de 1962, entre las dos y tres de la tarde, en la que todos los planetas de nuestro Sistema Solar se reunieran, en supremo concilio cósmico, precisamente en la brillante Constelación de Acuario, para iniciar la Nueva Era entre el augusto tronar del pensamiento. Desde esa fecha memorable y bajo la regencia de URANO, el muy Venerable y Meritísimo Señor de Acuario vibra intensamente, en toda la Naturaleza, la ONDA dionisíaca.
No está de más enfatizar, en el presente capítulo, la noticia trascendental de que tal planeta renglones arriba citado es y será siempre el brillante astro que rige y gobierna inteligentemente a las glándulas endócrinas sexuales. Ahora os explicareis, por sí mismos, el intrínseco motivo que en estos instantes origina la intensiva vibración DIONISÍACA.
Empero resulta evidente, palmario y manifiesto, el hecho concreto de que los terrícolas, en su abrumadora mayoría, no estuvieron a la altura de las circunstancias, no fueron capaces de polarizarse, positivamente, con tal ONDA.
SAMAEL AUN WEOR,

“Las Tres Montañas


En torno a la era de acuario:
PREGUNTAS DE LOS ESTUDIANTES, LAS RESPUESTAS DEL
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