El genesis: de la creacion a la vocacion de abraham






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Los bendijo diciéndoles: crezcan, multiplíquense. No es un mandato, es una bendición; la fecundidad fue siempre en la antiguedad considerada una bendición de Dios; de allí que la esterilidad fuera siempre vista como un signo de maldición. La fecundidad es uno de los medios que el hombre empleará para llegar a dominar la tierra y toda la creación. Fijémonos muy bien en que el uso de los genitales y todo lo sexual viene bendecido por Dios antes del pecado. ¿O es que Dios no sabía para qué eran esos órganos tan buenos (todo lo hizo bueno) que El había hecho?
Capítulo 2, 1-4: "Y quedaron concluidos el cielo , la tierra y todo lo que contienen. y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho ; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó porque en él descansó de todo el trabajo que había hecho cuando creó. Esta es la historia de la creación del cielo y de la tierra".
Al autor no le importa si cada día de ésos que ha puesto duraba 24 horas o un millón de años. Su intención no es la de instruirnos en arqueología, biología; su intención no es excluir o revelar la teoría de la evolución. Lo único que le interesa al autor, en este momento de su relato, es que Dios pueda descansar de la creación un día séptimo para que el hombre, "a imagen y semejanza" de Dios, pueda hacer lo mismo. El sábado quedará así consagrado al descanso y eso será la primera forma de santificarlo. Fijémonos, en que alrededor del año 500 antes de Cristo, no se pone todavía ninguna otra cosa prescrita para el día sábado que la de descansar a imitación de Dios. El sábado adquirió toda su importancia religiosa posterior precisamente durante la época del destierro babilónico. Y eso porque, junto con la circuncisión y la asistencia a la sinagoga, será una de las pocas formas de mantenerse fiel y confesar su fe públicamente cuando no se puedan ofrecer sacrificios porque en el destierro no existe templo, ni puede haberlo.
Descanso, en Dios, no es dejar de hacer, por eso Jesús dice: "Mi Padre trabaja hasta ahora y yo también trabajo" (Juan 5, 17). Descanso, en Dios, es llevar a plenitud lo creado, irlo llevando a su consumación.

CONCLUSIONES A ESTE PRIMER RELATO
¿Qué pretende decirnos este primer relato de la creación?

• Que sólo Dios es dios.

• Que todo lo demás es creatura y ha sido creado por Dios.
• Que el hombre debe dominarlo todo.
• Que todos los seres humanos son iguales entre sí, pues todos tienen el mismo origen.
• Que la palabra es algo poderosísimo, puede crearlo todo o puede destruirlo todo.
• Que todo ha sido creado bueno, que, por lo tanto, Dios no es el origen del mal.
• Que el uso de la sexualidad es una bendición de Dios, una misión confiada al hombre.
En un tiempo en el que el hombre todavía adoraba los astros, la tierra, la fecundidad, la lluvia, los rayos, el sol, la luna, la vegetación, los reyes, etc, un teólogo genial se atreve a decirle al hombre que dios hay sólo uno y que todo lo demás es creatura. Que el hombre no debe adorar nada, sino a Dios; que no sólo eso, sino que, más bien, el hombre está por encima de todo, sometido solamente a Dios; que el hombre ha recibido la misión de someterlo todo a su dominio. Es toda una concepción secularizadora de la realidad; toda una concepción escandalosa y revolucionaria. No nos extrañemos de que los demás pueblos hayan llegado a pensar que los judíos eran ateos.

EL SEGUNDO RELATO DE LA CREACION. EL RELATO POPULAR DEL YAVISTA.
2, 4B-5:"Cuando el Señor Dios hizo el cielo y la tierra, no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivara el campo."

Este relato traduce una evidente mentalidad popular, en contraste con el primer relato de la creación, que más bien corresponde a una mentalidad culta de la época.
Un hombre que llega del desierto a la población sedentaria sabe que en donde no hay agua de lluvia no hay vegetación y que, aunque haya agua de lluvia en un lugar, si no hay un hombre que cultive, no hay huerta.
Un hombre sencillo puede imaginarse muy bien que mientras Dios no haya creado la lluvia ni al hombre, la tierra es como un desierto, absolutamente vacía, no tiene nada.
Fijémonos, además, en que, casi como sin querer, este autor ya va diciendo que el hombre es para cultivar el campo, o sea, para trabajar. El hombre dominará la tierra, según este relato, por medio de su trabajo.
2, 6:"Sólo un manantial salía del suelo y regaba la superficie del campo".
Según este relato, la fuente original de fertilidad es puesta por Dios.
2, 7:"Entonces el Señor Dios modeló al hombre de tierra del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo."
Hombre, en hebreo, se dice "Adam" y tierra:"Adama". Dos palabras que se parecen tienen una evidente conexión, según la mentalidad hebrea. El hombre ha sido hecho de la tierra. Adam es un nombre colectivo, equivale a "humanidad", a "ser humano". Y este nombre colectivo será después (Génesis 4, 25;5, 1 y 3) dado como nombre propio al primer ser humano.
• Tierra y hombre son absolutamente solidarios puesto que de la tierra ha sido tomado Adán, el hombre.
• También este relato de la creación del hombre trasluce la mentalidad popular: cuando un hombre se muere, la carne se deshace y sólo quedan los huesos, luego los huesos se hacen polvo y vuelven a ser polvo de la tierra. Si el hombre al deshacerse se convierte en polvo es que está hecho de polvo.
• Pero el hombre no está hecho sólo de polvo de la tierra, sino también de aliento soplado por Dios. El hombre está hecho de polvo y aliento, no como dos cosas distintas que pueden separarse; el hombre es polvo alentado. Esta concepción de que es el aliento de la divinidad el que da vida al hombre no es exclusiva del pueblo israelita. Muchos siglos antes de este redactor ya

aparece tal idea en las inscripciones egipcias en las que se dice que es el aliento del dios Ra o Chepre o del padre de los dioses, otorgado a las narices de fulano o de mengano, el que le ha dado vida. Esta misma idea aparece retratada varias veces en Job y en el libro de Isaías, en los Salmos y en Eclesiastés.
El hombre es barro alentado; todo hombre. Es decir, no hay nadie de casta distinta, todos somos iguales porque todos somos barro alentado. Imaginemos la fuerza que este versículo tenía en un tiempo en que se consideraba a los reyes seres divinos, especiales.
• Reflexionemos en dos cosas: a) Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza (relato primero) y Dios ha hecho al hombre de tierra y aliento...b) Para crear todo lo demás, a Dios le basta con decirlo, le basta su palabra (primer relato), para crear al hombre Dios crea primero la tierra entera (primer relato), hace intervenir su palabra (primer relato), emplea sus manos, sopla su aliento. Dirá después el salmo 143, 3: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes?
• El hombre­:de barro alentado por Dios. ¿No será por eso que luego San Pablo va a decir que llevamos nuestro tesoro (el Espíritu Santo, el aliento de Dios), en vasos de barro (2 Corintios 4, 7)?
• Más tarde, el pueblo dirá que la vida reside en la sangre, que la sangre es la sede de ese aliento divino que alienta al hombre. ¿Por qué? Porque al perder la sangre un hombre pierde la vida. Porque al parir un animal, se ve salir de la sangre caliente vaho que es, según el pueblo, es el mismo aliento del que hablamos más arriba.
2, 8: "El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado".
Al autor bíblico le importa muy poco localizar geográficamente el paraíso. En los versículos 10-14 dirá que estaba en él la fuente de cuatro ríos: Pisón, Guijón, Tigris y Eufrates. El Tigris y el Eufrates eran los dos grandes ríos que formaban la fertilísima Mesopotamia. Los judíos sabían que el Egipto era fertilísimo gracias al río Nilo. Lo que el autor quiere decir es que el paraíso era un lugar fertilísimo, el más fértil imaginable. No lo riega el Tigris y el Eufrates y un río como el Nilo; es la fuente de cuatro ríos como ésos la que lo riega, no puede, pues, haber una tierra más fértil.
• El hombre no es creado en el paraíso. El hombre es creado fuera y es llevado allí por Dios. Nada de lo que hay en el paraíso le corresponde por derecho de nacimiento, todo se debía a la bondad de Dios.

2, 9: "El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal".
• Atención: el árbol que está en medio del jardín es el árbol de la vida (o sea, el de la inmortalidad); luego Génesis 3, 3 dirá que el árbol que está en medio es el del conocimiento.
• Esos dos árboles no son, sino un símbolo de los dos atributos que el pueblo asigna a la divinidad: la inmortalidad y el poder decidir qué es bueno y qué es malo (o sea­:la facultad de hacer las leyes). La inmortalidad y el hacer leyes son dos atributos de Dios y sólo de Dios. Recordemos que este relato se pone por escrito en el tiempo en que por primera vez en Israel un rey (David) se atreve a dar leyes en nombre propio. El hombre, dice el escritor, se apropia con ello de un atributo propio de la divinidad y Dios lo va a castigar quitándole lo que le ha dado para que no vaya a atreverse a querer arrebatarle a Dios el otro atributo propio de la divinidad: la inmortalidad, es más­:con el relato se amenaza a David y su dinastía con que Dios los sacaría del trono y los devolvería a la tierra de donde los había sacado.
• El hombre que se apropie de los frutos de esos dos árboles será como Dios.
2, 15: "El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara".
El trabajo no es, pues, un castigo por el pecado. Ya el hombre en el paraíso, antes de pecar, tenía que trabajar.
2, 16-17: "El Señor Dios dio este mandato al hombre: puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comas; porque el día en que comas de él tendrás que morir".
• Según este relato sólo al varón se le prohíbe comer del árbol porque la mujer, según este relato, no ha sido aún creada.
• Según este relato, sólo se le prohíbe a Adán comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, no del árbol de la vida. Quizá porque corresponde a una constatación histórico-política: David acababa de dar leyes en nombre propio. Alguien se había atrevido a apropiarse de uno de los atributos divinos (dar leyes) simbolizados en esos dos árboles.
2, 18: "El Señor Dios se dijo: No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude".
La creación no está completa, aunque ya esté creado el varón, porque Dios encuentra que el hombre necesita alguien como él que le ayude.


2, 19: "Entonces el Señor modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera".
• Poner nombre es asignarle el oficio correspondiente. El hombre aparece aquí puesto por Dios para que señoree a todo el reino animal. Cambiar el nombre es un indicio de que se va a cambiar de oficio porque el nombre en Israel no es algo convencional, como entre nosotros, sino que es la esencia, el oficio, de la persona o cosa. Por eso cuando Jesús va a cambiar de oficio a Simón (Pedro) le cambia de nombre. El hombre es puesto, pues, por Dios mismo en este relato, como rey y señor de la creación, sometido sólo a Dios.
2, 20: "Así el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que le ayudara".
El hombre ejercita el puesto de lugarteniente de Dios imponiendo a cada uno de los animales el oficio=nombre. Pero entre los animales el hombre no encontrará jamás su complemento necesario. La mujer no puede nunca ser reducida al papel de animal. Cuando un hombre impone a una mujer el papel, puramente animal, de una función fisiológica, deja de encontrar en ella "la ayuda semejante a él" que necesita. En el fondo de la expresión de este versículo quizás haya también una velada alusión al culto de la fecundidad en el que se empleaban serpientes, frutos y mujeres.
2, 21: "Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un sueño profundo y el hombre se durmió. Le saco una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre haciendo una mujer, y se la presentó al hombre".
No se trata de descubrir el origen, cómo está hecha la mujer, sino solamente de enunciar lo que la mujer es: Un ser igual al varón por su naturaleza y dignidad.
En la poesía sumeria "Dilmun" se cuenta cómo el dios Enki se enfermó de su "costilla" (ti). La diosa creada para sanar la costilla se llamó "Nin-ti", esto es: "Mujer de la costilla". Pero la palabra sumeria "ti" significa, al mismo tiempo "vivificar" (dar vida). De esta manera se acabó por equiparar en sumerio a la "mujer de la costilla" con la "mujer que vivifica". Probablemente el redactor bíblico conocía esta leyenda sumeria y la empleó en los dos significado de la palabra "ti": costilla; vivificar (dar vida). Y así se creó, para expresar el sentido de la mujer respecto del hombre, un pasaje que hablaba de la mujer como "costilla" del hombre (2, 21) y de la mujer como aquella que da la vida (vivifica) en Génesis 3, 20.
• Eva sale del costado de Adán y Eva es carne de la carne de Adán (2, 23). San Pablo dirá después (Efesios 5, 29) que "el que ama a su mujer, a sí mismo se ama, y nadie aborrece jamás a su propia carne, sino que la alienta y la cuida". (Recordar el mito que aparece en "El Banquete", de Platón, en boca de Aristófanes. El famoso mito del andrógino creado por Júpiter, partido por él en dos y cuyas dos mitades se buscan una a la otra para volver a ser uno).
• Si el hombre ha llegado a oprimir y rebajar a la mujer no es precisamente porque haya algo en su naturaleza que lo amerite, sino que tal opresión es un fruto del pecado (Génesis 3, 16).
• De ese trozo se podría también concluir algo más: el hombre ha sido creado fuera del paraíso, la mujer dentro. ¿Es ella parte del paraíso para Adán? ¿Implica este versículo que la mujer es mejor que el hombre? Lo cierto es que la mujer es colocada, por este trozo, como el culmen de la creación. La creación no está completa, aun habiendo sido ya creado el hombre, sino hasta que aparece la mujer. La mujer es "el broche de oro" de la creación.

- Las mismas manos que crean al hombre crean a la mujer­;y para que nadie pueda decir que la mujer es creada por el mismo Dios, pero de una materia inferior, Dios saca a la mujer de un costado del hombre. Si nos ponemos muy necios­: el hombre ha sido hecho de tierra y la mujer ha sido hecha de hombre, ¿cuál de los dos ha sido hecho de peor materia­?
2, 23: "El hombre dijo: Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Su nombre será "hembra" porque ha salido del hombre".
La expresión "hueso de mis huesos", "carne de mi carne" es (como "cantar de los cantares" y "Santo de los santos") un superlativo hebreo para decir: a) pariente cercanísimo mío, mi consaguíneo muy cercano; b) algo propiísimo mío; c) algo igualito a mí; d) exactamente lo que hace falta. Aparece con ese sentido en versículos como Génesis 29, 14; Jueces 9, 2; 2 Samuel 5, 1; 1 Crónicas 11, 1.
• La mujer es un encontrarse del varón fuera de sí. En el momento en que aparece la mujer ante el hombre, éste toma conciencia de su ser de varón. En esta primera confrontación con la mujer, el hombre se reconoce como algo diferente de ella, que por lo demás le es tan semejante.

La mujer, viene a decir el relato, es un sueño del varón, sale de un sueño de todo varón.
2, 24: "Por eso un hombre abandona a su padre y a su madre, se junta a su mujer, y se hacen una sola carne".
Si algo quiere decir este versículo es que los lazos conyugales son más fuertes que los lazos filiales, y deben ser más fuertes que esos lazos . El impulso sexual es más fuerte que todo otro lazo de unión.

Hombre y mujer eran originalmente uno, según este relato; por eso buscan de nuevo convertirse en uno. Ante la diferencia de la naturaleza de la mujer, el hombre sólo puede sacar la conclusión de que ella está llamada a una misión distinta de la suya, pero la misión de los dos es plenamente humana, porque los dos eran uno "en el principio" y están destinados a volver a "unirse".
• ¡Qué fácil resulta a Adán decirle a Eva todo eso la primera vez que la ve­!. ¿Se lo habría dicho, igualmente, después de 25 años de casados? ¿No habría tenido tal declaración mucho más mérito y sentido entonces?
2, 25: "Los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no sentían verguenza uno de otro".
Antes del pecado no tenían de qué avergonzarse aun cuando estuvieran desnudos. Después del pecado (Génesis 3, 10) Adán dirá que tiene verguenza de presentarse ante Dios desnudo. ¿Debemos avergonzarnos de andar desnudos o del pecado? Recordemos, además, que la desnudez no tenía entre los judíos la connotación “sexual-genital” que tiene entre nosotros, sobre todo desde la época victoriana­;entre los judíos la desnudez era el signo de la extrema pobreza­;los esclavos andaban desnudos. Lo que el relato quiere decir es, pues, que Adán y Eva pretendieron ser como Dios y, oh ironía, quedaron reducidos a la extrema pobreza de un esclavo.
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