Taller de lectura y escritura de poesía






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títuloTaller de lectura y escritura de poesía
fecha de publicación08.06.2016
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Taller de lectura y escritura de poesía.
Lugar a desarrollarse: Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.
Fundamentos.

Nadie niega la importancia ni la conveniencia de participar en un taller de escritura y escritura. Las razones por las que alguien puede acercarse a este tipo de propuestas son diversas, algunos porque tienen una afición por la lectura pero prefieren que les presenten un recorrido, otros porque pretenden mejorar su redacción, a veces una persona puede estar aburrida, a otra la convenció un amigo que ya lo hizo. Estos ejemplos, claro, no son exhaustivos, pero sí reflejan en parte, cuán diversas motivaciones pueden estar detrás de esta decisión. Ahora bien, como se inscribe este taller en un ámbito deportivo; en un lugar, en donde la cinética del cuerpo pareciera detentar la hegemonía frente a otras actividades?. Pues bien, nuestra propuesta no está en contradicción con esa cinética, sino que agrega, como por otra parte fuera pensado por los fundadores de este club, que un cuerpo sano solo puede desarrollarse y tomar sentido junto a una mente sana y ejercitada.

Existe una expresión, seguramente un tanto vulgar, para referirse a ciertas personas que privilegian ante todo la lectura: “ratas de biblioteca”. Tales seres parecieran ser humanos abocados, exclusivamente a roer ordenados signos, generalmente obscuros y uniformes, con solitaria fruición. Si damos lugar a esta mitología, por que no pensar la posibilidad de un tipo de fauna fabulosa, cuyos hábitos la ubiquen en la orilla contraria a los primeros. Podemos incluso barruntar tales entes, verlos desplazar irremisiblemente pesos que se multipliquen hasta la enajenación. Una constelación de músculos, tendones y huesos provocando vehemencia y repetición al infinito. Nominalmente serían algo así como “las hormigas de la palestra”, sin ánimo de ofender a estos animalitos infatigables y laboriosos.

Si dentro del campo de lo insólito, es lícito imaginar tales exuberancias, también lo es dentro de lo real, conjeturar posturas que privilegien con tesón, ya el campo de la ejercitación física, ya el de las letras; olvidando el deseado equilibrio que entre ambos excesos debiera existir, tal como lo pensara, hace algunas centurias, la civilización griega; cuna del modo de ser occidental.

Porque obviando tanto lúdico disparate, nuestra propuesta de taller dentro de un club deportivo tiene ese fin: el de acercar instancias que a primera vista se manifiestan escindidas; el de lograr, sin falsas retóricas orientalistas, una cierta armonía, un atisbo de unidad.

Seguidamente, queda por develar por que este taller se refiere tan solo a poesía. En principio, se debe a que toda propuesta necesita un recorte, dada la infinitud de posibilidades. Salvando esta obviedad... existe aún otra: el humilde autor del taller tiene una predilección que quisiera compartir. Ahora bien, desde una perspectiva menos caprichosa, entendemos que el espíritu del deporte y del de la poesía no están tan alejados como a primera vista pudiera suponerse; no solo porque ambos privilegien una expresividad del yo tan fervientemente, sino también porque los dos incluyen un narcisismo visible o, para expresarlo en términos más alejados de lo patológico, una cierta afirmación positiva del ente. En ese sentido, ambas expresiones son coincidentes, pues el deporte es netamente vital; es, para decirlo en una expresión: es un movimiento hacia el ser. También la poesía tiene este matiz, pues entre todos los géneros de la palabra escrita, es palabra que implica necesariamente. Raro es el poema cuyos versos, como bellos cristales, no transparenten a su autor.

Por esto creemos que poesía y deporte son rumbos paralelos que tienden a la autoreferencialidad y al autoconocimiento; que son, primordialmente, una forma de existencia que se prueba a sí misma.

Este taller entonces, tiene el objeto de compartir unas poéticas, con personas que piensen todo esto, aunque también, con aquellas a las que simplemente les guste leer y escribir; con las que se aburran e incluso con las que vengan producto de la recomendación de un amigo.

Sea como fuere, intentaremos dar sustento a la leyenda que hace más de cien años, está fijada bajo el escudo del club: “Mens sana in corpore sano”
Los encuentros.


Primer encuentro:

El primer encuentro.
En este primer encuentro pensamos trabajar acerca de la relación elíptica, que muchas veces, se establece entre un poema y el tema del que trata. Sucede entonces que la textualidad de tal género evita, en muchos casos, las referencias directas respecto de aquello que quiere manifestar, y formara con ello lazos indirectos que se agazapan y solo se vislumbran parcialmente a través de ciertas implicaturas.

La idea para este encuentro es la lectura de dos poesías de Federico García Lorca y un debate posterior acerca de las mismas, en donde, grupalmente, se acuerden (fundamentadamente) los temas a que dichos poemas se refieren. Posteriormente se realizará una actividad de escritura en relación con esta cualidad.

Los textos son:
Romance de la luna, luna
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.

Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.

*

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

*

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

*

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

*

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

*

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

El planteo del debate como se dijo, será intentar establecer, un posible hecho a que el poema se refiera y sostener dicha opinión con fundamentos. Si bien, no hay palabras que expresen exactamente lo que sucede en ellos, si existen algunas cuyas connotaciones proponen cierta interpretación. Los talleristas deberán determinarlas.
Actividad de escritura.
La propuesta es la creación de un poema, por parte de los participantes del taller, cuyo texto no posea referencias directas respecto del hecho o tema al que se refiera. Así, por ejemplo, si la poesía se refiere por ejemplo al pensamiento de un hombre en un día de tormenta; en ese texto no podrán figurar palabras como justamente tormenta, pero tampoco tempestad, lluvia, inclemencia, etc.

Además se propone una dinámica grupal, que necesita de al menos 8 participantes. Cada uno de ellos elegirá un tema que intentará versificar y deberá compartirlo con el resto del grupo. Cada uno de los restantes talleristas establecerá dos palabras vedadas, que serán anotadas en una pizarra. De esta manera la persona, deberá componer un poema con el tema manifestado evitando el uso de las catorce palabras que sus compañeros hayan pensado.

Segundo encuentro
Metáforas. El tratamiento de lo sexual.
En este encuentro se leerán poesías en donde existan metáforas sexuales, para luego tratar de incluir, al menos tres de ellas en las poesías que en el primer encuentro hayan creado.

Las poesías son


El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de esta vida
donde tus ojos no caben.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Por el olivo lo quiero,
lo persigo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.
Se ahonda y hace más honda
la intensidad de mi sangre.
Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales:
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.
Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarte,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no me es posible ahogarme.
¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?
Tu pelo donde lo negro
ha sufrido las edades
de la negrura más firme,
y la más emocionante:
tu secular pelo negro
recorro hasta remontarme
a la negrura primera
de tus ojos y tus padres,
al rincón de pelo denso
donde relampagueaste.
Ay, el rincón de tu vientre;
el callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.

La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.
El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe.
Y entre el clamor de los dos
mis pasiones se debaten.
El último y el primero:

Náufrago rincón, estanque

De saliva detenida

Sobre su amoroso cauce.
Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.
Miguel Hernández.

Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,

lento juego de luces, campana solitaria,

crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,

caracola terrestre, en ti la tierra canta!
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye

como tú lo desees y hacia donde tú quieras.

Márcame mi camino en tu arco de esperanza

y soltaré en delirio mi bandada de flechas.
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla

y tu silencio acosa mis horas perseguidas,

y eres tú con tus brazos de piedra transparente

donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.
Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla

en el atardecer resonante y muriendo!

Así en horas profundas sobre los campos he visto

doblarse las espigas en la boca del viento.
Pablo Neruda.

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.

Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas y
ramas de pino verde.

*

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira a la niña tocando
una dulce gaita ausente.

Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre
.

Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.


Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.

¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por donde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.

*

Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.

Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.

El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.

Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra el
viento, furioso, muerde.


Federico Garcia Lorca.
Consigna de Escritura: La idea sería que los talleristas reescriban sus producciones anteriores o intercalen, si el contexto lo permitiese, metáforas que tengan que ver con el plano sexual, evitando, claro está, como en los poemas que figuran, las obscenidades

Encuentro 3
Desmitificación de lo poético.
Desde una mirada algo prejuiciosa, estamos acostumbrados a creer que los poemas se refieren a cosas sublimes. Entonces nos parece, que en última instancia una poesía solo puede referirse al amor, a la muerte, a la soledad y la tristeza, etc. A fin de relajar esta perspectiva, la propuesta para el tercer encuentro es rastrear algunas poesías cuyas temáticas no impliquen los contenidos antes mencionados, sino que se refieran a hechos de la vida cotidiana. En este sentido, lo que se intenta trabajar es que casi todo acto o suceso puede ser poético, o tema de inspiración para una poesía.
Cosas de uno
Yo digo ¿no?
esta mano
que escribe mil doscientos
y transporte
y Enero
y saldo en caja
que balancea el secante
y da vuelta la hoja
esta mano crispada en el apuro
porque se viene el plazo
y no hay tu tía
que suma cifras de otros
cheques de otros
que verdaderamente pertenece a otros
yo digo ¿no?
esta mano
¿qué carajo tiene que ver conmigo?
Mario Benedetti.

Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias
o como pasas de higo;
un cutis de durazno
o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisiaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportar
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí!
y en esto soy irreductible
no les perdono, bajo ningún pretexto
que no sepan volar.
Si no saben volar pierden el tiempo conmigo.
Oliverio Girondo.

Consigna de escritura.

En este caso los participantes del taller deberán escribir en unos papelitos un tema para escribir un poema que se refiera a un acto de la vida cotidiana, como por ejemplo: el “desayuno de ayer”, o “ida al trabajo” etc. Estos papelitos serán reunidos en una caja o bolsa y luego cada uno de los talleristas deberán retirar al azar un papel con el que deberán intentar construir una poesía.
Encuentro 4

me parece que los dos primeros encuentros de alguna manera refuerzan esa idea del sentido común de que la poesía oculta cosas que hay que desocultar. Y ese desocultamiento es único y definitivo. Responde a eso que en la escuela es la respuesta a “que quiso decir el autor”. Repensaría esa cuestión para abrir más al juego con el significante: que de allí surgieran sentidos diversos y no únicos como en la adivinanza.
En una de esas empezaría al revés: los dos primeros encuentros refuerzan la idea de “grandes” temas de la poesía para que llegue el tercero para decir que no. y si empezás por el tercero?? Cosas cotidianas que pueden aparecer en los poemas…pero pensaría en una consigna que diera más elementos. No escriban con este título..quizas más poemas “cotidianos” de los que se puedan copiar ideas o procedimientos…o unos textos más “cotidianos” que se puedan desarmar para armar poemas…

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