GÉnesis 1 y 2 Introducción






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“Estudio de Génesis”

Pastor Alex Donnelly


GÉNESIS 1 Y 2



Introducción



La Biblia comienza con una clara afirmación: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gén 1:1). Por siglos, los hombres aceptaron esto. Lamentablemente, a partir de mediados del siglo 19, la teoría de la evolución llevó a muchos a negar la doctrina de la creación. Aun más lamentable es el hecho que esto ha afectado a la Iglesia Cristiana, pues ahora muchos que dicen creer la Biblia, aceptan la teoría de la evolución.
A continuación presentaremos una exégesis de los primeros dos capítulos de Génesis, en los cuales leemos acerca de la creación del universo y del hombre.


DOS RELATOS COMPLEMENTARIOS



Moisés escribe de la creación del mundo en dos partes:
[1] Génesis 1:1 – 2:3

[2] Génesis 2:4 – 25
La pregunta que surge inmediatamente es, ¿por qué nos ha dado Dios dos relatos diferentes de la creación? Algunos responden, diciendo que Moisés tenía dos documentos en los cuales había diferentes relatos acerca de la creación, y él simplemente tomó los dos, y los colocó en un solo narrativo. Podemos descartar esta sugerencia, por falta de pruebas y por ser algo ingenua.
Un análisis de los dos relatos indica que contrastan en estilo y en contenido. El primer relato tiene una estructura obvia, que divide la historia de la creación del universo en lo que podríamos llamar ‘estrofas’ de un poema; mientras que la segunda es más prosaica.
Hay un contraste también en cuanto al contenido. El primer relato narra la creación de todo el universo, mientras que el segundo, enfoca la creación del hombre. Por lo tanto, ambos relatos se complementan, y son necesarios.

LA CREACIÓN DEL UNIVERSO (Gén 1:1 – 2:3)
Este relato parece servir como introducción a todo el libro de Génesis1. En este sentido, es parecido al Salmo 1, Mateo 1:1-17, Juan 1:1-18 y 1 Juan 1:1-4. El relato tiene la estructura de un poema, conformado por seis estrofas, con una introducción y una conclusión.

Introducción (Gén 1:1-2)
ESTROFA 1 (Gén 1:3-5)

ESTROFA 2 (Gén 1:6-8)

ESTROFA 3 (Gén 1:9-13)

ESTROFA 4 (Gén 1:14-19)

ESTROFA 5 (Gén 1:20-23)

ESTROFA 6 (Gén 1:24-31)
Conclusión (Gén 2:1-3)

Cada estrofa tiene ciertas frases características:


  • dijo Dios...

  • vio Dios...” / “hizo Dios...” / “creó Dios...

  • llamó Dios...

  • Y fue la tarde y la mañana...



Pasemos ahora a estudiar este poema:

1. La Introducción (Gén 1:1-2)
La introducción al poema nos dice cuatro cosas claras:
[1] “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (v.1)

[2] “...la tierra estaba desordenada y vacía...” (v.2a)

[3] “...y las tinieblas estaban sobre la faz de la tierra” (v.2a)

[4] “...el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (v.2b)

a. “En el principio creó Dios...” (v.1)
La Biblia no afirma cuando Dios creó todas las cosas; solo describe el momento en que lo hizo: “En el principio” (comparar Juan 1:1 y 1 Juan 1:1). Dado a que los ángeles presenciaron la creación del mundo (Job 38:4-7), este ‘principio’ no puede ser el principio de todo lo creado por Dios. Antes de crear el mundo material, Dios había creado el mundo espiritual. Por ende, la palabra ‘principio’ (‘beresit’) debe ser entendida solo como marcando el comienzo del mundo material.
El verbo creó es ‘bara’, en hebreo. Es un verbo que se usa exclusivamente para describir las acciones de Dios, y significa (al menos en Génesis 1) crear ex nihilio; es decir, de la nada (comparar Heb 11:3). El verbo ‘bara se halla en Is 40:26, 28; 42:5; 45:12, 18.

b. “la tierra estaba desordenada y vacía” (v.2a)
Estas palabras han provocado gran polémica entre los comentaristas y teólogos. Algunos argumentan que refieren a los escombros de una primera creación; una que cayó en pecado y fue juzgada por Dios. Sobre esta base, algunos afirman un gran intervalo de tiempo entre v.1 y v.2. Esto les permite explicar los millones de años de antigüedad de la tierra, propuestos por los geólogos.

Howard Vos comenta:
“En el pasado muchos han conjeturado que tuvo lugar una gran catástrofe entre Gén 1:1 y Gén

1:2. No podían concebir que Dios creara un caos, y por ello supusieron que algo había sucedido

para arruinar la creación original, hermosa y perfecta, y que precisara el que Dios la recreara en

seis días creativos. Algunos situarían aquí la caída de Satanás y la introducción del pecado en el

universo, destruyendo lo que Dios había hecho. Al exponer este concepto, pudieron introducir

una gran cantidad de tiempo entre la creación original y la recreación, hallando así la forma de

lograr una armonía intelectual entre las afirmaciones de ciertos científicos acerca de la edad del

universo y las creencias de muchos eruditos bíblicos”2.

Aunque varios líderes cristianos han aceptado esta idea3, hay que señalar tres grandes dificultades con esta teoría:
[1] La Biblia indica que Satanás es un ser espiritual, y que su habitación original fue en el cielo.

Sería ilógico que Dios creara un mundo material para seres netamente espirituales.
[2] Si el verso dos indica las condiciones resultantes del juicio de Dios sobre un pecado anterior,

entonces eso implicaría que el mundo ya estaba bajo la maldición de Dios. Por ende, sería

difícil de entender que Dios pudo crear un mundo perfecto, usando materiales de un mundo

bajo el juicio de Dios (un mundo imperfecto).
[3] En el resto de la Biblia no hallamos ninguna indicación acerca de estos supuestos eventos.
A la luz de estas dificultades, queda descartada la idea de un mundo antiguo, que ‘cayó’ y fue juzgado por Dios. Mas bien, las palabras, “desordenada y vacía” describen la condición inicial de la tierra:

desordenada
La palabra en hebreo es ‘tohu’, que tiene el sentido de algo que no tiene sustancia. Esta palabra se usa para describir el vacío del espacio (Job 26:7); lo vano de los ídolos (Is 41:29); un lugar abandonado y vacío (Deut 32:10). Las versiones antiguas (latín, siríaca, etc.) traducen esta palabra ‘vacío’, ‘nada’ o ‘vanidad’. Sin embargo, es mejor interpretar esta palabra como, ‘sin orden’.

vacía
El término en hebreo es ‘bohu’, que sí significa ‘vacío’. Esta palabra solo se usa en el Antiguo Testamento tres veces, y siempre aparece en paralelo con ‘tohu’. Tenemos un ejemplo en Jer 4:23, que sugiere un retorno al vacío y al caos original.

Esteban Voth resume el significado de esta frase en las siguientes palabras: “Un análisis de ‘tohu’ indica que la palabra contiene la idea de ‘desierto’, ‘desolación’, ‘sin forma’. Junto con ‘bohu’, expresa el concepto de total desolación, de una condición totalmente inhóspita”4. La NVI traduce las dos palabras con la frase, “un caos total”.

c. “y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” (v.2a)
Según Voth, “La palabra joshek, traducida por ‘tinieblas’, expresa aquello que es siniestro”5. El término ‘abismo’, traduce el hebreo ‘temo’. La línea que sigue (v.2b) indica que este ‘abismo’ era las aguas del mundo primordial.

d. “el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (v.2b)
Dado a que la palabra hebrea, ‘ruaj’, puede significar ‘espíritu’ o ‘viento’, hay dos posibles traducciones del texto en hebreo: ‘El Espíritu de Dios’ o ‘El viento de Dios’. Voth comenta, “Ambas alternativas indican por igual que en este tercer momento del v.2 aparece la presencia poderosa de Dios estableciendo límites a las condiciones caóticas descritas en las dos primeras frases”6.
El verbo “se movía” es muy interesante. Realmente significa ‘revolotear’ o ‘cubrir con las alas’7. La palabra aparece en Deut 32:11, y describe un águila que cuida a sus polluelos. El cuadro que Moisés nos está presentando, con este verbo, es del Espíritu Santo protegiendo a la creación primitiva, e incubando la creación8.

2. El Primer Día (Gén 1:3-5)
En este estado de desorden y tinieblas, la voz creadora de Dios irrumpe. Lo primero que creó9 fue la LUZ. El verbo “dijo” señala dos cosas:


  • La facilidad con la cual Dios creó todas las cosas; porque hablar es lo más fácil y natural que el hombre hace.




  • La sabiduría con la cual Dios creó todas las cosas (porque antes de hablar, hay un proceso de pensamiento).


Este verbo también apunta a la Segunda Persona de la Trinidad, quien Juan describe como el Logos (“Verbo”) de Dios.
En el primer día, Dios separó la luz de las tinieblas, creando así el día y la noche. Estos son los dos primeros ‘escenarios’ que Dios creó (que luego fueron poblados por los astros – el sol, la luna y las estrellas, en el cuarto día; v.14-19).
El primer día es descrito como “la tarde y la mañana un día” (v.5). ¿Por qué este orden? Quizá porque las tinieblas antecedieron la luz. Por ende, el primer día comenzó con tinieblas y terminó con luz. Este fue el orden que los judíos luego siguieron en su concepto de día; cada día comenzando a la puesta del sol.
NOTA: Algunos objetan que haya habido luz antes de la creación del sol. Voth responde que el

sol no es la única fuente de luz. Sin embargo, reconoce que es difícil explicar la existencia de los

primeros días y noches, antes de la creación del sol.
Vos, por su parte, comenta:
“La naturaleza de la luz es objeto de discusión. Los hay que consideran que se trataba de

una luz cósmica, debido a que se dice que el sol, la luna y las estrellas fueron creadas el cuarto día. Pero otros observan que el sol hubiera podido estar existiendo antes, pero que

no debió haber empezado a hacer su función visible en relación a la tierra hasta el cuarto

día”10.

3. El Segundo Día (Gén 1:6-8)
Aquí tenemos la creación de la atmósfera terrestre (“expansión”). La palabra en hebreo es ‘raqia’, que significa ‘algo aplastado firmemente, después de haber sido ‘golpeado’, o ‘martillado’. Esta palabra se encuentra en Núm 16:39 (“batieron”), refiriéndose al metal de bronce, que fue golpeado para formar una plancha metálica que forraría el altar (ver Jer 10:9).
Al usar esta palabra, la idea que Moisés quiere trasmitir es la de Dios creando una bóveda celestial, capaz de soportar las aguas superiores (ver Job 37:18; Prov 8:27-28).

4. El Tercer Día (Gén 1:9-13)
Dios ahora junta las aguas del abismo en ciertos lugares (“mares”), para dejar aparecer la tierra firme (v.9-10). Luego, Dios creó el mundo vegetal, para vestir la tierra seca (v.11-12).
NOTA: La palabra en hebreo para “hierba verde” es ‘deshe’y significa ‘pasto fresco’ (ver Job 38:37);

también el pasto que brota luego de la lluvia (ver 2 Sam 23:4).

5. El Cuarto Día (Gén 1:14-19)
Habiendo creado los ‘escenarios’ – día, noche, aire, mares, y tierra (con sus plantas) – Dios ahora comienza a poblarlos. La noche es poblada por la luna y las estrellas; el día es poblado por el sol (v.16). El propósito de estas lumbreras era:


  • separar el día de la noche (v.14a).

  • servir como señales de tiempo (v.14b).

  • alumbrar la tierra (v.15).

  • gobernar (v.18). Dios gobierna el día y la noche por Sus servidores, los astros.


Esto nos enseña que todo lo que Dios hace siempre tiene un propósito específico.
NOTA: Los astros NO sirven para indicar el destino del ser humano. La astrología da un uso

indebido a la creación de Dios.

6. El Quinto Día (Gén 1:20-23)
Durante el quinto día Dios puebla los mares y el aire, y ordena a Sus criaturas a fructificarse y multiplicarse (v.22); el poder hacerlo, constituye una bendición de Dios (v.22a).

7. El Sexto Día (Gén 1:24-31
En este día Dios puebla el ‘escenario’ de la tierra con los animales y con el hombre, siendo este último indudablemente la cúspide de la creación de Dios. Como Voth comenta, “El escenario ha sido preparado para la entrada del actor principal”11.
Dada la importancia de los versos 26-31, comentaremos sobre ellos en detalle:

a. “Hagamos...” (v.26)
El uso del plural aquí ha sido fuertemente discutido por los comentaristas, sin llegar a una conclusión clara. Algunos postulan que Dios está consultando con la corte celestial (conformada por los ángeles); otros afirman que es un ejemplo de un ‘plural de majestad’; Voth afirma que indica un proceso de auto deliberación por parte de Dios (es decir, que Dios estaba consultando consigo mismo)12.
Cualquier interpretación que demos al uso del plural en este contexto, lo podemos evidenciar en el Nuevo Testamento donde nos dice que las tres Personas de la Trinidad participaron en la creación del mundo. Por ende, aunque es de dudar que Moisés tuviera en mente aquí la doctrina de la Trinidad, a la luz de una revelación más completa en el Nuevo Testamento, podemos afirmar que el plural en este verso “refleja la pluralidad que existe dentro de Dios mismo”13.

b. “...al hombre” (v.26)
El vocablo aquí, en el original, es ‘adam’. En este caso, no debe ser tomado como el nombre propio del primer hombre que Dios creó14, sino como el nombre dado a la raza humana en general, incluyendo varón y mujer.

c. “a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (v.26)
El primer término, en hebreo, es ‘selem’, que generalmente significa ‘escultura’, ‘estatua’ o ‘imagen plástica’ (1 Sam 6:5, 11; 2 Rey 11:18; 2 Crón 23:17).
La segunda palabra es ‘demut’, que “se deriva de un verbo que significa ‘ser como’, ‘parecerse a’”15.
Sin embargo, debemos notar la siguiente observación de Voth: “Aunque cada vocablo tiene su propio valor semántico, los estudios (sic) han demostrado que aquí tenemos una sola expresión, ya que a través del Antiguo Testamento se usan en forma intercambiable. Por lo tanto, no es necesario hacer una distinción entre ‘imagen’ y ‘semejanza’; ambas palabras son utilizadas para expresar un solo concepto”16 (Calvino concuerda, opinando que aquí tenemos un paralelismo sinónimo).
La pregunta sería, ¿qué significa este concepto? Es decir, ¿en qué consiste la imagen de Dios en el hombre? Después de resumir las varias respuestas dadas a estas preguntas a través de los siglos, Voth ofrece su propia interpretación:
“...debemos abordar el problema de ‘imagen’ de Dios en el ser humano desde dos puntos de vista:

su esencia y su función. En cuanto a su esencia, sugerimos que la imagen de Dios nos habla de la

capacidad que tenemos para relacionarnos con Dios. Dios nos ha estampado con algo que le

permite entablar una relación íntima con nosotros...
La ‘imagen’ en términos de función se puede ver en que el ser humano es colocado en la tierra

como representante de Dios ante toda la creación”17.

d. “y señoree...” (v.26)
“Además de poseer la imagen de Dios, el ser humano recibe el privilegio y desafío de reinar sobre

la creación...Como representante de Dios, el ser humano debe ejercer ese poder como Dios lo

haría. No debe abusar de tal privilegio. Debe comprender que ha sido llamado a reinar sobre el

mundo a favor de Dios. De la misma manera en que Dios la trata, así debe él tratar a la

naturaleza. Todo esto implica que el propósito de tener dominio no es explotar solamente, sino

buscar el bienestar de la creación”18.

e. “varón y hembra los creó” (v.27)
Voth comenta,
“...la humanidad está compuesta por el varón y la hembra. De esta manera se establece la total

equivalencia entre el hombre y la mujer. Existen desde el principio dos sexos distintos que juntos

forman la humanidad. Dicha humanidad ha sido creada para vivir en comunidad. La imagen de

Dios en nosotros se ve reflejada en su totalidad a través de la comunidad. Todo intento cultural o

institucional de separar al varón de la hembra, o de establecer dominio del uno sobre el otro, atenta contra la existencia de la humanidad y contradice el mensaje del relato de la creación Tanto el varón como la mujer han sido estampados con la imagen de Dios, y a ambos les han sido

confiados la responsabilidad y el privilegio de velar por la creación y de glorificar al Creador

como sus representantes en la tierra”19.

Sin embargo, debemos observar, que en 1 Cor 11:7, Pablo afirma que el varón es “imagen y gloria de Dios”, y limita a la mujer a ser “gloria del varón”. Calvino opina que Pablo aquí se está refiriendo a las relaciones domésticas o matrimoniales.

8. Conclusión (Gén 2:1-3)
Habiendo completado la obra de creación, Dios descansó en el séptimo día. El verbo ‘reposar’ (v.2), es ‘shabat’, que significa ‘cesar’ o ‘dejar de trabajar’20. A la luz de esto, Dios bendijo y santificó al séptimo día, y lo dio al hombre para su bienestar físico y espiritual.

LA CREACIÓN DEL HOMBRE (Gén 2:4-25)
El segundo relato comienza con la frase, “Estos son los orígenes de...” (v.4); hebreo, ‘toledot21. Aunque continúa diciendo, “...de los cielos y de la tierra” (v.4), en realidad, el segundo relato de la creación se enfoca en la creación del hombre.

1. La Formación del Hombre (v.7)
La creación del hombre se produjo en dos partes:
[1] “formó al hombre del polvo de la tierra
En esta primera etapa, Dios simplemente forma la estructura básica del hombre, usando

como materia prima “el polvo de la tierra”. El verbo usado aquí se emplea para un alfarero,

quien moldea el barro para producir una vasija22.

[2] “sopló en su nariz aliento de vida
En la segunda etapa, Dios sopla en el hombre el hálito de vida. La Biblia dice que fue igual

con los animales, así que lo que distingue el ser humano de los animales no es esta

acción de Dios, sino la imagen de Dios en el hombre.

2. El Huerto de Edén (v.8-15)
Habiendo creado al hombre, Dios procede a plantar un huerto en un lugar llamado Edén, y coloca al hombre en ese huerto (v.8), para que lo cuidara (v.15). El huerto parece ser un microcosmo del mundo.
NOTA: El huerto se hallaba en Edén, “lo que prueba que el huerto no era igual que el Edén, sino

que debe haber sido un espacio dentro del mismo”23.


De la tierra del huerto crecía todo árbol, para que el hombre tuviera qué comer (v.9). El orden aquí, evidentemente, es diferente al primer relato. En el centro del huerto Dios hizo crecer dos árboles especiales: “el árbol de la vida” y “el árbol de la ciencia del bien y del mal” (v.9). Del huerto salía un río, cuyo propósito era regar el huerto (comparar v.6); luego “se repartía en cuatro brazos” (v.10). Los nombres de los ríos eran:
[1] Pisón (v.11-12). Este río no ha sido identificado. La región de Havila es identificada con una

parte de Arabia (pero, comparar Gén 10:7).
[2] Gihón (v.13). Este río tampoco ha sido identificado. La tierra de Cus generalmente se

identifica con Etiopía.
[3] Hidekel (v.14a). (64) Algunos comentaristas afirman que este es el río Tigris.
[4] Eufrates (v.14b). El río conocido hasta este día, por ese nombre.
Quizá Edén era una zona de Armenia, donde nacen los ríos Tigris y Eufrates (aunque otros opinan que era un lugar en el sur de Mesopotamia). Es más que probable que el diluvio haya cambiado radicalmente la configuración de la tierra (con un cambio consecuente en la hidrografía, lo cual dificulta la identificación de los dos primeros ríos).

3. El Mandato de Dios (v.16-17)
El mandato de Dios fue fácil de entender, y debió ser fácil de obedecer; se podía comer de todo árbol en el huerto, menos de uno. La advertencia era clara y seria (v.17). Lo que no está claro es el significado del “bien” y del “mal”. Sin embargo, esto en realidad no es importante; lo importante es entender que Dios le prohibió a Adán comer de un árbol.

4. La Necesidad del Hombre (v.18-20)
Aunque el primer capítulo de Génesis termina afirmando que todo lo que Dios había hecho “era bueno en gran manera” (Gén 1:31), en el segundo relato Dios se percató de algo que NO era bueno: no era bueno “que el hombre esté solo” (v.18). Por ende, Dios se propuso dar al hombre una ayuda idónea (v.18). Fue en este contexto, y con este fin, que Dios creó a los animales, según el segundo relato de la creación (v.19). De este modo, vemos como la creación del hombre forma el centro de la actividad creativa de Dios.
En Gén 1:24 Dios ordenó a la tierra que produzca animales; en el segundo relato, es Dios mismo quien da forma a los animales, usando la tierra (v.19). Dios trajo estos animales a Adán, para que él los nombrara. Este hecho pareciera ser sinónimo del dominio y la autoridad que Dios dio al hombre sobre la creación.
Sin embargo, aunque por los animales, Adán tuvo un trabajo que seguramente le dio satisfacción , ellos no constituyeron la ayuda idónea que él necesitaba (v.20).

5. La Creación de la Ayuda Idónea (v.21-25)
La culminación de la obra creativa de Dios fue la formación de la mujer, como complemento del hombre. La frase “ayuda idónea” ha sido muy mal entendida. Como dice Voth, “La expresión no contiene la idea de ayuda servil, ni tampoco implica la reducción de la ayuda al ámbito doméstico”24. Más bien, el adjetivo ‘kenegdo’, significa ‘opuesto a’ o ‘frente a él’. “La idea que la palabra transmite es de algo ‘correspondiente a’ o ‘adecuado para’...Significa que Dios iba a crear alguien que sea correspondiente, adecuado para el hombre, para que juntos puedan proveerse la comunión y el apoyo necesario para vivir en plenitud”25.


Con ella se forma el primer matrimonio, con una base de separación para unión (v.24).

1 La frase: “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra...” (Gén 2:4) marca el inicio de la primera sección del libro de Génesis.

2 Howard F. Vos, Génesis (Gran Rapids: Portavoz, 1990), p. 14-15.

3 Ver Alberto B. Simpson, Génesis y Éxodo (Terrassa: CLIE, 1985), p. 32-33.

4 Esteban Voth, Génesis: Primera Parte. Comentario Bíblico Hispanoamericano (Miami: Caribe, 1992), p. 36.

5 Voth, op. cit., p. 36.

6 Voth, op. cit., p. 37.

7 Voth, op. cit., p. 37.

8 Ver Sal 104:29-30, donde el salmista habla de la obra creativa del Espíritu Santo.

9 Debemos afirmar que aun la tierra desordenada y el abismo oscuro fueron creados por la Palabra de Dios (Juan 1:3).

10 Vos, op. cit., p. 18.

11 Voth, op. cit., p. 52.

12 Ver Voth, op. cit., p. 52-53.

13 Voth, op. cit., p. 53.

14 Voth nota que en algunas versiones, el nombre propio (‘Adán’) aparece por primera vez en Gén 2:19, mientras que en otros aparece en Gén 4:25. En la LXX, aparece como nombre propio en Gén 2:16 (Voth, op. cit., p. 54).

15 Voth, op. cit., p. 54.

16 Voth, op. cit., p. 54.

17 Voth, op. cit., p. 55.

18 Voth, op. cit., p. 56.

19 Voth, op. cit., p. 56.

20 Voth, op. cit., p. 60.

21 La palabra toledot puede significar ‘orígenes de’ o ‘descendientes de’, dependiendo del contexto en el cual se halla (Calvino).

22 Voth, op. cit., p. 71.

23 T. C. Mitchell, ‘Huerto del Edén’, en Nuevo Diccionario Bíblico, J. D. Douglas, N. Hillyer, et al (eds), op. cit., p. 387.

24 Voth, op. cit., p. 79.

25 Voth, op. cit., p. 79.

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